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Señor Brahma
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Sabio Bhrgu

 

Vínculos de familia

Sabio Bhrgu

   Otro nombre para Bhrgu fue Sabio Bhrigu.

  Descripción:

uno de los siete sabios (Saptarishis) nacidos de la mente del Señor Brahma y fundador de la raza Bhrgu.
También conocido como: Bhrigu.
Entre sus descendiente se encuentra el sabio Parasurama.

  Observaciones y comentarios:

  • Una vez los sabios comenzaron a discutir sobre cuál de los tres Señores de la Creación, Brahma, Vishnu o Shiva, era el más grandioso.
    Para averiguarlo, enviaron al hijo de Brahma, Bhrgu, a visitar a las tres divinidades.

    Primero se dirigió a su propio padre, Brahma y no se postró ante él como hijo sumiso.
    Esto enfureció a Brahma, que, sin embargo, logró controlar su ira.
    De allí, Bhrgu fue a Kailasa, donde Sankara salió a recibirle con los brazos abiertos.
    Pero Bhrgu, esquivando su abrazo, dijo: "No me toques, pues has roto las convenciones sociales y las leyes de los Vedas".
    Al oírle, Shiva perdió la calma, y levantando Su tridente, se dispuso a matar al sabio; pero la Diosa Parvati intervino y Le apaciguó.
    Luego Bhrgu fue a Vaikuntha y encontró al Señor Vishnu reposando su cabeza en el regazo de Sri Lakshmi. Irrumpiendo en su habitación sin ningún protocolo, el sabio le dio una patada en el pecho.
    El Señor Todopoderoso se levantó rápidamente y rindiéndose ante Él, le pidió perdón por no haber estado preparado para darle la bienvenida.
    Luego, el Señor acarició el pie del sabio diciendo que se podía haber herido al golpear Su duro pecho. Desde entonces el Señor siempre ha llevado en Su pecho la huella del pie del sabio como marca de honor y señal indiscutible de Su ilimitada paciencia.
  • Durante el sacrificio que realizaba Daksha, Sati dice:
    [...] " Escuchad, ancianos de la asamblea y todos los grandes sabios!
    Todos los que habéis injuriado a Sankara o habéis oído hablar mal de Él, debéis recoger el fruto de vuestro pecado; y Mi padre también se arrepentirá.
    Cuando oigáis maldecir a un santo, a Sambhu o a Vishnu, si podéis debéis arrancar la lengua del que así habla o alejaros tapando vuestros oídos.
    El que mató a Tripura, el gran Señor Shiva, es el Espíritu universal; es el padre del universo y hace el bien a todos.
    Él es a quien mi padre estúpido injuria, y está cuerpo Mío ha salido de los lomos de Daksha.
    Por lo tanto, teniendo presente en mi corazón al Señor Shiva, que lleva la Luna en su frente y un toro como emblema, dejaré ahora mismo este cuerpo."

    Hablando así, Sati consumió Su cuerpo con el fuego del Yoga. Un grito de dolor se levantó de toda la asamblea.

    Al enterarse de la muerte de Sati, los siervos de Sambhu comenzaron a destruir el sacrificio.
    Al ver que destruían el sacrificio, el gran sabio Bhrgu quiso protegerlo.

    Sankara fue informado de todo y lleno de ira envió a Virabhadra.
    Este, al llegar, destruyó el sacrificio y castigó a los dioses según lo merecido.
    Como es sabido, Daksha recibió el castigo que todo enemigo de Sambhu debe afrontar. [...]
    Luego que Sri Rama rompe el arco del Señor Shiva para desposar a Sita, Lakshmana dice al enfurecido sabio Parasurama:
    [...] "¡Oh! El gran sabio se considera un extraordinario guerrero.
    Me muestra con ostentación su hacha como si hiciera volar una montaña de un solo soplo.
    No existe ninguna semilla de calabaza que se marchite tan pronto como un dedo que se alce contra ella.
    Cuando te vi armado con un hacha, y el arco y las flechas, hablé con orgullo.
    Ahora que sé que desciendes de Bhrgu y veo que ostentas una guirnalda sagrada, olvido mi ira y soporto todo lo que digas.
    En nuestra familia, nunca se demuestra el valor contra los dioses, brahmanes, devotos de Sri Hari y las vacas; pues al matar a alguno de ellos, estamos pecando, mientras que una derrota a manos de ellos nos traerá desprestigio.
    Debemos arrojarnos a tus pies, aunque nos golpees. Cada una de tus palabras es tan poderosa como millones de truenos; el arco, las flechas y el hacha son, por lo tanto, un peso innecesario para ti.
    Perdóname, grande e iluminado ermitaño, si he dicho algo inconveniente al ver tus armas". [...]