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Sutikshna

 

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Sutikshna

  Descripción:

Discípulo del sabio Agastya

[...] El sabio Agastya tenía un discípulo, llamado Sutikshna, que era un gran amante del Señor.
Devoto a los Pies de Sri Rama en pensamiento, palabra y obra, no tenía fe en ningún otro dios, ni siquiera en sueños.
Tan pronto como escuchó la noticia de que el Señor había llegado se apresuró a salir a su encuentro, sin darse cuenta de su osadía: "¿Se dignará el Señor de los Raghus, el protector de los humildes, oh dios de los cielos, a mostrar su gracia a un desdichado como yo?
¿Me aceptará el Señor Sri Rama y su hermano menor como su sirviente?
No tengo una fe indestructible en mi corazón, ni mi mente está iluminada por la luz de la devoción, serenidad y sabiduría.
No tengo nada que pueda relacionarme con los santos y no practico ni Yoga ni los rituales. Tampoco poseo una constante devoción a los Pies de Sri Rama.
Confío en una característica del todo misericordioso: El ama al devoto que depende exclusivamente de Él.
Esto me mueve a tener la esperanza de que hoy mis ojos podrán contemplar el rostro de loto del Señor, que tiene el poder de liberar a una persona de las limitaciones de la existencia mundana
".

El inteligente sabio estaba invadido por el amor; su estado no puede ser descrito con palabras. No tenía ni idea de las cuatro regiones, y mucho menos de los puntos intermedios del compás; no podía distinguir bien el camino.
No sabía quién era ni cuál era su destino. En ese momento lo mismo podía darse la vuelta y empezar su viaje en la misma dirección que ponerse a cantar y bailar canciones de alabanza.
El sabio había sido regalado con la devoción en la forma de un intenso amor y el Señor le contemplaba escondido detrás de un árbol. Cuando el Héroe de la estirpe de los Raghus vio el amor del sabio, Él mismo reveló su forma en el corazón de éste.
El sabio se sentó y quedó completamente inmóvil en medio del camino, su cuerpo estaba tieso como un durian con sus pelos de punta.

El Señor de los Raghus se aproximó a él y muy complacido del estado en el que se encontraba su devoto. Sri Rama intento, sin resultado, despertar al sabio. pero éste se encontraba perdido en el éxtasis de su visión. Por ello, Sri Rama abandono sus delicados modales y se manifestó en el corazón del sabio con Su forma de cuatro brazos.
Entonces el sabio lleno de agonía se levantó, su inquietud crecía de tal manera que parecía una noble serpiente que hubiese perdido los adornos de su cabeza. Pero al ver ante si al Dichoso Rama en su forma morena, con Sita y su hermano menor, el gran y bendecido sabio, abrumado por el amor, cayó a Sus Pies como un leño.
Sujetándolo con sus grandes brazos el Señor le levantó y amorosamente le estrecho contra su pecho.
Mientras abrazaba al sabio, el gracioso Señor brillaba como un árbol de Tamala encontrándose con un árbol de oro. El sabio contempla la cara de Sri Rama, inmóvil como una figura dibujada en un cuadro Lleno de fuerza en su corazón y abrazando Sus Pies una y otra vez, el sabio condujo al Señor a su ermita y le ofreció su hospitalidad.

El sabio dijo:
"Escucha, oh Señor, mi rezo: ¿Cómo puedo cantar Tus Glorias?
Tu gloria es inmensurable y mi razón es tan limitada como la luz de un relámpago ante el Sol. Constantemente glorifico a Sri Rama, el Jefe de los Raghus.
Su cuerpo es oscuro como una hilera de lotos azules, su cabeza está coronada por oscuros rizos, va ataviado con ropas de ermitaño, y lleva un arco y una flecha en sus manos y un carcaj cruzado en su talle.
Sri Rama, Tu eres el fuego que con sume el espeso bosque de la ilusión, el sol que trae deleite a los santos que son como lotos, el león que mata a las manadas de elefantes en forma de demonios, el halcón que mata al pájaro de la transmigración, Tu siempre nos puedes proteger.
Alabo a Sri Rama cuyos ojos se asemejan a los lotos rojos, que viste elegantemente, que es una luna llena para los ojos como Chakora de Sita, que es como un cisne paseando por el lago de Manasa del corazón del Señor Shiva y que posee fuerte pecho y largos brazos.
Un Garuda para devorar a la serpiente de la duda, mitigador de la desesperación producida por la descorazonadora controversia, desarraigador de la transmigración, deleite de los dioses, y encarnación de la compasión, siempre puede protegernos.
Canto las glorias de Sri Rama, El que nos hace descansar de las cargas terrestres, y es ambos, con y sin atributos, parcial e imparcial al mismo tiempo, trasciende el conocimiento, la elocuencia y los sentidos y que no tiene competidor, además es todo pureza, comprensión, no posee falta alguna y es totalmente ilimitado.
Para Sus devotos es un verdadero jardín lleno de flores y árboles de los deseos, mantiene alejadas la cólera y la lujuria, posee los ademanes más educados y es el puente para cruzar el océano de la existencia mundana, este campeón de la raza solar siempre puede protegerme. Invencible es el poder de su brazo, hogar de la fuerza, es una armada para proteger la rectitud, está dotado de miles de deliciosas virtudes.
Este es Rama, cuyo nombre disipa los más grandes pecados de la era Kali, por favor sé propicio conmigo. A pesar de que no tienes pasiones, que eres el preservador de todo, impenetrable y de que siempre habitas en el corazón de todos, acepta morar en mis pensamientos como el asesino de Khara vagando en los bosques con Tu hermano menor Lakshmana y Sita.
Mi Señor, permíteselo tan sólo a aquellos que te reconocen con o sin atributos y como testigo de todos los corazones. Y en lo que a mí respecta, Sri Rama, Señor de Kosala, el de los ojos como lotos, toma mi corazón como morada.
No permitas que estos exaltados sentimientos desaparezcan de mi mente ni siquiera en un momento de descuido, puesto que yo soy tu sirviente y Tú, Señor de los Raghus, eres mi maestro
".

Sri Rama estaba profundamente complacido al escuchar las palabras del sabio y en su deleite abrazo de nuevo al gran sabio contra su pecho.

"Oh sabio, estoy complacido; por ello quiero otorgarte cualquier don que quieras pedirme".

El sabio replicó: "Nunca he pedido un deseo y no sé lo que es real y lo que es irreal, qué elegir y qué rehusar.
Por ello, oh Deleite de Tus devotos, concédeme lo que quieras, oh Señor de los Raghus
".

"Te convertirás en un depósito de sabiduría mundana y beatitud, así como de intensa devoción, serenidad y sabiduría espiritual."

"He recibido el don que mi Señor se ha dignado otorgarme. Otórgame ahora aquello que me es querido
Armado con un arco y una flecha y acompañado por Tu hermano menor y la hija de Janaka, Sita, oh Señor Sri Rama, te ruego que permanezcas para siempre como la luna en el firmamento de mi corazón, si bien libre de cual quiera de mis deseos
."

"Sea", dijo Sri Rama, la Morada de Lakshmi, y alegremente se dirigió a visitar al sabio, Agastya.

"Hace mucho tiempo desde que vi a mi Guru por última vez y me vine a vivir a esta ermita.
Ahora, mi Señor, si lo permites, iré contigo a ver a mi Guru; aunque no quiero que te sientas obligado a aceptar."

La fuente de la Misericordia vio la inteligencia del sabio y ambos hermanos sonrieron y le llevaron con ellos.
Mientras hablaba del incomparable culto de la devoción a Sus propios pies, Sri Rama, el Rey de los dioses, llegó a la ermita del sabio Agastya.
En cuanto Sutikshna vio a su Guru y después de postrarse ante él, le habló así:
"Mi Señor, los dos hijos del Rey Dasaratha, el señor de Kosala, el apoyo del mundo, han venido a verte: Sri Rama, cuyo Nombre, tú venerable Señor, recuerdas día y noche, acompañado por Su hermano menor Lakshmana y la Hija de Videha, Sita".

Agastya al oírle se levantó inmediatamente y corrió a encontrarse con Él.
Al ver a Sri Hari, sus ojos se llenaron de lágrimas. Los dos hermanos cayeron a los pies de loto del sabio; pero éste les cogió y abrazo contra su pecho con el máximo afecto. [...]