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Prahasta, demonio

 

Vínculos de familia

Prahasta, demonio

  Observaciones y comentarios:

En el Ramacharitamanasa de Tulsidas, Prahasta es mencionado como un experto Comandante del ejército del demonio Ravana y a su vez como hijo del mismo Ravana.

De acuerdo con la línea de descendientes de Brahma mencionada en el Ramayana de Valmiki, Prahasta es uno de los 10 hijos de Sumali y Ketumati; y por tanto tío materno de Ravana.

Se deduce, entonces, que existieron dos Prahasta, uno de edad avanzada y con gran experiencia como guerrero y por lo tanto tío de Ravana; y otro más jóven que fuera hijo de Ravana, llamado así en homenaje al primero.
  • [...] Ravana preguntó a sus ministros:
    "Cómo deberíamos proceder para enfrentarnos al enemigo?"

    "Escucha, oh señor de los demonios -contestaron los ministros- ¿por qué haces esta pregunta una y otra vez?
    ¿Qué es aquello de lo que hay que estar temeroso y deba ocupar nuestro pensamiento?
    Los seres humanos, monos y osos son nuestra comida".

    Al escuchar esta conversación, Prahasta dijo con las manos juntas:
    "Sin infringir en los límites de la conversación, mi señor, opino que tus consejeros tienen muy poco talento.
    Todos tus estúpidos ministros te dicen sólo aquello que te es agradable a ti; pero de esta forma no puedes tener éxito mi señor.

    Un mono extraviado sale volando a través del océano y llega a esta orilla, y la gente todavía, en lo más profundo de su corazón, ensalza sus hazañas. ¡Qué! ¿Es que entonces nadie tiene apetito alguno entre vosotros?
    ¿Por qué no lo capturaste y devoraste mientras quemaba tu ciudad?

    Tus ministros, mi señor, te han dado un consejo que, aunque agradable de escuchar, te traerá problemas en lo sucesivo.
    Dime, ¡es aquel que ha construido un puente sobre el océano como un simple juego y ha pasado por encima de la colina de Suvela con todo su ejército, un ordinario mortal al cual, según dices, puedes devorar?

    Toda esta gente tuya son simples bravucones.
    Querido padre, escucha mis palabras con mucha atención y no me tengas por un cobarde.
    Hay multitudes de hombres que son aficionados a escuchar y expresar palabras agradables.
    No obstante, esos hombres que escuchan y expresan las palabras adecuadas son pocos y distantes, mi señor.

    Escucha mi honesto consejo; primero envía un emisario a Sri Rama; y después, cuando hayas devuelto a la hija de Janaka, hazte amigo suyo.
    Si se niega a recibir a su esposa, no deberías tener más querellas con Él.
    De lo contrario, encuéntrate con él cara a cara en el campo de batalla, y preséntale una ardua lucha.
    En ambos casos, mi Señor, si aceptases mi consejo, tu justa fama se extendería por todo el mundo."

    El monstruo de diez cabezas preguntó furioso a su hijo:
    "Necio, ¿quién te ha enseñado tal sabiduría?
    Si tienes dudas en tu mente desde ahora, hijo mío, has demostrado ser una planta espinosa en la raíz de un bambú, causando así su destrucción".

    Oyendo tan crueles y malévolos comentarios, Prahasta partió hacia su casa pronunciando estas amargas palabras:
    "En ti los buenos consejos no surten efecto, al igual que una medicina no surte efecto en un hombre que está condenado a muerte". [...]
    [...] Adorando los Pies del Señor y manteniendo su gloria presente en su corazón, Angada inclinó la cabeza ante todos y partió.
    El gallardo hijo de Valí era experto en la guerra, intrépido por naturaleza y apreciaba el poder del Señor.

    Tan pronto como entró en la ciudad se encontró con uno de los hijos de Ravana, Prahasta de nombre, que estaba jugando allí.
    Como saludo empezaron a pelear; ninguno de los dos tenía rival en fuerza y ambos estaban en la flor de la juventud.

    Prahasta
    alzó su pie para golpear a Angada quien a su vez lo asió de éste y haciéndolo girar, lo echó por tierra.
    Viendo que era un formidable guerrero, los demonios empezaron a correr atropelladamente en grandes números, demasiado asustados para dar la alarma. No se decían los unos a los otros lo que había pasado sino que cuando pensaban en la muerte del hijo de Ravana se mantenían callados.
    Por toda la ciudad se corría la voz de que el mismo mono que había quemado Lanka había vuelto de nuevo. [...]