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Reina Mena

 

Vínculos de familia

Cónyuges/Hijos(as)::
1. Rey Himachala

Reina Mena

  • Consorte (1): Rey Himachala

  Descripción:

Madre de Parvati; suegra del Señor Shiva

[...] Cuando moría, Sati pidió a Sri Hari el favor de seguir entregándose a los pies de Shiva en todas las encarnaciones siguientes.
Por ello volvió a nacer como Parvati en casa de Himachala.
Desde que Uma nació en la casa de Himalaya, la montaña se convirtió en morada de bendiciones y prosperidad.
Los sabios levantaron bellas ermitas por todas partes y el Himalaya proporcionó a todos buenos refugios.
Jóvenes árboles de distintas variedades fueron dotados de capullos y frutos que nunca se marchitaban, y en la hermosa montaña aparecieron minas de diversas clases de joyas.
Todos los ríos llevaban aguas santas; todos se regocijaban: pájaros, bestias, abejas.
Todos los animales olvidaban sus enemistades naturales y se amaban unos a otros.

Con la llegada de Girija la montaña aparecía especialmente hermosa, igual que la cara de un devoto se ilumina con la devoción a Sri Rama.
Cada día era un gozo nuevo en la casa de Himachala, cuya gloria era cantada hasta por los grandes dioses como Brahma.

Oyendo hablar de esto, Narada quiso ir a casa de Himachala.
El rey de las montañas le recibió con gran respeto; tras lavar los pies del sabio, le condujo a un hermoso asiento.
Inclinó su cabeza a los pies del sabio, al igual que su esposa, y roció toda su morada con el agua santificada por sus pies.

Himachala habló de lo afortunado que era y, llamando a su hija, la colocó a los pies del sabio.
"Tú sabes todo, presente, pasado y futuro y lo penetras todo.
Por tanto, oh buen sabio, considera y dime qué hay de bueno y qué hay de malo en mi hija."

El sabio, sonriendo, contestó con estas palabras dulces y reveladoras:
"Tu hija es una mina de virtudes -es hermosa, amable e inteligente por naturaleza-.
Será llamada Uma, Ambika y Bhavani.
Adornada con todas las buenas cualidades, la muchacha ganará el amor irreprochable de su esposo.
Permanecerá unida a su señor por siempre y traerá gloria a sus padres.
Merecerá el respeto de todo el universo; aquel que espere en ella lo obtendrá todo.
Sólo con pensar en su nombre, las mujeres de este mundo podrán permanecer fieles a su señor, lo cual es difícil y resulta afilado como el filo de una espada.
Tu hija, oh Himalaya, ha sido dotada de signos favorables.

Escucha ahora los pocos defectos que posee.
Desprovista de méritos, libre de orgullo, sin padre ni madre, despreocupada y libre de dudas.
Un asceta de pelo enmarañado y corazón libre de todo anhelo, completamente desnudo y con extraños atavíos, tal ser será su señor, pues lo puedo leer en la palma de su mano."

Al oír las palabras del sabio y tomándolas como ciertas, Himalaya y su esposa quedaron muy desconsolados, mientras que Uma estaba muy contenta.
Ni siquiera Narada podía percibir esta diferencia. Aunque su expresión exterior era igual, su sentimiento era distinto.

Girija y todos sus compañeros de juegos, Himalaya y su esposa Mena, todos tenían el cabello crispado y los ojos llenos de lágrimas.

Las palabras del sabio celestial Narada debían ser ciertas: Uma las recordaba en su corazón con alegría.
El amor por los pies de loto de Shiva brotó en su corazón.
Sin embargo, carecía de confianza en Sí misma, pues la unión con Shiva le parecía muy difícil.
Comprendiendo que el momento no era apropiado para revelarlo, escondió su emoción y se sentó al lado de uno de sus compañeros.
La predicción del sabio no podía ser falsa: este pensamiento preocupaba a Himavan y su esposa, así como a los amigos de Uma.

Sosegándose, el señor de las montañas dijo: "Dime, santo señor, ¿qué solución deberíamos aplicar?"

El jefe de los sabios, Narada, respondió:
"Escucha, oh Himavan; nadie puede cambiar lo que el Destino ha dispuesto, ni los dioses, demonios, seres humanos, Nagas o sabios,
Sin embargo, te daré una solución: puede que te sirva si el cielo te ayuda.

Sin duda Uma tendrá el esposo que te he descrito.
Pero de acuerdo con mis conocimientos, los defectos del esposo de Uma están presentes en Shiva.
Si ella se casa con Sankara, todos considerarán los defectos tan buenos como las virtudes.
Aunque Sri Hari utiliza el dios-serpiente como lecho y duerme sobre él, los sabios no le culpan por esto.
Aunque el Sol y el fuego, absorben la humedad en todos los objetos, esto no les humedece.
Toda clase de agua, pura e impura, fluye en el Ganges, pero nadie llama impuro al santo río.
Igual que el Sol, el fuego y el Ganges, el sabio no conoce la culpa.

Si, sintiéndose orgullosos de su sabiduría, los hombres imitan a los grandes sabios, son arrojados al infierno durante todo un Kalpa o vida del universo. ¿Puede un alma encarnada luchar contra Dios?

Los hombres santos no deben beber vino, aunque se les diga que se ha hecho con agua del Ganges; pero el mismo vino se hace puro cuando se vierte en el Ganges.
La diferencia entre un alma individual y Dios debe explicarse también así.
Sambhu es todopoderoso por naturaleza, pues es Dios mismo.
Por lo tanto, el matrimonio con Él será favorable en todos los aspectos.

El gran Señor Shiva es verdaderamente difícil de agradar, pero queda satisfecho enseguida cuando se hace penitencia.
Si tu hija practica la austeridad, el Asesino del demonio Tripura, Shiva, puede incluso borrar las líneas del Destino.
Y aunque haya muchos que le pretendan en el mundo, ella no puede tener otro compañero excepto Shiva.
Él es el dador de todos los favores, disipador del sufrimiento del que suplica, océano de bondad y alegría de Su devoto.
Sin complacer a Shiva no se pueden cumplir los deseos ni con millones de prácticas yóguicas y Japas."

Diciendo esto y con la mente fija en Sri Hari, Narada dio sus bendiciones a Girija y dijo: "Olvida todo temor, oh señor de las montañas; todo saldrá bien".

Después de hablar así, el sabio regresó a La morada de Brahma.

Al encontrar a su esposo solo, Mena le dijo:
"Mi señor, yo no pude comprender las palabras del sabio. Si el compañero de nuestra hija, su casa y su linaje son incomparables y dignos de Uma, debe realizarse pronto el matrimonio. Si no, es mejor que la muchacha siga soltera, ya que Uma es tan querida por mí como mi propia vida. Si no conseguimos un esposo digno de Girija, todos dirán que Himalaya es torpe por naturaleza. Recuerda esto, mi señor, cuando establezcas la alianza para que no pueda haber causa de arrepentimiento".

Tras estas palabras, Mena se postró con la cabeza a los pies de su señor.
El señor de las montañas, Himalaya, replicó con voz cariñosa: "Antes saldrán llamas de fuego de la Luna que resulte falsa la profecía de Narada.
Olvida toda preocupación, querida, y fija tu mente en el Señor.
Sólo Él que ha creado a Parvati le dará la felicidad.
Si tienes amor por tu hija, ve y aconséjale que practique la austeridad para que se produzca su unión con Shiva: no hay otra forma de superar la tristeza.
Las palabras de Narada son sabias y llenas de razón.
Shiva es fuente de belleza y virtudes: sabiendo esto, no abrigues ningún temor, Sankara es irreprochable en todos los aspectos."

Tras oír las palabras de su esposo, Mena se sintió contenta; al instante se levantó y fue donde estaba Girija.
Al ver a Uma, las lágrimas brotaron de sus ojos y con cariño cogió la niña en su regazo.
Una y otra vez la abrazaba; su voz estaba ahogada por la emoción y su lengua estaba paralizada.
La Madre del universo, la omnisciente Bhavani, habló entonces estas dulces palabras que alegraron el corazón de su madre.

"Escucha, madre: voy a contarte una visión que tuve.
Un brahmán bello y de hermosa figura me dio el siguiente consejo:
'Reconociendo la verdad de las palabras de Narada ve y practica la austeridad, oh doncella de la montaña; la idea es también del agrado de tus padres.
La austeridad conduce a la alegría y pone fin a la tristeza y los males.
Por la virtud de la penitencia Dios creó el universo. Gracias a la penitencia Vishnu protege el mundo entero.
Gracias a la penitencia Sambhu se encarga de destruirlo.
También gracias a la penitencia Sesa lleva el peso de la Tierra sobre su cabeza.
En realidad, la creación entera se sostiene con la penitencia, Bhavani.
Ten esto presente y practica la austeridad.' "


Al oír esto, la madre quedó maravillada.
Llamó a Himalaya y le comunicó la visión.
Tras consolar a sus padres, Uma salió a hacer penitencia llena de gozo.
Toda su familia lloraba de pena y nadie decía nada. [...]
Durante los preparativos para el casamiento entre el Señor Shiva y Uma (Parvati)
[...] El grupo que había salido a recibir el novio y su cortejo regresó y ofreció hermosos alojamientos a todos los invitados.

Mena encendió antorchas de buen augurio para alumbrar al novio y las mujeres que la acompañaban cantaban melodías de júbilo.
Una bandeja de oro adornaba las hermosas manos de Mena y ésta acudió a recibir al Señor Hara llena de alegría.

Cuando vieron a Rudra con su temible aspecto, las mujeres quedaron sobrecogidas de temor.
Huyeron llenas de pánico y se metieron en sus casas, mientras que el gran Señor Shiva se dirigía a los alojamientos del cortejo nupcial, Mena se sentía apenada y mandó llamar a Parvati.

Con gran cariño la hizo sentar en su regazo; las lágrimas acudieron a sus ojos que parecían dos lotos azules.
"Y pensar que el Creador que te ha hecho tan hermosa ha sido tan loco de darte un hombre tan lunático por esposo!
Qué extraño que el Creador que te ha hecho tan bella te haya dado un hombre tan loco por esposo!
La fruta que debería haber adornado el árbol dador de deseos se ve irremediablemente en una planta espinosa.
Tomándote en mis brazos preferiría caer de la cima de una montaña o tirarme a las llamas o ahogarme en el mar.
Que mi casa quede destruida y yo sea mal considerada en todo el mundo, todo menos dejar que tú te cases con este loco mientras yo esté viva.
"

Todas las doncellas allí reunidas se sintieron afligidas al ver tan triste a la esposa de Himachala.
Recordando el cariño de su hija, se lamentaba, lloraba y exclamaba así:
"¿Qué daño he hecho yo a Narada para que haya arruinado así mi hogar y aconsejado de tal forma a Uma que se haya empeñado en sufrir penitencia para conseguir un marido loco?
En realidad, el sabio Narada desconoce la pasión y el cariño; no tiene riquezas, hogar ni esposa y permanece indiferente ante todo.
Por eso se dedica a destruir los hogares de los demás. Él no tiene vergüenza ni temor.
¿Qué sabe una mujer estéril de los dolores del parto?
"

Al ver a Su madre tan apenada, Bhavani le habló con dulzura y prudencia diciéndole:
"Lo que la Providencia ha dispuesto no se puede alterar. Comprende esto y no estés preocupada, madre.
Si mi destino es tener un esposo loco, ¿para qué vamos a culpar a alguien?
¿Puedes cambiar acaso las leyes de la Providencia?

Así pues, no te lamentes innecesariamente.
No te reproches nada; cesa de quejarte: éste no es momento de lamentos.
Dondequiera que yo vaya, debo recoger toda la alegría y la tristeza que me ha sido asignada."


Al oír la suavidad y corrección de las palabras de Uma, todas las mujeres se entristecieron.
Culpaban al Creador con varios argumentos y caían lágrimas de sus ojos.
Al enterarse de esto, Himachala se dirigió a su casa acompañado de Narada y los siete sabios.

Entonces Narada les tranquilizó a todos, contándoles la vida pasada de Uma, y dijo:
"Mena, escucha mis palabras de verdad: tu hija no es otra sino Bhavani, Madre del universo.
Ella es la divina energía, imperecedera y no creada, que no tiene principio.
Ella es la mitad inseparable de Sambhu.
Ella crea, sostiene y destruye del universo y toma el aspecto de una forma material según Su deseo.

Primero nació en la casa de Daksha. Su nombre era Sati y Su forma bella.
En esa encarnación Sati también se casó con Sankara. La historia es bien conocida en todo el mundo.
Un día, cuando regresaba a casa con Shiva, vio a Sri Rama que es como el Sol para la raza de loto de los Raghus.
Maravillada por Su mirada, no escuchó los consejos de Shiva y se engañó al querer disfrazarse de Sita.

Sankara la repudió porque Le había ofendido haciéndose pasar por Sita.
Una vez separada de Hara, fue a presenciar el sacrificio preparado por su padre y se consumió en el fuego del Yoga.

Ahora, ha vuelto a nacer en tu casa y ha pasado por grandes penalidades para ganar el favor de Su Señor.
Así, pues, no dudes más; Girija es bien amada de Sankara."

Al oír el relato de Narada, la tristeza de sus corazones desapareció.
En un instante estas nuevas se divulgaron por toda la ciudad.
Luego Mena y su compañero Himavan se regocijaron y se postraron repetidas veces a los pies de Parvati.
Todos los ciudadanos, hombres, mujeres y niños; tanto los jóvenes como los ancianos, se sentían felices. [...]
Tras la ceremonia de unión entre el Señor Shiva y Parvati:
[...] Cuando el gran Señor Shiva tomó a la novia de la mano, los grandes dioses se alegraron en extremo.
Los sabios cantaban las fórmulas védicas, mientras los dioses exclamaban: "Toda victoria a Sankara!"

Se oían instrumentos de todo tipo, y del cielo caían infinidad de variedades de flores. Así terminó la boda de Hara y Girija.
Gran regocijo reinaba en todo el universo.
Siervos y doncellas, caballos y carrozas, elefantes y vacas, vestidos, joyas, carros llenos de cereales y utensilios de oro se dieron como dote.

Himachala dio muchos regalos como dote; luego, uniendo las manos, dijo:
"No tengo nada para darte, Sankara, pues Tus deseos están ya cumplidos".
No pudo seguir hablando y se quedó abrazando los pies de Sambhu.
Shiva, océano de misericordia, consoló a Himachala con gran cariño.

Luego Mena, con el corazón lleno de amor, tomó Sus pies de loto y dijo:
"Señor, Uma es para mí tan querida como mi vida.
Tómala como sierva de Tu casa y perdona todas sus faltas.
Por favor, concédeme este favor.
"

Sambhu tranquilizó a Su suegra de muchas formas, y ella regresó a casa tras postrar su cabeza a Sus pies.

Luego, la madre llamó a Uma, y sentándola en su regazo, la aconsejó así:
"Adora eternamente los pies de Sankara: a esto se reduce todo tu deber como esposa.
Esposo es el dios de la esposa; para ella no existe otra divinidad
".

Mientras hablaba, sus ojos se llenaron de lágrimas y apretó a la muchacha contra su pecho.
"¿Por qué Dios ha creado a la mujer?
El que depende de otros nunca puede esperar la felicidad.
"

La madre no podía contener la emoción, pero dándose cuenta de que el momento no era adecuado para caer en debilidades, recobró el ánimo.
Mena miró a Parvati una y otra vez, y luego cayó a los pies de la muchacha tomándolos en sus manos; su amor era supremo e indescriptible.

Despidiéndose de todas las doncellas, Bhavani corrió y se echó a los brazos de su madre una vez más.
Tras despedirse de Su madre, Bhavani partió; todos la bendijeron.
A veces se volvía para mirar a Su madre. Así Sus compañeras la condujeron hasta Shiva.

Después de atender a todos los mendigos, Sankara se dirigió a Su casa con Uma.
Todas las divinidades hacían caer flores, y los timbales producían un sonido muy hermoso en el cielo.
Himavan acompañaba a Shiva, escoltándole con gran afecto. [...]

Mena + Rey Himachala.