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Kalanemi, demonio

 

Vínculos de familia

Kalanemi, demonio

  Descripción:

Demonio aliado de Ravana

Tulsidas dice:
[...] Hasta los impostores son respetados por sus vestiduras, pues el mundo se fija en su atractiva apariencia. Pero finalmente quedan al desnudo y no pueden mantener su falsa apariencia hasta el final, como les sucedió a Kalanemi, Ravana y Rahu. [...]

[...] En esta Era de Kali el Nombre de Rama es el dador del objeto que se desea; es una ayuda en el otro mundo, y nuestro padre y madre en este mundo. En el Kaliyuga no sirven ni el Karma (acción) ni Bhakti (devoción) ni Jñana (Conocimiento); el único recurso es el Nombre de Rama. La edad de Kali es como el demonio Kalanemi, fuente de todos los engaños, mientras que el Nombre es el sabio y poderoso Hanuman. [...]
Sri Rama envía a Hanuman en busca de la planta curativa para salvar a Lakshmana:
[...] Al otro lado, un espía reveló el secreto a Ravana, quien fue en busca de Kalanemi, un demonio aliado de Ravana.
El monstruo de diez cabezas le dijo todo lo que tenía que decirle.
Y al oírle, Kalanemi se golpeaba la cabeza una y otra vez.

"Nadie puede oponerse a quien quemó tu capital ante tus propios ojos. Por lo tanto, y por tu propio interés, adora al Señor de los Raghus y desiste, mi Señor, de todo falso orgullo.
Retén en tu corazón esa hermosa forma, oscura como un loto azul, placer de todas las miradas.
Destruye tu necia idea de 'Yo' y 'tú', 'mío' y 'tuyo', y despierta del pesado sueño de las pasiones.
¿Puede alguien atreverse a soñar con conquistar en una batalla a quien devora hasta a la serpiente del tiempo, quien a su vez devora a la creación entera?"


Al oír esto, el monstruo de diez cabezas se llenó de cólera.
Y viéndole Kalanemi, pensó para sí:

"Preferiría morir en manos de un sirviente de Sri Rama, porque este desgraciado se regocija de su carga de pecados".

Así que partió y recurriendo a su magia negra, hizo aparecer al lado del camino un lago, un templo y un hermoso jardín.
El hijo del dios del viento, viendo al buen ermitaño, pensó para sí:

"Pediré permiso a este ermitaño para beber agua, pues quizás alivie un poco mi fatiga".

El demonio, Kalanemi, que estaba en una ventajosa situación disfrazado de ermitaño, trató de engañar incluso al mensajero del Señor de la Maya.
El hijo del dios del viento fue y postró su cabeza ante él; mientras el demonio comenzó a recitar las glorias de Sri Rama.

"Hay una feroz guerra entre Sri Rama y Ravana, de la cual Rama sin duda surgirá victorioso. Yo contemplo desde aquí todas las cosas, hermano mío, porque mi gran fuerza yace en mi intuición."

Al pedirle el agua, el demonio ofreció a Hanuman de su propio recipiente; pero el jefe de los monos dijo:
"Mi sed no se saciará con sólo un poco de agua".

"Ve entonces a zambullirte en el lago y regresa rápidamente. Después de eso, te iniciaré para que obtengas el conocimiento espiritual."

Tan pronto como Hanuman entró en el lago, un caimán le agarró por el pie.
Después de ser muerto por Hanuman, el caimán tomó una forma celestial y, montando en un carro aéreo, se elevó hacia el cielo.

"Solamente por tu presencia, querido mono, he sido absuelto de todos los pecados y de la maldición del gran sabio, lo cual explica mi nacimiento en la matriz de un caimán.
Ese individuo, oh jefe de los monos, es un demonio terrible y no un ermitaño. Cree en lo que te digo."

Tras decir esto, la ninfa celestial partió a su morada en el cielo y Hanuman regresó de nuevo junto al demonio.

Dijo el mono: "Oh Señor!, recibe primero tu gratificación como mi maestro espiritual y revélame después la fórmula sagrada".

Entonces Hanuman enroscó su cola alrededor de la cabeza del ermitaño y lo derribó, recobrando éste su auténtica forma demoníaca en el momento de su muerte, y murmurando "Rama, Rama", entregó su alma.

Al oír este nombre, Hanuman se regocijó en su corazón y prosiguió su viaje. [...]