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Diosa Saraswati

 

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Cónyuges/Hijos(as)::
1. Señor Brahma

Diosa Saraswati

  • Consorte (1): Señor Brahma

   Otros nombres para Saraswati eran Diosa Bharati, Diosa Sarada y Vani.

  Descripción:

Diosa de las artes, el lenguaje y el conocimiento.

También conocida como: Bharati, Sarada o Sharada o Sãradã, Sarasvati, y Vani.

  Observaciones y comentarios:

  • Frecuentemente es citada como Diosa Sarada junto a Sesa, el dios serpiente de las mil lenguas, para describir algo, o bien para destacar que algo es indescriptible.
  • [...] El palacio del rey lucía en todo su esplendor; su decoración cautivaba el corazón del mismo Cupido.
    Parecía que todos los encantos, poderes místicos, alegrías y sonrisas, y toda clase de júbilos habían tomado una forma hermosísima y se habían refugiado en el palacio del rey Dasaratha.
    Decidme quién no se sentiría tentado de echar una ojeada a Sri Rama y a la Hija de Videha.
    Las mujeres casadas salían en tropel, eclipsando con su belleza a la esposa del Amor.
    Mientras avanzaban cantando, parecían diferentes manifestaciones de la Diosa Bharati.
    La alegría de la ocasión era inefable.
    Kausalya y las otras madres de Sri Rama se sentían tan emocionadas que se olvidaban de su propio cuerpo. [...]

    En referencia al río Sarayu, Tulsidas dice:
    [...] El mero hecho de ver y tocar el Sarayu, un baño en él o una bebida de sus aguas limpia los pecados, así lo declaran los Vedas y Puranas.
    Ni siquiera Sarada, diosa de la sabiduría, con su inteligencia pura, puede describir la infinita gloria de este río tan sagrado. [...]
    El sabio Yajñavalkya dice a Bharadwaja:
    [...] Señor de los sabios, las hazañas de Sri Rama están mucho más allá de toda medida; ni siquiera mil millones de Sesas pueden describirlas.
    Sin embargo, fijando mis pensamientos en el Señor que lleva un arco en la mano y es el señor de las palabras, voy a referirte la historia tal como yo la he oído.
    Sarada es como una marioneta, mientras que Sri Rama, controlador interno de todo, es quien dirige la marioneta, moviendo las cuerdas con sus manos.
    Cuando bendice a un poeta, sabiendo que es un devoto, hace bailar a la diosa en su corazón.
    Así pues, me postro ante el bondadoso Señor de los Raghus y comienzo a cantar Sus bellas virtudes. [...]
    En referencia a los dones que el Señor Brahma otorgó a Ravana y sus hermanos, el Sabio Yajñavalkya dice a Bharadwaja:
    [...] Los tres hermanos practicaban todo tipo de austeridades, terribles más allá de las palabras.

    Al ver su penitencia, el Creador se acercó y dijo al mayor: "Querido hijo, pide lo que quieras".
    Entonces Ravana suplicante, tomó sus pies y se dirigió así a él:
    "Escucha, señor del universo: mi plegaria es que no muera a manos de nadie, excepto de monos u hombres".
    Así sea, pues has hecho gran penitencia.""
    ///

    Entonces el Creador se acercó a Kumbhakarna y quedó impresionado al ver su forma gigantesca.
    Y Brahma se dijo: "Si este miserable comiera cada día, el mundo entero quedaría devastado".
    Entonces Brahma se dirigió a Sarada, quien hizo cambiar la opinión de Kumbhakarna.
    Y éste, en consecuencia, pidió un sueño continuo durante seis meses.

    Al final, Brahma fue a Vibhisana y le dijo: "Hijo, pide un favor".
    Y él pidió amor puro por los pies de loto del Señor. [...]
    En oración a la Diosa Parvati, Sita dice:
    [...] " Gloria, toda gloria a Ti, oh Hija del rey de la montaña!
    Gloria a Ti, que contemplas el rostro del gran Señor Shiva como el pájaro Chakora mira a la Luna.
    Gloria a Ti, Madre del cabeza de elefante Ganesha y del de seis caras Kartikeya y madre del universo, de miembros brillantes como el relámpago. Tú no tienes principio, medio, ni fin; Tu gloria infinita es un misterio incluso para los Vedas.
    Tú eres responsable del nacimiento, el mantenimiento y la destrucción del universo; Tú hechizas al mundo entero y llevas a cabo Tus acciones independientemente de los demás.
    De todas las buenas mujeres que adoran a sus esposos como a un dios, Madre, Tú ocupas el primer lugar.
    Tu inmensurable grandeza es más de lo que podrían contar mil Saradas y Sesas [...]
    En referencia a la ciudad de Tirhut, Yajñavalkya dice:
    [...] La magnificencia de la ciudad donde moraba la Diosa Lakshmi disfrazada de mujer mortal hizo que Sarada y Sesa quedaran sin habla para describirlo. [...]
    [...] La diosa Gauri en persona enseñó a Rama a ofrecer un bocado de comida a Sita; y Sarada instaba a Sita a hacer lo mismo a Rama.[...]
    El Rey Janaka, padre de Sita, dice a Sri Rama:
    [...] "Tú me has honrado al aceptarme como Tu siervo.
    Si hubiera diez mil Saradas y Sesas, y si narraran durante millones de edades la historia de mi buena fortuna, en verdad te digo que las alabanzas de Tus virtudes nunca se acabarían, oh Señor de los Raghus. [...]
    [...] Las madres reinas, al contemplar una y otra vez la belleza de Sita y Rama se daban cuenta de que el propósito de su vida en este mundo se había cumplido.
    Las compañeras de las reinas madres, al ver el rostro de Sita, cantaban y alababan su buena suerte.

    Al ver a las cuatro encantadoras parejas, la Diosa Sarada buscó con ansiedad entre su innumerable serie de símiles, pero todos parecían demasiado triviales. Por lo tanto, acabó contemplándoles sin pestañear, embelesada ante tanta belleza.

    Había cuatro tronos exquisitamente adornados; las reinas madres sentaron en ellos a los novios y novias y lavaron sus santos pies.
    Luego adoraron a las parejas según los ritos védicos ofreciéndoles incienso, antorchas y comida.
    Pasaban las antorchas a su alrededor sin cesar y abanicos sobre sus cabezas.
    Las madres estaban tan entusiasmadas como el Yogui que ha realizado la Verdad más elevada o como el paciente que ha podido llegar a tocar el néctar o el pobre que da con la piedra filosofal o el hombre ciego que recobra la vista o una persona tartamuda que adquiere la elocuencia de Sarada, diosa de la palabra, o como el héroe que ha triunfado en las batallas. [...]
    A pedido de los dioses, la Diosa Sarada influye sobre Manthara para que le diga a Kaikeyi que pida la entronización de su hijo Bharata en lugar de Sri Rama:
    [...] Todos en la ciudad oraban por el regreso de Bharata, y se decían: "Ojalá Bharata llegase pronto con la expedición y pueda ser testigo de lo que va a suceder".
    En todas las calles, casas, caminos y lugares de recreo, los hombres y mujeres hablaban entre sí diciendo: "¿Cuándo llegará el día bendito en que Dios cumplirá nuestro deseo, el día en que, con Sita a Su lado, Sri Rama tomará asiento en el trono de oro?"
    Y todos decían: "¿Cuándo llegará el día de mañana?", y mientras, los dioses malvados rogaban que entretanto sucediera alguna desgracia.

    El regocijo que había en Ayodhya no era de su agrado, por la misma razón que el ladrón desprecia la noche de luna llena.
    Invocando a Sarada, los dioses le suplicaban, y agarrando sus pies, se postraban una y otra vez.

    "Ya que eres consciente de la situación calamitosa en la que estamos, oh Madre, haz que los hechos se desarrollen de tal forma que Sri Rama se retire al bosque, abandonando Su trono y todos nuestros deseos se hagan realidad."

    Al oír esta oración de las divinidades, la Diosa Sarada se quedó inmóvil y se apenó al pensar que iban a jugar el mismo papel con la gente de Ayodhya que la noche con respecto a los lotos.

    Viéndola deprimida, los dioses le hablaron de nuevo en tono suplicante: "Madre, tú no serás culpada de nada, pues el señor de los Raghus está por encima del dolor y la alegría. Y en cuanto a la gente, toda alma encarnada está sujeta al placer y al dolor según su destino. Por tanto, debes ir a Ayodhya por el bien de los seres celestiales". Agarrándose con fuerza a sus pies, insistieron una y otra vez hasta que ella se rindió y partió, considerando a los dioses como seres mezquinos.

    Y Sarada pensaba para sí: "Aunque tienen la morada en lo alto, sus actos son malvados, pues no soportan la felicidad de los demás".
    Y pensando una vez más en el papel que estaba destinada a realizar en el futuro, se dirigió a la capital de Dasaratha como la influencia maligna de un planeta.

    Kaikeyi tenía una doncella muy torpe llamada Manthara; después de pervertir su razón y convertirla en el blanco de la mala reputación, la diosa de la palabra regresó a su reino. [...]
    La Reina Kausalya dice a la Reina Sunayana:
    [...] "Estoy preocupada por Bharata.
    Por la gracia de Dios y mediante vuestras bendiciones, mis hijos y sus esposas son tan puros como el agua del río celestial, el Ganges.
    Aunque nunca he jurado por Rama, juro ahora por Él y os digo sinceramente, amiga mía, que para exaltar la amabilidad de Bharata, su bondad, modestia, carácter sublime, cariño fraternal, devoción, fe y nobleza, hasta el ingenio de la misma Sarada, la diosa del habla, tartamudeó.
    ¿Acaso puede el océano ser vaciado con una concha?
    Siempre he visto a Bharata ser la gloria de su casa y el rey así me lo confirmó en repetidas ocasiones.
    El oro es probado frotándolo con la piedra de toque y una piedra preciosa al llegar a las manos de un experto joyero, mientras que los hombres son probados en las ocasiones de emergencia por su innata disposición.
    No ha sido correcto de mi parte el haber hablado así, pero el sentimiento y el cariño sirven como excusa." [...]
    [...] Los dioses invocaron y ensalzaron a la diosa Sarada diciendo:
    "Oh diosa, nosotros los habitantes del cielo hemos buscado refugio en ti; por favor, protégenos.
    Cambia la mente de Bharata ejercitando tu Maya, y preserva de la ruina a la raza celestial llevándotelos bajo la refrescante sombra de algún truco ilusorio".

    Cuando la inteligente diosa escuchó los ruegos de los dioses entendió que el egoísmo les había despojado de sus sentidos, y de acuerdo a ello, replicó dirigiéndose Indra en particular:
    "Me pedís que altere la mente de Bharata!
    Es una pena que no puedas ver el Monte Meru a pesar de poseer mil ojos.
    Incluso la Maya de Brahma el Creador, Hari el Preservador y Hara el Destructor del universo extraordinariamente poderosa, no puede ni siquiera enfrentarse con la razón de Bharata.
    Y sin embargo, tú me pides que la pervierta crees que la luz de la Luna puede desplazar al Sol?
    El corazón de Bharata es la morada de Sita y Sri Rama, ¿es que acaso la oscuridad puede entrar allá donde el Sol brilla?
    ".

    Con estas palabras la diosa Sarada regresó al cielo de Brahma dejando a los dioses tan desconsolados como lo está el pájaro de Chakrawaka durante la noche. [...]
    Sri Rama explica al Sabio Narada las virtudes de los santos:
    [...] "Abreviando, oh buen sabio, las cualidades de los santos son tan numerosas que no pueden ser enumeradas por Sarada, la diosa de la elocuencia, ni por los Vedas."
    "Ni Sarada ni Sesa las pueden narrar!"
    [...]
    El Señor Shiva le dice a Uma:
    [...] "Escucha, Girija: -continúa Sankara-te he relatado con detalle esta santa historia según Mi entendimiento.
    Las historias de Sri Rama son innumerables y sin dimensión.
    Ni siquiera los Vedas ni Sarada, diosa del lenguaje, pueden contarlas todas.
    Infinito es Rama, e infinitas son Sus excelencias; Sus nacimientos, proezas y nombres tampoco tienen fin.
    Puede ser posible contar las gotas de agua de una lluvia o los granos de arena, pero no todas las proezas de Sri Rama."
    [...]

    Tulsidas dice:
    [...] Honor a ti, Vani y a ti, Vinayaka , creadores de los sonidos del alfabeto, de los innumerables objetos que representan esos sonidos, padres de los sentimientos poéticos y de las rimas, y fuentes de toda bendición. [...]

    Saraswati + Señor Brahma.