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Sabio Suka

 

Vínculos de familia

Sabio Suka

  Descripción:

Suka era un sabio iluminado. Por una maldición del sabio Agastya se había transformado en demonio y era ministro en la corte de Ravana.
Luego, de abandonar a Ravana, y por la gracia de Sri Rama, recobró su estado original.
También conocido como: Shuka

Tulsidas dice:
[...] Presento mi obediencia a Suka, Sanaka y otros, al sabio Narada y a todos los demás que son devotos de Dios y expertos en el saber espiritual; y con la cabeza en el suelo, les pido: sed bondadosos conmigo, señores del ascetismo, pues me conocéis como me conoce Janaki, hija de Janaka, madre del universo y compañera más amada de Sri Rama, Fuente de Misericordia. [...]

[...] Sólo por la Gracia del Nombre el Señor Sambhu es inmortal y, aunque dotado de adornos poco propicios, es sin embargo fuente de bendiciones.
Del mismo modo, sólo por la Gracia del Nombre los Siddhas, sabios y yoguis como Suka, Sanaka y otros, gozan de éxtasis divinos. [...]
[...] Inclinándose ante Lakshmana, los espías partieron contando las virtudes de Sri Rama. Alabando a Sri Rama, entraron en Lanka y se postraron a los pies de Ravana.
El monstruo de diez cabezas rio y les pidió noticias:

"Dime, Suka, cómo te encuentras y háblame de Vibhisana, que se ha hallado tan cerca de la muerte. El loco de él se fue de Lanka donde gobernaba; ahora el miserable será aplastado como un gorgojo por granos de cebada. Luego háblame de todos los osos y monos, que han sido traídos hasta aquí por un destino cruel. Y el mar de corazón blando ha protegido sus vidas.
Por último háblame de los ascetas Rama y Lakshmana cuyo corazón está atormentado por un terror constante hacia mí. "¿Pudiste verles o se batieron en retirada al oír hablar de mi gloria?
¿Por qué no hablaste del valor y la fuerza del enemigo?
¿Tu inteligencia ha quedado dormida?"

"Mi señor, del mismo modo que me has hecho estas preguntas tan suavemente, cree lo que yo te digo y no te enfades. Cuando tu hermano menor Vibhisana vio a Sri Rama éste aplicó la señal sagrada de la soberanía en su frente.
Cuando los monos se dieron cuenta de que éramos espías, nos atacaron y persiguieron. Estaban a punto de cortarnos las orejas y la nariz, pero cuando les pedimos por Sri Rama que no lo hicieran, nos dejaron ir.
Nos has preguntado, mi señor, por el ejército de Sri Rama, pero mil millones de lenguas no podrían describirlo. Es un ejército de osos y monos de diverso color y desagradables caras, enormes y terribles.
Aquel que incendio tu capital y mató a tu hijo Aksa es el más débil de todos los monos.
El ejército incluye innumerables campeones, monstruos fieros e indomables de gran volumen, que poseen la fuerza de muchos elefantes.
Dwivida, Mainda, Nila, Nala, Angada, Gada, Vikatasya, Dadhimukha, Kesari, Nisatha, Satha y el poderoso Jambavan son algunos de ellos.

Cada uno de estos monos es tan fuerte como Sugriva, su rey, y hay decenas de millones como ellos; ¿quién puede atreverse a contarlos?
Por la gracia de Sri Rama son inigualables en fuerza y consideran las tres esferas de la creación como si sólo fueran una brizna de hierba.

Ravana, he oído decir que sólo los capitanes de las tropas de monos ascienden a dieciocho mil millones.
En todo el ejército, mi Señor, no hay un solo mono que no te pueda derrotar. Todos se están frotando las manos llenos de emoción, pero el Señor de los Raghus no les da la orden de ataque. 'Dejaremos el océano seco con todos sus peces y serpientes o lo llenaremos de enormes montañas. Aplastaremos al Ravana de diez cabezas y lo reduciremos a polvo'.

Estas fueron las palabras pronunciadas por los monos. Libres de temor por naturaleza, rugían y amenazaban como si fueran a devorar toda Lanka.

Todos los monos y osos nacen siendo guerreros, y además, tienen al Señor Sri Rama que les protege.
Ravana, pueden derrotar hasta a millones de Yamas.

Cien mil Sesas no podrían describir la grandeza del valor de Sri Rama, su fuerza y su inteligencia. Con un solo dardo podría secar cien mares; sin embargo, siendo un maestro del decoro, consultó a tu hermano Vibhisana y de acuerdo con su sugerencia, lleno de compasión, pide al océano que le deje paso."


El monstruo de diez cabezas rio al oír estas palabras.

"Sólo por su falta de ingenio Rama tomó a los monos por aliados. Por eso, siguiendo el consejo de mi hermano, que es cobarde de nacimiento, insiste en pedirle al océano, como un niño tonto, algo imposible.
Loco, ¿por qué pronuncias esas falsas alabanzas sobre el enemigo, cuyo poder y sabiduría yo ya conozco?
El triunfo y la gloria en este mundo son inalcanzables para aquel que tiene un consejero cobarde como Vibhisana."

El espía se enfureció al oír al malvado monarca y considerando que era un momento oportuno sacó la carta de Lakshmana.

"El hermano menor de Sri Rama me dio esta nota; léela, mi señor y tranquiliza tu corazón."

Ravana rio al tomar la carta y llamando a su ministro, el loco de él pidió que se la leyera.

"Engañando a tu mente con palabras lisonjeras, oh loco. no conduzcas a tu raza a la ruina total. Si creas enemistad hacia Sri Rama no te salvarás aunque busques la protección de Vishnu, Brahma o Shiva. Así pues, deja tu orgullo como tu hermano menor y busca los pies de loto del Señor como una abeja, o si no, consúmete con tu familia como una polilla en el fuego de las flechas de Sri Rama, oh miserable."

El corazón de Ravana se encogió al oír el mensaje, pero lo disimuló con una sonrisa falsa y habló alto para que todos le oyeran: "La grandilocuencia del ermitaño más joven, Lakshmana, es como un hombre echado en el suelo intentando agarrar con sus manos la bóveda del cielo".

Suka dijo: "Mi señor, abandona tu arrogancia y considera estas palabras como verdad. Abandona tu pasión y escucha mi consejo: mi señor, evita enfrentarte con Rama.
El Héroe de los Raghus es increíblemente dócil, aunque es el Señor del universo entero. El Señor derramará Su gracia sobre ti en cuanto os veáis y El no tendrá en cuenta ni una de tus ofensas.
Te ruego que devuelvas a Rama a la Hija de Janaka: por lo menos, concédeme esto que te pido"
.

Cuando Suka le pidió que entrega a la Hija de Videha, el miserable le dió una patada. Pero Suka inclinó la cabeza a los pies de Ravana y se fue donde estaba el misericordioso Señor de los Raghus.

Mostrándose sumiso al Señor le contó todo acerca de él mismo, y por la gracia de Rama recobró su estado original.

Era ahora un sabio iluminado y por la maldición de Agastya, Parvati, se había transformado en demonio. Adorando los pies de Rama una y otra vez, el sabio regresó a su ermita. [...]