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Vali, rey mono
Tara (Vali)

Angada, príncipe mono

 

Vínculos de familia

Angada, príncipe mono

  Descripción:

Príncipe del ejército de los monos que tuvo un rol fundamental antes y durante el enfrentamiento de Sri Rama con Ravana.
Sobrino de Sugriva.

Tulsidas dice:
[...] Saludo a Hanuman, hijo del dios del viento, encarnación de sabiduría, fuego en el bosque de los malvados; en su corazón reside Sri Rama, armado con un arco y flechas.
El Señor de los monos, Sugriva; el jefe de los osos, Jambavan; el rey de los demonios, Vibhisana, y el ejército de monos, empezando por Angada, en todos ellos reverencio sus hermosos pies, pues llegaron a Sri Rama aun habiendo nacido en las especies más bajas. [...]
Tras ser aniquilado por Sri Rama, Vali le dice:
[...] "Ahora que mi señor mira hacia mí con compasión, otórgame siguiente don: En cualquier especie de vida que sea mi destino volver nacer, permíteme que siga amando Tus pies.
Este hijo mío, Angada de nombre, es mi igual en entrenamiento y fuerza.
Oh otorgador de Beatitud, acéptalo y mantenlo contigo, oh Señor de dioses y hombres, trátalo como Tu siervo."
///
Sri Rama envió a Vali a Su propia morada.
Todos los ciudadanos se sintieron desolados.
Con el cabello despeinado y su ánimo destruido, Tara, la esposa de Vali, gemía desconsolada.
Cuando el Señor de los Raghus vio su agonía, le otorgó sabiduría y destruyó su ilusión.
"Compuesto cinco elementos, tierra, agua, fuego, éter y aire, este es cuerpo extremadamente vil.
Ante tus ojos el cuerpo mortal permanece sumido en un eterno sueño, mientras que alma es inmortal.
Entonces, ¿por quién te lamentas?"


La luz de la sabiduría amaneció en ella y entonces abrazó los pies de Sri Rama y le pidió el don de la suprema devoción.
El todopoderoso Sri Rama, oh Uma, dice Bhagavan Sankara, nos hace bailar a todos como marionetas.
Entonces Sri Rama dio instrucciones a Sugriva, quien llevó cabo todos rituales del funeral con la debida ceremonia.
Después dio instrucciones a su hermano menor Lakshmana: "Ve y corona a Sugriva como rey".

Postrándose ante Señor de los Raghus, todos partieron para obedecer Sus órdenes.
Lakshmana convocó inmediatamente a los ciudadanos y a los brahmanes y en su presencia coronó Sugriva como rey y nombró a Angada príncipe heredero.

Uma, este mundo no hay otro amigo como Sri Rama: preceptor, padre, madre, hermano, maestro. Dioses, hombres y sabios, siempre tienen algún motivo egoísta detrás de su amor.
¡Sugriva, el que temblaba día y noche de miedo hacia Vali, cuyo cuerpo está lleno de llagas y cuyo pecho siempre estaba ardiendo con el fuego de la ansiedad, se ha convertido en el rey de los monos!
El Héroe de la estirpe de los Raghus es extremadamente compasivo por naturaleza.
Sin duda, el hombre que conscientemente abandona a un señor tal, será atrapado por las redes de la calamidad.

Entonces el Señor envió en busca de Sugriva y le instruyó en varios asuntos de Estado.
El Señor dijo:
"Escucha, oh Sugriva, señor de los monos: Durante catorce años no puedo entrar en una ciudad.
El verano ha terminado, y las lluvias están llegando.
Por ello, acamparé en los bosques, no lejos de ti.
Tú y Angada gobernad en el reino, y abrigad siempre en vuestros corazones mis intereses".

Cuando Sugriva regresó a casa, Sri Rama instaló Su morada en los montes de Pravarsana. [...]
El ejército de Sugriva intenta encontrar a Sita:
[...] En la costa, los monos pensaban: "El tiempo límite fijado por Sugriva ha expirado, y todavía no hemos hecho nada".
Sentándose juntos, se decían unos a otros: "Sin haber obtenido noticia alguna sobre Sita ¿qué ganamos regresando a Kiskindha?".

Angada, con los ojos llenos de lágrimas dijo:
"De ambas formas nos espera la muerte.
Aquí hemos fracasado en obtener noticias de Sita, y si volvemos a casa el Rey Sugriva, el señor de los monos, nos decapitará.
Él hubiese terminado conmigo inmediatamente después de la muerte de mi padre, si Sri Rama no me hubiese protegido; por ello no le debo ninguna gratitud
".

Una y otra vez Angada les decía a todos ellos:
"Nuestra muerte ha llegado, no me queda ninguna duda".

Cuando los jefes monos escucharon las palabras de Angada, no pudieron encontrar ninguna respuesta y las lágrimas caían de sus ojos.
Por un momento, permanecieron sumergidos en la pena; pero al final hablaron así: "No regresaremos sin obtener noticias de Sita, oh gracioso príncipe!"

Así hablando todos los monos se dirigieron a la orilla del mar y esparciendo la hierba de Kusa, se sentaron en ella.
Viendo la desesperación en la que Angada estaba sumido, Jambavan, el viejo jefe de los osos, se dirigió a él, hablándole de forma altamente instructiva:

"Querido niño, no te imagines a Rama como un simple mortal; reconócele como igual a Brahma, el Supremo Espíritu, sin atributos, invencible y sin nacimiento.
Nosotros, sus sirvientes, estamos bendecidos siempre que seamos devotos del mismo Brahma encarnado en forma humana.
Por su propio deseo, el Señor descendió a la Tierra por el bien de los dioses, tierra, vacas y brahmanes.
Desechando todas las variedades de la beatitud final, aquellos que adoran Su forma manifestada y permanecen con El incluso en la Tierra."
En esta forma siguieron hablándose entre ellos.
Sampati, el hermano mayor de Jatayu, les escuchó desde su cueva en la montaña.
Cuando salió de la cueva y vio un ejército de monos, se dijo para sí mismo:
"Dios me ha provisto con un banquete, hoy mismo los devoraré a todos.
He estado pasando hambre desde hace muchos días, sin haber podido tener una comida completa; y ahora de una vez Dios me ha dado comida en abundancia".

Los monos temblaban de miedo al escuchar las palabras del buitre.
"Ahora nuestra sentencia ha sido sellada, estamos seguros", se dijeron los monos para si.
Al ver al buitre todos se alzaron; mientras que Jambavan se sintió profundamente perturbado.

Angada reflexionó por un momento y dijo:
"No hay nadie tan bendecido como Jatayu, que dio su vida al servicio de Sri Rama y ascendió a la morada de Sri Hari, fue extremadamente afortunado".

Cuando el pájaro, Sampati, escuchó estas palabras, que produjeron en el un sentimiento mezcla de alegría y dolor, se acercó a los monos, los cuales se sintieron alarmados ante su presencia.
Asegurándoles que estaban a salvo, les preguntó sobre su hermano menor y los monos le contaron toda la historia.
Cuando Sampati escuchó acerca de las caricias que el Señor con sus propias manos había otorgado a su hermano, glorificó al Señor de los Raghus en todas las formas posibles. [...]
El sabio Suka dice al demonio Ravana:
[...] Nos has preguntado, mi señor, por el ejército de Sri Rama, pero mil millones de lenguas no podrían describirlo.
Es un ejército de osos y monos de diverso color y desagradables caras, enormes y terribles.
Aquel que incendió tu capital y mató a tu hijo Aksa es el más débil de todos los monos.
El ejército incluye innumerables campeones, monstruos fieros e indomables de gran volumen, que poseen la fuerza de muchos elefantes.
"Dwivida, Mainda,Nila, Nala, Angada, Gada, Vikatasya, Dadhimukha, Kesari, Nisatha, Satha y el poderoso Jambavan son algunos de ellos. [...]
Con el objetivo de disuadir a Ravana, Sri rama envía a Angada como mensajero:
[...] El señor de los Raghus despertó al amanecer y, convocando a todos los consejeros les preguntó su opinión: "Decidme rápidamente cómo debemos proceder".

Jambavan inclinó su cabeza ante los pies del Señor y dijo:
"Escucha, oh omnisciente Señor, morador de todos los corazones, fuente inagotable de sabiduría, fuerza, gloria, piedad y bondad, te ofrezco un consejo de acuerdo a mi propio entendimiento.
Podríamos enviar a Ravana, al hijo de Vali, el príncipe Angada, como emisario".

El buen consejo no necesitó ser discutido y todos lo aprobaron; el Todo misericordioso se volvió a Angada y dijo:
"Oh hijo de Vali, poseedor de sabiduría, fuerza y bondad, ve a Lanka por mi causa.
No necesito darte ninguna instrucción complicada. Sé que eres extremadamente listo.
Debes hablar con el enemigo en tal forma que mi causa pueda ir adelante y que al mismo tiempo pueda servir para su bien"
.


Sometiéndose a la orden del Señor y adorando Sus Pies, Angada se levantó y dijo:
"Solamente es un océano de virtudes aquel en quien tú derramas tu gracia, oh divino Rama."

"Todos los objetivos de mi Señor se llevan a cabo por sí mismos -pensó-.
El simplemente me ha honrado al encargarme esta misión.
Este pensamiento estremeció su cuerpo de emoción y deleitó su corazón
."

Adorando los Pies del Señor y manteniendo su gloria presente en su corazón, Angada inclinó la cabeza ante todos y partió.
El gallardo hijo de Vali era experto en la guerra, intrépido por naturaleza y apreciaba el poder del Señor.

Tan pronto como entró en la ciudad se encontró con uno de los hijos de Ravana, Prahasta de nombre, que estaba jugando allí.
Como saludo empezaron a pelear; ninguno de los dos tenía rival en fuerza y ambos estaban en la flor de la juventud.
Prahasta alzó su pie para golpear a Angada quien a su vez lo asió de éste y haciéndolo girar, lo echó por tierra.

Viendo que era un formidable guerrero, los demonios empezaron a correr atropelladamente en grandes números, demasiado asustados para dar la alarma.
No se decían los unos a los otros lo que había pasado sino que cuando pensaban en la muerte del hijo de Ravana se mantenían callados.
Por toda la ciudad se corría la voz de que el mismo mono que había quemado Lanka había vuelto de nuevo.
"Quién sabe el rumbo que va a tomar la providencia?" Los pensamientos de todos eran excesivamente desalentadores.
La gente le mostraba el camino sin preguntar: tan sólo era necesario mirar a alguien para que éste se volviera pálido como la misma muerte.

Con sus pensamientos fijos en los pies de loto de Sri Rama, llegó al umbral de la cámara de consejo de Ravana.
Y allí el intrépido y poderoso héroe permaneció con el aspecto de un león lanzando una mirada a un lado y otro.

Inmediatamente envió a un demonio y dio parte de su llegada a Ravana.
Al oír las nuevas, el monstruo de diez cabezas rió y dijo:
"Ve y tráelo a mi presencia y déjame ver de dónde viene este mono".
Ante esta orden una hueste de mensajeros corrieron y condujeron al jefe mono.

Angada vio al gigante de diez cabezas sentado en su trono como una montaña viviente de colirio.
Sus brazos parecían árboles y las cabezas picos; mientras que los pelos de su cuerpo eran como garfios.
Sus bocas, ventanas de la nariz, ojos y oídos, eran tan grandes como las cuevas y grietas de las montañas.
El valiente hijo de Vali entró en la corte con decisión en su mente y poseído de un gran poder.

Al ver al mono, la asamblea se puso bruscamente de pie; esto hizo que el corazón de Ravana se llenase de una gran furia.

Pensando en el poder de Sri Rama, Angada inclinó su cabeza y tomó asiento en la asamblea con tanta elegancia como un león caminaría en medio de elefantes furiosos.

"Mono, ¿quién eres?", preguntó Ravana.

"Soy un embajador del héroe de la estirpe de Raghu, Ravana.
Existió amistad entre tú y mi padre, y por ello, hermano, he venido para tu propio bien.
Oh noble descendiente y nieto del sabio Pulastya, tú que en diversas formas adoraste al Señor Shiva y Brahma obteniendo de ellos bendiciones, llevando a cabo todos los objetivos y conquistando a los guardianes de las diferentes esferas así como a los soberanos terrestres.

Bajo la influencia del orgullo real o de la pasión, secuestraste a Sita, Madre del Universo.
Pero a pesar de todo, escucha mi amistoso consejo y el Señor olvidará todas las ofensas.
Pon una paja entre las raíces de tus dientes y un hacha junto a tu garganta y llévate contigo a toda tu gente, incluyendo tus esposas, colocando respetuosamente a la cabeza a la hija de Janaka.
De esta forma podrás reparar el daño que hiciste y librarte de todo miedo.

Dirígete a él así: Oh Protector de los suplicantes, oh Joya de la raza Raghu, sálvame, sálvame ahora.
En el momento en que oiga tu lastimoso llanto, el Señor seguramente te librará de todo miedo.
"

"Ten cuidado con lo que dices, pequeño mono. Necio.
¿No te das cuenta de que soy un enemigo declarado de los dioses?
Dime, muchacho, tu nombre y el de tu padre.
¿Cuál es el punto común por el que afirmas existió amistad entre tu padre y yo?"

"Angada es mi nombre, soy el hijo de Vali.
¿No te encontraste nunca con él?
"

Ravana se sintió incómodo al oír la respuesta de Angada .

"Sí, recuerdo que había un mono de nombre Vali.
Pero Angada, ¿eres tú el hijo de Vali?
Has nacido como fuego en medio de un montón de bambúes para la destrucción de tu propia raza.
¿Por qué no pereciste en las mismas entrañas de tu madre?
En vano has nacido, tú que te has llamado a ti mismo con tu propia boca enviado de un eremita.
Ahora dime si le va bien todo a Vali, y si es así, ¿dónde está?"

Angada rio y contestó:
"De aquí a diez días deberías ir a ver a Vali, y abrazando a tu amigo personalmente, preguntarle por su bienestar.
Él te hablará del bienestar que sigue a las hostilidades con Sri Rama.
Escucha, necio: Las semillas de cizaña sólo pueden ser sembradas en la mente de aquellos cuyos corazones están cerrados al héroe de la estirpe de Raghu.
Yo soy el exterminador de mi raza, mientras que tú eres el preservador de la tuya.
Ni siquiera el ciego o el sordo dirían esto, mientras que tú posees una veintena de ojos e igual número de oídos.

¿Qué? ¿Crees que he deshonrado a mi familia actuando como embajador de Aquel a cuyos pies incluso Shiva, Brahma y todos los dioses y sabios desean servir?
Es extraño que tu corazón no se rompa en dos simplemente con abrigar tal idea.
"

Al escuchar la dura respuesta del mono, Ravana le miró con cólera y dijo:
"Desdichado, he soportado tus severas palabras sólo porque conozco los límites del decoro y la rectitud".

El mono dijo:
"También he oído hablar de tu piedad, la cual es evidente si se considera que robaste la mujer de otro.
Y yo he presenciado con mis propios ojos la protección que otorgas a un enviado, un defensor de la verdad.
¿Por qué no te ahogas y así terminas con tu vida?
Cuando viste a tu hermana con los oídos y nariz arrancados, sólo por consideración a la piedad olvidaste la falta.
Tu piedad es famosa por todo el mundo, y yo también soy muy afortunado por haber podido estar en tu presencia
".

"Basta de charla, estúpida criatura, y mira mis brazos, necio mono; son como multitudes de Rahus que eclipsan el poder, tremendo como la Luna, de los guardianes de las esferas.
Además, y quizá lo hayas oído, mientras el monte Kailasa descansaba con Sambhu, mis palmas, parecidas a los lotos en el lago de los cielos, brillaban como cisnes.

"Escucha, Angada, dime qué guerrero de tu ejército se atrevería a enfrentarse a mí.
Tu maestro Rama, debido a la separación de su esposa se ha debilitado, mientras que su hermano menor Lakshmana comparte su pena y por lo tanto está muy triste.
Tú y Sugriva sois árboles en la ribera de un río y podéis ser arrastrados en cualquier momento; mi hermano menor Vibhisana es un gran cobarde.
Tu consejero, Jambavan, está demasiado entrado en años como para pronunciarse en el campo de batalla, mientras que Nala y Nila son simples arquitectos y no guerreros.
Sin duda hay un mono, de extraordinaria fuerza, aquel que vino anteriormente e incendió la ciudad."

Al oír estas palabras, el hijo de Vali, Angada, replicó.:
"Dime la verdad, oh rey de los demonios: ¿Es un hecho que un mono quemó tu capital?
Un insignificante mono prendió fuego a la capital de Ravana!
¿Quién, oyendo tal rumor, podría declararlo como verdad?

Ravana, el mono a quien tú has ensalzado como un destacado guerrero no es más que un simple mensajero de Sugriva. Aquel que camina largas distancias no es un campeón; lo enviamos solamente para obtener noticias.

Parece que es verdad que el mono incendió tu capital sin haber recibido órdenes de su maestro.
Esta es la razón por la que no regresó al lado de Sugriva y por miedo permaneció escondido.
Todo cuanto has dicho, Ravana, es cierto, y no estoy enfadado de oírlo.
No hay nadie en nuestro ejército que pueda luchar contigo y obtener éxito alguno.
Haz amigos o entra en enemistad tan sólo con tus iguales: ésta es una sana sentencia a seguir.
Si un león saliese a matar ranas, ¿hablaría alguien bien de él?
Igualmente si Sri Rama te matase sería despreciable por su parte y por ello incurriría en una gran culpa, pero aun así, ten presentes mis palabras, Ravana; la furia de la raza Ksatriya es difícil de afrontar.
"

El mono Angada hizo estallar de ira el corazón del enemigo con la flecha de su elocuencia, disparada desde el arco del sarcasmo; y el héroe de diez cabezas procedió a extraer las flechas, es decir, a hablar, con pares de lanzas en forma de respuestas.
Rio y dijo:

"Un mono posee una gran, virtud: hace todo cuanto puede para seguir a aquel que le mantiene.
Bravo por un mono, que en el servicio de su maestro danza desenvuelto en cualquier lugar.
Danzando y saltando para entretener a la gente sirve a la causa de su maestro; esto muestra su fuerte devoción al deber.
Angada , toda tu raza es devota a su señor; ¿cómo, entonces, tú puedes dejar de alabar las virtudes de tu maestro?
Yo respeto el mérito y soy demasiado magnánimo para prestar atención a tu charla, tan insolentemente locuaz".

Angada dijo:
"El hijo del dios del viento ya me habló de tu parcialidad ante el mérito.
El echó a perder tu jardín, mató a tu hijo y prendió fuego a tu ciudad y, aun así, no cometió ninguna falta a tus ojos.
Recordando tan amable disposición me he atrevido a ser tan insolente en mi conducta hacia ti, oh Ravana.
Al venir aquí he testificado todo cuanto Hanuman me dijo, es decir, que no tienes ni vergüenza ni genio y eres incapaz de enfadarte.
Esto es porque tienes una mentalidad tal, que has dado pruebas de haber sido el asesino de tu propio padre.
"

Ravana entonces estalló en una carcajada, y dijo:
"Siendo el asesino de mi padre, el siguiente paso hubiera sido reclamarte a ti como mi víctima; pero se me acaba de ocurrir una idea. Sabiendo que eres el recuerdo viviente de la intachable fama de Vali, desisto de matarte, oh vil jactancioso".

"Dime, Ravana, ¿cuántos Ravanas hay en el mundo?
O mejor, escucha sobre cuántos yo he oído hablar.

Uno fue el mundo inferior, Patala, a conquistar a Bali y fue encerrado en los establos por los niños, quienes se burlaron de él y le azotaron hasta que Bali se compadeció de él y le puso en libertad.
Otro fue descubierto por el rey Sahasrabahu, quien le persiguió y capturó como si fuese una extraña criatura y se lo llevó a su casa por pura diversión. Entonces el sabio Pulastya fue en su busca y consiguió su libertad.
Y todavía hay otro, y me siento muy avergonzado al hablarte de él; éste fue apresado bajo el brazo de Vali.

No te enfades, Ravana, pero dime la verdad, ¿cuál de éstos podrías ser tú?
"

"Escucha, necio: Yo soy el poderoso Ravana, aquel en el cual la fama de sus brazos es familiar al Monte Kailasa, consagrado a Shiva, y cuyo valor es conocido por el esposo de Uma, el mismo Shiva, en cuya adoración ofrecí mis cabezas como si fuesen flores. Innumerables veces he cortado mis cabezas semejantes a los lotos con mis propias manos para adorar a Shiva, el asesino de Tripura.

Las hazañas de mis brazos son bien conocidas por los guardianes de las ocho regiones, cuyo corazón, estúpido, todavía se resiente por las injurias provocadas por estos brazos.
La resistencia de mi pecho es familiar a los elefantes que sostienen las ocho regiones, cuyos fieros colmillos, siempre que he luchado impetuosamente con ellos, han fracasado en dejar ninguna marca en él y han saltado como rábanos tan pronto como chocaban contra él.

Tan sólo con que yo camine, la tierra tiembla como lo haría un pequeño bote cuando un elefante salvaje se mete dentro.
Soy el mismo Ravana que es conocido por su poder en todo el mundo; ¿nunca oíste hablar de él, mentiroso parlanchín?
Menosprecias a Ravana y ensalzas a un hombre mortal?
Bárbaro mono, oh pobre desgraciado. Ahora he comprendido tu sabiduría".

Oyendo esto, Angada replicó indignado:
"Ten cuidado con lo que dices, vanaglorioso desdichado.
¿Cómo va a ser considerado un hombre, desdichado Ravana, Aquél cuya mirada funde el orgullo de Parasurama, el mismo Parasurama cuya hacha era como un fuego que consumía el ilimitado bosque de brazos del rey Sahasrabahu, o como el mar en cuya rápida corriente arrastró a innumerables reyes una y otra vez?

¿Cómo puede ser un mortal Sri Rama, necio arrogante?
¿Es el dios del amor un simple arquero, el Ganges un simple arroyo, la vaca de la opulencia una simple bestia, el árbol del Paraíso un simple árbol, el regalo de la comida un regalo ordinario, el néctar una bebida ordinaria, Garuda, apoyo del dios Vishnu, un simple pájaro, Sesa el de las mil cabezas, una simple serpiente y la gema de los deseos una simple roca, oh monstruo de diez cabezas?

Escucha, oh estúpido ¿es Vaikuntha una esfera ordinaria y la firme devoción al Señor de los Raghus un logro común?
¡Qué! ¿Es Hanuman, oh estúpido, un mono ordinario, aquel que salió airoso después de pisar tu orgullo, así como el de tu ejército, devastando tu jardín, incendiando tu capital y matando a tu propio hijo?

Escucha, Ravana: dejando a un lado toda hipocresía, ¿por qué no adoras al Todomisericordioso Señor de los Raghus?
Oh desdichado, si tratas de pelear contra Rama ni los mismos Brahma y Rudra, podrán salvarte.

Necio, no alardeo en vano; si compites con Rama, tal será tu destino: todas tus cabezas derribadas por las flechas de Sri Rama, caerán al suelo frente a los monos, y éstos y lo osos jugarán con ellas como si fuesen balones.
Cuando en la batalla el Señor de los Raghus se enfurezca y lance sus múltiples y feroces flechas, ¿serás entonces capaz de alardear de esta forma?

Comprende esto y adora a Sri Rama, el alma elevada
".

Al oír estas palabras, Ravana se incendió como un fuego llameante al cual se ha arrojado mantequilla purificada.
"Tengo un hermano como Kumbhakarna y el famoso Meghanada, vencedor de Indra, es mi hijo.
¿Acaso nunca oíste hablar de mi propio valor, por el cual he conquistado toda la creación, animada e inanimada?

Necio, con la ayuda de los monos, tu maestro ha construido un puente que atraviesa el océano.
¿Es a esto a lo que tú llamas valor?
Hay muchos pájaros que atraviesan volando el océano; sin embargo, ellos no son héroes.
Cada uno de mis brazos es un auténtico océano que desborda un chorro de fuerza, bajo el cual muchos valientes, dioses y hombres, han sido ahogados.
¿Quién es el héroe que cruzaría estos veinte océanos infinitos?

¡He dicho que los guardianes de las ocho regiones me sirvieran, mientras que tú, oh desdichado, glorificas a un príncipe terrestre delante de mí!
Si tu Señor, cuyas virtudes tú enumeras una y otra vez, es valiente en la batalla, ¿por qué me envía un embajador?
¿No se avergüenza de hacer tratos con su enemigo?

Mira mis brazos, aquellos que elevaron y sacudieron violentamente el Monte Kailasa, y luego, estúpido mono, si quieres, ensalza a tu maestro.
¿Qué héroe se puede igualar a Ravana que con sus propias manos se ha cortado sus cabezas en repetidas ocasiones y las ha ofrecido al fuego del sacrificio con gran deleite, como si fueran llevadas por el mismo esposo de Gauri, Shiva?

Cuando mis cráneos empezaban a quemarse y, por el decreto que la providencia ha trazado en mi frente, leí que iba a morir en manos de un mortal, reí; porque sabía que la profecía de Brahma era falsa.
En mi corazón no estoy atemorizado ni siquiera cuando recuerdo esto; porque estoy seguro de que Brahma ha tenido que trazar este decreto en su locura senil.
Aun así, tú estúpido, exaltas repetidamente en mi presencia el poder de otro héroe, dejando a un lado toda vergüenza y decoro'

Angada replicó:
"Sí, no hay nadie en todo el mundo tan humillado como tú.
Eres tímido por naturaleza, puesto que nunca aceptas alabarte a ti mismo.

Por ejemplo, las historias de la ofrenda de tus cabezas al señor Shiva y el levantamiento de la montaña Kailasa han sido creadas por tu mente y desde entonces las has contado veinte veces.
Y la historia de que por la fuerza de tu brazo fuiste capaz de conquistar a Sahasrabahu, Bali y Vali, la has guardado en secreto en tu corazón.

Escucha, necio, y no alardees más.
¿Puede alguien convertirse en un héroe por el hecho de cortarse su propia cabeza?
A un prestidigitador nunca se le ha considerado un héroe a pesar de que corte en trozos todo su cuerpo con sus propias manos.

Reflexiona, oh necio, y convéncete por ti mismo de que debido a su obstinación las polillas se queman a sí mismas en el fuego y los burros cargan peso, pero nunca son denominados héroes.

Cesa en tus querellas, oh desdichado; escucha mi consejo y deja a un lado tu orgullo.
No he venido a ti como un mensajero para hacer tratos contigo.

Oh monstruo de diez cabezas, el Héroe de la estirpe de Raghu me ha enviado por otros propósitos.
El Todomisericordioso ha dicho una y otra vez: 'Un león no gana reputación por matar a un chacal'.

Llevando en mi mente las palabras de mi Señor he soportado tu punzante charla.
De otra forma, habría machacado tus mandíbulas y rescatado a Sita por la fuerza.
He juzgado tu fuerza, oh vil enemigo del cielo, por un hecho concreto, raptaste a la esposa de otro cuando estaba completamente sola.
Tú eres el señor de los demonios y eres excesivamente engreído, mientras que yo soy un mensajero de uno de los sirvientes de Sri Rama.
Si no temiera desobedecer a Sri Rama, habría realizado esa prodigiosa acción ante tus mismos ojos: Arrojándote al suelo, exterminando tu armada y devastando tu ciudad, oh estúpido, habría rescatado a la Hija de Janaka junto con todas tus esposas.

De todas formas, esto, difícilmente me proporcionaría mérito alguno, porque no es un acto de valor el matar a un asesino.

Un seguidor del Vamamarga, un hombre entregado a los deseos, un mezquino, un compañero tosco y estúpido, una persona completamente indigente, un hombre de mala reputación, un hombre muy viejo, una persona siempre enferma, alguien que siempre está enfadado, aquel que es hostil al Señor Vishnu, es un enemigo de los Vedas y santos, aquel que alimenta exclusivamente a su propio cuerpo, alguien que calumnia a los demás, y aquel que es fuente inagotable de pecados -estas catorce personas aunque estén vivas, no son nada más que cadáveres-.

Al comprender esto, oh desdichado, he contenido mi deseo de matarte. Pero no provoques mi enfado
".

Al oír esto, el rey de los demonios mordió sus labios, retorció sus manos, y estalló furiosamente:
"Oh vil mono, ahora estás destinado a morir, porque a pesar de ser pequeño, has hablado grandes palabras.
Aquél, por cuya fuerza te atreves a pronunciar tan violentas y duras palabras, oh estúpido mono, no tiene ni fuerza, ni gloria, ni inteligencia, ni majestuosidad alguna.

Encontrándole falto de mérito y valor propio, su padre le exilió.
Además de esta pena, la separación de su mujer habla de él y por encima de todo está constantemente obsesionado,por el terror que siente hacia mí.
Los demonios devoran día y noche a muchos, hombres semejantes a aquél de cuyo poder tú estás tan orgulloso; considera esto, oh estúpido, y cesa en tu perversidad."

Cuando de esta forma lanzaba injurias contra Sri Rama, la furia del jefe de los monos iba creciendo encarnecidamente.
Porque aquel que abre sus oídos a la vituperación contra Hari o Shiva, incurre en un pecado tan grande como el que mata a una vaca.

Angada, el gran mono, dio un fuerte alarido y furiosamente golpeó el suelo con sus poderosos brazos.
La tierra tembló y miembros de la asamblea fueron arrojados fuera de sus asientos y lanzados a volar poseídos como estaban por el espíritu del miedo.
También el monstruo de diez cabezas, Ravana., estaba a punto de derrumbarse, pero recuperándose se levantó.
Sin embargo, sus coronas más hermosas cayeron al suelo, Ravana recogió algunas y las puso en sus cabezas, mientras que Angada envió volando al Señor el resto de las coronas.

Los monos, al verlas venir, salieron corriendo.
"Cielos, ¿cómo es que los meteoros empiezan a caer incluso durante el día?, o ¿es que Ravana en su furia ha arrojado cuatro rayos y vienen a mucha velocidad?"

El Señor sonrió y dijo:"De verdad, no temáis, no son ni meteoros ni rayos, ni tampoco los planetas Raha y Ketu.
Son las coronas de Ravana, el de las diez cabezas, que habiendo sido lanzadas por el hijo de Vali, están llegando por este lado"
.

El hijo del dios del viento salió corriendo y las cogió con sus propias manos, entonces se las llevó al Señor y las colocó delante de Él. Los osos y monos las miraban con temor; ya que eran deslumbrantes como el Sol.

En el otro lado el monstruo de diez cabezas, en su enfado, gritaba indignado a todos los que le rodeaban:
"Capturad al mono, y una vez que le hayáis capturado, matadle".

Al escuchar esto, Angada sonrió.

"Una vez que le hayáis matado, todos vosotros, poderosos guerreros, salid inmediatamente y devorad a todos los osos y monos, donde quiera que los halléis.
Id, limpiad la Tierra de monos y capturad vivos a los dos hermanos ascetas, Rama y Lakshmana."

El príncipe mono Angada se enfureció y exclamó nuevamente:
"No te da vergüenza menear tu lengua de esta forma?
Córtate la garganta y muere, desvergonzado destructor de tu raza.
¡Tu corazón no se desmorona ni siquiera al contemplar mi fuerza!

Oh vicioso capturador de mujeres, fuente inagotable de impurezas, oh desdichado, de sentidos desenfrenados y tonto ingenio, murmuras injurias en un estado de delirio, lo cual demuestra que la muerte te ha atrapado, oh desdichado demonio.

Pagarás las consecuencias cuando los monos y osos te apaleen.
Es extraño incluso que no se te hayan caído todas tus lenguas cuando has dicho que Sri Rama es un mortal, oh orgulloso demonio.
De todas formas, tus lenguas caerán junto con tus cabezas en el campo de batalla.

Cómo puede Aquél, que mató a Vali con una simple flecha, ser un mortal, oh monstruo de diez cabezas?
Estás ciego de tus veinte ojos. Maldita sea la hora en que naciste, oh bestia de innoble nacimiento.
Todas las flechas de Sri Rama están sedientas de tu sangre.
Te perdono la vida sólo por miedo a disgustarle, oh vil demonio de lengua mordaz.

Podría aplastar tu mandíbula, pero no tengo permiso del Señor de los Raghus para hacerlo.
Si no, me siento tan furioso que habría roto tus diez cabezas, levantado Lanka y la habría arrojado al océano.
Tu Lanka es como el fruto del árbol de Udumbara; mientras que tú eres como los insectos que insospechadamente habitan en él.
Yo, como mono que soy, me los habría comido sin pérdida de tiempo; pero el gracioso Rama no me ha dado la orden
".

Ravana sonrió al oír este ingenioso comentario.
"Necio, ¿dónde aprendiste a decir tales mentiras?
Vali nunca alardeó de tal manera; parece ser que tu relación con los ermitaños ha hecho de ti tal jactancioso embustero."

"En verdad, oh monstruo de veinte brazos, soy un embustero jactancioso si no arranco tus diez lenguas."

Recordando el poder de Sri Rama, Angada creció en su indignación y con firmeza puso el pie en medio de toda la asamblea.
"Si eres capaz de mover mi pie de aquí, necio, Sri Rama regresará inmediatamente y yo renunciaré a Sita como si fuera algo ya perdido".

"Escuchad, campeones todos -exclamó el monstruo de diez cabezas-, capturad al mono por la pierna y arrojadle contra el suelo."

Meghanada, conquistador de Indra y muchos otros intrépidos guerreros, se levantaron complacidos de sus respectivos asientos y se abalanzaron con todo su poder, empleando numerosos trucos, pero el pie de Angada rehusaba ser movido.
Por ello, los competidores regresaban cabizbajos a sus respectivos asientos.
Los enemigos del cielo se levantaban de nuevo y se lanzaban contra él, pero el pie del mono no se movía más de lo que un competidor inclinado a la sensualidad, oh Garuda, sería capaz de levantar las raíces del árbol del error implantado en su corazón.

Millares de grandes guerreros iguales en poder a Meghanada aparecieron gozosos y se precipitaron sobre él, pero el pie del mono no se movió, así es que cabizbajos volvieron a sus asientos.
El pie del mono no se movía del suelo al igual que el alma de un santo no desiste en su rectitud moral aunque tenga que afrontar innumerables obstáculos.

Ante tal hazaña el orgullo del enemigo desapareció.

Todos los que habían visto la fuerza del mono estaban realmente desconcertados.
Entonces, incitado por el mono, el mismo Ravana se levantó.

En el momento en que Ravana se disponía a agarrar su pie, el hijo de Vali empezó a decir:
"No te puedes salvar por agarrarte a mis pies. Necio, ¿por qué no vas y te abrazas a los pies de Sri Rama?"

Al escuchar esto, se dio la vuelta totalmente avergonzado.
Todo su esplendor se había ido y había sido despojado de su gloria así como la Luna desaparece al llegar el mediodía.
Con sus cabezas bajas volvió a tomar asiento en su trono como si hubiese sido despojado de todas sus riquezas.

Sri Rama es el alma del universo y el Señor de la vida ¿cómo puede aquel que le es hostil encontrar descanso alguno?
El universo, Uma, nace con un simple movimiento de las cejas de Sri Rama.
Si es capaz de transformar una brizna de hierba en un rayo y un rayo en una brizna de hierba, ¿cómo va a ser falsa una promesa de Su embajador?

Angada le amonestó de diferentes formas, pero al final se dio cuenta de que no le escuchaba.
Habiendo machacado el orgullo de su enemigo, el hijo del Rey Vali glorificó en sus propias narices a su Señor y partió diciendo:
"Si no te quito la vida después de jugar contigo por algún tiempo en el campo de batalla, no tiene ningún sentido el que ahora me sienta orgulloso de mi' mismo".

Ravana se sintió muy triste al oír que Angada poco antes de llegar a su presencia había matado a su hijo.
El miedo y el nerviosismo creció también en los demonios al contemplar la efectividad del desafío de Angada.

Al anular el poder de Ravana, el cuerpo del poderoso mono, hijo de Vali, se estremeció por la emoción y los ojos se le llenaron de lágrimas, abrazado al deleite de los pies de loto de Sri Rama. [...]
Tras la reunión con Ravana, Sri Rama convoca a Angada:Sri Rama
[...] Sri Rama convocó a Angada, quien apareció e inclinó la cabeza a los pies de loto del Señor Rama, el lleno de gracia, le hizo sentar a su lado con toda delicadeza y sonriendo le dijo:
"Oh hijo de Vali, tengo una gran curiosidad en mi mente; por ello quiero hacerte una pregunta.
Dime la verdad, querido niño. Ravana es el jefe de la raza de los demonios; es aclamado por todo el mundo por su incomparable poder.
Es bastante extraño que me lanzases no menos de cuatro de sus coronas; dime, hijo mío, ¿de qué ardid te valiste para poder poner tus manos en ellas?"


"Escucha, oh omnisciente señor, deleitador de los suplicantes: no eran coronas sino las cuatro virtudes o recursos de un rey: Sama (conciliación), Dana (regalo), Danda (fuerza física o coacción) y Bheda (división), las cuales residen en el corazón de todo rey; así dicen los Vedas, mi señor.
Ellas son los cuatro pilares de un hombre de Estado; al recordar esto, ellas mismas fueron a parar a mi señor, quien es el verdadero poseedor de todas las virtudes del hombre de estado.

Escucha, oh Señor de Kosala: Ravana no tiene devoción, lleva consigo una profunda aversión a los pies de mi Señor y ha caído en las garras de la muerte; por ello las virtudes que antes mencionaba le han abandonado y buscado refugio en Ti.
"

Rama, el de la noble mente, sonrió al oír tan ingeniosa respuesta.
Entonces el hijo de Vali le informó sobre la fortaleza de Lanka.
Cuando Sri rama recibió las nuevas acerca del enemigo, convocó a Su lado a todos Sus consejeros, y dijo:
"Lanka tiene cuatro sólidas puertas; aconsejadme cómo deberíamos asaltarlas".
El señor de los monos, Sugriva, Jambavan, el rey de los osos, y Vibhisana, hermano de Ravana, invocaron en su corazón al Ornamento de la raza solar; y finalmente se decidieron por un plan definitivo. [...]
[...] Cuando llegó a oídos de Angada que el hijo del dios del viento había marchado hacia la fortaleza completamente solo, el hijo de Vali, que era realmente valiente en la batalla, alcanzó la fortaleza de un simple salto, como lo haría un mono por pura diversión.

Los dos monos desataron su furia contra el enemigo en el campo de batalla.
Invocando en sus corazones el poder de Sri Rama, ambos ascendieron corriendo hacia el palacio del propio Ravana y, proclamando victorioso al señor de Kosala, agarraron el edificio con sus manos y lo derribaron por completo.
Al ver esto, el rey demonio se sintió perdido.
Las mujeres se golpeaban el pecho gritando: "¡Esta vez han venido los dos monos malignos!"

Angada y Hanuman les atemorizaron con sus maliciosos juegos propios de monos y proclamaron las glorias de Sri Ramachandra.
Entonces, cogiendo un pilar en sus manos, los dos héroes exclamaron: "Ahora dejadnos empezar nuestro devastador trabajo!"

En ese momento, rugieron y cayeron sobre las tropas enemigas, aplastándolas con la poderosa fuerza de sus brazos, golpeando a algunos con el pie, abofeteando a otros y gritando: "¡Pagad consecuencias de no adorar a Sri Rama!"

Los dos héroes apiñaron a sus adversarios unos contra los otros y, agarrando a las víctimas de la cabeza, los lanzaron con tal precisión, que cayeron enfrente de Ravana reventándose como un montón de vasos de barro llenos de requesón.
Cada vez que los dos jefes monos capturaban a algún gran general de las huestes de los demonios, los cogían por una pierna y los lanzaban volando a su señor Sri Rama.
Vibhisana decía sus nombres y Sri Rama a pesar de todo les asignaba un lugar en Su propia morada.
De esta forma los monstruos devoradores de hombres, que hacían banquetes con la carne de los Santos brahmanes, alcanzaban un destino deseado incluso por los Yogis, ascetas dedicados a la contemplación de Dios.

Uma, continuó el Señor Shiva, Sri Rama posee un corazón tan tierno y es tal fuente inagotable de compasión que concede el estado más alto, la beatitud final incluso a los demonios, recordando que ellos piensan en Él, aunque con ánimo de hostilidad.
¿Dime, Bhavani, existe alguien tan benigno como Él?
Aquellos hombres que aun habiendo oído hablar de un Señor como Él, no Le adoran, son los más estúpidos y los más desgraciados, pues se engañan a sí mismos con la ilusión.


"Evidentemente Angada y Hanuman han forzado su entrada en la fortaleza de Lanka" -dijo el Señor de Ayodhya-.
Dando saltos por Lanka, los dos monos parecían un par de Mandaras agitando el océano.
Habiendo aplastado y vencido a las tropas del enemigo con el poder de sus brazos y dándose cuenta de que el día ya llegaba a su fin, los dos héroes se retiraron sin ningún esfuerzo y fueron a donde estaba el Señor.

Angada y Hanuman inclinaron la cabeza a los pies de loto de su Maestro; el Señor de los Raghus estaba muy contento de ver a los valientes guerreros.
Sri Rama les saludó graciosamente, y en ese momento su fatiga desapareció y ambos se sentían extremadamente felices.
Viendo que Angada y Hanuman se habían marchado, los numerosos guerreros monos y osos se retiraron de la colina, mientras que los demonios, recobrando sus fuerzas al caer la noche, avanzaron aclamando a su señor de diez cabezas.

A la vista de las huestes de demonios, los monos se dieron la vuelta; y rechinando los dientes con furia, los campeones se enfrentaron a sus oponentes por todas partes.
Los dos ejércitos eran grandiosos; sus héroes se desafiaban unos a otros continuamente hasta llegar a una terrible lucha en la cual nadie se rendía.
Los demonios eran todos grandes guerreros de tez oscura, mientras que los monos eran sorprendentes en su tamaño y tenían diferentes colores.
Los dos ejércitos eran igualmente fuertes y los guerreros estaban equipados de una forma similar; exhibiendo su marcial valentía luchaban con furia asemejándose a una masa de lluviosas y otoñales nubes, que unas contra otras son conducidas por un fuerte viento.

Cuando los generales Akampana y Atikaya, hijos de Ravana, vieron que sus tropas perdían terreno, emplearon los trucos ilusorios de la Maya.
En un instante todo se puso oscuro como la boca del lobo y empezó a caer un chaparrón de sangre, piedras y cenizas.
Ante la densa oscuridad que reinaba en todas partes, las huestes de monos estaban desconcertadas.
No podían verse los unos a los otros y el bullicio crecía por doquier.

El Señor de los Raghus comprendió de qué se trataba y convocó a Angada y Hanuman.
Les informó de todo cuanto estaba sucediendo les dio las instrucciones necesarias.
Los dos jefes monos, tan pronto como escucharon las instrucciones, salieron llenos de furia.
Entonces el Todomisericordioso tensó Su arco sonriendo e, inmediatamente, dejó volar una flecha.
De pronto apareció luz por todas partes y no quedó señal de oscuridad por ningún lado; las dudas también desaparecieron ante el amanecer de la iluminación espiritual.

Los osos y monos al ver que de nuevo había luz se sintieron aliviados de su fatiga, liberados de todo miedo, y llenos de regocijo. Hanuman y Angada aparecieron estruendosamente en el campo de batalla y los demonios huyeron ante tales amenazadores rugidos.
Pero los osos y monos atraparon a los guerreros demonios en su vuelo y los arrojaron contra el suelo, llevando a cabo maravillosas hazañas de fuerza al igual que las que ellos habían hecho, o, cogiéndoles por la pierna y lanzándolos al océano donde caimanes, serpientes y peces los atrapaban con avidez y los devoraban.
Algunos morían, otros resultaban heridos, mientras que otros huían y escalaban la fortaleza.
Después de dispersar de esta forma a las tropas hostiles, los osos y monos lanzaron un enorme rugido. [...]
Tras la gloriosa victoria sobre Ravana, Sri Rama regresa con Sita, Lakshmana y parte del ejercito a Ayodhya:
[...] El Señor de los Raghus llamó a todos Sus compañeros; todos llegaron ante Él y se postraron con reverencia.
Amorosamente el Señor los sentó a Su lado y se dirigió a ellos con tiernas palabras, que eran el deleite de sus devotos y les dijo:
"Vosotros me habéis rendido un servicio ilimitado; ¿cómo puedo alabaros en vuestra presencia?
Por Mí, habéis renunciado a vuestro hogar y comodidades, y habéis llegado a ser muy queridos para Mi.
Mis hermanos menores, Mi corona, Mi fortuna, Mi esposa, Mi vida, Mi hogar, todo me es querido; pero no hay nadie tan querido como vosotros; no os estoy engañando, tan sólo os estoy revelando Mi naturaleza.
Por lo general, todo maestro ama a sus sirvientes; pero Yo me siento especialmente orgulloso de vosotros.

Ahora, amigos, regresad a vuestros hogares, y adoradme con un voto indestructible.
Reconocedme como omnipresente y amigo de todos y amadme con el máximo cariño."


Al escuchar las palabras del Señor, todos estaban tan extasiados que olvidaron su existencia carnal y no podían recordar quiénes eran ni dónde estaban.
Juntando las manos permanecieron mirando al Señor sin pestañear; estaban tan abrumados por el amor que sentían que no podían hablar.
El Señor percibió su extremado afecto y con sabiduría les dio instrucciones especiales inculcándoles la verdad.
Pero ellos no podían pronunciar ni una palabra ante Él, sólo podían mirar Sus pies de loto una y otra vez.
Entonces el Señor pidió joyas y ropajes de varios colores y de incomparable belleza; y Bharata con sus propias manos preparó un conjunto con el que invistió a Sugriva.
Luego, por orden del Señor, Lakshmana invistió a Vibhisana con otro conjunto que llenó de gozo el corazón de Sri Rama.
Angada, sin embargo, permaneció sentado y rehusó levantarse; y el Señor, al ver su aflicción, no le llamó.

Entonces el Señor de los Raghus mismo invistió con ropajes y joyas a Jambavan, a Nila y a todos los demás; y con la imagen de Sri Rama en sus corazones, se postraron todos ante Sus pies y partieron.

Entonces Angada se levantó e inclinó la cabeza; y con las manos juntas y los ojos llenos de lágrimas se dirigió al Señor con palabras llenas de delicadeza y empapadas del néctar del amor:
"Escucha, omnisciente y misericordioso Señor, lleno de compasión para con el humilde y protector de los afligidos: Cuando Vali, mi padre, partió este mundo, me dejó a Tu cuidado.
Por ello, y recordándote Tu voto de otorgar protección al desamparado, no me abandones, oh bienhechor de los devotos.
Tú eres mi maestro, preceptor, padre y madre, ¿a dónde puedo ir lejos de Tus pies de loto?
Pregúntate a Ti mismo y dame una respuesta, Tú que gobiernas a todos los hombres; si estoy separado de Ti, ¿de qué me sirve mi hogar?
Extiende Tu protección a este humilde sirviente, que es un simple niño, sin conocimiento, razón o fuerza.
Serviré en Tu casa como criado y cruzaré el océano de la existencia mundana con tan sólo ver Tus pies de loto."

Dicho esto, Angada cayó a Sus pies, añadiendo: "Sálvame, mi Señor, y no me pidas que regrese a mi hogar".

Al escuchar el humilde ruego de Angada, el Señor Sri Rama, perfección de la ternura, le alzó y le estrechó contra Su pecho, con los ojos llenos de lágrimas.
Invistiendo a Angada con la guirnalda que le colgaba de Su propio pecho, así como con Sus propias ropas y joyas, el Señor se despidió de él con palabras de consuelo.

Conocedor de los servicios de los devotos, Bharata, al igual que su hermano menor Satrughna y Lakshmana, se dirigieron a despedirles.

El corazón de Angada estaba tan lleno de amor que se volvía una y otra vez para contemplar una vez más a Sri Rama.
Se postraba constantemente en el suelo con la esperanza de que Sri Rama le llamase.
Y se entristecía al recordar la forma característica en que Sri Rama miraba, hablaba, caminaba y saludaba sonriente a Sus amigos.
Pero al percibir en la mirada del Señor lo que había en Su mente, partió con palabras de súplica, grabando Sus pies de loto en su corazón.

Después de ver partir a los monos con sumo respeto, Bharata y sus hermanos menores regresaron.
Entonces Hanuman, que evidentemente había acompañado a su maestro para despedirse de él, abrazó los pies de Sugriva y solicitó su favor:
"Después de pasar diez días más al servicio de Sri Rama, si lo deseas, volveré a ver tus pies de nuevo, maestro".

"Oh hijo del dios del viento, eres una fuente inagotable de méritos, ve, pues, y sirve al Todomisericordioso."

Con estas palabras, todos los monos partieron. Angada, sin embargo, se demoró para decirle:
"Escucha, Hanuman: Te suplico que lleves mis postraciones al Señor y le hables de mí de vez en cuando".

Entonces el hijo de Vali, Angada, partió; mientras tanto Hanuman regresó junto al Señor y le habló del amor de Angada, lo cual llenó a Rama de estático deleite. [...]