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Vínculos de familia

Maricha, demonio

  Descripción:

Demonio, devoto de Sri Hari.
Convirtiéndose en un venado, ayudó a Ravana a secuestrar a Sita para así poder morir en manos de Sri Rama.

[...] El iluminado ermitaño Vishwamitra vivía en un bosque que él consideraba como lugar sagrado.
Allí practicaba Japa y Yoga y ofrecía sacrificios; pero tenía mucho miedo de los demonios Maricha y Subahu. Pues en cuanto veían un sacrificio, se apresuraban a profanarlo, causando así el dolor del sabio, que se sentía frustrado y pensaba que el malvado Raksasas no se rendiría sin la ayuda de Sri Hari.
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Al amanecer el Señor de los Raghus dijo al sabio: "Ahora puedes ir y ofrecer tu sacrificio sin ningún temor de que te molesten".
Entonces los sabios ofrecieron oblaciones al fuego sagrado, mientras Sri Rama mismo guardaba el sacrificio.
Al enterarse, el furioso demonio Maricha, gran enemigo de los ermitaños, acudió con su ejército.
Sri Rama le arrojó una flecha sin cabeza y cayó a una distancia de ochocientas millas más allá de la costa.
Luego el Señor se libró de Subahu con una flecha de fuego, mientras que su hermano menor, Lakshmana, exterminaba al ejército de demonios.
Después de matar a los demonios, el Señor liberó a los brahmanes de sus miedos, y todos los dioses y sabios Le alababan.[...]
Ravana pide ayuda a Maricha para poder raptar a Sita:
[...] Una vez que Lakshmana había ido al bosque a recoger raíces, frutas y semillas, Sri Rama, la verdadera encarnación de la compasión y de la alegría, habló con una sonrisa a la hija de Janaka.
"Escucha, querida mía, tú que has respetado voto de fidelidad y que eres tan virtuosa, voy a actuar como un ser humano. Permanece en el fuego hasta que termine de destruir a los demonios."

Tan pronto como Sri Rama le contó detalladamente su plan, ella grabó la imagen de los pies de loto del Señor en su corazón y entró en el fuego dejándole tan sólo una sombra suya, aunque con la misma apariencia y la misma actitud amable y gentil.
Ni siquiera Lakshmana supo el secreto de lo que el Señor había hecho.

Ravana, el de las diez cabezas, se acercó a Maricha y se postró ante él, aun a pesar de lo egoísta y malvado que era.
La docilidad de una criatura mezquina es una fuente de problemas, al igual que lo es la docilidad de una púa, un arco, una culebra o un gato.

Bhavani Parvati, la charla amistosa de un villano es tan peligrosa como las flores que nacen fuera de estación.
Después de ofrecerle su hospitalidad, Maricha le preguntó respetuosamente acerca de su viaje:
"Hijo mío, que es lo que te tiene tan preocupado que has hecho solo todo el camino hasta aquí?"

El desdichado Ravana le repitió con orgullo toda la historia y añadió:
"Asume la falsa apariencia de un astuto venado para que así yo pueda raptar a la princesa".

No obstante, Maricha se opuso: "Escucha Ravana, aunque aparece como un hombre, es el Señor de toda la creación animada e inanimada.
No se puede pelear con El, querido hijo, moriremos cuando Él lo quiera y viviremos tan sólo si Él lo permite.
Cuando estos dos príncipes fueron a custodiar el sacrificio del sabio Vishwamitra, Sri Rama, el Señor de los Raghus, en un instante me golpeó con una flecha sin punta que arrojó desde una distancia de 800 millas.

No sería bueno enfrentarse a ellos, Me encuentro en la misma posición en la que se encuentra un insecto capturado en el nido de un Bhrnga, donde quiera que miro veo a los dos hermanos. Aun en el caso de que sean seres humanos, querido hijo, son notables héroes, y no es aconsejable oponerse a ellos,
¿Crees acaso que un hombre puede matar a Tadaka y Subahu, romper el arco de Shiva y acabar con Khara, Dusana y Trisira?
Por ello, y teniendo en cuenta el bienestar de tu raza, es mejor que regreses a casa.
"

Al escuchar las palabras de Maricha, Ravana se enfureció y le dijo: "Necio, pretendes enseñarme como si fueses mi preceptor. Dime qué guerrero en este mundo puede competir conmigo".

Entonces Maricha pensó "No es aconsejable hacerse enemigo de cualquiera de los nueve tipos siguientes, aquel que es hábil con el uso de las armas, el que conoce los propios secretos, un maestro poderoso, un tonto, un hombre fuerte, un físico, un panegirista (*), un poeta y un experto cocinero. Si sigo discutiendo, este necio me matará; así es que, ¿por qué no morir bajo las flechas de Sri Rama?"

Tranquilizándose con este pensamiento acompañó a Ravana, sin dejar por ello de ser fiel en su devoción a los pies de Sri Rama.
Se sintió extasiado ante la idea de poder contemplar a Sri Rama, su mejor amigo, aun sabiendo que no podría expresar su alegría delante de Ravana.

"Mis ojos serán agraciados con la imagen de mi amado Señor y todo cuanto yo debo hacer es fijar mis pensamientos en los pies del Todomisericordioso.
¡Pensar que Sri Hari, el Océano de la Dicha, aquel que hasta con su enfado otorga la beatitud final y que sin razón alguna se entrega por completo a los deseos de Sus devotos, va a ajustar una flecha a Su arco con Sus propias manos y me va a matar!

¡Cuando Él me siga corriendo, con Su arco y Su flecha, giraré una y otra vez para poder ver a mi Señor!
No hay nadie tan bendecido como yo.
"

Cuando Ravana, el de las diez cabezas, se acercó al bosque donde habitaba Sri Rama, Maricha asumió la falsa apariencia de un ciervo tan maravilloso que describirlo resulta imposible; su cuerpo de oro estaba artísticamente salpicado de piedras preciosas.
Cuando Sita vio la exquisita criatura, preciosa en cada uno de sus miembros, dijo:
"Escucha, mi gracioso Señor Sri Rama, Héroe de la estirpe de Raghu, este ciervo tiene la piel más adorable que nunca vi.
Te ruego, mi Señor, que fiel a tu palabra, mates a ese animal y me traigas su piel."

Por ello, el Señor de los Raghus, aun consciente de cuanto estaba sucediendo, lo que había empujado a Maricha a asumir la apariencia de un ciervo, se dispuso con alegría, a cumplir el objetivo de los dioses.

Echando una mirada al ciervo, cogió Su arco y colocó una flecha.
El Señor previno a Lakshmana:
"Hermano, un ejército de demonios está rondando por los bosques. Cuida a Sita teniendo en cuenta tu fuerza y las circunstancias y usa tu inteligencia y discreción".

El ciervo escapó a la vista del Señor y Sri Rama corrió tras él, tensando la cuerda de Su arco.
¡Cuán extraño es que aquel que es descrito en los Vedas con términos negativos como "eso no" y a quien Shiva no puede alcanzar ni siquiera en meditación, corra persiguiendo a un falso ciervo!
Tan pronto estaba al alcance de su mano, como al siguiente momento se alejaba; unas veces se hacía visible y otras era imposible distinguirlo.
Así, mostrándose y ocultándose, y practicando todo tipo de trucos, llevó al Señor muy lejos.
De pronto, Sri Rama se detuvo y lanzó la flecha fatal, el animal cayó al suelo con un grito de terror, llamando a Lakshmana, pero invocando a Sri Rama mentalmente.
Mientras entregaba su espíritu manifestó su forma real y amorosamente recordó a Sri Rama.

El omnisciente Señor, que podía ver el amor en su corazón, le concedió un estado que difícilmente puede ser alcanzado por los sabios.
Los dioses derramaron una lluvia de flores y cantaron las glorias del Señor:
"El Señor de los Raghus ama tanto a los humildes que otorga Su propio estado de divinidad a un demonio".
Tan pronto como acabó con el infeliz, el Héroe de la estirpe de los Raghus se dispuso a regresar junto a Sita y Lakshmana. [...]


(*) Panegirista: el que da discurso o escribe composición poética de tono solemne en el que se alaba a una persona de gran relevancia, como un héroe, un santo o un poderoso.