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Sabio Kashyapa
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Jatayu

 

Vínculos de familia

Jatayu

  Descripción:

Rey de los buitres.
Hermano menor de Sampati.

  Observaciones y comentarios:

  • El Srimad Bhagavata y otras escrituras dicen que el sabio Kashyapa, el progenitor de los dioses y demonios así como de las diversas especies sub-humanas, tuvo dos hijos de Vinata (la madre de la creación alada), por nombre Aruna y Garuda.
    De ellos, Aruna sirvió como cochero del dios del sol, mientras que Garuda fue elegido por Bhagavan Vishnu como Su propio monte.
    Aruna es el padre de Sampati y Jatayu, perteneciendo así al primer período de la historia del mundo.
  • El sabio Agastya le dice a Sri Rama donde instalarse:
    [...] ///"Existe, mi Señor, un encantador y santo lugar llamado Pañchavati.
    Este lugar santifica al bosque Dandaka donde está situado, y le redime de la terrible maldición del gran sabio Sukracharya.
    Instálate allí, oh Señor de la estirpe de los Raghus, y muestra Tu gracia a todos los sabios."

    Recibiendo el permiso del sabio, Sri Rama partió y en un instante llegó cerca de Pañchavati.
    El Señor se encontró con Jatayu, el rey de los buitres, y se hicieron amigos; Sri Rama se instaló cerca del Godavari, donde El mismo se construyó una cabaña con el techo de hojas. [...]
    Durante el secuestro de Sita por parte de Ravana:
    [...] Ravana, completamente enfurecido, la sentó en su carro y la condujo por el aire con gran agitación: tenía tanto miedo que apenas podía conducir.

    "¡Oh! Señor de los Raghus, inigualable campeón del mundo, disipador del dolor y deleite de los suplicantes, ¡Oh! sol que agrada a la raza de loto de los Raghu, ¿qué falta he cometido que te has vuelto tan duro de corazón en contra de tu naturaleza?
    ¡Oh! Lakshmana no es tu culpa; he recogido los frutos que yo misma he sembrado."


    Múltiples fueron las lamentaciones de la Hija de Videha.

    "Aun a pesar de que su misericordia no tiene límite, mi amado señor está lejos. ¿Quién contará al Señor mi desgracia? Una bestia se comería La ofrenda del sacrificio."

    Al oír los gemidos de Sita todos los seres animados e inanimados cayeron en una profunda tristeza.

    Jatayu, el rey de los buitres, escuchó el angustioso llanto y por su voz la reconoció como la esposa de Sri Rama, la Gloria de la raza de los Raghu, que había sido raptada por el malvado demonio, al igual que una vaca cayendo en las manos de algún bárbaro.

    "Sita, hija mía, no temas; yo mataré a este demonio."

    El pájaro emprendió el vuelo con la misma furia que un rayo chocando contra una montaña.

    "¿Por qué no te detienes, oh villano?
    Tu proceder está lleno de osadía, ¿es que acaso no me has reconocido todavía?
    "

    Cuando vio al buitre acercándose a él como la Muerte, el monstruo de diez cabezas se volvió y dijo:

    "¿Es el monte Mainaka o Garuda, el rey de los pájaros? ¡Este último conoce mi fuerza, y también su Señor, Bhagavan Vishnu!"

    Cuando el pájaro se acercó, le reconoció y dijo, "No es otro que el anciano Jatayu, que ha venido a arrojar su cuerpo en el santuario de mis manos".

    Ante esto, el buitre, con la excitación de la ira, exclamó:
    "Escucha, Ravana, mi consejo y regresa sano y salvo a tu hogar, dejando sola a la Hija de Janaka. De otra forma, aun a pesar de tus muchos brazos, esto es lo que va a sucederte. Toda tu casa será consumida como una polilla ante el terrible fuego de la ira de Sri Rama".

    Sin embargo, el belicoso Ravana no contestó.
    El buitre Jatayu se abalanzó contra él y agarrando al demonio por su pelo lo sacó de su carro y lo arrojó contra el suelo.
    Una vez que colocó a Sita en un lugar seguro, el buitre regresó una vez más donde estaba Ravana y golpeándole con su pico rasgó su cuerpo.
    Durante casi media hora Ravana permaneció inconsciente. Al recobrarse, el demonio estaba muy enojado y con su espada más terrible cortó las alas de Jatayu.
    Invocando a Sri Rama y habiendo llevado a cabo increíbles hazañas, el pájaro cayó al suelo, Ravana colocó de nuevo a Sita en su carro y terriblemente alarmado se apresuró a partir.

    Sita fue transportada por el aire lamentándose como una liebre asustada que ha caído en la trampa de un cazador.
    Percatándose de que había algunos monos encaramados en una colina, arrojó algunas telas pronunciando el nombre de Sri Hari.
    Así fue como Ravana raptó a Sita y la mantuvo en el jardín de Asoka. [...]
    Sri Rama y Lakshmana salen en busca de Sita:
    [...] El Señor buscaba y se lamentaba como un ansioso marido, herido por la pena de la separación.
    Sri Rama, que es la Dicha personificada y que todos Sus deseos están ya realizados y que es inmortal y sin nacimiento, estaba ahora actuando como un mortal.
    A lo lejos, vio tendido al rey de los buitres, con sus pensamientos fijos en los pies de Sri Rama, con las marcas características en Sus plantas.

    El Héroe de la estirpe de los Raghus, el océano de misericordia, acarició la cabeza de Jatayu con sus manos de loto.

    Tan pronto como el pájaro vislumbró el rostro de Sri Rama todo su dolor desapareció.
    El buitre, recobrándose, habló así:

    "Escucha Rama, disipador del miedo a la transmigración: fue Ravana, el de las diez cabezas, el que me puso en este estado; el mismo desdichado que raptó a la Hija de Janaka. Fue él quien se la llevó, santo Señor, hacia el sur mientras ella gritaba tan fuerte como un águila. Mi Señor, he supervivido tan sólo para poder contemplarte: ahora mi vida está a punto de apagarse, oh fuente de misericordia".

    Sri Rama dijo: "Vive todavía un poco más".

    Sin embargo, él replicó con una sonrisa en su cara:
    "Aquél cuyo solo nombre, así lo declaran los Vedas, redime al hombre más depravado tan sólo con que éste lo tenga presente en los labios en el momento de su muerte, está presente ante mí en forma visible!
    ¿Quién queda todavía para que conserve mi cuerpo por más tiempo?"

    Con Sus ojos llenos de lágrimas el Señor de los Raghus replicó:

    "Querido padre, en virtud a tus nobles acciones has obtenido un envidiable estado. Para aquellos que se preocupan por los demás, no hay nada en este mundo difícil de obtener. Una vez que abandones tu cuerpo, te dirigirás a Mi divina morada. ¿Qué puedo darte, si ya has realizado todos tus deseos?
    Pero cuando llegues allí, señor, no hables a mi padre sobre el rapto de Sita. Si yo no soy otro que Rama, si soy quién soy, Ravana el de las diez cabezas y toda su casa irán y le contarán todo."


    Entonces el buitre abandonó su cuerpo y asumió la forma de Sri Hari, adornado con numerosas joyas y ataviado con vestiduras amarillas de gran esplendor, poseyendo una tez Oscura y con cuatro largos brazos; y con sus ojos llenos de lágrimas estalló en alabanzas a su Señor.

    "Gloria a Sri Rama de incomparable belleza que es tan absoluto como limitado y también el verdadero impulsor de Gunas.
    Sus feroces flechas son lo suficientemente poderosas como para arrancar los terribles brazos de Ravana, el de las diez cabezas.
    Yo adoro incesantemente al todo misericordioso Sri Rama, ornamento de la tierra, que posee una forma tan oscura como una nube lluviosa, un rostro semejante a los lotos azules y grandes ojos como los lotos rojos.
    Con sus largos brazos, aparta a Sus devotos del miedo a la transmigración.
    Su fuerza es inmensurable; no tiene ni nacimiento, el uno, inmanifestado e imperceptible, más allá del alcance de los sentidos y sin embargo realizable con la ayuda de los himnos Védicos, disipador de todos los pares de opuestos tales como la alegría y pena, nacimiento y muerte, placer y dolor, etcétera.
    La conciencia personificada, soporte de la tierra y deleite del alma de innumerables santos y devotos que recuerdan el sagrado Nombre de Rama.
    Siempre alabo a Sri Rama, que ama y es amado por aquellos que están libres de deseos, y que detiene las múltiples tendencias al vicio como la lujuria, etcétera.
    Aquél que los Vedas glorifican bajo el nombre de Brahma, puro, libre de la tentación de la Maya, que penetra todo, sin pasiones ni nacimiento, y al cual los sabios alcanzan a través de innumerables prácticas tales como meditación, discreción, serenidad y Yoga, esta fuente de misericordia se ha manifestado como la verdadera encarnación de la belleza y embelesa a toda la creación, animada e inanimada.
    Él es la abeja que reside en el loto de mi corazón y a través de cada uno de Sus miembros se vislumbra el esplendor del dios del amor.
    Él, que es a la vez inaccesible y fácilmente accesible, que tiene un amable carácter y que es a la vez parcial e imparcial y siempre tranquilo, al cual los Yoguis perciben con gran esfuerzo dominando sus sentidos y mente, este Rama, la morada de Rama, Diosa Lakshmi y el Señor de las tres esferas, está siempre atento a la llamada de Sus devotos.
    Quizás Él, cuyas santas glorias ponen freno a la transmigración, habite en mi corazón.
    "

    Pidiendo el don de la ininterrumpida devoción, el buitre Jatayu ascendió a la Morada de Sri Hari.
    Sri Rama llevó a cabo los ritos de su funeral con Sus propias manos y con la debida ceremonia.

    El Señor de los Raghus es tierno de corazón y compasivo con el humilde y muestra Su misericordia incluso cuando no es momento para ello.
    A un buitre, que es el pájaro más impuro y carnívoro, le otorga un estado que es solicitado hasta por los Yoguis. [...]
    Durante la búsqueda de Sita por parte del ejército de monos y osos:
    [...] En la costa, los monos pensaban: "El tiempo límite fijado por Sugriva ha expirado, y todavía no hemos hecho nada".
    Sentándose juntos, se decían unos a otros: "Sin haber obtenido noticia alguna sobre Sita ¿qué ganamos regresando a Kiskindha?".

    Angada, con los ojos llenos de lágrimas dijo: "De ambas formas nos espera la muerte. Aquí hemos fracasado en obtener noticias de Sita, y si volvemos a casa el Rey Sugriva, el señor de los monos, nos decapitará.
    Él hubiese terminado conmigo inmediatamente después de la muerte de mi padre, si Sri Rama no me hubiese protegido; por ello no le debo ninguna gratitud".

    Una y otra vez Angada les decía a todos ellos: "Nuestra muerte ha llegado, no me queda ninguna duda".
    Cuando los jefes monos escucharon las palabras de Angada, no pudieron encontrar ninguna respuesta y las lágrimas caían de sus ojos.
    Por un momento, permanecieron sumergidos en la pena; pero al final hablaron así: "No regresaremos sin obtener noticias de Sita, oh gracioso príncipe!"

    Así hablando todos los monos se dirigieron a la orilla del mar y esparciendo la hierba de Kusa, se sentaron en ella.
    Viendo la desesperación en la que Angada estaba sumido, Jambavan, el viejo jefe de los osos, se dirigió a él, hablándole de forma altamente instructiva:
    "Querido niño, no te imagines a Rama como un simple mortal; reconócele como igual a Brahma, el Supremo Espíritu, sin atributos, invencible y sin nacimiento.
    Nosotros, sus sirvientes, estamos bendecidos siempre que seamos devotos del mismo Brahma encarnado en forma humana.
    Por su propio deseo, el Señor descendió a la Tierra por el bien de los dioses, tierra, vacas y brahmanes.
    Desechando todas las variedades de la beatitud final, aquellos que adoran Su forma manifestada y permanecen con Él incluso en la Tierra."

    En esta forma siguieron hablándose entre ellos.

    Sampati, el hermano mayor de Jatayu, les escuchó desde su cueva en la montaña.
    Cuando salió de la cueva y vio un ejército de monos, se dijo para sí mismo:
    "Dios me ha provisto con un banquete, hoy mismo los devoraré a todos.
    He estado pasando hambre desde hace muchos días, sin haber podido tener una comida completa; y ahora de una vez Dios me ha dado comida en abundancia".

    Los monos temblaban de miedo al escuchar las palabras del buitre.
    "Ahora nuestra sentencia ha sido sellada, estamos seguros", se dijeron los monos para si.
    Al ver al buitre todos se alzaron; mientras que Jambavan se sintió profundamente perturbado.

    Angada reflexionó por un momento y dijo:
    "No hay nadie tan bendecido como Jatayu, que dio su vida al servicio de Sri Rama y ascendió a la morada de Sri Hari, fue extremadamente afortunado".

    Cuando el pájaro, Sampati, escuchó estas palabras, que produjeron en el un sentimiento mezcla de alegría y dolor, se acercó a los monos, los cuales se sintieron alarmados ante su presencia.
    Asegurándoles que estaban a salvo, les preguntó sobre su hermano menor y los monos le contaron toda la historia.
    Cuando Sampati escuchó acerca de las caricias que el Señor con sus propias manos había otorgado a su hermano, glorificó al Señor de los Raghus en todas las formas posibles.

    "Llevadme a la orilla del mar, para que pueda hacer un ofrecimiento de agua con semillas de sésamo a mi hermano perdido.
    Tan sólo puedo ayudaros con mis instrucciones, pero si las seguís podréis recuperar a aquella que buscáis."

    Habiendo llevado a cabo las ceremonias de después de la muerte en respeto a su hermano perdido, Jatayu, a la orilla del mar, Sampati narró su propia historia.

    "Escuchad, oh jefes monos: en nuestra primera juventud, Jatayu y yo volamos en el cielo y alcanzamos la orbe del Sol.
    Jatayu no pudo soportar el calor del Sol y se dio la vuelta; pero yo en mi orgullo avancé cerca del Sol.
    Mis alas se quemaron con el calor fuera de lo normal y caí al suelo con un grito de terror.
    Un sabio, de nombre Chandrama, que vivía allí, se compadeció de mí al verme.
    Me enseñó sabiduría espiritual y me libró de mi identificación con el cuerpo.
    En la era de Treta, el Supremo Espíritu tomará la forma de un ser humano y el rey demonio, Ravana, raptará a Su Esposa.
    El Señor enviará espías a buscarla y tú serás absuelto de todos tus pecados por encontrarte con ellos.
    Tus alas brotarán de nuevo; no te preocupes más por ello.
    Tan sólo tendrás que mostrarles donde encontrar a Sita.
    La predicción del sabio se ha realizado hoy; por ello, seguid mis instrucciones y llevar a cabo los intereses del Señor.
    En la cima de la colina de Trikuta se alza la ciudad de Lanka; Ravana, temerario por naturaleza, vive allí.
    En esta ciudad, en el jardín de Asoka, está apresada Sita, sumergida en un profundo dolor.
    La vista de un buitre es ilimitada, esa es la razón de que yo pueda verla y vosotros no.
    Ya soy viejo, si no, os hubiera ayudado.
    Aquel que puede atravesar el océano de una extensión de ochocientas millas y es una fuente de inteligencia será capaz de llevar a cabo los intereses del Señor.
    Miradme y animaros. Observad cuán rejuvenecido está mi cuerpo, con un nuevo par de alas, por la gracia de Sri Rama.
    Incluso los pecadores que invoquen el Nombre de Sri Rama serán capaces de cruzar el infinito océano de la existencia mundana.
    Por ello, vosotros que sois Sus espías nunca deberíais desanimaros sino por el contrario, permanecer actuando con la imagen de Sri Rama brillando en vuestro corazón." [...]