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Sugriva, rey mono

 

Vínculos de familia

Sugriva, rey mono

  Descripción:

Hermano del rey Vali.
Fue coronado rey por Sri Rama.
Junto a su ejército ayudó a encontrar y liberar a Sita.
También conocido como: El señor de los monos."

En referencia al Nombre de Sri Rama,Tulsidas dice:
[...] Y como todos saben, Sri Rama concedió su protección sólo a dos devotos, Sugriva y Vibhisana; sin embargo, Su Nombre ha derramado Su Gracia sobre muchas almas humildes. [...]
Sabari le dice a Sri Rama:
[...] "Ve al lago de Pampa, oh Señor de los Raghus; allí te harás amigo de Sugriva.
El te lo dirá todo, mi Señor Rama, Héroe de la estirpe de los Raghus; ¡Tú posees una firme determinación y conoces todo; y sin embargo me preguntas a mí!" [...]
El Señor Shiva relata a Uma el encuentro entre Sri Rama y Sugriva:
[...] El Señor de los Raghus siguió avanzando y llegó al monte Rsyamuka. Allí habitaba Sugriva con sus consejeros.

Cuando vio a los dos hermanos, las encarnaciones más altas de inmensurable fuerza, se sintió extremadamente alarmado y dijo a uno de sus ministros:
"Escucha, Hanuman: esos dos hombres poseen una increíble fuerza y belleza.
Tú eres un distinguido estudiante de Brahma, ve, obsérvalos y trata de averiguar sus intenciones; una vez que lo hayas hecho, infórmame al respecto por medio de signos.
Si han sido enviados por el malicioso Vali, tendré que dejar esta montaña inmediatamente."

Tomando la forma de un brahmán, el mono Hanuman se acercó a los dos hermanos e inclinando su cabeza, se dirigió a ellos de la siguiente forma:
"¿Quiénes sois, héroes -uno de tez oscura, el otro de tez clara-, que vagáis por los bosques disfrazados como Ksatriyas pisando el duro suelo con vuestros delicados pies?
¿Por qué vagáis por los bosques, maestros?
Cómo es que poseyendo delicados, encantadores y bellísimos miembros los exponéis al ardiente Sol y al tormentoso viento de estas salvajes regiones?
Sois parte de la Trinidad? o sois los divinos sabios gemelos Nara y Narayana?
O sois la Causa Primordial del mundo y el Señor de todas las esferas manifestados en forma humana para construir el puente que cruce la existencia mundana y aliviar el peso de la tierra?"

"Somos hijos del Rey Dasaratha, el señor de Kosala, y hemos venido al bosque obedeciendo el mandato de nuestro padre.
Nuestros nombres son Rama y Lakshmana.
Teníamos con nosotros a una bella y delicada joven, la hija del Rey Videha, que ha sido raptada por un demonio.
Es en su búsqueda que vamos vagando, oh santo brahmán.
Hemos respondido a tu pregunta, ahora cuéntanos tu historia, oh buen brahmán."


Entonces Hanuman reconoció a su Señor y cayendo al suelo se abrazó a Sus pies.

Este gozo, Uma, no puede ser descrito.

Un estremecimiento corrió por todo su cuerpo y no consiguió que palabra alguna viniese a sus labios, tal era el éxtasis que experimentaba tan sólo contemplando el encantador estilo de sus vestidos.
Entonces, recobrándose, cantó Sus glorias. Se sentía profundamente contento de haber encontrado a su maestro.

"Es bastante normal que yo te haya preguntado, mi Señor, pero ¿cómo es que Tú me preguntas como un mortal?
He estado vagando en la confusión bajo el hechizo de Tu Maya; por esta razón no pude reconocer a mi Señor.
En primer lugar soy estúpido y estoy engañado, soy débil de corazón e ignorante; y para colmo, mi maestro, que es un protector del humilde y que no es otro que el Mismo Señor todopoderoso, me había olvidado.

Mi Señor, aun a pesar de mis muchos defectos, no dejes que el sirviente caiga en el olvido del maestro.
El Jiva, oh Señor, es engañado por Tu Maya y tan sólo puede ser redimido por Tu gracia.
Además, juro por el Héroe de la estirpe de Raghu, que no conozco ni la adoración ni ningún otro medio de complacerte.
Un sirviente depende por completo de su maestro y un niño de su madre y ambos permanecen libres de la ansiedad, por ello un maestro tiene que cuidar a su sirviente."

Diciendo esto, cayó a los pies del Señor con mucha agitación; su corazón estaba sobrecogido por el amor y entonces se manifestó en su propia forma de mono.
El Señor de los Raghus lo levantó y abrazándole contra su pecho, le consoló mojándole con las lágrimas de Sus ojos.

"Escucha, Hanuman, no estés deprimido; tú eres para mí dos veces tan querido como Lakshmana.
Todo el mundo dice que Yo miro a todos con los mismos ojos; pero un devoto es particularmente querido para Mí, porque tan sólo depende de Mí.
Y tan sólo él, Hanuman, es exclusivamente devoto Mío, poseyendo una inalterable convicción de que él es el sirviente y de que el Señor manifestado en la forma de toda la creación, animada e inanimada, es su maestro."


Cuando Hanuman, el hijo del dios del viento, vio que su maestro le era tan propicio se sintió verdaderamente feliz y toda su agonía desapareció.
"Mi Señor, en la cima de esta montaña vive Sugriva, el jefe de los monos: él es Tu sirviente.
Hazte amigo suyo, mi señor; conociendo su sufrimiento, líbrale de todo miedo.
Él encontrará a Sita enviando en su búsqueda a millones de monos, en todas las direcciones."

Después que Le hubo explicado todo esto, alzó a los dos hermanos sobre su espalda y los transporto al lugar donde estaba Sugriva. Cuando este último vio a Sri Rama considero bendecido su nacimiento.
Sugriva avanzó reverentemente al encuentro de Sri Rama y se postro ante Sus pies, entonces el Señor de los Raghus y Su hermano menor le abrazaron.
El jefe de los monos se preguntaba para sí: "Querrán ser amigos míos?"
Entonces Hanuman relató todos los detalles a ambas partes, y una vez instalado el fuego sagrado como testigo, concluyó una firme alianza entre Sri Rama y Sugriva.

De esta forma, la alianza estaba concluida y Lakshmana narró toda la historia pasada de Sri Rama.
Sugriva dijo con sus ojos llenos de lágrimas:
"La hija de Janaka, mi señor, será rescatada.
En una ocasión, cuando estaba sentado, deliberando con mis consejeros, la vi cayendo en las manos del enemigo y siendo transportada por el aire, gimiendo con todas sus fuerzas.
Gritaba: ¡Rama, Rama, mi Ramal! y cuando nos vio dejó caer su pañuelo
".

Sri Rama se lo pidió y él se lo tendió al momento.
Presionándolo contra Su pecho se sintió muy afligido.
Sugriva le dijo: "Escucha, oh héroe de la estirpe de lo Raghus, no sufras más y recobra tu ánimo.
Te ofrezco mis servicios para que la hija de Janaka pueda volver a verte
."

El Océano de Misericordia que a la vez era la más alta carnación de la fuerza física, se alegró al escuchar estas palabras de alianza, "Dime, Sugriva, la razón por la que viniste a parar al bosque"

"Mi señor, Vali y yo somos hermanos.
El afecto que existía entre nosotros no puede expresarse con palabras.
Una vez, oh Señor, el hijo del demonio Maya, conocido por el nombre de Mayavi, vino a nuestra ciudad, Kiskindha.
Al caer la noche éste llamó desde las murallas de la ciudad.
Vali no podía negarse al reto para el combate que le hacia su enemigo y salió a encontrarse con él.
Pero cuando éste vio venir a Vali, echó a correr. Yo iba acompañando a mi hermano.
El enemigo se refugió en la cueva de una gran montaña.
Entonces Vali me dio instrucciones: 'A Guarda mi regreso durante quince días; si para entonces no he vuelto, tómame por muerto".

Cuando llevaba ya esperando un mes, oh asesino de Khara, una gran corriente de sangre salió de la cueva.
Por ello, di por hecho que el demonio había matado a Vali y de que entonces vendría y me mataría a mí también.
De acuerdo a este pensamiento, bloqueé la boca de la cueva con una roca y escapé.
Cuando los ministros vieron la ciudad sin su maestro, me forzaron a aceptar el trono.

Mientras tanto, Vali, que había matado al enemigo, regresó a casa y cuando me vio instalado en el trono, empezó a abrigar en su corazón un gran resentimiento hacia mí.
Me dio una terrible paliza, como si se tratase de un enemigo, y me privó de todo cuanto poseía, incluyendo a mi mujer.
Por miedo a él, oh gracioso héroe de la estirpe de Raghu, he vagado por todo el mundo en una penosa condición.
Una maldición le impide acercarse aquí; sin embargo, permanezco sin descanso en mi mente.
"

Cuando el gracioso Señor escuchó la agonía de su devoto, Sus largos brazos empezaron a vibrar, mostrando así su espíritu marcial y también Su determinación a castigar a Vali.
"Escucha, Sugriva: mataré a Vali con una sola flecha. Su vida no se salvará ni aunque tome refugio en Brahma o en Rudra, el Señor Shiva.

Simplemente con ver a aquellos que no se sienten apenados ante la pena de un amigo se cae en un gran pecado.
Un hombre debería ver sus propios problemas, por grandes que sean, como si se tratase de un simple grano de arena, mientras que los problemas de un amigo deberían ser para él como el Monte Sumeru, aun cuando éstos en realidad sean tan triviales como un grano de arena.
Aquellos necios que no tengan un temperamento tal, pretenden en vano ser amigos de nadie.
Un amigo debe tratar de proteger a su compañero del camino del pecado y conducirle por el camino de la virtud, debería proclamar las cosas buenas de su amigo y ocultar sus faltas, debería dar y coger cosas sin ningún escrúpulo y servir a los intereses de su amigo lo mejor que pudiera y cuando le encontrase apenado, amarle cien veces más.
Los Vedas declaran que éstas son las cualidades de un noble amigo.

Aquel que cae en decir suaves palabras en tu cara y ásperas a tu espalda y que retiene alguna idea maligna en su corazón, y cuya mente es tortuosa como los movimientos de una serpiente, no es un amigo, y lo mejor que uno puede hacer es despedirse de tal amigo.
Un sirviente estúpido, un rey mezquino, una mala esposa y un falso amigo son peor tormento que una pica.
Confía en mi fuerza, querido amigo, y no sufras más; Te ayudaré en todo lo que sea posible."


Sugriva dijo: "Escucha, oh Héroe de la raza de los Raghus: Vali posee una gran fuerza y es extraordinariamente poderoso en la batalla".

Entonces mostró al Señor los huesos de Dundubhi y las siete palmeras, las cuales fueron derribadas por el Señor de los Raghus sin esfuerzo alguno.
Cuando Sugriva vio la inmensurable fuerza de Sri Rama, su amor por Él creció y ahora estaba seguro de que lograría matar a Vali.

Postrándose ante Sus pies una y otra vez, estaba feliz de poder reconocer al Señor.
Cuando la luz de la sabiduría empezó a brillar en él, dijo:
"Mi mente, oh Señor, al fin por Tu gracia ha encontrado descanso.
Renunciando a los placeres, a la prosperidad, a mi hogar, a la gloria personal y a todo lo demás, me rendiré a Tu servicio.
Todos ellos son obstáculos en el camino de la Devoción a Ti, Sri Rama: Así lo declaran los santos dedicados a adorar Tus pies de loto.
Pares de opuestos como amigo y enemigo, alegría y pena, son en este mundo productos de la Maya y no tienen realidad.
Vali es mi mejor amigo, ya que por su gracia te he encontrado, Rama, el Destructor del sufrimiento.
Al despertar de un sueño un hombre puede conocer la identidad de aquel con quien ha estado peleando mientras dormía, y entonces se siente avergonzado.
Ahora mi Señor, hazme este favor, permíteme que renuncie a todo y te adore día y noche
".

Al escuchar las palabras de Sugriva, impregnadas de serenidad, Sri Rama, que sujetaba un arco en Su mano, sonrió y dijo:
"Todo lo que has dicho es verdad; pero mis palabras, oh amigo, no pueden cambiar".
///
Llevando con Él a Sugriva, el Señor de los Raghus partió con un arco y una flecha en Sus manos.
Entonces el Señor de los Raghus envió a Sugriva, quien, fortalecido por Sri Rama, rugió en las mismas narices de Vali.
Al escuchar su rugido, Vali, rabioso, se dispuso a salir.
Su mujer abrazó sus pies con sus manos y le previno así:
"Escucha, mi señor: los dos hermanos con los que Sugriva ha llevado a cabo una alianza poseen una majestuosidad y un poder inigualables.
No son otros que Sri Rama y Lakshmana, los hijos del Rey Dasaratha, el Señor de Kosala, que han conquistado a la misma Muerte en el campo de batalla".

Vali dijo:
"Escucha, querida mía, el Señor de los Raghus mira a todos con los mismos ojos.
Aun cuando Él me matase, alcanzaré Su divina morada y Le tendré como mi eterno Señor".

Así hablando, partió con gran orgullo, pensando en Sugriva como en una brizna de hierba.
Los dos hermanos se aproximaron el uno al otro. Vali maltrató a Sugriva, y golpeándole con su puño rugió con voz de trueno.
Sugriva huyó espantado y regresó al lado de Sri Rama; el golpe de su puño cerrado había caído sobre él como un rayo caído del cielo.

"¿Qué te dije, oh gracioso Héroe de la estirpe de los Raghus?
No es mi hermano, sino la misma Muerte
".

"Vosotros dos sois idénticos en apariencia, esta confusión fue la razón por la que no le maté."

Sri Rama acarició el cuerpo de Sugriva con Su mano y ¡helo aquí! éste se convirtió en algo tan duro como un diamante y todo su dolor desapareció.
Colocó en su cuello una guirnalda de flores y dándole una enorme fuerza lo envió de vuelta.
De nuevo los dos hermanos pelearon, mientras que el Señor de los Raghus los contemplaba detrás de un árbol.
Sugriva, después de haber tratado numerosos trucos y agotado toda su fuerza, se desanimó y se sintió muy alarmado.
Entonces Sri Rama disparó Su flecha e hirió a Vali en el corazón.
Herido por la flecha, Vali cayó al suelo con gran dolor; de nuevo salto y se sentó, al ver al Señor enfrente suyo con Su oscura tez y Sus oscuros cabellos recogidos en Su cabeza, con Sus ojos ensangrentados y el arco todavía en la mano.

Contemplándole una y otra vez, fijó su corazón en sus pies; ahora que había reconocido al Señor sintió que había realizado el premio de su nacimiento.
Aunque su corazón estaba lleno de amor, las palabras que salían de sus labios eran duras: mirando hacia Sri Rama dijo:
"Mi señor, aun cuando bajas a la Tierra para proteger la rectitud, me has matado en la misma forma que un cazador mataría a una bestia salvaje.
Yo soy Tu enemigo y Sugriva, Tu querido amigo, ¿qué falta he cometido para que me hayas quitado la vida?"

"Escucha, oh desdichado: la esposa de un hermano menor, una hermana, una nuera y una hija son lo mismo.
Nadie cometería un pecado matando a aquel que mira a cualquiera de ellas con ojos pecaminosos.
Necio, en tu extravagante orgullo no has tomado en cuenta la advertencia de tu esposa.
Sabías que tu hermano se había refugiado bajo el poder de mi brazo, y sin embargo en tu vil arrogancia has intentado matarle".


"Escucha, Rama: mi sagacidad no me sirve en contra de mi maestro.
Pero, mi señor, ¿soy un pecador aun cuando he encontrado refugio en Ti a la hora de mi muerte?"

Cuando Sri Rama escuchó las dulces palabras de Vali, acarició su cabeza con Sus manos.

"Haré tu cuerpo inmortal, puedes conservar tu vida."

Vali dijo:
"Escucha, oh Océano de Misericordia: Los sabios llevan a cabo continuos esfuerzos para la realización de Dios durante sucesivos nacimientos; pero en el último momento se olvidan de pronunciar el nombre de Rama.
Sin embargo, Aquel con cuyo Nombre el Señor Sankara otorga inmortalidad, se ha aparecido ante mis ojos en una forma visible.
¿Podré alguna vez volver a encontrar una oportunidad tal?

Aquel cuyas glorias cantan los Vedas tan sólo en términos negativos y al que los sabios apenas son capaces de percibir en su meditación, aun después de haber controlado su respiración y su mente y librado sus sentidos de la pasión, se ha aparecido delante de mis ojos.
Sabiendo que soy víctima de un excesivo orgullo, el Señor me ha dicho: 'conserva tu vida'.
Pero, ¿quién sería tan estúpido como para cortar un árbol celestial y usarlo como cerca proteger árbol de acacias?
Ahora que mi señor mira hacia mí con compasión, otórgame siguiente don: En cualquier especie de vida que sea mi destino volver nacer, permíteme que siga amando Tus pies.
Este hijo mío, Angada de nombre, es mi igual en entrenamiento y fuerza.
Oh otorgador Beatitud, acéptalo y mantenlo contigo, Señor de dioses y hombres, trátalo como Tu siervo."

Intensificando su devoción a los pies de Sri Rama, Vali dejó su cuerpo sin apenas percatarse ello, al igual que un pequeño elefante notaría el caer de una guirnalda flores por su cuello.

Sri Rama envió a Vali a Su propia morada. Todos los ciudadanos se sintieron desolados.
Con el cabello despeinado y su ánimo destruido, Tara, la esposa de Vali, gemía desconsolada.
Cuando el Señor de los Raghus vio su agonía, le otorgó sabiduría y destruyó su ilusión.

"Compuesto cinco elementos, tierra, agua, fuego, éter y aire, este es cuerpo extremadamente vil.
Ante tus ojos el cuerpo mortal permanece sumido en un eterno sueño, mientras que alma es inmortal.
Entonces, ¿por quién te lamentas?"


La luz de la sabiduría amaneció en ella y entonces abrazó los pies de Sri Rama y le pidió el don de la suprema devoción.

El todopoderoso Sri Rama, oh Uma, dice Bhagavan Sankara, nos hace bailar a todos como marionetas.

Entonces Sri Rama dio instrucciones a Sugriva, quien llevó cabo todos rituales del funeral con la debida ceremonia.

Después dio instrucciones a su hermano menor Lakshmana: "Ve y corona a Sugriva como rey".
Postrándose ante Señor de los Raghus, todos partieron para obedecer Sus órdenes.

Lakshmana convocó inmediatamente a los ciudadanos y a los brahmanes y en su presencia coronó Sugriva como rey y nombró a Angada príncipe heredero.

Uma, este mundo no hay otro amigo como Sri Rama: preceptor, padre, madre, hermano, maestro.
Dioses, hombres y sabios, siempre tienen algún motivo egoísta detrás de su amor.
¡Sugriva, el que temblaba día y noche de miedo hacia Vali, cuyo cuerpo está lleno de llagas y cuyo pecho siempre estaba ardiendo con el fuego de la ansiedad, se ha convertido en el rey de los monos!
El Héroe de la estirpe de los Raghus es extremadamente compasivo por naturaleza.
Sin duda, el hombre que conscientemente abandona a un Señor tal, será atrapado por las redes de la calamidad.


Entonces el Señor envió en busca de Sugriva y le instruyó en varios asuntos de Estado.
El Señor dijo:
"Escucha, oh Sugriva, señor de los monos: Durante catorce años no puedo entrar en una ciudad.
El verano ha terminado, y las lluvias están llegando. Por ello, acamparé en los bosques, no lejos de ti.
Tú y Angada gobernad en el reino, y abrigad siempre en vuestros corazones mis intereses".

Cuando Sugriva regresó a casa, Sri Rama instaló Su morada en los montes de Pravarsana.

///

"Las lluvias han pasado y el otoño, que se distingue por un cielo sin nubes y aguas limpias, ha llegado; sin embargo, querido hermano, nosotros no hemos recibido noticias sobre Sita.
Si al menos pudiese conocer su paradero, la rescataría de las manos de la misma Muerte.
En cualquier sitio en el que pudiera estar, si todavía está con vida, yo haría un esfuerzo para rescatarla, querido hermano.
Hasta Sugriva me ha olvidado ahora que ha obtenido un reino, un tesoro, las amenidades de la vida de la ciudad y a su propia esposa.
Mañana atravesaré a este necio con la misma flecha que usé para matar a Vali."


Sankara dice: Uma, ¿puede Aquél por cuya gracia uno puede librarse del orgullo y el apasionamiento ni siquiera soñar con estar enfadado?
Solo aquellos sabios que aman los pies de Sri Rama, el Héroe de la Raza de los Raghus, pueden conocer el secreto de esta forma de actuar.


Cuando Lakshmana vio al Señor enfadado, tenso su arco y preparó algunas flechas en sus manos.
Entonces, el Señor de los Raghus, que era la más alta encarnación de la compasión dio instrucciones a su hermano menor diciendo:
"Sugriva es nuestro amigo, tan sólo tienes que atemorizarlo y traerlo aquí".


Allá, en Kiskindha, Hanuman, el hijo del dios del viento, pensó para sí:
"Sugriva ha olvidado la tarea que Sri Rama le encomendó".
Por ello, acercándose a Sugriva, inclinó su cabeza a sus pies y trató de que éste se diera cuenta empleando los cuatro métodos de persuasión.
Sugriva se sintió muy alarmado al escuchar las palabras de Hanuman.
"La sensualidad ha robado mis sentidos.
Ahora, oh hijo del dios del viento, las tropas de monos están esparcidas por todas partes: envíales partidas de mensajeros y proclama que todo aquel que no aparezca ante mí en el plazo de dos semanas encontrará su muerte en mis manos."
Por ello Hanuman envió a buscar a los mensajeros, y recibiéndoles con cortesía, les confirió esta misión, haciendo uso de tretas, halagos y persuasión.
Todos ellos inclinaron sus cabezas a sus pies y se dispusieron a partir.

En ese mismo momento Lakshmana entraba en la ciudad: viéndole enfadado, los monos salieron corriendo en busca de refugio.
Entonces Lakshmana tensó su arco y dijo: "Convertiré la ciudad en cenizas".
Viendo a toda la ciudad aterrada, el hijo de Vali, el príncipe Angada, apareció.
Postrándose a los pies de Lakshmana, le rogó humildemente que no lo hiciese.
Lakshmana por consiguiente extendió sobre él sus protectores brazos.
Cuando la noticia de la ira de Lakshmana llegó a oídos del señor de los monos, el Rey Sugriva, se sintió atemorizado y dijo:
"Escucha Hanuman: lleva contigo a Tara y, con oraciones de súplica calma al príncipe Lakshmana".

Por lo tanto, Hanuman fue con la Reina Tara e inclinándose a los pies de Lakshmana repitió la gloria del Señor.
Con muchas súplicas, escoltó al príncipe al palacio y después de lavar sus pies, le sentó en un lecho.
Entonces el señor de los monos, Sugriva, se postró a los pies del príncipe, mientras que Lakshmana lo tomaba por el brazo y le abrazaba.
"No hay nada tan intoxicante, mi señor, como los placeres de los sentidos, los cuales pueden llenar de pasión en un instante hasta el alma de un sabio."
Lakshmana se sentía complacido al escuchar tan humildes palabras y trató de tranquilizarle.
El hijo del dios del viento le contó todo cuanto había sucedido en ese tiempo y cómo partidas de espías habían sido enviadas en diferentes direcciones.
Acompañado por Angada y otros monos y colocando a la cabeza al hermano menor de Sri Rama, el Rey Sugriva partió con alegría y llegó a la presencia de Sri Rama.

Postrándose a los pies de Sri Rama, exclamó con sus manos juntas:
"Mi Señor, no soy del todo culpable por lo que he hecho.
Extraordinariamente poderosa, oh Señor, es Tu Maya, que sólo puede ser quitada cuando Tú, oh Rama, muestras Tu gracia al Jiva.
Dioses, hombres y sabios son todos esclavos de sus sentidos; mientras que yo soy una bestia y un mono, el más impúdico de los animales.
Un hombre que no es herido por los dardos de los halagos de una mujer, que permanece alerta hasta en la oscura noche de la ira, que no le dominan las pasiones, y que nunca es atrapado por las garras de la codicia, es tan bueno como Tú mismo, oh Señor de lo Raghus.
Es una virtud que no puede ser alcanzada por méritos personales; es tan sólo por Tu gracia que puede ser adquirida
".

Entonces el Señor de los Raghus sonrió y dijo:
"Hermano, eres tan querido para mí como Bharata.
Ahora haz un esfuerzo organizado con todo tu corazón para que podamos obtener noticias de Sita".


Mientras hablaban, multitudes de monos llegaron, legiones de monos de diferentes colores se hicieron visibles en todas las regiones.

Sankara dice: Uma, he visto el ejército de monos; en verdad es un necio el que pretenda contarlos.
Los monos llegaban y se postraban a los pies de Sri Rama, encontrando en Él, cuando contemplaban Su rostro, a su verdadero Señor.
En todo el ejército no quedó un solo mono al que Sri Rama no preguntase personalmente por su salud.
Esto no es un milagro para mi maestro, el Señor de los Raghus, que ha tomado todas las formas y que es omnipresente.


Los monos se mantuvieron en posición marcial según les había sido ordenado, y el Rey Sugriva les dio instrucciones a todos ellos:
"Yo os exhorto y autorizo a llevar a cabo el trabajo de Sri Rama.
Por ello, oh ejército de monos, partid en todas las direcciones y comenzad a buscar a la hija de Janaka; pero en el transcurso de un mes todos debéis regresar.
Aquel que pasado este límite regrese sin noticia alguna, hallará su muerte en mis manos
".

Al escuchar esta orden los monos partieron al momento en diferentes direcciones.
Entonces Sugriva llamó a Angada, Nala y Hanuman.
"Escuchad, oh Nala, Angada, Hanuman y Jambavan: Vosotros sois sabios y decididos.
Todos vosotros, valerosos guerreros, dirigíos juntos hacia el sur y preguntad a todo aquel que os encontréis, sobre el paradero de Sita.
Usad cada una de vuestras facultades para encontrar la forma de rescatarla y así llevad a cabo el propósito de Sri Ramachandra.
Para calentarse uno debe esperar bajo el Sol girando la espalda hacia él, mientras que con el fuego uno debe esperar girando el pecho hacia él; pero un maestro debe ser servido con todo el ser, en pensamiento, palabra y obra, sin recurrir a ningún tipo de ardid.
De la misma forma, uno debe luchar, dejando en ello incluso la felicidad, por el otro mundo, desechando todo aquello que es irreal.
De esta forma todos los sufrimientos debidos al nacimiento y muerte desaparecen.
La consumación del nacimiento humano, hermanos, descansa en la adoración a Sri Rama con espíritu desinteresado.
Sólo aquel que está enamorado de los pies de Sri Rama es un hombre verdaderamente astuto y solamente él está altamente bendecido.
"

Despidiéndose de Sugriva e inclinando sus cabezas a sus pies partieron alegremente, con sus pensamientos fijos en el Señor de los Raghus. [...]
Enviado por su hermano Ravana, Vibhisana va al encuentro de Sri Rama:
[...] Abrigando tan venturosas perspectivas, Vibhisana instantáneamente cruzó al otro lado del océano donde Sri Rama había acampado con sus huestes.
Cuando los monos vieron venir a Vibhisana, le tomaron por un mensajero especial del enemigo.
Deteniéndole fuera se acercaron a Sugriva, señor de los monos, poniéndole al corriente de lo sucedido.
Sugriva dijo: "Escucha, oh Señor de los Raghus: el hermano de Ravana, Vibhisana, ha venido a verte".
El Señor, sin embargo, preguntó: "¿Qué opinas sobre esto, amigo mío?"
El señor de los monos replicó:
"Escucha, oh Rey de los hombres, las tretas de estos demonios van más allá de toda comprensión.
No se sabe por lo que ha venido, capacitado como está de tomar cualquier forma que guste.
Obviamente ha venido a espiar nuestros secretos; y lo que creo es que se le debería tomar por prisionero y detenerlo
". "Amigo, tu pensamiento es sabio, pero mi misión es hacer desaparecer todos los miedos de la mente de aquellos que buscan refugio en mí". [...]

Kumbhakarna ataca al ejercito de Sri Rama:
[...] Entonces Hanuman volvió en sí, se levantó e inmediatamente comenzó a buscar a Sugriva.
Entretanto Sugriva también se había recuperado de su desmayo y se había librado de la presión de Kumbhakarna, quien, tomándole por muerto, le había soltado.
Kumbhakarna descubrió su fuga cuando de repente Sugriva le arrancó la nariz y las orejas de un mordisco alzándose rugiendo por el aire.
El demonio agarró a Sugriva del pie arrojándole contra el suelo.
Sugriva se incorporó como pudo y con extraordinaria agilidad, golpeó de nuevo a su adversario. [...]