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Diosa Lakshmi

 

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Cónyuges/Hijos(as)::
1. Señor Vishnu

Diosa Lakshmi

  • Consorte (1): Señor Vishnu

   Otros nombres para Lakshmi fueron Diosa Indira, Diosa Ramã y Diosa Sri.

  Descripción:

Diosa de la prosperidad.
Cuando el Señor Vishnu encarnó como Sri Rama, la Diosa Lakshmi encarnó como Sita.

También conocida como: Laksmi, Rama (Ramã), Indira, Sri.

  Observaciones y comentarios:

  • La Diosa Lakshmi es también llamada Rama (Ramã) no debiendo confundirla con Sri Rama (Sri Rãma)
  • En referencia a la historia de Sri Rama, Tulsidas dice:
    [...] Es beneficiosa para las almas piadosas, como la diosa Parvati es amistosa con los dioses; de nuevo, pone fin al infierno como si Parvati exterminara al ejército de demonios.
    Fluye de la asamblea de los santos, como Lakshmi surgió del océano; y como la tierra inamovible lleva la carga de toda la creación.
    Como el río sagrado Yamuna en este mundo asusta a los mensajeros de Yama.
    Es el santo Kasi, por así decirlo, para la liberación de las almas.
    Es querida por Rama como la planta sagrada de albahaca y es verdaderamente benéfica para Tulsidas como su propia madre, Hulasi. [...]
    En referencia a Sita, Tulsidas dice:
    [...] La belleza de Sita está más allá de toda descripción, pues Ella es la Madre del universo y la encarnación del encanto y la pureza.
    Todas las comparaciones me parecen pobres, pues se refieren a los miembros de las mujeres mortales.
    ¿Si describo a Sita con la ayuda de esas comparaciones, acaso tendré fama de ser un poeta indigno y de mala reputación?
    Si quisiéramos comparar a Sita con cualquier mujer de esta creación material, ¿en qué lugar podríamos encontrar una dama tan encantadora?
    La diosa del lenguaje, Saraswati, por ejemplo, es una charlatana; y Bhavani tiene sólo medio cuerpo (el otro medio es el de su Señor, Shiva).
    Y Rati (esposa del Amor) está muy preocupada pensando que su esposo no tiene forma.
    Y está claro que no podemos comparar a la Hija de Videha con Rama, que tiene por hermanos al veneno y el licor espiritual.

    Suponiendo que hubiera un océano de néctar en forma de belleza, y la tortuga que sirviera para cruzarlo fuera una encarnación de la belleza suprema, y si el esplendor mismo tomara la forma de una cuerda, y el sentimiento amoroso cristalizara y tomara la forma del Monte Mandara y el dios del amor revolviera este océano con sus propias manos, y si al revolverlo naciera Lakshmi, fuente de toda belleza y felicidad, el poeta no podría ni siquiera por un momento compararlo con Sita. [...]
    [...] La magnificencia de la ciudad donde moraba la Diosa Lakshmi disfrazada de mujer mortal hizo que Sarada y Sesa quedaran sin habla para describirlo. [...]
    El sabio Atri, dice a Sri Rama:
    [...] "Tú eres Rama, la Suprema Deidad, el amado de aquellos que no tienen deseos y amigo de los humildes, cuyo favor es buscado por Brahma, que no tuvo nacimiento, por el Señor Shiva, el sabio Sanaka y demás predicadores de la más alta Realidad; y sin embargo me diriges semejantes palabras.

    Ahora entiendo la sabiduría de Sri, Diosa Lakshmi, que te eligió a Ti como su señor, excluyendo a todos los demás dioses.
    ¿Cómo podría aquel que es inigualable e insuperable ser menos amable de lo que Él es?
    ¿Cómo puedo decir: Mi Señor, ahora deberías irte?
    Dímelo, maestro, puesto que conoces los corazones de todos". [...]
    Luego de la muerte de Ravana, Sri Rama pide a Sita que regrese del fuego que la había estando protegiendo:
    [...] La Hija de Videha se regocijo al contemplar el fuego ardiente y no vacilo ni un instante.
    Sita entonces dijo:
    "Si en pensamiento, palabra y obra nunca he puesto mi corazón en nadie más que el Héroe de los Raghus, que este fuego, que conoce el funcionamiento de todas las mentes, se vuelva frío sobre mi piel como la pasta del sándalo".

    Con la mente puesta en el Señor, la Princesa de Mithila entró en las llamas que para ella eran tan frías como la pasta de sándalo, gritando: "¡Gloria al Señor de Kosala, cuyos pies son adorados por el gran Señor Shiva con la más pura devoción!"

    La forma de su sombra, así como la mancha social ocasionada por Su forzada estancia con Ravana, fueron consumidas por el fuego ardiente; pero nadie podía saber el secreto de los actos del Señor.
    Los dioses, Siddhas y sabios, permanecieron atónitos contemplando la escena.

    El fuego tomó una forma corpórea y, tomando de la mano a la verdadera Sita, alabada tanto en los Vedas como en el mundo, los dioses la escoltaron y la presentaron ante Sri Rama igual que el océano de la leche presentó a la Diosa Indira, Lakshmi, ante el Señor Vishnu.
    A la izquierda de Sri Rama, Sita brillaba resplandeciente con Su exquisita belleza como el capullo de un lirio dorado junto a un loto azul. [...]
    El Señor Shiva dice a Uma:
    [...] "Uma, Sita no era otra sino la Diosa Rama, Lakshmi, la Madre del Universo, adorada incluso por Brahma y otros dioses y constantemente perfecta.
    Ella era la misma Lakshmi, cuya benigna mirada es codiciada inútilmente por los dioses, que amaba constantemente los pies de loto de Sri Rama, olvidándose de su propia majestuosidad natural.
    [...]

    Lakshmi + Señor Vishnu.