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Rahu, demonio

 

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Rahu, demonio

  Descripción:

Demonio

  Observaciones y comentarios:

  • El demonio Rahu apaga la luz de la luna llena, lo cual se conoce como eclipse lunar.
  • Según la creencia hindú, los eclipses sólo tiene lugar cuando, en el plano astral, el demonio Rahu, enemigo eterno del dios Sol y la diosa Luna, cubre a uno u otro total o parcialmente.
    Este demonio sólo tiene cabeza, ya que su tronco fue cortado por Vishnu cuando estaba tratando, ilegalmente, de tomar parte del néctar servido a los dioses.
    Como ya había probado el néctar, su cabeza se volvió inmortal.
    Su cuerpo decapitado, se llama Ketu, tiene forma de dragón y también flota en el espacio.
    Por esto, cuando Rahu devora a la luna con su gran boca, ésta es expelida nuevamente por el agujero de su nuca.
  • Tulsidas dice:
    [...] También saludo de corazón sincero a los que hacen el mal, que sin razón son hostiles incluso con los amigos, para los cuales la pérdida de los otros constituye una ganancia, y que se deleitan en la desgracia de los demás y se lamentan de su bienestar. Ellos tratan de oscurecer la gloria de Vishnu y Shiva, igual que el demonio Rahu apaga la luz de la luna llena; y se esfuerzan como el famoso rey Sahasrabahu en causar dolor a los demás. [...]
    En referencia a la luna, Sri Rama dice:
    [...] "La reina de la noche no se asemeja a Sita.
    Nacida del océano, con el veneno por hermano, pálida y oscura durante el día y con un punto negro en su órbita, ¿cómo puede la miserable Luna compararse con el rostro de Sita?
    Además, la Luna crece y decrece; es la maldición de las doncellas enfermas de amor, y es devorada por Rahu cuando cruza su Órbita. Ella causa la angustia de Chakravaka y marchita el loto.
    Oh Luna, tú tienes muchos defectos. Debería sentirme culpable por haberte comparado con el rostro de la hija de Videha."
    [...]
    Voto del rey Janaka en referencia a qué príncipe desposaría a su hija Sita:
    [...] "La fuerza de los príncipes es como la Luna y el arco de Shiva es el planeta Rahu; es inmenso e indomable, como todos sabéis.
    Hasta los grandes guerreros Ravana y Banasura se alejaron sigilosamente al ver Su arco.
    Quien en esta asamblea real rompa hoy el arco inflexible de Shiva se desposará sin duda con la hija de Videha y triunfará en los tres mundos." [...]
    Ante la furia de Parasurama, Sri Rama piensa para sí:
    [...] "La culpa es de Lakshmana, pero la ira del sabio está contra mí. A veces la mansedumbre también atrae el mal.
    El hombre deshonesto es respetado por todos; la luna creciente no es devorada por el demonio Rahu". [...]

    Pensamiento de la Reina Kausalya al enterarse que su esposo había enviado a su hijo, Sri Rama, al bosque por los siguientes 14 años:
    [...] "Parece como si alguien hubiera ido a escribir 'Luna' y hubiera escrito 'Rahu' por un desliz de la pluma". [...]
    En respuesta a la pregunta de Sri Rama respecto al punto oscuro de la luna:
    [...] Sugriva, dijo: "Escucha, oh Señor de los Raghus. Es simplemente la sombra de la Tierra que se refleja en la Luna".
    "El demonio Rahu golpeó a la Luna -dijo otro- y el punto no es otra cosa que una cicatriz que quedó grabada en su corazón". [...]
    Durante el enfrentamiento entra Angada y Ravana:
    [...] La tierra tembló y miembros de la asamblea fueron arrojados fuera de sus asientos y lanzados a volar poseídos como estaban por el espíritu del miedo.
    También el monstruo de diez cabezas, Ravana, estaba a punto de derrumbarse, pero recuperándose se levantó.
    Sin embargo, sus coronas más hermosas cayeron al suelo.
    Ravana recogió algunas y las puso en sus cabezas, mientras que Angada envió volando al Señor el resto de las coronas.
    Los monos, al verlas venir, salieron corriendo. "Cielos, ¿cómo es que los meteoros empiezan a caer incluso durante el día?, o ¿es que Ravana en su furia ha arrojado cuatro rayos y vienen a mucha velocidad?"

    El Señor sonrió y dijo:
    "De verdad, no temáis, no son ni meteoros ni rayos, ni tampoco los planetas Raha y Ketu.
    Son las coronas de Ravana, el de las diez cabezas, que habiendo sido lanzadas por el hijo de Vali, están llegando por este lado".
    [...]
    Durante la batalla final entre Sri Rama y Ravana:
    [...] Las flechas de Sri Rama se abalanzaban como una fila de abejas ansiosas de entrar en las cabezas de Ravana, semejante a un jardín de lotos.

    Sri Rama le dio con diez flechas en cada una de sus cejas, que quedaron totalmente agujereadas; la sangre le brotaba como si fuera un torrente. Pero, aunque seguía sangrando, el poderoso demonio se lanzó hacia delante; una vez más el Señor dispuso sus flechas y le lanzó una descarga de treinta lanzas, que derribaron sus cabezas y brazos al suelo.

    Pero sus miembros volvían a crecer tan pronto como se separaban; Sri Rama le arrancó los brazos y las cabezas una vez más, y repetía la operación sin cesar, pero éstas se renovaban tan pronto como eran arrancadas.
    El Señor le quitaba las cabezas y brazos, y se deleitaba con este juego.
    El cielo se llenaba de cabezas y brazos como si fueran un número infinito de Ketus y Rahus. [...]