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Vibhisana, rey demonio

 

Vínculos de familia

Vibhisana, rey demonio

  Descripción:

Demonio, hermano menor de Ravana pero gran devoto de Sri Rama.
Reencarnación del sabio Dharmaruchi.
Fue coronado rey por Sri Rama.

Tras narrarle la historia del Rey Pratapabhanu, el sabio Yajñavalkya dice a Bharadwaja:
[...] Oh sabio, con el tiempo, este rey junto con su familia nació como un demonio.
Tenía diez cabezas y veinte brazos. Se llamaba Ravana y era un héroe formidable.

El hermano menor del rey, Arimardana, se convirtió en el poderoso Kumbhakarna.
Su ministro, conocido por Dharmaruchi, se convirtió en el medio hermano de Ravana, llamado Vibhisana, conocido en todo el mundo como devoto de Vishnu y fuente de sabiduría.

Y los hijos y siervos del rey nacieron como un ejército de un fiero demonio.
Estos malvados podían tomar la forma que querían y pertenecían a varias órdenes.
Eran todos perversos, monstruosos y carentes de sentido, crueles, sangrientos y pecadores.
Eran un tormento indescriptible para toda la creación.
Y aunque nacieron dentro del linaje puro y santo del sabio Pulastya, por la maldición de los brahmanes eran todos encarnaciones del pecado.

Los tres hermanos practicaban todo tipo de austeridades, terribles más allá de las palabras.
Al ver su penitencia, el Creador se acercó y dijo al mayor:
"Querido hijo, pide lo que quieras".

Entonces Ravana suplicante, tomó sus pies y se dirigió así a él:
"Escucha, señor del universo: mi plegaria es que no muera a manos de nadie, excepto de monos u hombres".

"Así sea, pues has hecho gran penitencia."

Este fue el favor que Brahma y yo le concedimos - dijo Shiva-.
Entonces el Creador se acercó a Kumbhakarna y quedó impresionado al ver su forma gigantesca.
Y Brahma se dijo: "Si este miserable comiera cada día, el mundo entero quedaría devastado".

Entonces Brahma se dirigió a Sarada, quien hizo cambiar la opinión de Kumbhakarna.
Y éste, en consecuencia, pidió un sueño continuo durante seis meses.

Al final, Brahma fue a Vibhisana y le dijo: "Hijo, pide un favor".
Y él pidió amor puro por los pies de loto del Señor.
Tras concederles los favores, Brahma se fue y ellos regresaron jubilosos a su casa. [...]
Hanuman llega a Lanka y comienza a buscar a Sita:
[...] Hanuman adquirió una forma muy diminuta e invocando a Sri Rama entró en la ciudad.
Exploró cada mansión y vio innumerables guerreros aquí y allá.
Luego se encaminó hacia el palacio de Ravana, maravilloso más allá de las palabras.
Vio al jefe de los demonios profundamente dormido; pero no encontró allí a la hija de Videha.

Entonces divisó otro espléndido edificio que tenía al lado un templo sagrado a Sri Hari.
La mansión, con las armas, arcos y flechas, de Sri Rama pintadas en sus paredes, era hermosa más allá de toda descripción.
El jefe de los monos se regocijó de ver ramos de plantas jóvenes de Tulasi allí.
"Lanka es la morada de una cuadrilla de demonios; ¿cómo ha podido poner aquí su residencia un hombre piadoso?"

Mientras el jefe de los monos razonaba consigo mismo de esta manera, Vibhisana, el hermano más joven de Ravana, se despertó.
Empezó a repetir el nombre de Sri Rama en oración y Hanuman quedó verdaderamente encantado de hallar un alma virtuosa.

"Podré conocer todos los sucesos a través de él; por ninguna causa sufriría en las manos de un buen hombre".
Después de decidir esto tomó la forma de un brahmán y se dirigió a Vibhisana, quien tan pronto como oyó las palabras de Hanuman se levantó y se acercó donde éste estaba. Inclinándose le preguntó al brahmán cómo se encontraba:
"Dime todo sobre ti, santo señor.
¿Eres uno de los sirvientes de Sri Hari como Narada y otros?
Mi corazón rebosa de amor ante tu presencia.
¿O eres tú mismo Sri Rama, afectuoso amigo de los pobres, que has venido a bendecirme con tu presencia?
"

Así que Hanuman le contó todo sobre Sri Rama al mismo tiempo que descubrió su propia identidad.
En el momento en que Vibhisana oyó esto, un estremecimiento recorrió el cuerpo de ambos y fueron transportados con gozo al pensamiento de las innumerables virtudes de Sri Rama.
"Oye, oh hijo del dios del viento, como estoy viviendo aquí?; mi condición es similar a la de la pobre lengua, que vive en medio de los dientes.
Querido amigo, ¿me mostrará alguna vez su gracia el Señor de la raza solar, sabiendo que estoy sin maestro?
Dotado como estoy de una forma llena de pecado y demoníaca, estoy incapacitado para hacer cualquier Sadhana; y mi corazón no tiene amor por los pies de loto del Señor.
Pero ahora tengo confianza, Hanuman, en que Sri Rama derramara su gracia sobre mí; porque nadie puede encontrarse un santo sin la gracia de Sri Hari.
Únicamente por que el héroe de la raza Raghu ha sido cariñoso conmigo, es por lo que me has bendecido con tu presencia insolicitada.
"

"Escucha, Vibhisana; el señor siempre es afectuoso con sus sirvientes, ésa es su costumbre.
Dime qué nacimiento superior puedo pedir, siendo un mono vil y trivial, tanto que si alguien menciona nuestro nombre temprano por la mañana puede estar seguro de que no comerá en todo el día.
Escucha, mi amigo: ¡Aun siendo tan desgraciado, el héroe de la raza Raghu, me ha mostrado su gracia!"
Y sus ojos se llenaron de lágrimas, mientras recordaba las virtudes del señor.

"No es para admirarse que aquellos que a sabiendas olvidan tal señor y nadan a la deriva son infelices."

Narrando así las virtudes de Sri Rama, Hanuman le dio verdadero consuelo.
Luego Vibhisana le contó cómo la hija de Janaka había estado viviendo allí.
Así que Hanuman dijo, "Escucha, hermano: me gustaría ver a la Madre Sita".

Vibhisana le explicó detalladamente la forma de verla y el hijo del dios del viento abandonó a Vibhisana y prosiguió su viaje. [...]
Trijata, una de las demonio de la corte de Ravana, cuenta a sus compañeras un sueño que tuvo y las convence de cuidar a Sita:
[...] "En mi sueño un mono quemó Lanka y toda la hueste de demonios fue exterminada.
En cuanto a Ravana, el de diez cabezas, lo vi desnudo montado en un burro, con sus cabezas cortadas y sus veinte brazos arrancados.
De esta forma iba encaminado hacia el Sur; y parecía como que Lanka hubiera pasado a manos de Vibhisana.
La victoria de Sri Rama fue proclamada en toda la ciudad con toques de tambores; fue entonces cuando el Señor Rama envió a buscar a Sita.
Proclamo en voz alta este sueño, que se hará realidad de aquí a varios días."
Todas se espantaron al oír sus palabras y cayeron a los pies de la Hija de Janaka. [...]
Hanuman aconseja a Ravana
[...] Aunque Hanuman le dio un consejo extremadamente saludable, lleno de devoción, discreción, desinterés y sabiduría, el presuntuoso Ravana rio y dijo: "¡En este mono hemos encontrado al más sabio Guru!"

Y volviéndose hacia Hanuman continuó: "La muerte cuelga sobre tu cabeza, oh infeliz; por eso has comenzado a aconsejarme, oh vil mono".

"Lo contrario es exactamente lo que va a ocurrir -replicó Hanuman-. Claramente percibo que estás actuando bajo una ilusión mental."

Oyendo estas palabras de Hanuman, Ravana se irritó.
"Por qué no matáis alguno de vosotros a este loco?"
Tan pronto como los demonios lo oyeron, se lanzaron hacia para matarlo.

En ese mismo momento vino Vibhisana, hermano menor de Ravana, con sus consejeros.
Inclinando su cabeza hizo una humilde petición:
"Es contrario a todo arte de gobernar: no se debe matar a ningún enviado. Puede ser castigado en cualquier otra forma, mi señor".
Uno al otro se dijeron: "Esto suena a consejo, hermano".
Oyendo esto, Ravana, el de diez cabezas, rio y dijo:
"De acuerdo, el mono puede ser enviado de vuelta mutilado.
Los monos le tienen mucho cariño a su cola: te cuento este secreto.
Por lo tanto, vendemos su cola envuelta en trapos mojados en aceite y prendámosle fuego después.
Cuando el mono regrese sin cola, el infeliz traerá a su maestro con él, y así tendré una oportunidad de ver su poder que tan prodigiosamente ha sido exaltado."

Hanuman sonrió para si al oír estas palabras. "Creo que la diosa Sarada ha probado serme útil."

Oyendo el mandato de Ravana los estúpidos demonios empezaron a hacer lo que se les había ordenado.
En la ciudad no quedó ni un trapo, ni una gota de ghee o aceite, pues la cola había crecido hasta tal longitud debido al fuego de Hanuman.
Los ciudadanos se apiñaron para contemplar el espectáculo, daban patadas a Hanuman y se burlaban grandemente de él.
Le paseaban por toda la ciudad mientras que tocaban los tambores y aplaudían prendiéndole fuego a la cola.

Cuando Hanuman vio el resplandor del fuego, inmediatamente adquirió un tamaño completamente diminuto, y escurriéndose de sus lazos saltó a los áticos del palacio de oro, ante el espanto de los demonios.

En ese momento, impulsados por Dios, empezaron a soplar los cuarenta y nueve vientos.
Hanuman rugió con una fuerte risa y se hinchó hasta alcanzar tal medida que parecía tocar el cielo.
Aunque colosal en forma, Hanuman aparecía con el más ligero cuerpo; y corría y saltaba de un palacio a otro.
La ciudad estaba ardiendo completamente y la gente no sabía qué hacer.
Terribles llamas crecían y se oían gritos lastimeros por todas partes: "¡Oh padre! oh, madre! Quién nos salvará de esta hora?
Como dije, no es un mono sino algún dios con forma de mono.
Tal es el resultado de despreciar a un alma noble: la ciudad está siendo consumida por el fuego como si no tuviera dueño".

En un instante Hanuman quemó toda la ciudad exceptuando la casa de Vibhisana. [...]
Tras reírse del consejo de su esposa Mandodari, Ravana dice:
[...] "Se dice verdaderamente que una mujer es temerosa por naturaleza.
Ella siente miedo incluso en las buenas ocasiones, pues su mente es muy débil.
Si la hueste de monos viene, los demonios harán banquetes con ellos y así se alimentarán.
Los mismos guardianes de las esferas temblaban de miedo ante mí; ¡qué ridículo que tú, mi esposa, estés asustada!".

Diciendo esto se rio y la abrazó y luego se fue a su sala de consejos mostrando gran afecto por ella.
Mandodari, sin embargo, se sintió profundamente preocupada y pensó que el cielo se había vuelto en contra de su señor.

Y cuando éste ocupó su asiento real en la sala de consejos, le hicieron saber que toda la hueste invasora había llegado al otro lado del océano.
Y Ravana dijo a sus consejeros: "Decidme qué debo hacer".

Ellos, sin embargo, rieron y replicaron:
"Únicamente mantente tranquilo, mi señor.
Vuestra majestad no encontró dificultad cuando conquistó a los dioses y demonios.
Qué importancia pueden tener ahora los hombres y los monos?"

Cuando un sacerdote, un médico y un preceptor religioso, los tres usan palabras agradables por miedo o esperanza de recompensa, el resultado es siempre que el control, la salud y la fe terminan siendo devorados por los perros.

Esta fue la situación ardua que se le presentó a Ravana.
Todos ellos le alababan únicamente en su presencia.

Viendo que era el momento oportuno, Vibhisana, hermano menor Ravana, llegó e inclinó su cabeza a los pies de su hermano.
Postrándose una vez más ocupó su propio asiento y cuando le tocó hablar, se dirigió a él de esta forma:
"Ya que vuestra gentil Majestad me ha preguntado mi opinión, os la doy, querido hermano, de acuerdo a mis propias luces y vuestro propio interés.
Aquel que busca su propio bien, buena reputación y sabiduría, un buen destino después de su muerte y gozos de distintos tipos, debe retirar sus ojos del rostro de la esposa de otro igual que uno se debe negar a mirar la Luna en la cuarta noche de un mes lunar.
Aunque fuera cierto que un hombre fuese el único señor de las catorce esferas, ciertamente caería si se volviera hostil a los seres vivos.
Nadie hablará bien de un hombre que tenga la avaricia más sutil aunque fuera un océano de virtudes e inteligencia.

La lujuria, la ira, la vanidad y la avaricia son caminos que conducen al infierno.
Renunciando a todo esto adora al Héroe de la estirpe Raghu, a quien los santos adoran.

Sri Rama, querido hermano, no es un nuevo rey humano; Él es el Señor del Universo y la muerte de la Muerte.
Él es el Brahma que está libre del mal de Maya, el Dios no engendrado que todo lo llena, invencible, sin principio ni fin.
Por su infinita compasión, Él ha tomado la forma de un ser humano para el bien de la Tierra, el brahmán, la vaca y los dioses.
Escucha, hermano: Él deleita a sus devotos y rompe los rangos de los impíos y es la esencia de los Vedas y la verdadera religión.

Desecha tu enemistad, e inclina tu cabeza ante Él, pues el Señor de los Raghus alivia la congoja de aquellos que buscan refugio en El Maestro, devuelve la Hija de Videha al Señor Sri Rama, y adora al que es el desinteresado amigo de todos.
Él perdona incluso a aquel que ha incurrido en pecado deseando el mal de todo el mundo.
Guarda esto en tu mente, Ravana; el mismo Señor cuyo Nombre destruye la triple agonía se ha manifestado en forma humana.

Una y otra vez caigo a tus pies y te ruego, Ravana: abandona el orgullo, la infamación y la arrogancia y adora al Señor de Kosala.
El sabio Pulastya, nuestro abuelo, nos ha enviado este mensaje a través de un discípulo suyo.
Beneficiándome de esta dorada oportunidad, querido hermano, te lo he comunicado inmediatamente.
"

Ravana tenía un ministro muy viejo y sagaz llamado Malyavan, quien se sintió muy satisfecho al oír las palabras de Vibhisana.
"Tu hermano más joven, querido hijo, es una fuente de sabiduría.
Por lo tanto, recibe en tu corazón lo que Vibhisana ha dicho."

Entonces Ravana gritó:
"Estos dos locos glorifican al enemigo!
¿Es que no hay nadie que se los lleve de mi vista?"

Malyavan por consiguiente regresó a su residencia, mientras que Vibhisana comenzó de nuevo hablar con las manos juntas:
"La sabiduría y la falta de cordura moran en el corazón de todos; así lo declaran los Puranas y los Vedas, mi señor.
Donde hay sabiduría hay prosperidad en todos los reinos, y donde hay falta de sabiduría, la desdicha es el inevitable final.
La perversidad obviamente se ha apoderado de tu corazón; por eso tomas a tus amigos por enemigos y a tus enemigos por amigos.
Y por eso están tan encariñados con Sita, que es la noche de la destrucción para la raza de los demonios.

Abrazando tus pies te suplico: admite esta oración mía como señal de tu afecto por mí.
Devuelve Sita a Rama para que ningún mal te sobrevenga
".

Vibhisana habló sabiamente con palabras que tenían la aprobación de los sabios, los Puranas y los Vedas.
Ravana, sin embargo, se llenó de furia tan pronto como le oyó y dijo así:
"Oh desdichado, tu muerte es ahora inminente.
Loco, tú siempre has vivido de mi generosidad; sin embargo, estúpido, has favorecido la causa del enemigo.
Dime, desdichado, si hay alguien en este mundo a quien yo no haya podido conquistar con la fuerza de mi brazo.
Viviendo en mi capital alimentas tu amor por los ermitaños.
Si es así, ve y dales la mano a ellos, loco, y enséñales sabiduría".

Diciendo esto golpeó a su hermano menor, quien le respondía abrazando sus pies una y otra vez.

Uma, aquí reside la grandeza de un santo, quien devuelve bien por mal.

"Está bien que me hayas golpeado, pues eres como un padre para mí.
Pero tu bien, mi Señor, está en adorar a Sri Rama
".

Llevándose a sus ministros consigo, Vibhisana se marchó por el aire exclamando en forma que todos pudieran oír:
"El propósito de Sri Rama es auténtico y todopoderoso. mientras que tus consejeros están llamados al fracaso.
Yo, por lo tanto, me dirijo ahora al Héroe de la estirpe Raghu buscando protección: no me culpéis de ello.
"

Tan pronto como Vibhisana se marchó diciendo esto, el fracaso de todos ellos quedó sellado.
La falta de respeto a un Santo, Parvati, inmediatamente le quita a uno todas las bendiciones.
En el momento que Ravana abandonó a Vibhisana, el desdichado perdió toda su gloria.

Sin embargo, complacido ante las buenas perspectivas, Vibhisana marchó alegremente hacia el Señor de los Raghus.
"Cuando llegue allí contemplaré esos pies de loto de plantas rosadas, tan suaves y agradables para los devotos.
Sí, contemplaré aquellos pies con cuyo roce fue redimida la esposa de Sri, Ahalya, que santificaron el bosque de Dandaka, aquellos que la hija de Janaka ha guardado en su pecho, que cazaron al engañoso ciervo y que vivían como un par de lotos en el lago del corazón de Shiva.
Verdaderamente soy afortunado porque voy a ver esos mismo pies.

¡Hoy iré y pronto contemplaré con estos ojos míos esos pies en cuyas sandalias de madera permanece absorta la mente de Bharata!
"

Abrigando tan venturosas perspectivas, Vibhisana instantáneamente cruzó al otro lado del océano donde Sri Rama había acampado con sus huestes.
Cuando los monos vieron venir a Vibhisana, le tomaron por un mensajero especial del enemigo.
Deteniéndole fuera se acercaron a Sugriva, señor de los monos, poniéndole al corriente de lo sucedido.
Sugriva dijo: "Escucha, oh Señor de los Raghus: el hermano de Ravana, Vibhisana, ha venido a verte".

El Señor, sin embargo, preguntó: "¿Qué opinas sobre esto, amigo mío?"
El señor de los monos replicó:
"Escucha, oh Rey de los hombres, las tretas de estos demonios van más allá de toda comprensión.
No se sabe por lo que ha venido, capacitado como está de tomar cualquier forma que guste.
Obviamente ha venido a espiar nuestros secretos; y lo que creo es que se le debería tomar por prisionero y detenerlo".

"Amigo, tu pensamiento es sabio, pero mi misión es hacer desaparecer todos los miedos de la mente de aquellos que buscan refugio en mí".

Hanuman se regocijo al oír estas palabras del Señor, quien abrigaba un cariño paternal por Su protegido.
"Aquellos que dejan abandonado al que suplica, considerándole malvado, son viles y pecadores; sólo mirarles resulta abominable.
Yo no abandonaré ni siquiera al asesino de millares de brahmanes, si busca refugio en Mi.
En el momento en que una criatura dirige su mirada hacia Mí, los pecados que cometido en millones de vida son borrados.
El que es pecador por naturaleza no tiende a adorarme.
Si Vibhisana hubiera poseído un corazón malvado, se habría siquiera atrevido a acercarse a Mí?
Sólo el hombre de mente pura puede llegar a Mi: Yo siento aversión hacia la falsedad, los engaños y la censura.
Aunque Ravana le hubiera enviado para descubrir nuestros secretos, no tenemos nada que perder o temer, oh señor de los monos.

Amigo, Lakshmana puede acabar en un instante con todos los demonios del mundo.
Y si él por temor ha buscado refugio en Mí, Yo lo protegeré como a mi propia vida.

Sea como sea, tráele aquí"
, dijo riendo el Todomisericordioso.

"Gloria al Señor misericordioso", gritaron los monos y se dirigieron con Angada y Hanuman a recibir a Vibhisana.

Los monos colocaron respetuosamente a Vibhisana a la cabeza y se dirigieron al lugar donde estaba el Señor de los Raghus. Vibhisana contemplaba desde lejos a los dos hermanos que traían regocijo a los ojos de todos.
Y al contemplar a Sri Rama, mina de belleza, dejó de parpadear y se quedó inmóvil con la vista fija en el Señor.
Sri Rama tenía unos brazos excepcionalmente largos, ojos que parecían lotos rojos y miembros de tez oscura que liberaban al suplicante de todo temor.
Sus hombros eran como los de un león y Su amplio pecho tenía gran encanto; Su rostro hechizaba la mente de innumerables Cupidos.
Al verle, comenzó a llorar y su cuerpo se estremecía profundamente. Pero luego se serenó y habló con suavidad:
"Mi señor, soy el hermano de Ravana y he nacido en la raza de los demonios; oh Protector de los dioses, mi cuerpo tiene los elementos de los Tamas: inercia e ignorancia, y por naturaleza soy aficionado a pecar, igual que al búho le gusta la oscuridad.
Después de oír hablar de Tu gloria, he venido a Ti con la confianza de que Tú, mi Señor, disipes el temor del nacimiento y la muerte.
Sálvame, sálvame, Héroe del linaje Raghu, aliviador del dolor, deleite de aquellos que se refugian en Ti
".

Cuando el Señor vio a Vibhisana postrándose y hablando así, se puso en pie muy complacido.
El Señor se regocijo al oír sus humildes palabras, y tomándole en sus largos brazos, le estrechó contra Su pecho.
Le sentó a su lado y le habló de tal modo que el temor de Su devoto se desvaneció:
"Dime, rey de Lanka, si todo os va bien a ti y a tu familia, rodeados como estáis por todas partes de gente viciosa.
Vivís día y noche en medio de gente malvada; me pregunto cómo puedes mantener tu piedad, amigo; pero yo te conozco completamente: en el pasado fuiste un verdadero maestro en el arte del buen comportamiento y los malos actos te eran repugnantes.
Que la Providencia no nos ponga nunca en compañía de gente degenerada, querido Vibhisana, pues es mucho mejor vivir en el infierno"
.

"Ahora que he contemplado Tus pies, oh Señor, todo está bien, y además te has mostrado misericordioso conmigo, reconociéndome como Tu siervo.
Para una criatura no puede existir la felicidad ni su mente puede conocer la paz mientras que no abandone los deseos, fuente de sufrimiento, y adore a Sri Rama, Tú mismo.

Ese ejército de villanía, avaricia, presunción, celos, arrogancia y orgullo, persigue a la mente hasta que el Señor de los Raghus entre a vivir en ella, armado con un arco y flechas y con un carcaj ceñido a la cintura.
El apego al mundo es como una noche muy oscura que resulta apetecible a los búhos de la atracción y la repulsión; esa oscuridad mora en el corazón de una criatura mientras que el sol de la gloria del Señor no brilla en él.
Después de ver Tus pies de loto, oh Rama, me siento muy bien y todos mis temores se han calmado.
Los múltiples tormentos de la existencia mundana dejan de influir en aquel que goza de Tu cuidado, hermoso Señor.
Yo soy demonio de naturaleza vil y nunca he hecho nada bueno. Sin embargo, el Señor cuya belleza ni siquiera los sabios son capaces de percibir con su mente, se ha complacido en abrazarme.

Me siento bendecido más allá de toda medida, oh gracioso y dichoso Rama, pues he contemplado con mis propios ojos los pies de loto que merecen ser adorados hasta por Brahma y Shiva.
"

"Escucha, amigo, voy a hablarte de mí naturaleza, conocida por Burundi, Sambhu y Parvati.
Si un hombre ha sido enemigo de toda la creación animada e inanimada y viene aterrorizado a Mí, buscando Mi protección y desechando la vanidad, la falsedad, la hipocresía y todo tipo de artimañas, yo en un instante hago de él un santo.

Los lazos de afecto que atan a un hombre a su madre, padre, hermano, hijo, esposa, cuerpo, riqueza, casa, amigos y relaciones son como hilos que un alma piadosa recoge y trenza en una sola cuerda con la que ata su alma a Mis pies.
Ese ser mira a todo con los mismos ojos, no tiene ningún deseo y su mente está libre de alegría, pena y temor.
Un santo así reside en Mi corazón igual que el Mamón habita en el corazón de un hombre codicioso.
Sólo los santos como tú son queridos por Mí, y por nadie más me encarno en un cuerpo.

Aquellos hombres que adoran Mi forma, aquellos que desean hacer bien a los demás y caminan por el sendero de la justicia, aquellos que mantienen firme su promesa y son devotos de los pies de los brahmanes, me son queridos como la vida.

Escucha, oh rey de Lanka; tú posees todas estas virtudes, y por ello te amo de manera extrema".


Al oír a Sri Rama todos los monos reunidos exclamaron: "Gloria al Todomisericordioso!"

La sed de Vibhisana por oír al Señor nunca se saciaba.
Agarraba Sus pies de loto una y otra vez, y Su corazón estallaba con un gozo incontenible.
"Escucha, mi Señor, Rey de toda la creación, Protector del suplicante y Conocedor de todos los corazones: antes sí que tenía algún deseo, aunque vago, pero ahora todo ha sido arrasado por la corriente de devoción a Tus pies.
Ahora, gracioso Señor, concédeme una devoción tan pura a Tus pies como la que alegra el corazón de Shiva.
"

"Así sea", contestó el Señor, e inmediatamente pidió agua del mar.
"Amigo, aunque no tienes ningún ansia, cuando alguien me ve en este mundo, siempre consigue su recompensa."

Diciendo esto, Sri Rama puso en su frente la señal sagrada de la soberanía y una lluvia de flores cayó de los cielos.
Así el Señor de los Raghus salvó a Vibhisana de ser consumido por el fuego de la ira de Ravana, abanicado por las palabras y aliento de Vibhisana hasta llegar a la furia, y le concedió la soberanía indiscutible.
Le otorgó la misma fortuna que Shiva había otorgado a Ravana después de que éste le había ofrecido sus diez cabezas en sacrificio.

Aquellos que adoran a cualquiera, abandonando a tan bondadoso Señor, son meras bestias sin rabo y un par de cuernos.
Reconociendo a Vibhisana como Suyo, el Señor le aceptó para servirle; su docilidad alegró el corazón de todos los monos.
Entonces el Señor omnisciente, que mora en todos los corazones y se manifiesta en todas las formas, aunque desprovisto y despreocupado de todo y que había tomado forma humana por un motivo determinado además de para exterminar a la raza de los demonios, habló siguiendo estrictamente las normas del decoro:
"Escucha, oh señor de los monos y oh valiente soberano de Lanka, ¿cómo vamos a cruzar el profundo océano lleno de lagartos, serpientes y peces, totalmente insondable y tan difícil de atravesar?"

"Escucha, Señor de los Raghus -contestó el rey de Lanka-, aunque tu flecha misma puede secar innumerables océanos, es conveniente que te acerques al océano y le pidas a la divinidad que gobierna sobre él, que te haga paso.

Mi Señor, la divinidad del océano es un antepasado tuyo: por tanto, pensará en ello y te sugerirá algún medio de cruzar el océano.
Así todos los osos y monos podrán cruzar el océano sin ningún esfuerzo.
"

"Amigo, tu sugerencia es excelente; probémosla y veamos si la Providencia nos ayuda."

Sin embargo, este consejo no agradó a Lakshmana que se sintió muy apenado al oír a Sri Rama.
"No se puede poner ninguna confianza en los caprichos de la fortuna.
Llena tu mente de ira y seca el océano.
El destino es una muleta sólo para la mente de los cobardes; sólo los indolentes tienen fe en el destino."

Al oír esto el Héroe de los Raghus rio y dijo: "Así lo haremos; te ruego que te tranquilices".

Calmando a su hermano Lakshmana, el Señor de los Raghus se fue a la orilla del mar.
Primero inclinó la cabeza y saludó al océano y luego, extendiendo hierba Kusa en la playa, se sentó allí.

Mientras, Ravana había mandado espías tras Vibhisana, tan pronto como éste se había dirigido hacia el Señor.
Tomando el aspecto falso de monos fueron testigos de todos los actos de Sri Rama y alabaron las virtudes del Señor, y Su cariño hacia aquellos que buscan protección en Él.
Comenzaron a aplaudir con entusiasmo la bondad de Sri Rama y con la intensidad de su emoción olvidaron su disfraz.
Los monos los reconocieron ahora como espías enemigos.
Les ataron a todos y los llevaron a presencia de Sugriva, señor de los monos. Sugriva dijo:
"Escuchad, monos: mutilad a los demonios y echadlos de aquí".

A la orden de Sugriva, los monos corrieron y les pasaron revista por todo el campo.
Luego, empezaron a apalearlos por todos lados; los demonios pidieron ayuda a gritos, pero los monos no los soltaban.
"Os pedimos por Sri Rama que no nos cortéis la nariz y los oídos."
Cuando Lakshmana oyó esto, llamó a su lado a los monos y lleno de compasión, rio e inmediatamente hizo que los soltaran.

"Dad esta nota a Ravana y decidle: lee, destructor de tu raza, lo que dice Lakshmana.
Comunicadle a ese loco mi bondadoso mensaje: entrega a Sita y cesa la lucha porque si no, tu hora ha llegado."

Inclinándose ante Lakshmana, los espías partieron contando las virtudes de Sri Rama.
Alabando a Sri Rama, entraron en Lanka y se postraron a los pies de Ravana.

El monstruo de diez cabezas rio y les pidió noticias:
"Dime, Suka, cómo te encuentras y háblame de Vibhisana, que se ha hallado tan cerca de la muerte.
El loco de él se fue de Lanka donde gobernaba; ahora el miserable será aplastado como un gorgojo por granos de cebada.
Luego háblame de todos los osos y monos, que han sido traídos hasta aquí por un destino cruel.
Y el mar de corazón blando ha protegido sus vidas.
Por último, háblame de los ascetas Rama y Lakshmana cuyo corazón está atormentado por un terror constante hacia mí.
¿Pudiste verles o se batieron en retirada al oír hablar de mi gloria?
¿Por qué no hablaste del valor y la fuerza del enemigo?
¿Tu inteligencia ha quedado dormida?"

"Mi señor, del mismo modo que me has hecho estas preguntas tan suavemente, cree lo que yo te digo y no te enfades.
Cuando tu hermano menor Vibhisana vio a Sri Rama este aplicó la señal sagrada de la soberanía en su frente.
Cuando los monos se dieron cuenta de que éramos espías, nos atacaron y persiguieron.
Estaban a punto de cortarnos las orejas y la nariz, pero cuando les pedimos por Sri Rama que no lo hicieran, nos dejaron ir.
Nos has preguntado, mi señor, por el ejército de Sri Rama, pero mil millones de lenguas no podrían describirlo.
Es un ejército de osos y monos de diverso color y desagradables caras, enormes y terribles.

Aquel que incendio tu capital y mató a tu hijo Aksa es el más débil de todos los monos.
El ejército incluye innumerables campeones, monstruos fieros e indomables de gran volumen, que poseen la fuerza de muchos elefantes.
Dwivida, Mainda, Nila, Nala, Angada, Gada, Vikatasya, Dadhimukha, Kesari, Nisatha, Satha y el poderoso Jambavan son algunos de ellos.

Cada uno de estos monos es tan fuerte como Sugriva, su rey, y hay decenas de millones como ellos; ¿quién puede atreverse a contarlos?
Por la gracia de Sri Rama son inigualables en fuerza y consideran las tres esferas de la creación como si sólo fueran una brizna de hierba.
Ravana, he oído decir que sólo los capitanes de las tropas de monos ascienden a dieciocho mil millones.
En todo el ejército, mi Señor, no hay un solo mono que no te pueda derrotar.
Todos se están frotando las manos llenos de emoción, pero el Señor de los Raghus no les da la orden de ataque.
'Dejaremos el océano seco con todos sus peces y serpientes o lo llenaremos de enormes montañas. Aplastaremos al Ravana de diez cabezas y lo reduciremos a polvo'.
Estas fueron las palabras pronunciadas por los monos. Libres de temor por naturaleza, rugían y amenazaban como si fueran a devorar toda Lanka.

Todos los monos y osos nacen siendo guerreros, y además, tienen al Señor Sri Rama que les protege.
Ravana, pueden derrotar hasta a millones de Yamas.

Cien mil Sesas no podrían describir la grandeza del valor de Sri Rama, su fuerza y su inteligencia.
Con un solo dardo podría secar cien mares; sin embargo, siendo un maestro del decoro, consultó a tu hermano Vibhisana y de acuerdo con su sugerencia, lleno de compasión, pide al océano que le deje paso."

El monstruo de diez cabezas rio al oír estas palabras.
"Sólo por su falta de ingenio Rama tomó a los monos por aliados.
Por eso, siguiendo el consejo de mi hermano, que es cobarde de nacimiento, insiste en pedirle al océano, como un niño tonto, algo imposible.
Loco, ¿por qué pronuncias esas falsas alabanzas sobre el enemigo, cuyo poder y sabiduría yo ya conozco?
El triunfo y la gloria en este mundo son inalcanzables para aquel que tiene un consejero cobarde como Vibhisana."

El espía se enfureció al oír al malvado monarca y considerando que era un momento oportuno sacó la carta de Lakshmana.
"El hermano menor de Sri Rama me dio esta nota; léela, mi señor y tranquiliza tu corazón."

Ravana rio al tomar la carta y llamando a su ministro, el loco de él pidió que se la leyera. [...]
[...] Así descansaba Sri Rama, encarnación de bondad, belleza y benevolencia.
Benditos son esos hombres que tal como aquí se describe, siempre permanecen sumergidos en el recuerdo del Señor.

Mirando hacia el Este, el Señor vio la Luna alzándose sobre el horizonte y les dijo a todos ellos:
"Mirad la Luna y observad cómo aparece, tan intrépida como el rey de las bestias.
Su morada es la región oriental, la cual puede ser comparada a la cueva de una montaña; este león que es la Luna, encarnación de la suprema grandeza, gloria y fuerza, se pasea engreído a través de la selva del cielo partiendo en dos la corona de un elefante salvaje que es la oscuridad.
Las estrellas se asemejan a muchas perlas salpicadas por todo el cielo, que sirven de adorno a la encantadora dama de la noche.
¿Qué pensáis cada uno de vosotros sobre el punto oscuro de la Luna?"


Sugriva, dijo: "Escucha, oh Señor de los Raghus. Es simplemente la sombra de la Tierra que se refleja en la Luna".
"El demonio Rahu golpeó a la Luna -dijo otro, y el punto no es otra cosa que una cicatriz que quedó grabada en su corazón".
Un tercero sugirió: "Cuando Brahma modeló la cara de Rati, consorte del dios del amor, extrajo la esencia de la Luna, dejando así un agujero en la superficie de la misma.
El agujero todavía es visible en el corazón de la Luna y a través de él puede ser vista la sombra del cielo".

El Señor dijo: "El veneno es el hermano más querido de la Luna; por eso ella lo ha colocado en su corazón y, difundiendo sus rayos envenenados, atormenta a los amantes desunidos".

Hanuman dijo: "Escucha, mi Señor, la Luna es tu propio sirviente amado, y lo que aparece como un parche oscuro es tu imagen guardada en su corazón".

El Todo sabiduría, Sri Rama, sonrió al oír las palabras de Hanuman, hijo del dios del viento.
Entonces, mirando hacia el Sur, el Señor Todomisericordioso habló así:
"Vibhisana, mira cómo las nubes se acumulan rápidamente y cómo los relámpagos se proyectan en la región meridional.
Una nube amenazadora está retumbando suavemente y me temo que puede acontecer una fuerte tormenta".


Vibhisana replicó: "Escucha, mi gracioso Señor: no se trata de relámpagos ni de acumulaciones de masas nubosas.
En la cumbre de Lanka hay un salón donde Ravana está presenciando un concurso de música y danza.
Es la enorme sombrilla real que se extiende sobre su cabeza, lo que da la sensación de ser una espesa y oscura masa de nubes; los adornos en los oídos de la reina Mandodari, mi señor, producen destellos como los de los relámpagos; y la incomparable música de los platillos y tambores es el dulce retumbar que Tú, oh rey de los moradores del cielo, escuchas
".

El Señor sonrió al oír hablar de la arrogancia de Ravana; tensó su arco y en la cuerda del mismo ajustó una flecha.
De un simple tiro el Señor atravesó la sombrilla y las coronas de Nirvana, así como los pendientes de Mandodari, los cuales cayeron al suelo a la vista de todos, sin que nadie pudiera descubrir el misterio.

Habiendo llevado a cabo esta sobrecogedora hazaña, la flecha de Sri Rama dio la vuelta y fue a parar de nuevo a su carcaj. [...]
Emborrachado por Ravana, su hermano Kumbhakarna ataca al ejército de Sri Rama:
[...] Ravana, perplejo y resentido, llamó a Kumbhakarna, su hermano menor, a quien logró despertar usando todo tipo de recursos.
Una vez despierto e incorporado, parecía la muerte en persona.
Kumbhakarna preguntó: "Dime, hermano, ¿por qué estás tan preocupado?"

El arrogante Ravana le contó toda la historia, hasta cómo había arrebatado a Sita.
"Amado hermano, los monos han matado a todos los demonios y acabado con los más grandes guerreros.
Durmukha, Devantaka, enemigo de los dioses, Narantaka, devorador de los hombres, el poderoso campeón Atikaya, de enormes proporciones, y Akampana, quien nunca tiembla de miedo, y otros héroes como Mahodara, el barrigudo, tan fiel en la lucha; todos ellos han caído en el campo de batalla."

Al oír las palabras de su hermano, el monstruo de diez cabezas, Kumbhakarna se sintió muy afligido.
"Después de raptar a la madre del universo, necio, todavía esperas conseguir algo bueno.
No has actuado bien, rey de los demonios, y ahora, ¿por qué has venido y me has despertado?
Si abandonas tu orgullo y adoras a Sri Rama, aún podrás ser bendecido.
¿Puede el Señor de los Raghus, oh Ravana, ser un mortal teniendo mensajeros como Hanuman?
¡Ay! hermano, actuaste neciamente al no contarme antes esto.
Te has enfrentado en una guerra con la Divinidad que tiene como sirvientes dioses como Shiva y Viranchi, el Creador.
Te confiaré el secreto que una vez el sabio Narada me comunicó; pero el tiempo ha pasado.
Estréchame, hermano, con un fuerte abrazo, pues quizá mis ojos puedan ser bendecidos al ver al señor de tez morena y ojos de loto que siempre se acuerda de la agonía de sus devotos."

Al recordar la belleza de Sri Rama y sus virtudes, se olvidó de sí mismo por un momento.

Mientras tanto Ravana pidió que le trajesen millares de jarras llenas de vino y una manada de búfalos.
Después de comer los búfalos y beber el vino, Kumbhakarna bramaba como un trueno.
Muy borracho y lleno de un sentimiento belicoso, salió del fuerte sin ninguna tropa.

Cuando Vibhisana le vio, fue hacia él y cayó a sus pies pronunciando su nombre.
Kumbhakarna levantó a su hermano menor y le abrazó; estaba complacido al saber que su hermano era un devoto de Sri Rama, el Señor de los Raghus.
Vibhisana le dijo:
"Amado hermano, Ravana me arrojó a patadas cuando le avisé diciéndole lo que pensaba.
Disgustado por semejante trato acudí a Sri Rama, y el corazón del Señor se abrió a mí cuando vio mi miseria.
"

"Escucha, hijo mío, Ravana está en las garras de la muerte y no escucharía ningún consejo en estos momentos.
Eres tres veces bendito, Vibhisana; has demostrado ser una joya de la raza de los demonios.
Hermano, has traído la gloria a nuestra descendencia adorando a Sri Rama, océano de belleza y felicidad.
Adora a Sri Rama, fiel en la batalla en pensamiento, palabra y obra.
Ahora déjame, porque condenado como estoy a morir, no puedo distinguir entre amigo y enemigo."

Una vez oídas las palabras de su hermano Kumbhakarna, Vibhisana regresó junto a Sri Rama, joya de las tres esferas, y le dijo:
"Mi Señor, aquí viene Kumbhakarna, quien posee un cuerpo tan grande como una montaña y es valiente en la batalla".

Cuando los poderosos monos oyeron esto, avanzaron dando animados gritos.
Rechinando los dientes, arrancaban árboles y montañas, lanzándolas contra Kumbhakarna.
Osos y monos le arrojaban millares de picos de montañas incesantemente.
Mas, como un elefante golpeado por las pipas de un girasol, no se sentía atemorizado, ni cedía en su posición, pese al esfuerzo de los monos por hacerle retroceder.
Tras lo cual, Hanuman le golpeó con sus puños y cayó al suelo dándose un golpe en la cabeza.
Levantándose de nuevo devolvió el golpe a Hanuman. Este último le volteó y cayó al suelo inmediatamente.
Después arrojó contra el suelo a Nala y Nila, y derribó a los soldados por todas partes.
Las huestes de los monos salieron en estampida, totalmente aterradas; nadie osaba enfrentarse a él.
Después de derribar a Angada y a los otros dirigentes monos, incluido Sugriva, Kumbhakarna, el de poder inmensurable, apretó al rey de los monos bajo su brazo y se fue. (ver historia completa en Kumbhakarna)[...]
Durante el ataque del demonio Ravana al ejército de Sri Rama:
[...] Vibhisana estaba desconcertado al ver a Ravana en un carro y al Héroe de los Raghus a pie.
Su gran cariño por el Señor le llenó la mente de temor y postrándose a sus pies, le habló con amor diciendo:
"Mi Señor, no tienes carro ni tampoco ninguna armadura para tu cuerpo, ni zapatos para tus pies.
Entonces, ¿cómo vas a conquistar a tan gran héroe?
"

"Escucha, amigo -replicó el Todomisericordioso-, el carro que le lleva a uno a la victoria es otro.
Valor y fortaleza son las ruedas de ese carro, mientras que veracidad y buena conducta son su pilar y bandera permanente.
Por otro lado, la fuerza, discreción, autocontrol y benevolencia son sus cuatro caballos, atados al carro con las cuerdas de la misericordia, compasión y serenidad mental.
La adoración a Dios es el experto conductor, la calma el escudo, y la satisfacción la espada.
Igualmente, la caridad es el hacha, la razón es la lanza feroz y la más alta sabiduría es el implacable arco.
Una mente pura y firme es un carcaj, mientras que la quietud y diversas formas de abstinencia, Yamas, y las prácticas religiosas, Niyamas, son un manojo de flechas.
La reverencia a los brahmanes y al propio maestro, es una impenetrable cota de malla; no hay otra arma tan eficaz como ésta para la victoria.
Amigo, quien posee tal carro de devoción no tendrá enemigo que conquistar en ningún sitio.

Escucha, amigo de mente firme: el héroe que posea tan poderoso carro puede conquistar hasta el más invencible enemigo, que es el apego al mundo".


Al oír las palabras del Señor, Vibhisana abrazó Sus pies de loto con alegría.
"Has utilizado esta oportunidad para enseñarme, oh Rama; Tú eres la personificación de la Gracia y la dicha."
///
El monstruo de diez cabezas, preso de furia, lanzó su terrible lanza, que fue derecha hacia Vibhisana como el cetro de la Muerte.
Cuando el Señor vio aproximarse la feroz lanza, pensó para sí:
"Mi promesa sagrada es acabar con el sufrimiento de los que me suplican".

Inmediatamente Sri Rama se colocó delante de Vibhisana y Se expuso ante la gran fuerza de la lanza.
Cuando la lanza le golpeó, el Señor se desmayó, y aun que esto era sólo un juego para Él, los dioses se llenaron de angustia.

Cuando Vibhisana vio que el Señor había sido gravemente herido, tomó su garrote y se lanzó lleno de rabia.
"¡Tú, demonio vil y perverso!
Te has enemistado con los dioses, seres humanos, sabios y Nagas.
Ofreciste devotamente tus cabezas al Señor Shiva y has obtenido millones de ellas a cambio.
Por eso has sido perdonado hasta ahora. Tu muerte parece ser inminente.
Estúpido, ¿crees que serás feliz enemistándote con Sri Rama?
"

Dicho esto, Vibhisana golpeó a su hermano en el pecho. Con el terrible impacto de la porra, Ravana cayó al suelo, y todas sus bocas echaban sangre.
Pero se levantó sin tardar y se lanzó lleno de furia.
Los dos poderosos héroes luchaban uno junto a otro en un combate a muerte, aporreándose con furia.
Vibhisana estaba inspirado por la fuerza de Sri Rama, y no temía la fuerza de su adversario.

Uma, dijo el Señor Shiva, Vibhisana nunca se hubiera atrevido a mirar a Ravana a la cara.
Armado con el poder de Sri Rama, héroe de los Raghus, luchaba ahora con su hermano como si fuera la muerte misma.


Al ver que Vibhisana estaba exhausto, Hanuman corrió hacia él con una roca en la mano; tras golpear su carro, caballos y conductor a una, le dio una patada en el pecho a Ravana.
El demonio se mantuvo de pie como pudo, aunque temblaba violentamente.

Mientras tanto Vibhisana se dirigió a Sri Rama, protector de sus devotos.
Y Ravana retó y arremetió contra Hanuman, quien ascendió por los aires extendiendo su cola.
Entonces Ravana le agarró la cola, pero Hanuman salió volando, arrastrándole detrás.
Hanuman, lleno de fuerza, se dio la vuelta y se enfrentó a él. Los dos contrincantes lucharon en el aire, golpeándose el uno al otro con gran furia.
Poniendo a prueba todo su valor y estrategia por el aire, parecían como una montaña de hollín y el Monte Sumeru luchando entre sí.
Como el demonio no podía ser vencido por el ingenio o la fuerza física, el hijo del dios del viento invocó a Su Señor.
///
El valiente Señor de Lanka no podía morir aunque le cortaran muchas veces las cabezas y brazos.
Esto no era más que un simple pasatiempo para el Señor; sin embargo los dioses, Siddhas y los sabios, se inquietaban al ver al Señor peleando con él.
Tan pronto como le cortaban las cabezas le volvían a crecer como una cosecha nueva.
Nadie podía matar al enemigo a pesar de la prolongada lucha; entonces Sri Rama miró a Vibhisana.

Uma, continúa el Señor Shiva, El Señor cuya voluntad causa la muerte de la Muerte misma, probó así la devoción de Su siervo.

"Escucha, sabio Rey de la creación animada e inanimada, protector del suplicante, deleite de los dioses y sabios: Ravana posee néctar en el fondo de su ombligo; por esta virtud, Señor, el demonio sobrevive."

El Todo Misericordioso se alegró al oír las palabras de Vibhisana y tomó una terrible flecha.
En ese momento aparecieron muchos malos presagios. Grandes cantidades de burros, chacales y perros aullaban.
Los pájaros chillaban, pronosticando una calamidad, y aparecían cometas en todos los rincones del ciclo.
En el horizonte había un resplandor sobrenatural y extraordinario y hubo un eclipse solar, aunque no era día de luna nueva, en que el Sol y la Luna están en conjunción.
El corazón de Mandodari latía muy deprisa y los ídolos derramaban lágrimas sin cesar. [...]
Tras la aniquilación del demonio Ravana:
[...] Al oír las lamentaciones de las mujeres de Ravana, Vibhisana se aproximó a ellas con el corazón apenado, sintiendo aflicción por el estado de su hermano.
Por lo cual el Señor ordenó a su hermano menor, Lakshmana, que tratara de consolarle.
Después, Vibhisana regresó junto al Señor, que le miró lleno de compasión y le dijo:
"Abandona tu pena y prepara los ritos del funeral".

Obedeciendo los deseos del Señor, Vibhisana celebró el entierro siguiendo estrictamente las escrituras y respetando fielmente el lugar y el tiempo.

Después de ofrecer al difunto puñados de agua y semillas de sésamo, para la propiciación de su alma, Mandodari y el resto de las reinas regresaron a sus palacios, relatando la grandeza de Sri Rama, Señor de los Raghus.

Tras las ofrendas, Vibhisana regresó y se inclinó de nuevo ante el Señor.
El Todomisericordioso llamó a su hermano menor y le dijo:
"Tú y Sugriva, Señor de los monos, así como Angada, Nala y Nila, Jambavan y Hanuman, acompañad a Vibhisana y encargaos de todos los preparativos necesarios para su coronación.
Respetando los deseos de mi padre, yo no entraré a la ciudad, pero envío a los monos y a mi propio hermano, que son tan buenos como yo".


Después de conocer la voluntad del Señor, los monos llegaron a la ciudad e hicieron los preparativos para la entronización.
Con el debido respeto, sentaron a Vibhisana en el trono y le pusieron la marca sagrada en la frente, como señal de soberanía, tras lo cual le glorificaron.
Y con las palmas de las manos unidas, se inclinaron ante él; y luego regresaron al Señor acompañados por Vibhisana.

Entonces Sri Rama reunió a los monos y les dio las gracias a todos dirigiéndose a ellos con palabras amorosas, y les dijo así:
"El enemigo ha sido aniquilado por vuestro poder; Vibhisana gobierna ahora en el reino de Lanka, y vuestra gloria permanecerá siempre viva en las tres esferas.
Los hombres que canten vuestra gloria y la Mía cruzarán fácilmente el océano profundo de la existencia".


Los monos nunca se saciaban de oír las palabras del Señor. Todos se inclinaban y acariciaban Sus pies de loto una y otra vez.
Entonces el Señor llamó a Hanuman, y le dijo: Ve a Lanka y dile a la hija de Janaka todo lo que ha ocurrido; luego regresa contándome cómo está"".
Así pues, Hanuman entró en la ciudad y, al enterarse su llegada, los demonios y demonias corrieron a su encuentro.
Le rindieron todo tipo de homenaje y luego le condujeron a la presencia de la hija de Janaka.
Hanuman se inclinó ante ella desde una distancia considerable, y la Hija de Janaka le reconoció como el mensajero de Sri Rama.
Sita dijo a Hanuman: "Dime, querido hijo, si mi gracioso Señor está bien con su hermano menor y las huestes de los monos".

Hanuman contestó: "El Señor de Kosala está muy bien. Madre, el monstruo de diez cabezas ha sido derrotado en la batalla, mientras que Vibhisana ha alcanzado el dominio duradero del reino".

Su corazón se llenó de alegría al oír las palabras del mono.
Su alma se regocijó, Su cuerpo se estremeció de alegría, y con los ojos llenos de lágrimas, Sita repetía una y otra vez:
"¿Qué puedo darte? No hay nada en los tres mundos que pueda recompensar esta valiosa información".

Hanuman replicó: "Creo, Madre, que hoy sin duda he alcanzado la soberanía de la creación entera al encontrar a Sri Rama sano salvo con Su hermano después de conquistar al enemigo en el campo de batalla".

Sita dijo entonces a Hanuman: "Escucha, hijo mío: Que todas las más altas virtudes residan en tu corazón y que el Señor de Kosala junto con Ananta y Lakshmana, sea siempre propicio a ti.
Ahora, querido hijo, piensa en algún modo por el que pueda contemplar con mis propios ojos el tierno cuerpo moreno de mi Señor".


Entonces Hanuman regresó a Sri Rama y le informó del bienestar de Sita.
Al oír las noticias, el Rey de la Raza Solar llamó al príncipe Angada y a Vibhisana.
Y les dijo: "Vosotros dos acompañad al hijo del dios del viento y con todo respeto escoltad a la Hija de Janaka hasta aquí".

Al instante se dirigieron todos al lugar donde estaba Sita y encontraron un grupo de demonias a Su alrededor sirviéndola con toda humildad.
Vibhisana dio órdenes a las demonias, que lavaron el cuerpo de Sita de todas las maneras posibles.
También la embellecieron con adornos de todas clases, y luego trajeron un hermoso palanquín debidamente equipado.
La Hija de Videha montó alegremente en él con la mente fija en el Todo Dichoso Rama, Su amado Señor.
Los guardias marchaban a los cuatro lados del palanquín, llevando espadas en la mano; todos estaban supremamente gozosos.
Los osos y monos se acercaban a mirarla, pero los guardias los despachaban llenos de furia.
El héroe de los Raghus dijo: "Sigue mi consejo, Vibhisana, y trae a Sita a pie".
Y el Señor Todopoderoso añadió sonriendo: "Deja que los monos la contemplen como si se tratara de su propia madre".
///
Vibhisana se acercó a Rama, e inclinándose ante él, le dijo dulcemente:
"Escucha mi oración, Tú que empuñas el arco Sarnga.
Mi Señor, Tú has matado a Ravana con toda su familia y ejército y has propagado Tu sagrado nombre por las tres esferas.
Y sobre todo, me has mostrado siempre Tu misericordia siendo yo un ser tan bajo, impuro, y ruin.
Ahora, Señor, consagra la morada de Tu siervo con Tu santa presencia; báñate y olvida así los esfuerzos de la batalla.
Luego examina los tesoros, palacios y riquezas, y otorga, gracioso Señor, lo que desees a los monos.
Te pido que me aceptes como Tuyo en todos los sentidos, mi Señor, y que cuando te dirijas a Ayodhya me lleves contigo
".

Al oír esto, al Señor, que es tan misericordioso con los humildes, se le llenaron los ojos de lágrimas.

"Escucha, hermano: lo que dices es cierto; tus riquezas y palacios me pertenecen.
Pero cuando me acuerdo de la situación de Bharata, cada momento que pasa me parece un siglo.
Vestido de ermitaño, con el cuerpo agotado, repite constantemente Mi nombre.
Por eso, Te suplico que hagas lo necesario para que pueda verle pronto.
Porque, si llego allí al acabar el plazo de Mi exilio, no espero ya encontrar con vida a Mi hermano."


Y mientras el Señor recordaba el afecto de Su hermano, sentía un estremecimiento constante por todo Su cuerpo.
"Pensando en Mí constantemente, disfrutarás de soberanía hasta el fin de la creación; y entonces ascenderás a Mi morada, destino de todos los hombres Santos."

Deleitado al escuchar las palabras de Sri Rama, Vibhisana abrazó los pies del Todomisericordioso.
Los monos y osos también estaban llenos de júbilo, y acariciando los pies del Señor, comenzaron a enumerar sus sagradas virtudes.

Entonces Vibhisana se retiró a su palacio e hizo que le cargasen su carro aéreo de piedras preciosas y vestidos.
Luego trajo el carro, llamado Puspaka, y lo puso ante el Señor; y el Todomisericordioso dijo sonriendo:
"Escucha, Vibhisana, amigo mío, monta en el carro aéreo y al elevarte en el aire deshazte de las ropas y ornamentos".

Vibhisana se elevó inmediatamente en el aire y dejó caer todas las joyas y vestimentas.
Entonces los monos comenzaron a coger lo que les gustaba, se metían piedras preciosas en la boca, pensando que se trataba de alguna sustancia comestible, pero, al darse cuenta de su error, las tiraban.
Sri Rama, al igual que Sita y su hermano menor Lakshmana, se divertían contemplando el espectáculo.
El océano de compasión al que los sabios no pueden llegar ni en meditación, y de quien los Vedas hablan en términos tales como: "No es eso, ni aquello", se divertía con los monos en formas increíbles.

Uma, continúa el Señor Shiva, la práctica del Yoga, concentración de la mente, Japa, canto de mantras, caridad y penas, los sacrificios, ayunos y otros actos religiosos, no consiguen evocar la compasión de Sri Rama con la misma intensidad que la devoción pura.

Después de conseguir vestimentas y joyas, los osos y monos se adornaron con ellas y aparecieron ante el Señor de los Raghus.
El Señor de Kosala se reía sin parar al ver a los monos.
El Señor de los Raghus les llenó de Su gracia dirigiéndoles una mirada, y les habló en términos cariñosos diciéndoles:
"Gracias a vuestra fuerza logré primero matar a Ravana y luego coronar a Vibhisana.
Ahora volved todos a vuestras casas; mantened vuestra mente fija en Mí y no temáis".
[...]