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Ahalya

 

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Cónyuges/Hijos(as)::
1. Gautama, Maharishi

Ahalya

  • Consorte (1): Gautama, Maharishi

Sri Rama hace un milagro luego de exterminar a los demonios que molestaban al sabio Viswamitra durante sus sacrificios:
[...] Después de matar a los demonios, el Señor liberó a los brahmanes de sus miedos, y todos los dioses y sabios Le alababan. El Señor de los Raghus permaneció allí unos días y mostró Su gracia a los brahmanes. Y aunque el Señor sabía todo, los brahmanes movidos por su devoción, Le contaban muchas leyendas de los Puranas.

Luego el sabio Le rogó amablemente: "Mi señor, haznos presenciar uno de tus actos".

Al saber que había un sacrificio, el Señor de los Raghus acompañó al sabio con alegría. En el camino vieron una ermita sin ningún pájaro, animal o ser vivo.
Al ver una losa en el suelo, el Señor preguntó al sabio qué era, y éste le contó toda la historia que aquello encerraba.

"La esposa de Gautama, después de tomar forma de piedra bajo una maldición, busca sin cesar el polvo de Tus pies de Loto; sé misericordioso con ella, oh héroe de la raza Raghu."

Con el simple roce de Sus santos pies, que disipan el dolor, apareció Ahalya, encarnación de la austeridad.

Contemplando al Señor de los Raghus, gozo de Sus siervos, ella se quedó ante Él con las manos juntas.
Su corazón desbordaba de amor, el vello de su cuerpo se había levantado, y era incapaz de decir nada.
La bendita Ahalya se agarraba a Sus pies, y lágrimas caían de sus ojos.
Serenándose luego, reconoció al Señor y por la gracia de Sri Rama, obtuvo devoción a Sus pies.

Con palabras inocentes, comenzó a alabar al Señor:

"Gloria al Señor de los Raghus, que es accesible mediante el Conocimiento espiritual.
Yo soy una mujer impura, y el Señor puede santificar a todo el mundo, siendo deleite de Sus siervos.
Oh enemigo de Ravana. Tú liberas a Tus devotos del temor del nacimiento; por eso busqué refugio en Ti.
Por favor sálvame, sálvame.
Mi esposo hizo bien en maldecirme, y yo le he dado las gracias por ello.
He deleitado mis ojos en Sri Hari (Tú mismo), que está libre de la atadura de la existencia mundana.
El Señor Sankara dice que verte es la Única bendición que existe.
Señor, mi corazón es muy inocente; sólo quiero pedir una cosa.
No quiero otro favor de Ti, maestro; sólo anhelo que mi mente continúe disfrutando siempre del amor por el polvo de Tus pies, como la abeja absorbe la miel del loto.

El Señor misericordioso Sri Hari puso en mi cabeza los mismos pies de loto de los que salió el santo Ganges que Shiva lleva en Su cabeza y que son adorados por Brahma".

Habiendo alabado así a Sri Hari, y postrándose una y otra vez a Sus pies, la esposa de Gautama se despidió del Señor, y con el fervor que tanto deseaba concedido, se dirigió llena de alegría al hogar de su esposo. [...]
Las doncellas de la ciudad en referencia a Sri Rama:
[...] "Escucha, querida, lo que me han dicho.
Estos dos muchachos, hermosa pareja de cisnes, son hijos del rey Dasaratha; son los protectores del sacrificio de Kausika y han matado a los demonios en el campo de batalla.
El de cuerpo moreno y ojos como el loto, que ha dominado el orgullo de Maricha y Subahu, y lleva en Sus manos un arco y una flecha, es el hijo de Kausalya, y se llama Rama, fuente de dicha.
El joven rubio que sigue de cerca a Sri Rama, con un arco y una flecha en la mano, es su hermano menor, y se llama Lakshmana. Sumitra es su madre.
"Habiendo cumplido el propósito del brahmán Viswamitra, y tras redimir a la esposa del sabio, Ahalya, los dos hermanos han venido aquí para ser testigos del sacrificio de la postración."

Todas las doncellas quedaron encantadas al escuchar esto. [...]

[...] Otra dijo: "Amiga, has dicho bien. Esta unión ayudará a los mejores intereses de todos".

Y otra dijo: "El arco de Sankara es difícil de partir y este muchacho moreno tiene un cuerpo delicado.
Por lo tanto, nada de todo eso sucederá".

Al oír esto, otra dijo con voz suave: "Amiga, he oído decir que este muchacho, aunque pequeño de apariencia, posee un gran poder.
Al tocar el polvo de Sus pies de loto, Ahalya, que había cometido un gran pecado, alcanzó la salvación.
Por tanto, seguro que romperá el arco de Shiva; nunca debemos abandonar nuestra fe.
El mismo Creador, que creó a Sita con gran destreza, le ha predestinado este novio de tez morena".

Todas quedaron complacidas al escuchar las palabras de esta doncella y exclamaron a una: "Amén! " [...]
[...] Las buenas noticias de que Sri Rama había roto el arco y había ganado la mano de Sita se extendieron por toda la Tierra, las regiones subterráneas y los cielos.
La gente de la ciudad movía antorchas alrededor de la pareja para dispersar el mal; y sin tener en cuenta sus posesiones, repartían regalos en abundancia para invocar las bendiciones divinas sobre ellos.
La pareja de Sri Rama y Sita brillaba como si la belleza y el sentimiento amoroso se hubieran encontrado en forma humana.
Y Sus compañeras le decían: "Sita, agarra los pies de tu Señor".
Pero Sita tenía demasiado miedo de tocar Sus pies.
Acordándose del destino de la esposa del sabio Gautama, Ahalya, no quería tocar Sus pies con las manos; la Joya de la raza Raghu sonreía en su interior al ver Su absoluto amor. [...]
[...] Las madres, al contemplar los miembros morenos de Sri Rama, tan suaves y atractivos, exclamaron:
"¿Cómo te las arreglaste, querido niño, para matar al terrorífico demonio Tadaka cuando te dirigías al bosque?
¿Cómo pudiste dar muerte a esos gigantes monstruos, el malvado Maricha, Subahu y sus seguidores, que eran tan formidables guerreros y no conocían rival en la lucha?
"'Yo me ofrezco, querido niño, en sacrificio por tu bien; gracias a la buena voluntad del sabio Viswamitra, Dios te mantuvo apartado de muchas calamidades.
Y cuando tú y tu hermano guardabais el sacrificio, fuisteis iniciados en el Conocimiento secreto.
Con el simple roce del polvo de Tus pies, la esposa del ermitaño, Ahalya, consiguió salvarse y tu gloria llenó el universo entero.
En la asamblea de los príncipes rompiste el arco de Shiva, tan duro como caparazón de tortuga, diamante o roca.
Ganaste la gloria de haber triunfado sobre todo el mundo y te hiciste merecedor de la mano de la hija de Janaka, regresando a casa después de casar a todos tus hermanos.
Todas tus acciones han sido sobrehumanas, realizadas sólo por la gracia del sabio Kausika.
Nuestra venida al mundo ha dado hoy su fruto, al contemplar ahora, querido niño, tu cara de luna.
Nuestra súplica es que el Creador no tenga en cuenta todos los días que hemos pasado sin verte."

Sri Rama complació a todas sus madres dirigiéndoles palabras dulces y cariñosas; y fijando Su mente en los pies del Señor Sambhu, Sus maestros, Vasistha y Viswamitra, y todos los brahmanes, cerró los ojos para dormir. [...]
[...] Sri Rama despachó a Sumantra contra su voluntad y Él mismo llegó a la orilla del río celestial, Ganges.
Pidió un bote, pero el barquero no lo traía. Y éste le dijo a Rama:

"Conozco tu secreto, todos dicen que el polvo de tus pies de loto es como una droga que posee la cualidad de convertir las cosas en seres humanos.
Con el mero roce de ese polvo una roca se transformó en una hermosa mujer, la madera no es tan dura como la piedra, y si mi barco se convierte en la esposa de un ermitaño, como Ahalya, seré despojado de mi medio de subsistencia, pues mi bote desaparecerá. Con este barco mantengo a toda mi familia. Y si debes cruzar el río, mi señor, ordéname que lave tus pies de loto.
Sólo te dejaré embarcar cuando haya lavado tus pies de loto.
Te juro por ti, Rama, y por el rey Dasaratha que todo lo que te digo es verdad.
Deja que Lakshmana me tire sus flechas Si quiere; pero hasta que haya lavado tus pies, no te llevaré al otro lado, oh gracioso señor de Tulsidas." [...]
Vibhisana abandona a su hermano Ravana y va en busca de Sri Rama:
[...] En el momento que Ravana abandono a Vibhisana, el desdichado perdió toda su gloria.
Sin embargo, complacido ante las buenas perspectivas, Vibhisana marchó alegremente hacia el Señor de los Raghus.

"Cuando llegue allí contemplaré esos pies de loto de plantas rosadas, tan suaves y agradables para los devotos.
Sí, contemplaré aquellos pies con cuyo roce fue redimida la esposa de Sri, Ahalya, que santificaron el bosque de Dandaka, aquellos que la hija de Janaka ha guardado en su pecho, que cazaron al engañoso ciervo y que vivían como un par de lotos en el lago del corazón de Shiva.
Verdaderamente soy afortunado porque voy a ver esos mismo pies.
"¡Hoy iré y pronto contemplaré con estos ojos míos esos pies en cuyas sandalias de madera permanece absorta la mente de Bharata!" [...]
[...] Entonces los Vedas tomando forma de poetas llegaron a la presencia de Sri Rama. El omnisciente y Todomisericordioso Señor los recibió con gran honor, aun cuando nadie podría adentrarse en este misterio; y los poetas comenzaron a cantar Sus glorias diciendo:

"Te saludamos, Joya Cumbre de los reyes, incomparable en Tu belleza; trascendiendo la Maya y sus atributos, posees innumerables cualidades divinas. Con la fuerza de tu fiero brazo mataste a poderosos y malvados demonios como Ravana, el demonio de las diez cabezas.
Apareciendo en forma humana, has aplastado a los ejércitos que acosaban a la Tierra y has acabado con su terrible sufrimiento.
Te saludamos, oh Señor misericordioso, protector del que te suplica. Te adoramos a Ti y a Tu Esposa.
A causa de tu poderosa Maya, oh Hari, dioses y demonios, Nagas y seres humanos, además de todos los seres animados e inanimados, vagan durante innumerables días noches por el camino de la transmigración impuesta por el Tiempo, Karma y Gunas, manifestaciones de la materia.
Oh Señor, aquellos que han sido tocados por Tu misericordia han sido liberados de la aflicción.
Protégenos, Rama, Tú que de inmediato puedes poner fin a las ataduras de la existencia mundana. Intoxicados por el orgullo de la sabiduría, aquellos que no tienen devoción a Ti, que disipas el miedo a la transmigración, intentan escalar una barrera que es incluso difícil de traspasar para los dioses; sin embargo, oh Hari, nosotros podemos ver cómo tropiezan y caen.
Por otra parte, aquellos que han abandonado toda esperanza y con una fe indestructible eligen ser Tus siervos, cruzan fácilmente el océano de la transmigración por el mero hecho de repetir Tu nombre.
Por ello, oh Señor, nosotros te invocamos.
Oh Mukunda, Otorgador de Liberación, oh Rama, oh Señor de Rama (Lakshmi), constantemente adoramos Tus pies de loto, merecedores de la adoración de Shiva y Brahma, el no nacido, aquel por cuyo simple contacto Ahalya, la esposa del sabio Gautama fue redimida, de cuyas uñas fluye el río celestial Ganges, reverenciado hasta por los sabios y santificador de las tres esferas, cuyas plantas de los pies además de las marcas de una bandera, un rayo, un aguijón y un loto, están adornadas por las cicatrices producidas por las espinas que, en el transcurso de su caminar por el bosque, se clavaron en ellas.
Te adoramos como al árbol del universo, el cual, como lo declaran los Vedas y los Agamas, Tantras, tiene sus raíces en el Brahma inmanifestado y existe antes del tiempo; el árbol que tiene cuatro capas de corteza, seis troncos, veinticinco ramas, innumerables hojas y abundantes flores, que lleva dos clases de frutos: amargos y dulces, y que tiene una sola enredadera colgando, la cual siempre proporciona fresco follaje y nuevas flores.
Deja a aquellos que meditan en Brahma, en su forma inmanifestada, en el uno, perceptible sólo a través de la intuición y más allá de la percepción mental, que prediquen y crean en ello.
Nosotros, por nuestra parte, oh Señor, siempre cantamos las glorias de Tu forma visible, oh misericordioso y radiante Señor, mina de nobles virtudes, éste es el don que te pedimos: que amemos Tus pies, desechando todas las impurezas de pensamiento, palabra y obra." [...]

Ahalya + Gautama, Maharishi.