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Vali, rey mono

 

Vínculos de familia

Cónyuges/Hijos(as)::
1. Tara (Vali)

Vali, rey mono

  • Consorte (1): Tara (Vali)

  Descripción:

Rey mono de Kishkindha, y hermano de Sugriva.
Sri Rama le dio muerte con una sola flecha.
También conocido como: Vaali.

  Observaciones y comentarios:

  • El rey mono Vali, logró que Lord Brahma le otorgue un don por el cual, cuando hacia frente a un enemigo, su fuerza se volvía el doble de la de su adversario.
  • Como Vali también puede escribirse Bali, no se debe confundir al Rey mono Vali que capturó a Ravana con su cola, con el demonio Bali al que Ravana trató de conquistar en el inframundo (Patala).
    Es el propio Angada, al cuestionar el poder de Ravana, quien hace referencia tanto a su padre Vali como a Bali.
  • [...] El Señor de los Raghus siguió avanzando y llegó al monte Rsyamuka.
    Allí habitaba Sugriva con sus consejeros.
    Cuando vio a los dos hermanos, las encarnaciones más altas de inmensurable fuerza, se sintió extremadamente alarmado y dijo a uno de sus ministros:
    "Escucha, Hanuman: esos dos hombres poseen una increíble fuerza y belleza.
    Tú eres un distinguido estudiante de Brahma, ve, obsérvalos y trata de averiguar sus intenciones; una vez que lo hayas hecho, infórmame al respecto por medio de signos.
    Si han sido enviados por el malicioso Vali, tendré que dejar esta montaña inmediatamente." [...]
    Luego de que Sri Rama y Sugriva establecen una alianza:
    [...] El Océano de Misericordia que a la vez era la más alta carnación de la fuerza física, se alegró al escuchar estas palabras de alianza.

    "Dime, Sugriva, la razón por la que viniste a parar al bosque"

    "Mi señor, Vali y yo somos hermanos.
    El afecto que existía entre nosotros no puede expresarse con palabras.

    Una vez, oh señor, el hijo del demonio Maya, conocido por el nombre de Mayavi, vino a nuestra ciudad, Kiskindha.
    Al caer la noche éste llamó desde las murallas de la ciudad.
    Vali no podía negarse al reto para el combate que le hacia su enemigo y salió a encontrarse con él. Pero cuando éste vio venir a Vali, echó a correr.
    Yo iba acompañando a mi hermano. El enemigo se refugió en la cueva de una gran montaña.
    Entonces Vali me dio instrucciones: "Aguarda mi regreso durante quince días; si para entonces no he vuelto, tómame por muerto".

    Cuando llevaba ya esperando un mes, oh asesino de Khara, una gran corriente de sangre salió de la cueva.
    Por ello, di por hecho que el demonio había matado a Vali y de que entonces vendría y me mataría a mí también.
    De acuerdo a este pensamiento, bloqueé la boca de la cueva con una roca y escapé.
    Cuando los ministros vieron la ciudad sin su maestro, me forzaron a aceptar el trono.

    Mientras tanto, Vali, que había matado al enemigo, regresó a casa y cuando me vio instalado en el trono, empezó a abrigar en su corazón un gran resentimiento hacia mí.
    Me dio una terrible paliza, como si se tratase de un enemigo, y me privó de todo cuanto poseía, incluyendo a mi mujer.
    Por miedo a él, oh gracioso héroe de la estirpe de Raghu, he vagado por todo el mundo en una penosa condición.

    Una maldición le impide acercarse aquí; sin embargo, permanezco sin descanso en mi mente."

    Cuando el gracioso Señor escuchó la agonía de su devoto, Sus largos brazos empezaron a vibrar, mostrando así su espíritu marcial y también Su determinación a castigar a Vali.

    "Escucha, Sugriva: mataré a Vali con una sola flecha. Su vida no se salvará ni aunque tome refugio en Brahma o en Rudra, el Señor Shiva.

    Simplemente con ver a aquellos que no se sienten apenados ante la pena de un amigo se cae en un gran pecado.
    Un hombre debería ver sus propios problemas, por grandes que sean, como si se tratase de un simple grano de arena, mientras que los problemas de un amigo deberían ser para él como el Monte Sumeru, aun cuando éstos en realidad sean tan triviales como un grano de arena.
    Aquellos necios que no tengan un temperamento tal, pretenden en vano ser amigos de nadie.

    Un amigo debe tratar de proteger a su compañero del camino del pecado y conducirle por el camino de la virtud, debería proclamar las cosas buenas de su amigo y ocultar sus faltas, debería dar y coger cosas sin ningún escrúpulo y servir a los intereses de su amigo lo mejor que pudiera y cuando le encontrase apenado, amarle cien veces más. Los Vedas declaran que éstas son las cualidades de un noble amigo.

    Aquel que cae en decir suaves palabras en tu cara y ásperas a tu espalda o que retiene alguna idea maligna en su corazón, y cuya mente es tortuosa como los movimientos de una serpiente, no es un amigo, y lo mejor que uno puede hacer es despedirse de tal amigo.

    Un sirviente estúpido, un rey mezquino, una mala esposa y un falso amigo son peor tormento que una pica. Confía en mi fuerza, querido amigo, y no sufras más; Te ayudaré en todo lo que sea posible."


    Sugriva dijo: "Escucha, oh Héroe de la raza de los Raghus: Vali posee una gran fuerza y es extraordinariamente poderoso en la batalla".

    Entonces mostró al Señor los huesos de Dundubhi y las siete palmeras, las cuales fueron derribadas por el Señor de los Raghus sin esfuerzo alguno.
    Cuando Sugriva vio la inmensurable fuerza de Sri Rama, su amor por El creció y ahora estaba seguro de que lograría matar a Vali.

    Postrándose ante Sus pies una y otra vez, estaba feliz de poder reconocer al Señor.
    Cuando la luz de la sabiduría empezó a brillar en él, dijo:

    "Mi mente, oh Señor, al fin por Tu gracia ha encontrado descanso.
    Renunciando a los placeres, a la prosperidad, a mi hogar, a la gloria personal y a todo lo demás, me rendiré a Tu servicio.
    Todos ellos son obstáculos en el camino de la Devoción a Ti, Sri Rama: Así lo declaran los santos dedicados a adorar Tus pies de loto.
    Pares de opuestos como amigo y enemigo, alegría y pena, son en este mundo productos de la Maya y no tienen realidad.
    Vali es mi mejor amigo, ya que por su gracia te he encontrado, Rama, el Destructor del sufrimiento.
    Al despertar de un sueño un hombre puede conocer la identidad de aquel con quien ha estado peleando mientras dormía, y entonces se siente avergonzado.
    Ahora mi Señor, hazme este favor, permíteme que renuncie a todo y te adore día y noche".

    Al escuchar las palabras de Sugriva, impregnadas de serenidad, Sri Rama, que sujetaba un arco en Su mano, sonrió y dijo: "Todo lo que has dicho es verdad; pero mis palabras, oh amigo, no pueden cambiar".

    Sri Rama, dice el santo Kakabhusundi, oh Garuda, rey de los pájaros, nos hace bailar a todos al igual que un juglar hace bailar a su mono: así lo declaran los Vedas.

    Llevando con El a Sugriva, el Señor de los Raghus partió con un arco y una flecha en Sus manos.
    Entonces el Señor de los Raghus envió a Sugriva, quien, fortalecido por Sri Rama, rugió en las mismas narices de Vali.
    Al escuchar su rugido. Vali, rabioso, se dispuso a salir.

    Su mujer abrazó sus pies con sus manos y le previno así:
    "Escucha, mi señor: los dos hermanos con los que Sugriva ha llevado a cabo una alianza poseen una majestuosidad y un poder inigualables.
    No son otros que Sri Rama y Lakshmana, los hijos del Rey Dasaratha, el Señor de Kosala, que han conquistado a la misma Muerte en el campo de batalla".

    Vali dijo: "Escucha, querida mía, el Señor de los Raghus mira a todos con los mismos ojos.
    Aun cuando El me matase, alcanzaré Su divina morada y Le tendré como mi eterno Señor".


    Así hablando, partió con gran orgullo, pensando en Sugriva como en una brizna de hierba.
    Los dos hermanos se aproximaron el uno al otro.

    Vali maltrató a Sugriva, y golpeándole con su puño rugió con voz de trueno.
    Sugriva huyó espantado y regresó al lado de Sri Rama; el golpe de su puño cerrado había caído sobre él como un rayo caído del cielo.

    "¿Qué te dije, oh gracioso Héroe de la estirpe de los Raghus?
    No es mi hermano, sino la misma Muerte".

    "Vosotros dos sois idénticos en apariencia, esta confusión fue la razón por la que no le maté.

    Sri Rama acarició el cuerpo de Sugriva con Su mano y ¡helo aquí! éste se convirtió en algo tan duro como un diamante y todo su color desapareció.
    Colocó en su cuello una guirnalda de flores y dándole una enorme fuerza lo envió de vuelta.
    De nuevo los dos hermanos pelearon, mientras que el Señor de los Raghus los contemplaba detrás de un árbol.

    Sugriva, después de haber tratado numerosos trucos y agotado toda su fuerza, se desanimó y se sintió muy alarmado. Entonces Sri Rama disparó Su flecha e hirió a Vali en el corazón.

    Herido por la flecha, Vali cayó al suelo con gran dolor; de nuevo salto y se sentó, al ver al Señor enfrente suyo con Su oscura tez y Sus oscuros cabellos recogidos en Su cabeza, con Sus ojos ensangrentados y el arco todavía en la mano.
    Contemplándole una y otra vez, fijó su corazón en sus pies; ahora que había reconocido al Señor sintió que había realizado el premio de su nacimiento.
    Aunque su corazón estaba lleno de amor, las palabras que salían de sus labios eran duras: mirando hacia Sri Rama dijo:

    "Mi señor, aun cuando bajas a la Tierra para proteger la rectitud, me has matado en la misma forma que un cazador mataría a una bestia salvaje.
    Yo soy Tu enemigo y Sugriva, Tu querido amigo, ¿qué falta he cometido para que me hayas quitado la vida?"

    "Escucha, oh desdichado: la esposa de un hermano menor, una hermana, una nuera y una hija son lo mismo.
    Nadie cometería un pecado matando a aquel que mira a cualquiera de ellas con ojos pecaminosos.
    Necio, en tu extravagante orgullo no has tomado en cuenta la advertencia de tu esposa.
    Sabías que tu hermano se había refugiado bajo el poder de mi brazo, y sin embargo en tu vil arrogancia has intentado matarle"
    .

    "Escucha, Rama: mi sagacidad no me sirve en contra de mi maestro.
    Pero, mi señor, ¿soy un pecador aun cuando he encontrado refugio en Ti a la hora de mi muerte?"

    Cuando Sri Rama escuchó las dulces palabras de Vali, acarició su cabeza con Sus manos.
    "Haré tu cuerpo inmortal, puedes conservar tu vida."


    Vali dijo: "Escucha, oh Océano de Misericordia: Los sabios llevan a cabo continuos esfuerzos para la realización de Dios durante sucesivos nacimientos; pero en el último momento se olvidan de pronunciar el nombre de Rama.
    Sin embargo, Aquel con cuyo Nombre el Señor Sankara otorga inmortalidad, se ha aparecido ante mis ojos en una forma visible. ¿Podré alguna vez volver a encontrar una oportunidad tal?

    Aquel cuyas glorias cantan los Vedas tan sólo en términos negativos y al que los sabios apenas son capaces de percibir en su meditación, aun después de haber controlado su respiración y su mente y librado sus sentidos de la pasión, se ha aparecido delante de mis ojos.

    Sabiendo que soy víctima de un excesivo orgullo, el Señor me ha dicho: 'conserva tu vida'.
    Pero, ¿quién sería tan estúpido como para cortar un árbol celestial y usarlo como cerca proteger árbol de acacias?
    Ahora que mi señor mira hacia mí con compasión, otórgame siguiente don:
    En cualquier especie de vida que sea mi destino volver nacer, permíteme que siga amando Tus pies. Este hijo mío, Angada de nombre, es mi igual en entrenamiento y fuerza. Oh otorgador Beatitud, acéptalo y mantenlo contigo, Señor de dioses y hombres, trátalo como Tu siervo."

    Intensificando su devoción a los pies de Sri Rama, Vali dejó su cuerpo sin apenas percatarse ello, al igual que un pequeño elefante notaría el caer de una guirnalda flores por su cuello.

    Sri Rama envió a Vali a Su propia morada.
    A pedido de Sri Rama, Angada, hijo de Vali, se reune con Ravana
    [...] "Mono, ¿quién eres?", preguntó Ravana.

    "Soy un embajador del héroe de la estirpe de Raghu, Ravana.
    Existió amistad entre tú y mi padre, y por ello, hermano, he venido para tu propio bien.
    Oh noble descendiente y nieto del sabio Pulastya, tú que en diversas formas adoraste al Señor Shiva y Brahma obteniendo de ellos bendiciones, llevando a cabo todos los objetivos y conquistando a los guardianes de las diferentes esferas así como a los soberanos terrestres.
    Bajo la influencia del orgullo real o de la pasión, secuestraste a Sita, Madre del Universo. Pero a pesar de todo, escucha mi amistoso consejo y el Señor olvidará todas las ofensas.
    Pon una paja entre las raíces de tus dientes y un hacha junto a tu garganta llévate contigo a toda tu gente, incluyendo tus esposas, colocando respetuosamente a la cabeza a la hija de Janaka.
    De esta forma podrás reparar el daño que hiciste y librarte de todo miedo.

    Dirígete a él así: Oh Protector de los suplicantes, oh Joya de la raza Raghu, sálvame, sálvame ahora.
    En el momento en que oiga tu lastimoso llanto, el Señor seguramente te librará de todo miedo."

    "Ten cuidado con lo que dices, pequeño mono.
    Necio. ¿No te das cuenta de que soy un enemigo declarado de los dioses?
    Dime, muchacho, tu nombre y el de tu padre.
    ¿Cuál es el punto común por el que afirmas existió amistad entre tu padre y yo?"

    "Angada es mi nombre, soy el hijo de Vali. ¿No te encontraste nunca con él?"
    Ravana se sintió incómodo al oír la respuesta de Angada.

    "Sí, recuerdo que había un mono de nombre Vali. Pero Angada, ¿eres tú el hijo de Vali?
    Has nacido como fuego en medio de un montón de bambúes para la destrucción de tu propia raza.
    ¿Por qué no pereciste en las mismas entrañas de tu madre?
    En vano has nacido, tú que te has llamado a ti mismo con tu propia boca enviado de un eremita.
    Ahora dime si le va bien todo a Vali, y si es así, ¿dónde está?"

    Angada rio y contestó:
    "De aquí a diez días deberías ir a ver a Vali, y abrazando a tu amigo personalmente, preguntarle por su bienestar.
    Él te hablará del bienestar que sigue a las hostilidades con Sri Rama [...]
    Ravana le responde a Angada:
    [...] "Sabiendo que eres el recuerdo viviente de la intachable fama de Vali, desisto de matarte, oh vil jactancioso"

    "Dime, Ravana, ¿cuántos Ravanas hay en el mundo?
    O mejor, escucha sobre cuántos yo he oído hablar.
    Uno fue el mundo inferior, Patala, a conquistar a Bali y fue encerrado en los establos por los niños, quienes se burlaron de él y le azotaron hasta que Bali se compadeció de él y le puso en libertad.
    Otro fue descubierto por el rey Sahasrabahu, quien le persiguió y capturó como si fuese una extraña criatura y se lo llevó a su casa por pura diversión. Entonces el sabio Pulastya fue en su busca y consiguió su libertad.
    Y todavía hay otro, y me siento muy avergonzado al hablarte de él; éste fue apresado bajo el brazo de Vali.
    No te enfades, Ravana, pero dime la verdad, ¿cuál de éstos podrías ser tú?" [...]

    [...] "Qué héroe se puede igualar a Ravana que con sus propias manos se ha cortado sus cabezas en repetidas ocasiones y las ha ofrecido al fuego del sacrificio con gran deleite, como si fueran llevadas por el mismo esposo de Gauri, Shiva?
    Cuando mis cráneos empezaban a quemarse y, por el decreto que la providencia ha trazado en mi frente, leí que iba a morir en manos de un mortal, reí; porque sabía que la profecía de Brahma era falsa.
    En mi corazón no estoy atemorizado ni siquiera cuando recuerdo esto: porque estoy seguro de que Brahma ha tenido que trazar este decreto en su locura senil.

    Aun así, tú estúpido, exaltas repetidamente en mi presencia el poder de otro héroe, dejando a un lado toda vergüenza y decoro".

    Angada replicó: "Sí, no hay nadie en todo el mundo tan humillado como tú.
    Eres tímido por naturaleza, puesto que nunca aceptas alabarte a ti mismo.
    Por ejemplo, las historias de la ofrenda de tus cabezas al señor Shiva y el levantamiento de la montaña Kailasa han sido creadas por tu mente y desde entonces las has contado veinte veces.

    Y la historia de que por la fuerza de tu brazo fuiste capaz de conquistar a Sahasrabahu, Bali y Vali, la has guardado en secreto en tu corazón.
    Escucha, necio, y no alardees más. ¿Puede alguien convertirse en un héroe por el hecho de cortarse su propia cabeza?
    A un prestidigitador nunca se le ha considerado un héroe a pesar de que corte en trozos todo su cuerpo con sus propias manos. [...]

    [...] "¿Cómo puede Aquél, que mató a Vali con una simple flecha, ser un mortal, oh monstruo de diez cabezas?
    Estás ciego de tus veinte ojos. Maldita sea la hora en que naciste, oh bestia de innoble nacimiento.
    Todas las flechas de Sri Rama están sedientas de tu sangre.
    Te perdono la vida sólo por miedo a disgustarle, oh vil demonio de lengua mordaz.
    Podría aplastar tu mandíbula; pero no tengo permiso del Señor de los Raghus para hacerlo.
    Si no, me siento tan furioso que habría roto tus diez cabezas, levantado Lanka y la habría arrojado al océano.
    Tu Lanka es como el fruto del árbol de Udumbara; mientras que tú eres como los insectos que insospechadamente habitan en él.
    Yo, como mono que soy, me los habría comido sin pérdida de tiempo; pero el gracioso Rama no me ha dado la orden".

    Ravana sonrió al oír este ingenioso comentario.
    "Necio, ¿dónde aprendiste a decir tales mentiras?
    Vali nunca alardeó de tal manera; parece ser que tu relación con los ermitaños ha hecho de ti tal jactancioso embustero."

    "En verdad, oh monstruo de veinte brazos, soy un embustero jactancioso si no arranco tus diez lenguas." [...]
    Ravana, al enfrentarse con Sri Rama, le dice:
    [...] "Escucha, ermitaño, yo no soy como uno de esos guerreros a los que tú venciste en la batalla.
    Mi nombre es Ravana, mi gloria es conocida en todo el mundo, y tengo en mi poder a los regentes de las esferas.
    Tú asesinaste a Khara, Dusana y Viradha y mataste a la pobre Vali como el cazador mata a su presa.
    Y no sólo eso, sino que acabaste con las huestes de demonios y mataste a Kumbhakarna y Meghanada.
    Hoy me vengaré de ti por todo esto a no ser que te retires antes del campo de batalla.
    Hoy acabaré contigo, pues es el implacable Ravana contra el que has de luchar". [...]
    Tras la muerte de Ravana, Angada le dice a Sri Rama:
    [...] "Escucha, omnisciente y misericordioso Señor, lleno de compasión para con el humilde y protector de los afligidos: Cuando Vali, mi padre, partió este mundo, me dejó a Tu cuidado.
    Por ello, y recordándote Tu voto de otorgar protección al desamparado, no me abandones, oh bienhechor de los devotos.
    Tú eres mi maestro, preceptor, padre y madre, ¿a dónde puedo ir lejos de Tus pies de loto? [...]

    Vali, + Tara (Vali).