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Sabio Matanga

 

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Sabio Matanga

  Descripción:

Sabio cuya ermita estaba localizada en la montaña Rsyamuka, cerca del reino de Kiskindha.
Siendo preceptor de Sabari le predijo que el día de su muerte el Señor Hari iría a visitarla.

  Observaciones y comentarios:

  • El demonio Dundubhi había logrado conseguir gran cantidad de dones por parte de los dioses. Su arrogancia era tal que desafiaba a dioses como Varuna e Himalaya, entre otros.
    Al ser la morada de Lord Shiva y otros grandes sabios, Himalaya rehusó el desafío y le indicó a Dundubhi que fuera a provocar a Vali, la única persona cuya fuerza era equiparable a la de la montaña.
    Dundubhi fue al encuentro de Vali, quien luego de matarlo arrojó su cuerpo, con forma de búfalo, a ocho millas de distancia.
    De la boca del búfalo cayeron unas gotas de sangre que fueron a parar a la ermita del sabio Matanga, en la montaña del Rsyamuka.
    Esto enfureció al sabio, quien pronunció una maldición por la cual, quien quiera que fuese el que había profanado su ermita arrojando sangre allí vería su cabeza cortada en trozos si se atrevía a acercarse a ella.
    Es por esto que Sugriva, hermano de Vali, busca refugio en el monte Rsyamuka.
  • [...] Cuando Sabari vio que Sri Rama había llamado a su morada, recordó las palabras del sabio Matanga y se alegró mucho.

    ///

    Postrándose una y otra vez a los pies del Señor le contó amorosamente toda la historia de lo que el sabio Matanga le había dicho y cómo todo el tiempo había esperado ansiosamente Su llegada.
    Después de contarle toda la historia contempló el rostro del Señor y grabó la imagen de Sus pies de loto en su corazón; y arrojando su cuerpo en el fuego del Yoga entró en el estado de Sri Hari, del cual no hay regreso.

    "Oh hombres, abandonad vuestras actividades, pecados y distintos credos que dan nacimiento al dolor, y con auténtica fe -dice Tulsidas-, sed devotos a los pies de Sri Rama.
    El Señor otorgó la final beatitud incluso a una mujer que no sólo era un desecho, sino también una auténtica fuente de pecado; tú buscas felicidad, estúpida mente, olvidando a un maestro tal!" [...]