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Sabio Sarabhanga

 

Vínculos de familia

Sabio Sarabhanga

[...] Acompañado por su hermano menor Lakshmana y por la hija de Janaka, Sita, el Señor visitó al sabio Sarabhanga.
Contemplando la cara de loto de Sri Rama, los ojos del gran sabio bebieron de esta belleza al igual que lo hubieran hecho un par de abejas. ¡Fue en verdad bendito el nacimiento de Sarabhanga!

El sabio dijo:
"Escucha, gracioso Rama, el héroe de la estirpe de los Raghus, el cisne pasaba su tiempo en el lago Manasa del corazón de Shiva. Estaba a punto de partir hacia la morada de Brama, cuando llegó a mis oídos la noticia de que Tú, Sri Rama, venías del bosque. Desde entonces he estado vigilando el camino día y noche. Ahora después de ver a mi Señor mi corazón se siente tranquilo. No he llevado a cabo ninguna hazaña para merecer tu gracia; sin embargo, Tú me la has mostrado aun sabiendo que tan sólo soy Tu humilde servidor. De cualquier forma y siendo real, no me has hecho ningún favor, mi Señor, simplemente has actuado de acuerdo a tu voto. ¡Oh ladrón de los corazones de tus devotos!, permanece aquí delante de mis ojos, hasta que este humilde servidor pueda deshacerse de este cuerpo y encontrarse contigo en Tu morada".

Una vez pronunciadas estas palabras el sabio ofreció al Señor todas las prácticas de Yoga, sacrificios, Japa, penitencias y ayunos que había hecho y a cambio recibió el don de la devoción.
Adquiriendo así este valioso y raro regalo de la devoción, el sabio Sarabhanga preparó una hoguera y despojándose por completo de todos sus apegos, ascendió a ella.

"Oh Señor, Tú habitas constantemente en mi corazón con Sita y con Tu hermano menor Lakshmana, en Tu forma humana, morena como una oscura nube, ¡oh gracioso Rama!"

Así hablando quemó su cuerpo con el fuego del Yoga y por la gracia de Sri Rama alcanzó el Vaikuntha.
El sabio no fue absorbido por la persona de Sri Rama, porque ya había recibido el don de la devoción personal.
Todos los sabios que se habían reunido en esta ocasión, al ver el alto estado al que el sabio había sido transportado, se llenaron de gozo y exaltaron al Señor: "Gloria al amigo de los suplicantes, fuente de la misericordia". [...]