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Sabio Bhusundi

 

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Sabio Bhusundi

   Otro nombre para Bhusundi fue Sabio Kakabhusundi.

  Descripción:

Por una maldición, el sabio Bhusundi fue convertido en cuervo (Kaka) por eso es tambien conocido como Kakabhusundi.

Tulsidas dice:
[...] Esta encantadora historia fue concebida por Sambhu, quien gentilmente la transmitió a Su Consorte Uma.
Shiva la impartió una vez más a Kakabhusundi, sabiendo que era un devoto de Sri Rama y calificado para escucharla.
Y fue Yajñavalkya quien la recibió de este último y la narró a Bharadwaja. [...]
Lord Shiva dice a Uma:
[...] "Escucha la historia bendita del santo Ramacharitamanasa, narrada detalladamente por el sabio Bhusundi y escuchada por el rey de los pájaros, Garuda.
Más tarde te diré cómo tuvo lugar el diálogo. Primero escucha la historia hermosa y santa de Su venida.
Las virtudes, nombres, historias y formas de Sri Hari son ilimitadas, innumerables e inmensurables.
Sin embargo, voy a contarlas lo mejor posible. [...]

Manu dice:
[...] "Escucha Señor! Tú eres como un árbol conocedor de los deseos, y una vigorosa vaca para Tus ciervos.
El polvo que hay bajo Tus pies es adorado por Brahma, Hari y Hara. Siempre estás dispuesto a servir, y eres fuente de todas las bendiciones.
Eres el protector del suplicante y el señor de toda la creación, animada e inanimada.
Oh amigo del desvalido, si tienes algo de amor por nosotros, concédenos este favor.
La forma que mora en el corazón de Shiva, que es buscada por los sabios, y se pasea como un cisne en el lago de la mente de Bhusundi que es glorificado por los Vedas como el ser con y sin atributos, sé bondadoso con nosotros y deja que nuestros ojos se regocijen en esa forma, oh aliviador del dolor del que suplica." [...]
Lord Shiva dice a Uma:
[...] "Te voy a contar otro de Mis actos secretos; escúchalo, Girija, pues yo conozco tu firme fe.
El sabio Kakabhusundi y yo mismo estábamos presentes en forma humana sin que nadie lo supiera.
Elevados con una alegría suprema y el gozo del amor vagábamos por las calles olvidados de nosotros mismos.
Sólo el que disfrutaba de la gracia de Sri Rama podía enterarse de esta bendita aventura que teníamos."
[...]
Kakabhusundi dice a Garuda:
[...] Sri Rama, oh Garuda, rey de los pájaros, nos hace bailar a todos al igual que un juglar hace bailar a su mono: así lo declaran los Vedas. [...]

[...] Escucha, oh Rey de los pájaros, las palabras del Señor son profundamente misteriosas; sólo los sabios iluminados pueden entenderlas.
El Señor Mismo puede destruir a los habitantes de las tres esferas y devolverles la vida [...]

[...] Escucha, oh rey de los pájaros: esta historia purifica el corazón y libera de la aflicción y del miedo al nacimiento y la muerte. [...]

[...] Oh rey de los pájaros, la historia de Sri Rama, que he narrado de acuerdo a mis conocimientos, disipa el miedo al nacimiento y muerte y libera del dolor. Confirma la propia serenidad, discernimiento y devoción y es un espléndido barco para cruzar el río de la ignorancia. [...]

[...] Escucha, oh rey de los pájaros, durante el reinado de Sri Rama no había criatura en este mundo, animada o inanimada, que estuviese expuesta a ninguno de los sufrimientos que pueden atribuirse al tiempo, a la conducta pasada, y al temperamento o carácter. [...]
[...] Uma -sigue diciendo Shiva-, te he relatado la deliciosa historia que Bhusundi recitó al rey de las aves.
Con esto te he contado algunas virtudes de Sri Rama; dime, Bhavani, qué he de decirte ahora.


Uma estaba contenta de oír la bendita historia, y contestó con suma amabilidad y dulzura:
"Yo me siento sumamente agraciada, oh Destructor del demonio Tripura, de haber oído la gloria de Sri Rama, que se lleva el temor del nacimiento y de la muerte.
Por Tu gracia, oh Morada de Misericordia, ahora he alcanzado el fin de mi vida y ya no queda engaño en mí.
He realizado la grandeza del Señor Sri Rama que es el Conocimiento y la dicha personificada.
Oh señor de mente firme, mi alma no conoce saciedad cuando abro las copas de mis oídos y las lleno con la dulce historia de Sri Rama que fluye por Tu boca de luna.

Los que se sienten saciados al oír las hazañas de Sri Rama conocen bien poco su peculiar sabor.
Hasta los grandes sabios que en su vida han llegado a la beatitud suprema, escuchan hablar constantemente de las glorias de Sri Hari.
Para el que desea cruzar el océano de esta existencia, la narración de Sri Rama sirve de lancha segura.
Las alabanzas de Sri Hari son deliciosas para el oído y agradan hasta a la mente sensual.
¿Hay alguien en este mundo que tenga oídos para oír, a quien no agraden las proezas de Sri Rama?
Estúpidas y asesinas de su propia alma son las criaturas que no se sienten atraídas por la historia de Sri Rama.
Mientras Tú cantabas lo que has denominado 'el lago Manasa de las hazañas de Sri Hari' yo escuchaba, señor, con un gozo ilimitado.
Me has dicho que esta preciosa historia se la contó Kakabhusundi a Garuda.
"Bhusundi es firme en su desapego, sabiduría y realización, y posee una devoción profunda a los pies de Sri Rama.
Y que alguien con forma de cuervo pueda ser devoto de Sri Rama me llena de duda.

"Escucha, Destructor del demonio Tripura: entre mil hombres apenas hay uno que mantiene su voto de piedad.
Entre diez millones de almas dedicadas a la religión, puede que haya una que rechace los placeres de los sentidos y se deleite en el desapego.
Entre diez millones de almas libres del apego mundano, dicen los Vedas, apenas una logra adquirir perfecta sabiduría.
Entre diez millones de almas iluminadas en este mundo, apenas una alcanza la suprema beatitud mientras vive.
Entre mil almas es difícil encontrar a aquel que ha experimentado no sólo su unidad con Brahma sino que ha fundido su identidad con el Absoluto y se ha convertido en fuente de toda alegría.
Y de entre los religiosos, desapegados, iluminados, liberados y fundidos con el Absoluto, oh señor de los dioses, el que se deleita con la devoción a Sri Rama y carece de vanidad y trampas, es muy difícil de hallar.
Dígnate explicar detalladamente, Señor del universo, cómo un cuervo puedo conseguir una devoción así por Sri Hari.

Dime también, mi señor, cómo Bhusundi tomó forma de cuervo aun siendo devoto de Sri Rama, repleto de sabiduría y virtudes, y poseyendo una mente tan firme.

Luego, dime, misericordioso señor, de dónde sacó el cuervo esta historia sagrada y deliciosa.
Y dime también cómo la oíste Tú, oh Destructor de Cupido, pues todo esto me llena de curiosidad.
Garuda es un ser altamente iluminado y una encarnación de virtudes; además sirve a Sri Hari y vive muy cerca de Él.

Dejando a los sabios, ¿cómo se acercó a un cuervo y oyó de él la historia de Sri Rama?
Dime cómo fue el diálogo entre el cuervo y Garuda, devorador de serpientes, ambos devotos de Sri Hari."


Shiva se regocijo al oír las palabras inocentes de Su Compañera, Gauri, y replicó:
"Realmente eres bendita, virtuosa mujer; tu idea es santa y posees mucho amor por los pies de Sri Rama.
Así pues, escucha esta historia tan sagrada, que pone fin a la ilusión del universo entero, hace nacer la fe en los pies de Sri Rama y permite cruzar el océano del mundo sin ninguna dificultad".

El rey de las aves también fue e hizo preguntas parecidas al cuervo.
Te lo referiré todo; escucha atentamente, Uma.

Escucha, encantadora doncella de ojos brillantes, las circunstancias en las que oí esta historia que libera del ciclo de nacimientos y muertes.
Primero naciste en casa de Daksha y tu nombre era Sati.
En el sacrificio de Daksha debías sufrir contumelia y, llena de indignación, dejaste la vida.
Mis siervos impidieron el sacrificio, y ya conoces todo lo demás.
Entonces yo me sentí muy apenado, pues al perderte no encontraba consuelo.
Vagué por bosques hermosos, por montañas y ríos, pero no encontré belleza por ningún lugar.

Al Norte, más allá del Monte Sumeru, hay una hermosa montaña llamada Nilagiri, la Montaña Azul.
Tiene cuatro preciosas cimas doradas que alegraron mi alma; sobre cada una se levantaba un árbol gigantesco, un banyan, un Peepul, un Plaksa y un mango.
En la cumbre de la montaña resplandecía un precioso lago con senderos de joyas.
Sus aguas eran frescas, limpias y dulces, sus lotos abundantes y multicolores.
Manadas de cisnes lanzaban dulces notas y las abejas zumbaban de una manera deliciosa.

En esa espléndida montaña habita el mismo pájaro Kakabhusundi, que sobrevive incluso al fin del mundo.
Los diversos fenómenos buenos y malos creados por Maya, y la ignorancia, que dominan al universo entero, nunca llegan a los alrededores de esa montaña.

Escucha ahora, Uma, con amor, cómo el cuervo pasa allí sus días adorando a Sri Hari.

Bajo el árbol Peepul practica la meditación, bajo el Plaksa realiza sacrificios como el Japa, recitación de oraciones; a la sombra del mango adora mentalmente al Señor, y bajo el banyan narra episodios de la historia de Sri Hari, a los cuales acuden muchas bandadas de aves.
Con reverencia y amor canta las maravillosas proezas de Sri Rama, y todos los cisnes de mente pura que siempre viven en ese lago, escuchan las historias.

Cuando yo llegué allí y vi el espectáculo, una alegría inmensa nació en mi corazón.
Y tomando forma de cisne, residí allí por algún tiempo.
Y después de escuchar con reverencia las glorias de Sri Rama, regresé a Kailasa.

Así, Girija, te he narrado el episodio de cómo visité al pájaro Kakabhusundi.

Ahora escucha las circunstancias en las que Garuda, gloria del reino de los seres alados, visitó al cuervo.

Cuando el Señor de los Raghus representó el juego de un combate con Meghananda, hijo de Ravana, cuyo solo pensamiento me llena de vergüenza, y se dejó atar por Meghananda, conquistador de Indra, el sabio Narada envió a Garuda.
Cuando Garuda, devorador de serpientes, hubo cortado las ataduras y partió, un profundo abatimiento poseyó su alma.
Acordándose de la atadura del Señor, el enemigo de las serpientes pensaba en el incidente así:

"Se me dijo que había venido a este mundo el desapegado Brahma que todo lo penetra, el Rey supremo que está por encima de la Maya y el error. Pero yo no percibí nada de Su divina gloria.
"El mismo Rama, al repetir cuyo Nombre los hombres se liberan de los lazos del mundo, fue atado por un demonio insignificante que lo enrolló con serpientes".

Garuda hizo todo lo que pudo para tranquilizarse, pero en él no se encendía ninguna luz que le permitiera ver claro, sino que, por el contrario, la duda ensombrecía cada vez más su alma.
Desgarrado por este tormento y lleno de preguntas, cayó preso del engaño igual que te ocurrió a ti.

En su perplejidad se dirigió al sabio celestial Narada y le hizo saber las dudas que aprisionaban su mente.
Al oírle, Narada sintió mucha compasión y le dijo:

"Escucha, Garuda: La Maya de Sri Rama es formidable; llega a robar a los sabios de su sentido y apoderándose de ellos, nubla su mente de una manera total.
La misma Maya que a mí me engañó muchas veces te tiene cogido a ti, oh señor de la creación alada.
Una vanidad cegadora ha echado raíces en tu corazón y no será eliminada fácilmente por mis palabras.
Por lo tanto, acude a Brahma, el Creador de los cuatro aspectos, oh señor de las aves, y haz lo que él te ordene".

Tras decir esto, el tan iluminado sabio se fue cantando la gloria de Sri Rama y acordándose una y otra vez del poder de la Maya de Sri Hari.

Entonces el señor de las aves fue al Creador y le explicó su duda.
Al oír su historia, Brahma se inclinó ante Sri Rama y se sentía desbordado de amor al darse cuenta de Su poder.
El Creador decía para sí:

"Todos los visionarios, sabios y eruditos, están dominados por Maya.
Ilimitado es el poder de la Maya de Sri Hari, que a menudo me ha convertido en un títere.
Esta creación entera ha evolucionado por mí; no es de extrañar entonces que el rey de las aves haya sido engañado por ella".
Tras lo cual Brahma le dijo: "El gran Señor Shiva conoce bien la gloria de Rama.
Así pues, hijo de Vinata, ve a Sankara, Shiva, y no preguntes a nadie más.
Sólo en Él se aclararán tus dudas".

Al oír el consejo del Creador, el pájaro emprendió el vuelo.
Entonces, el señor del reino alado vino a mí lleno de tristeza.

Por entonces yo iba a la residencia de Kubera, y tú, Uma, estabas aquí en el Monte Kailasa.

Él se postró a mis pies y me contó su duda. Al oír su muestra de sumisión y respeto, le contesté amorosamente:

"Garuda, me has encontrado en medio de un camino, ¿cómo te voy a enseñar en esta situación?
Las dudas sólo desaparecen completamente cuando se disfruta de la compañía santa durante mucho tiempo y se escucha la deliciosa historia de Sri Hari, cantada siempre por los sabios, cuyo único tema, al principio, en el medio y al final, es el divino Señor Sri Rama.
Así pues, te enviaré a un lugar donde se recita la historia de Sri Hari cada día; ve allí y escucha.
Entonces todas tus dudas se desvanecerán y en ti nacerá un amor intenso por los pies de Sri Rama.
Sólo entre los santos se habla de Sri Hari, y sólo a través de esas palabras puede uno deshacerse de su error.
Y hasta que el error no se disipa, uno no puede tener un amor profundo a los pies de Sri Rama.
El Señor de los Raghus sólo se encuentra con amor, y no porque practiques Yoga o penitencias austeras cultives el desapego o la sabiduría espiritual.
Al Norte hay una hermosa montaña azul llamada Nilagiri, donde vive el buen Kakabhusundi, muy avanzado en el camino de la devoción a Sri Rama, iluminado, lleno de buenas cualidades y muy anciano.
El recita sin cesar la historia de Sri Rama, y nobles aves de diferentes especies la escuchan con reverencia.

Ve allí y escucha las múltiples virtudes de Sri Hari; así tu mal desaparecerá.

Cuando le hube dicho todo claramente, Garuda se inclinó a mis pies y partió con alegría.

Uma, yo no le enseñé por mí mismo, porque por la Gracia de Sri Rama descubrí el secreto del engaño de Garuda.
En alguna ocasión él se dejó llevar por su orgullo y evidentemente el Todomisericordioso deseaba curarle de él.
Además, había otra razón por la cual yo no le retuve: un pájaro sólo puede entender el lenguaje de otro pájaro. Bhavani, la Maya de mi señor, es formidable; ¿hay alguien tan sabio que no pueda caer en su engaño?

Incluso Garuda, joya de los devotos y almas iluminadas y montura del Señor Vishnu, soberano de las tres esferas, fue engañado por Maya; qué absurdo es entonces que los pobres mortales se crean inmunes a su poder.
La Maya del Señor engaña hasta a Shiva y Brahma; ¿qué puede hacer ante ella una pobre criatura?
Sabiendo esto, los sabios adoran al divino Señor de Maya.

Garuda fue a la morada de Bhusundi, Kakabhusundi, de intelecto inigualable y devoción constante a Sri Hari.

Al ver la montaña, su corazón se regocijó y se vio libre de toda Maya, engaño, vanidad y ansiedad.
Después de bañarse en el lago y beber de sus aguas, se sentó bajo el árbol banyan con el corazón feliz.
Viejos pájaros de todas clases se reunían allí para escuchar las hermosas hazañas de Sri Rama.
Bhusundi estaba a punto de comenzar la narración cuando llegó el rey de las aves.
Todos se regocijaron al ver acercarse al rey de toda la creación alada, el cuervo igual que los demás.

Bhusundi lo recibió con gran reverencia y después de preguntarle cómo estaba, le condujo a un sitio escogido.
Y tras adorarle, el cuervo se dirigió a él con palabras dulces como la miel:

"Mi señor, al verte he sido bendecido; ahora déjame hacer lo que tú me ordenes, oh rey, ¿Con qué objeto has venido, maestro?"

"Tú siempre has sido una imagen bendita -contestó el Señor, y siguió- y el Señor Shiva te alabó con Su propia boca".
"Escucha, querido padre: el objeto de mi venida ha sido cumplido ya totalmente, y también he tenido el privilegio de verte.
"Al ver tu santísima ermita, mi vanidad, duda y falsas ideas, se han borrado. Ahora, nárrame la sagrada historia de Sri Rama, que siempre es deliciosa y alivia de todos los sufrimientos. Esto es lo que deseo pedirte."

Cuando Bhusundi oyó la petición de Garuda, tan humilde, sincera, amorosa y piadosa, un gozo supremo se esparció por toda su alma y empezó a relatar las virtudes de Sri Rama, Señor de los Raghus.

Antes que nada, con ardiente devoción describió detalladamente las proezas de Sri Rama.
Luego habló de la terrible vanidad de Narada y de la encarnación de Ravana.
A continuación, cantó la historia de la venida del Señor y con profundo interés les refirió Sus pasatiempos infantiles.
Luego habló de la llegada del sabio Viswamitra y de la boda de Sri Rama.
Después narró el episodio de la prevista entronización de Sri Rama como príncipe regente de Ayodhya, y de la interrupción repentina de los festejos de la entronización debido a la solemne promesa del rey Dasaratha a Kaikeyi y a la agonía de los ciudadanos por la partida de Rama.
Luego reprodujo el diálogo entre Sri Rama y Lakshmana y su viaje al bosque, la devoción del barquero y cómo recorrieron el río celestial, Ganges, y pararon en Prayaga. Después describió el encuentro del Señor con el sabio Valmiki y la estancia de Sri Rama en Chitrakuta.
Luego habló del regreso del ministro Sumantra a la capital, el fallecimiento del rey, la vuelta de Bharata del hogar de su abuelo materno y su gran amor por Sri Rama.
Más tarde relató cómo después de realizar la ceremonia real, Bharata con todos los ciudadanos se dirigió dónde estaba el dichoso Señor, y cómo cuando el Señor de los Raghus le consoló, tomó las sandalias del Señor y regresó a la ciudad de Ayodhya.

Bhusundi continuó describiendo la vida de Bharata en Nandigrama, la perversa conducta de Jayanta, hijo de Indra, señor de los cielos, y el encuentro del Señor con el sabio Atri.
Después de contar la muerte de Viradha a manos del Señor, explicó cómo el sabio Sarabhanga dejó su cuerpo, y luego describió la devoción de Sutiksna y la santa comunión del Señor con el sabio Agastya.
Después de hablar de la purificación del bosque Dandaka, Bhusundi refirió la amistad del Señor con el rey de los buitres, Jatayu.
A continuación, relató cómo el Señor se estableció en Parchavati y disipó los temores de todos los ermitaños.
Luego vino la incomparable exhortación del Señor a Lakshmana y la mutilación de Surpanakha.
Después narró la muerte de Khara y Dusana a manos del Señor y cómo Ravana, el monstruo de diez cabezas se enteró de ello. Luego contó todos los detalles de la conversación de éste con Maricha.
Y describió el rapto de la Sita falsa, refiriendo brevemente la desolación de Sri Rama, Héroe del linaje Raghu.
Entonces contó cómo el Señor realizó los funerales del rey buitre, mató al demonio Kabandha y concedió el estado supremo de total beatitud a Sabari, la mujer Bhil, relatando a continuación cómo Sri Rama fue a la orilla del lago Pampa, lamentándose durante todo el camino.
Después de repetir la conversación del Señor con el sabio Narada y el episodio de Su encuentro con el hijo del dios viento, Bhusundi habló de la alianza de Sri Rama con Sugriva y de la muerte de Vali a manos de El.
Luego contó cómo después de instalar a Sugriva en el trono de Kiskindha, el Señor se estableció en el Monte Pravarsana, refirió las lluvias y el otoño que siguió y habló de la ira de Sri Rama hacia Sugriva y de la consternación de éste.
Más tarde el cuervo narró cómo Sugriva, señor de los monos, les envió en todas direcciones en busca de Sita, como el grupo enviado al Sur entró en una cueva y luego fueron encontrados por Sampati, hermano mayor de Jatayu, cómo después de oír todas las noticias sobre él, el hijo del dios viento saltó sobre el vasto océano, cómo el jefe de los monos se adentró en Lanka y cómo luego vio a Sita y la tranquilizó, y después incendió la capital de Ravana y volvió a cruzar el mar; cómo toda la comitiva de los monos se unió al Señor de los Raghus y le habló de Sita y cómo el Héroe del linaje Raghu fue con Su ejército y acampó a orillas del mar, y Vibhisana vino y le vio, y luego recitó la historia de cómo el mar se había subyugado a él.

Bhusundi contó luego cómo después de construir un puente a través del océano, los monos cruzaron a la otra orilla y cómo el tan heroico hijo de Vali fue enviado con un mensaje a Ravana.
Luego describió el conflicto entre los demonios y los monos en todas sus fases, incluyendo el poder, valor y finalmente destrucción de Kumbhakarna y Meghanada.
Luego el cuervo habló del exterminio de los demonios y de las fases del combate entre el Señor de los Raghus y Ravana, la muerte de Ravana y las lamentaciones de Mandodari, la entronización de Vibhisana, el fin de los males de los dioses y la reunión de Sita con el Señor de los Raghus.
Después narró cómo los dioses cantaron himnos de alabanza al Señor, cómo el Señor Todomisericordioso montó en el carro aéreo conocido con el nombre de Puspaka acompañado de los monos, y voló así a Ayodhya; y habló de cómo Sri Rama llegó a Su propia capital refiriéndole todas Sus santas obras. Luego habló de la coronación de Sri Rama y también describió la ciudad.

De este modo Bhusundi narró toda la historia como yo te la he contado, Bhavani.

Cuando oyó la historia de Sri Rama, la mente de Garuda quedó extasiada y dijo:

"Mis dudas se han ido ahora que he escuchado la historia de Sri Rama.
Y por tu gracia, oh gran cuervo, ha surgido en mí la devoción a los pies de Sri Rama.
Cuando vi al Señor me poseyó un desconcierto muy grande y me dije: Sri Rama es el Conocimiento y la Dicha personificada, ¿cómo puede Él estar en apuros?
Como me pareció que su forma de actuar se parecía tanto a la de un ser humano, nació una duda en mi alma.
Ahora veo que ese error mío fue una bendición y siento que el Todomisericordioso me concedió un favor al caer en ese error, pues sólo el que se siente terriblemente oprimido por el calor del Sol puede valorar la bendición de un árbol tupido.
Si no hubiera sido presa de tan gran vanidad, ¿cómo te hubiera podido encontrar, gran Señor, y cómo hubiera tenido la oportunidad de oír la historia tan encantadora y maravillosa de Sri Rama que tú me acabas de cantar con todo detalle?
Los Vedas, Tantras y Puranas son unánimes en esto, y así lo declaran los Siddhas y sabios en términos bien claros, al decir que la compañía de los santos sólo la alcanzan aquellos que son del agrado de Sri Rama.
Por la gracia de Sri Rama he sido bendecido al verte y por tu bendición todas mis dudas han desaparecido."

Al oír las palabras de Garuda, tan modestas y afectuosas. el cuervo se regocijó sobremanera: todo el vello de su cuerpo se erizó y las lágrimas se agolparon en sus ojos.

Uma, continúa Shiva, los santos revelan sus más profundos secretos cuando encuentran a alguien que escuche, que no sea sólo inteligente, virtuoso y piadoso, sino aficionado a oír la historia de Sri Rama y devoto de Sri Hari.

Entonces Kakabhusundi, que tenía gran afecto al señor de los seres alados, respondió:

"Mi señor, tú eres digno de mi honor, ya que recibes el favor de Sri Rama.
Tú no tenías duda ni vanidad o engaño; sólo era una excusa para agasajarme así.
Al enviarte, oh rey de los pájaros, bajo el pretexto de la vanidad, el Señor de los Raghus me ha concedido un gran honor.
Sin embargo, señor, no hay nada extraño en este engaño tuyo del que me has hablado, pues el sabio celestial Narada, Bhava, Shiva y Viranchi, el Creador, igual que Sanaka y otros grandes sabios, exponentes de la verdad del espíritu, ¿cuál de ellos no ha sido cegado por la vanidad?
¿Hay alguien en este mundo que no haya sido marioneta de la lujuria?
¿Quién no se ha enloquecido con el ansia de diversión y quién no ha tenido el corazón hinchado de ira?
¿Hay algún sabio, asceta, héroe, vidente, hombre culto o virtuoso que no haya sido traicionado por la avaricia?
¿Quién tiene el orgullo de creer que su piel no se ha pervertido?
¿Quién no ha sido ensordecido por el poder?
¿Hay alguien que no haya sido traspasado por la lanza de la mirada de una mujer de ojos de ciervo?
¿Quién no es sacado de su compostura mental por la acción conjunta de los tres Gunas, formas de Prakrti, y por el desarreglo simultáneo de los tres humores del cuerpo, lo cual es generalmente fatal para la víctima, según las leyes del Ayurveda?
Nadie ha escapado de los aguijones del orgullo y la arrogancia.
¿Quién no se emociona con locura ante la juventud, y quién posee una reputación tan buena que no sea estropeada por el apego mundano?
¿Quién no incurre en la envidia y la tristeza?
¿Quién no es mordido por la serpiente de la preocupación?
¿Hay alguien que no sea vencido por la Maya, poder ilusorio de Dios?
¿Hay alguien de mente tan firme que su cuerpo no haya sido consumido por el deseo como un trozo de madera comido por un pájaro carpintero?
¿Qué mente no se ha ensuciado por las tres clases de deseo: deseo de procrear, deseo de riqueza y deseo de fama?
Todo esto forma parte de la Maya, de manifestaciones formidables e infinitas.
Hasta Shiva y el Brahma de las cuatro caras, tienen miedo de ella; así que, ¿qué se puede esperar de las otras criaturas?

El ejército formidable de Maya se extiende por todo el universo.
La concupiscencia, la ira y la avaricia, son sus generales; la hipocresía, la mentira y la herejía son sus héroes.
Sin embargo, esa Maya es obra de la mano de Sri Rama; aunque es irreal cuando se comprende, uno no puede librarse de sus garras excepto por la gracia de Sri Rama: te digo esto con toda seguridad.

La misma Maya que ha hecho una marioneta de todo el mundo, y cuyos caminos todos desconocen, baila con todas sus tropas como una actriz en el escenario para deleite del Señor.
Así es Sri Rama, libre de nacimiento, totalidad de la Existencia, Conocimiento y Dicha, sabiduría en persona, fuente de fuerza y belleza.
Él lo llena todo y está lleno; no puede dividirse, es infinito e integro, Señor de poder absoluto, sin atributos, vasto, más allá de las palabras y los sentidos; lo ve todo, está libre de culpa, es invencible, desapegado, libre de forma y error, eterno y no tocado por Maya, más allá del reino de la Materia, encarnación de felicidad: es el Señor que reside en el corazón de todo, el Brahma que no realiza acciones, libre de pasión e imperecedero.
En Él, el error no encuentra terreno donde apoyarse, pues, ¿acaso pueden las sombras de la oscuridad llegar a acercarse al Sol?

Por amor a Sus devotos, el divino Señor Sri Rama tomó forma de un soberano terreno y realizó las obras más sagradas como si fuera un mortal ordinario, igual que un actor cuando está en un escenario toma varios disfraces y representa diferentes papeles, aunque él sigue siendo el mismo.

Así, oh enemigo de las serpientes, son las obras de Sri Rama, confusión de demonios y deleite de Sus siervos.
Aquellos de mente impura, entregados a los placeres sensuales y esclavos de la pasión, atribuyen la vanidad al Señor.
El que tiene el ojo amarillento dice que la Luna es amarilla mientras que su ojo siga enfermo.
Cuando alguien no entiende el manejo de la brújula, oh Garuda, afirma que el Sol sale por Occidente.
El hombre que navega cree que el mundo también se mueve y se engaña pensando que permanece en el mismo punto.
Los niños al jugar dan vueltas, pero no los edificios que les rodean, sin embargo llaman mentiroso a aquel que insiste en que son ellos mismos los que se mueven.

De esta forma el error se atribuye a Sri Hari, aunque en realidad, Él no es víctima de la ilusión ni en sueños.
Esos miserables de mente dormida que están dominados por Maya y que tienen el alma cubierta por muchos velos, sólo esos locos dudan de su perversidad y atribuyen su propia ignorancia a Sri Rama.

Impregnados de lujuria, ira, arrogancia y avaricia, y apegados a su hogar, imagen de oscuridad, ¿cómo pueden esos estúpidos conocer al Señor de los Raghus, metidos como están en la profunda oscuridad de la ignorancia?
El aspecto sin atributos de Dios es fácil de comprender, pero nadie puede abarcar su forma corporal, que va más allá de todas las formas de Prakrti y es de carácter divino.
Hasta el alma del sabio se agita al oír hablar de las muchas proezas del Señor de naturaleza inteligible y a la vez desconcertante.

Escucha, oh Señor del reino alado, la grandeza de Sri Rama.
Yo te recito de acuerdo con mi mejor comprensión esta historia deliciosa.
También te contaré cómo yo fui presa de la ilusión.
Tú, querido Garuda, eres favorito de Sri Rama te gusta escuchar las alabanzas de Sri Hari.
Por tanto, yo no te oculto nada y te quiero contar un profundo y hermoso secreto. Mira cuál es la naturaleza innata de Sri Rama.
El nunca tolera el orgullo en Sus devotos, pues el orgullo es la raíz de la metempsicosis y la causa de todos los sufrimientos y tristezas.
Por ello el Todomisericordioso libera de él a Sus siervos por Su extremado amor, igual que cuando un niño tiene una ampolla, la madre la abre como si tuviera el corazón de piedra.

Y aunque al principio, cuando la ampolla se abre, el niño siente dolor y llora desconsoladamente, la madre no hace caso de su sufrimiento ya que desea verle curado. Igualmente, por el bien del devoto mismo, el Señor de los Raghus le arranca su orgullo.

Ahora, oh señor del reino alado, te voy a hablar de la bondad de Sri Rama y de mi propia ignorancia; escucha con atención.

Siempre que Sri Rama aparece en forma humana y realiza innumerables acciones por amor a Sus devotos, yo me dirijo a Ayodhya y me deleito contemplando Sus juegos de niño.
Voy y presencio la gran fiesta de Su nacimiento y, fascinado, me quedo allí cinco años enteros.
El niño Rama es mi dios amado que reúne en Su persona el encanto de innumerables Cupidos.
Siempre contemplando el rostro de mi Señor, dejo que mis ojos gocen del fruto de su existencia.

Tomando forma de un pequeño cuervo y permaneciendo en compañía de Sri Hari, soy testigo de todas Sus proezas infantiles.

Adondequiera que vaya, yo le sigo de cerca, revoloteando a su alrededor.
Y recojo y como las migajas que caen al patio desde Su boca.
En un ciclo determinado el Héroe del linaje Raghu realizó todas Sus proezas hasta unos límites insospechados."

Cuando Kakabhusundi recordaba esto, todo el pelo de su cuerpo se erizaba.

Bhusundi continuó: "Escucha, rey de las aves. El palacio del rey en Ayodhya era hermosísimo: era todo de oro y piedras preciosas.
El patio donde jugaban a diario los cuatro hermanos era magnífico.
El señor merodeaba en este patio realizando Sus juegos infantiles, delicia de Su madre.
Su tierno cuerpo era de tez oscura con un matiz verdoso parecido al de la esmeralda; todos Sus miembros poseían el candor de incontables Cupidos.
Sus pies eran suaves y rosados como un joven loto, con dedos brillantes y uñas cuyo brillo hacía palidecer a la Luna.
Las plantas de sus pies llevaban las cuatro marcas del trueno, el aguijón del elefante, la bandera y el loto, y estaban adornados con hermosas tobilleras que tintineaban dulcemente.
El hermoso cinto que ceñía su cintura era de oro, y de él colgaban joyas que producían un agradable sonido de campanillas.

Su vientre tenía tres hermosos pliegues y un ombligo hondo.
Su amplio pecho brillaba con joyas y adornos de muchas clases, todos propios de un niño.
Sus manos, uñas y dedos rosados eran cautivadores; sus largos brazos iban ricamente adornados.
Sus hombros parecían los de un cachorro de león y su cuello tenía forma de concha; su barbilla y su cara eran de una belleza perfecta.
Su lenguaje era todavía balbuceante, Sus labios rosas, y Su boca contenía un par de dientes perlados arriba y abajo.
Sus mejillas y nariz eran precisas, y la sonrisa que irradiaba era gozosa y brillante como los rayos de la Luna.
Sus ojos parecían un par de lotos azules y desataban los lazos de la existencia mundana, y Su frente resplandecía con una señal sagrada hecha de un pigmento amarillo.
Tenía unas cejas arqueadas, unas orejas bien formadas y un cabello rizado y de tono negro azulado que esparcía su encanto por todas partes.
Una fina túnica amarilla cubría Su cuerpo moreno y Su lloro y Su mirada me cautivaban.

Jugueteando en el patio del palacio real, el Señor bailaba al ver Su propia sombra y jugaba conmigo de muchas formas que no me atrevo a contarte.
Llorando de gozo cuando Él corría para atraparme, yo me alejaba volando; entonces Él me mostraba un trozo de pastel.
Cuando me acercaba, el Señor sonreía, pero en cuanto emprendía el vuelo, caía al suelo llorando.
Y cuando me acercaba a Él para acogerme a Sus pies, se escabullía dándose la vuelta una y otra vez para mirarme.
Viéndole jugar como cualquier niño, una gran perplejidad se apoderaba de mí y pensaba: '¿Son estas acciones dignas de Aquel que es el Conocimiento y la Dicha en persona?'

En cuanto permití que entrase esta duda en mi mente, oh rey de los pájaros, la Maya de Sri Rama me poseyó como fuera dirigida por el Señor de los Raghus.
Esa Maya, sin embargo, no resultó ser causa de preocupación para mí ni me arrojó al remolino del nacimiento y la muerte como lo hace con otras criaturas.

Esto, mi Señor, fue debido a alguna razón extraordinaria. Escúchala atentamente, oh montura de Sri Hari.

Sólo el Esposo de Sita es inteligencia absoluta; toda criatura animada o inanimada está sujeta a Maya.
Si todo tuviera la misma perfecta sabiduría, ¿qué diferencia habría entre Dios y Jiva, el alma individual?
Esta se identifica con un organismo sicofísico determinado, está sujeta a Maya; y Maya, fuente de los tres Gunas, está controlada por Dios.
La Jiva es independiente, mientras que Dios depende de sí mismo.
Las Jivas son muchas, y el Amado de Lakshmi es uno y no tiene igual.
Y aunque esta diferencia, creada por Maya, es falsa, no puede desaparecer más que por la gracia de Sri Hari.

El hombre que desea alcanzar el estado de dicha eterna sin adorar a Sri Ramachandra es una bestia sin rabo y cuernos, y no importa lo sabio que sea. Aunque la luna llena se eleve con todas las estrellas a su alrededor y aunque todas las montañas se incendiaran, la noche no se rinde más que ante el Sol.

De la misma manera, oh Señor de la raza alada, los mortales no se pueden deshacer de su sufrimiento sin adorar a Sri Hari. Avidya no tiene poder sobre un siervo de Sri Hari; es Vidya, el conocimiento de Brahma en Su aspecto relativo, el que lo sostiene como si fuera dirigido por el Señor. Por eso el siervo del Señor nunca cae, y su devoción crece a pesar suyo.

Sri Rama sonrió al verme perplejo y equivocado; ahora escucha otros detalles.
Nadie llegó a conocer el secreto de esta diversión, ni Su hermano menor ni Sus padres.
El Señor de cuerpo moreno y manos y pies rosados, se acercó a gatas para cogerme.
Y yo, enemigo de las serpientes, eché volar, Sri Rama estiró el brazo para agarrarme.
Y al alejarme volando por el aire vi el brazo de Sri Hari rodeándome por todas partes

Llegué volando hasta la morada de Brahma, pero cuando miré atrás, a dos dedos de distancia, querido Garuda, estaba el brazo de Sri Rama.
Atravesando los siete niveles del Universo -tierra, agua, fuego, aire, éter, el ego cósmico y el intelecto cósmico-, subí hasta la altura mayor que podía alcanzar.
Y allí también vi el brazo del Señor; entonces me sentí alarmado.

Lleno de terror cerré los ojos, y cuando los volví a abrir, me encontré en Kosalapura.
Sri Rama sonrió al verme detrás y cuando sonreía, fui absorbido instantáneamente en Su boca.

Escucha, rey de los pájaros: dentro de Su vientre contemplé miles de universos con muchas esferas extrañas cada una más maravillosa que las otras, con millares de Brahmas y Shivas, incontables estrellas, soles y lunas, innumerables montañas e inmensos globos terrestres, océanos, ríos, lagos y bosques sin fin y muchas otras variedades de creación con dioses y sabios, Siddhas, Nagas, seres humanos y Kinnaras y las cuatro clases de seres humanos, activos e inactivos.

Vi allí maravillas que nunca había visto o escuchado antes y que no podían ser concebidas por la mente; ¿cómo, entonces, puedo descifrarlas?

Me quedé cien años enteros en cada uno de esos universos y así di vueltas y vi miles de mundos en forma de huevo.

Cada universo tenía su propio Brahma, su propio Vishnu, Shiva, Manu, regentes de todos los rincones, seres humanos, Gandharvas, espectros y duendes, Kinnaras, que tienen cuerpo humano y cabeza de caballo, Raksasas, cuadrúpedos, aves, serpientes, dioses y demonios de todas clases, y todas las criaturas tenían una forma adecuada a su propio universo.
La Tierra con su multitud de ríos, océanos, lagos y montañas, la creación entera en cada universo tenía un rasgo distintivo.
En todos los universos me encontré poseído de muchas formas incomparables.
Cada universo tenía su propio Ayodhya, su Sarayu, y sus hombres y mujeres.

Y escucha, querido Garuda, los padres de Sri Rama -Dasaratha y Kausalya- al igual que sus hermanos, Bharata y los demás, eran diferentes en cada universo.
Y en cada mundo yo presenciaba la venida de Sri Rama, así como la infinita variedad de Sus juegos infantiles.

Todo lo que vi llevaba el sello característico de su propio universo y era extremadamente maravilloso, oh montura de Sri Hari.

Pero en mi vuelta por los innumerables universos no vi a otro Rama, mi señor.
Acosado por la vanidad, vi, sin embargo, en cada mundo que visité, los mismos gestos de niño, la misma belleza, el mismo gracioso Rama.

Parecía como si hubiera pasado cien ciclos vagando por todos los universos.

Finalmente, después de todos mis viajes, llegué a mi propia ermita y me quedé allí por algún tiempo.
Mientras tanto oí hablar del nacimiento de mi señor en Ayodhya y corriendo, fui hacia allí sintiendo un amor desbordante y presencié la gran fiesta de Su nacimiento como ya te he contado.

Casi no necesito decir que todo esto ocurrió dentro del vientre de mi señor.
Así, pues, en el vientre de Sri Rama contemplé múltiples universos.
Pero lo que vi sólo podía ser presenciado con los propios ojos, pues iba más allá de todas las palabras.
Allí vi de nuevo al divino Sri Rama, el gracioso y omnisciente Señor de Maya.
Y me puse a reflexionar, pues mi comprensión estaba oscurecida por las nieblas del engaño.
En menos de una hora lo había visto todo. Mi alma estaba totalmente perpleja, y yo me hallaba perdido en un laberinto.

Al ver mi tristeza, el gracioso Héroe de los Raghus rio, y en el momento que rio, yo salí de Su boca.
Entonces Sri Rama comenzó otra vez Sus diversiones infantiles conmigo: Yo trataba de darme todas las razones que podía, pero mi mente no estaba en paz.

Al ver este juego de niños y recordar aquella gloria que había visto en el vientre del Señor, perdí conciencia de mi cuerpo, y gritando: Sálvame, sálvame, ¡oh Protector de los devotos desamparados!', caí al suelo.
No pude hablar más. Cuando el Señor me vio derrotado por el amor, inmediatamente controló el poder de Su Maya.
El Señor, que es tan misericordioso con el afligido, colocó Su mano de loto en mi cabeza y me alivió de todas las penas.

El gracioso Sri Rama, deleite de Sus siervos, me libero de un error de tan profundas raíces.
Al acordarme de Su gloria, mi mente se inundaba de gozo.
Al ver la bondad del Señor para con Sus devotos, mi corazón empezó a estremecerse de amor.
Con los ojos llenos de lágrimas, las manos unidas y cada pelo de mi cuerpo erizado. Le comencé a suplicar de muchas maneras.

Al oír mis palabras de amor y ver la miserable súplica de Su siervo, Sri Rama habló con palabras no sólo dulces y agradables sino profundas, y me dijo:

Kakabhusundi! Pídeme un don, ya que me siento complacido contigo.
Ya sean poderes místicos como Anima, riquezas fabulosas o beatitud suprema, que es la fuente de todo gozo.
'O sabiduría espiritual, juicio crítico, desapego, realización y otras numerosas virtudes que ni los sabios pueden alcanzar fácilmente en este mundo; hoy estoy dispuesto a dártelo todo incondicionalmente, así que pide lo que gustes'.

Al oír al Señor me sentí inundado de amor y empecé a pensar: 'Es cierto que el Señor ha prometido darme toda clase de bienes; pero no ofreció concederme devoción a Sus propios pies.
Sin esta devoción toda clase de virtudes y bienes son como platos de comida sin sal. ¿De qué sirve cualquier bendición sin adoración?'

Reflexionando así, contesté lo siguiente:

'Mi señor, si Te place otorgarme un don y si eres bueno y afectuoso conmigo, te pido algo que anhelo, pues Tú eres generoso y conoces los secretos de todos los corazones.
" 'Oh mi señor Sri Rama, árbol del paraíso para el devoto, amigo del que Te suplica, océano de compasión y morada de dicha, por Tu misericordia concédeme esa devoción a Tus pies, buscada por sabios y grandes Yoguis, pero alcanzada por pocos y sólo por la gracia del Señor.'

¡Así sea!' dijo el Rey de los Raghus, y continuó hablando:

'Escucha, Kakabhusundi: tú eres sagaz por naturaleza; no es de extrañar, entonces, que pidas esto.
Nadie en este mundo ha sido tan altamente bendecido como tú, ya que has perseguido el regalo de la Devoción que ni los sabios pueden conseguir a pesar de todos sus esfuerzos, aunque consuman su cuerpo en el fulgor de la oración y la meditación.

Me complazco, pues veo tu inteligencia al haber buscado la Devoción, extremadamente querida por Mí.
Escucha, por Mi gracia, ahora residirán en tu corazón todas las buenas cualidades: Devoción, sabiduría espiritual, realización, desapego, Yoga, Mis obras y sus secretos; por Mi gracia obtendrás una visión clara de todas las cosas y no tendrás que pasar por los rigores de la autodisciplina.

" Tu mente ya no quedará nublada por ninguno de los errores que surgen de Maya. Debes saber que soy el mismo Brahma, sin principio ni nacimiento, carente de cualidades y sin embargo, fuente de virtudes transcendentes y divinas.
Escucha, Kakabhusundi: yo siempre amo a los devotos.
Por ello, mantén una devoción inalterable a Mis pies en pensamiento, palabra y obra.

" Ahora escucha Mi más sagrada enseñanza, que no es sólo verdadera y fácilmente inteligible sino que ha sido repetida por los Vedas y otras escrituras.
Escúchala de mí misma boca y grábala en tu mente, y abandonando todo lo demás, adórame a Mí.

Este mundo con todas sus variedades de vida, animadas e inanimadas, es una creación de Mi Maya.
Yo amo todas las manifestaciones, porque todas son Mis criaturas.

" 'Pero los seres humanos son los más queridos para Mí.
De los seres humanos, los brahmanes; de los brahmanes, aquellos versados en los Vedas; de éstos, los que practican el tipo de conducta prescrito en los Vedas; de éstos los que rechazan el placer sensual, y todavía más los sabios; de los sabios, amo más al hombre realizado; y todavía más que a este amo a mi siervo, que depende totalmente de Mí y no tiene otra esperanza.
Te vuelvo a repetir que nadie Me es tan querido como Mi devoto.

Si Viranchi, el creador, no Me tuviera devoción, le amaría sólo como a todas las demás criaturas.
Y la criatura más humilde que respire si posee Devoción es amada por Mi como la vida: ésta es Mi naturaleza.
Dime quién no ama a un siervo fiel amable y dispuesto.
Escucha atentamente, oh Kakabhusundi:
Los Vedas y Puranas afirman esto como un principio fundamental: Un padre tiene varios hijos, cada uno diferente en carácter, temperamento y conducta.
Uno es culto, otro austero, el tercero es un iluminado, el cuarto rico, el quinto lleno de valor, el sexto caritativo, el séptimo sabio, y el octavo piadoso; pero el padre les ama a todos por igual.
El noveno hijo está dedicado a su padre en pensamiento, palabra y obra, y nunca sueña con ningún otro deber.
Este es el hijo a quien el padre ama como a su propia vida, aunque sea un perfecto ignorante.
De igual forma, todos los seres animados e inanimados, incluyendo las especies subhumanas, dioses, hombres y demonios, en resumen, todo el universo es Mi creación y Yo soy igualmente compasivo con todos.
Sin embargo, aquel que Me adora en pensamiento, palabra y obra, dejando a un lado la arrogancia y el engaño, ya sea hombre, mujer u otro ser que no tenga las características de estos dos, cualquier ser vivo que Me adore con todo su ser, Me es supremamente amado.

Oh pájaro, Te digo muy sinceramente que un siervo inocente Me es tan amado como la vida.
Así, pues, adórame y abandona cualquier otra esperanza o apoyo.

" 'El tiempo no tendrá poder sobre ti. Recuérdame y adórame sin cesar.'

Yo no me sentía saciado al oír las palabras de néctar del Señor; el vello se me erizaba y me sentí muy gozoso.
Esa alegría que sentía sólo podía ser compartida por la mente y los oídos, pues la lengua no tenía poder para expresarla.
Sólo los ojos tuvieron la experiencia dichosa de contemplar la belleza del Señor; pero ¿cómo la iban a describir sin tener capacidad de hablar?

Después de alegrarme con sus exhortaciones, empezó a jugar como un niño igual que antes.
Con lágrimas en los ojos y mirada melancólica se volvió a Su madre Kausalya como si tuviera hambre.
Al verle, la madre vino presurosa y hablándole dulcemente Lo abrazaba.
Luego, poniéndolo en su regazo, empezó a amamantarle, mientras cantaba las hermosas obras de Sri Rama.

"Los hombres y mujeres de Ayodhya siempre estaban absortos en esa alegría trascendental, para alcanzar la cual el bendito Señor Shiva, deleite de todos, tomó Su repugnante atavío: una guirnalda de calaveras humanas, serpientes de adorno, cenizas de perfume y una piel de tigre para cubrirse la espalda.
Esas almas sabias y virtuosas que han gustado ese gozo aunque sea una vez no piensan ni siquiera en sueños en la alegría de estar absortos en Brahma, y mucho menos en cualquier otra alegría terrena o celestial.

"Después de esto me quedé un tiempo en Ayodhya y disfruté de los juegos deliciosos del Señor.
Habiendo obtenido don de la Devoción por la gracia de Sri Rama, adoré los pies de mi Señor y regresé a mi ermita.
Desde que el Señor me aceptó como suyo nunca he sido víctima del engaño.

Te he contado detalladamente toda esta extraña historia de cómo la Maya de Sri Rama me convirtió en una marioneta suya.
Ahora te cuento mi propia realización, oh Señor de las criaturas aladas: si no adoramos a Sri Hari, nuestros males no acabarán.
Sin la gracia de Sri Rama no es posible conocer la grandeza del Señor.
Sin Conocimiento no puede haber fe, y sin fe no puede haber amor.
Y al igual que la grasa que deja a su paso el agua es inexistente, la devoción no existirá donde falte el amor.

"¿Es posible la iluminación espiritual sin un preceptor?
¿Es posible adquirir sabiduría sin desapego?
¿Puede uno encontrar paz sin un contento innato?
¿Puede un bote flotar sin agua, aunque tenga tensos todos tus músculos hasta quedarte sin aliento?

"Sin satisfacción no puede cesar el deseo, y mientras continúe el deseo nunca podrás soñar con ser feliz.
Y ¿puedes librarte del deseo de adorar a Sri Rama?
¿Puede un árbol echar raíces sin tierra?
¿Se puede conseguir la ecuanimidad sin iluminación espiritual?
¿Puede haber un espacio si no hay éter? No puede haber piedad sin fe.
¿Se puede sacar fragancia si no es de la tierra y extender la gloria propia si no es mediante austeras penitencias?
¿Puede haber algún sabor sin agua?
Igual que el calor sin fuego es imposible, ¿puede adquirirse la virtud sin conocer al sabio?
¿Puede descansar la mente sin experimentar el gozo inherente a uno mismo?
¿Puede haber alguna sensación de tacto sin aire, y algún éxito sin fe?
Igualmente, el temor al renacimiento no puede cesar nunca si no es adorando a Sri Hari.

"Sin fe no puede haber Devoción y Sri Rama nunca se ablanda más que con Devoción; y sin la gracia de Sri Rama el alma humana nunca puede alcanzar paz.
Pensando así, oh Garuda de mente firme, abandona toda cavitación y escepticismo, y adora al hermosísimo Sri Rama, Héroe del linaje Raghu, fuente de misericordia y deleite de todos.

Así, te he cantado según mi entendimiento la grandeza de la gloria de mi señor, oh rey de las aves.
No he recurrido a mi capacidad de inventar; he visto todo esto con mis propios ojos.
La grandeza de Sri Rama, Su Nombre, belleza y la canción de Sus glorias, son ilimitadas e infinitas, y el Señor mismo es infinito.
Los sabios cantan las alabanzas de Sri Hari, cada uno según su talento pero ni los Vedas, ni Sesa, ni el mismo bendito Shiva pueden llegar a saber su fin.
Todas las criaturas aladas, desde ti mismo al mosquito, vuelan por el cielo, pero ninguna puede conocer su fin.
Así, pues, ¿puede alguien medir la grandeza de Sri Rama, siendo como es insondable?

El cuerpo de Sri Rama posee el encanto de un millar de Cupidos.
Es tan inexorable en aplastar al enemigo como incontables millones de Durgas.
El disfruta del lujo de mil Indras y es inmensurable como mil firmamentos.
"Tiene el poder de mil vientos y el brillo de mil soles.
Es tan fresco como mil lunas y borra todos los temores de la existencia mundana.
El Señor es irreprimible como mil fuegos.

El Señor es insondable como mil Patalas y temible como mil Yamas.
Es tan santificador como incontables millones de lugares sagrados; Su nombre solo hace olvidar todos los peca dos acumulados.
El Héroe de los Raghus es tan inamovible como mil Himalayas y tan profundo como mil mares.
El Señor es tan generoso en otorgar todos los deseos como mil vacas de la abundancia.
Es tan agudo como millones y millones de Saradas, y posee la creatividad de mil Brahmas.
Es tan buen preservador como mil Vishnus y un destructor tan completo como mil Rudras.
Es tan rico como mil Kuberas y tan capaz de hacer manifestar universos materiales como mil Mayas.
Es tan buen sostenedor de los universos como mil Sesas.

En resumen, el Señor Sri Rama, soberano del Universo, es infinito e incomparable en todos los aspectos.

"Sólo Sri Rama es igual a Sri Rama -así lo declaran los Vedas-, igual que el Sol es rebajado cuando se compara con mil gusanos de luz, no se puede comparar a Sri Rama con nada.
Así cantan los grandes sabios las glorias de Sri Hari, cada uno según su propio ingenio y el Señor las escucha amorosamente y se siente complacido, aunque la alabanza diste de ser justa, pues El respeta el sentimiento de Sus devotos y es muy bondadoso.

"Sri Rama es un océano de innumerables virtudes. ¿Puede alguien ver su profundidad?
Yo sólo te he contado lo poco que he oído de los santos.
El Señor es atraído sólo por la Devoción sincera y es una fuente de gozo y morada de compasión.
Así pues, dejando los apegos mundanos, la vanidad y el orgullo, siempre se debe adorar al Esposo de Sita.

"El señor de los seres alados se regocijó al escuchar las agradables palabras de Bhusundi y agitó su plumaje.
Las lágrimas acudieron a sus ojos y su alma se inundó de gozo al meditar en la gloria de Sri Rama.
Acordándose de su antiguo engaño se llenó de remordimiento al pensar que había tomado al eterno Brahma por un simple mortal.
Una y otra vez se postraba a los pies del cuervo amándole cada vez más pues sabía que era tan bueno como Rama.
Sin un guía espiritual, nadie puede cruzar el océano de la existencia aunque sea igual que Virañchi o al Señor Sankara."

Y Garuda dijo: "Fui mordido por la serpiente de la duda, querido padre. Y como consecuencia sufrí grandes ilusiones.
Pero el Señor de los Raghus, deleite de Sus devotos, me ha salvado enviándome a ti.
Por tu gracia ha cesado mi infatuación y he aprendido el incomparable misterio de Sri Rama".

Después de alabar a Kakabhusundi e inclinándose ante él, Garuda comenzó a hablar con palabras afectuosas y suaves diciendo:
"Por mi ignorancia, señor y maestro, te voy a hacer una pregunta.
Sabiendo que soy tu siervo, oh océano de compasión, respóndeme.
Tú eres un conocedor omnisciente de la Verdad, pues has traspasado la oscuridad de la ignorancia: eres inteligente amable, recto en tus actos y fuente de sabiduría, desapego y Realización.
Sobre todo eres un siervo amado de Sri Rama Pero, cómo es que tomaste esta forma de cuervo?

Explícamelo claramente.

Dime también maestro, ¿cómo conseguiste este lindo Lago de las proezas de Sri Rama?
Mi señor, he oído del mismo Shiva que tú no pereces ni durante Mahapralaya. El divino Señor Shiva nunca dice mentira, pero mi mente duda.
Mi señor, el universo entero con todos sus seres animados e inanimados, incluidos los Nagas, seres humanos y dioses, son víctimas de la Muerte. El Tiempo, que destruye incontables universos, es siempre poderoso e inexorable.
"¿Cómo es que el formidable Espíritu del Tiempo no tiene poder sobre ti?.

Dime, gracioso señor, si es una gloria de iluminación espiritual o una proeza del Yoga.
Mi infatuación y mi engaño desaparecieron en cuanto llegué a tu ermita.
Dime por tu amor, ¿cómo ocurrió esto?"

Uma, continúa el Señor Shiva, el cuervo Kakabhusundi se regocijó al oír las palabras de Garuda y contestó con todo cariño:

"Bendito es ciertamente tu intelecto, oh enemigo de las serpientes. Tu pregunta me agrada mucho.
Al oír tus amorosas palabras, me he acordado de muchos nacimientos previos.
Ahora te narraré toda mi historia; escúchala con atención y reverencia.

Las oraciones, penitencias, sacrificios, control de la mente y los sentidos, votos sagrados, caridad, desapego, juicio correcto, Yoga y Realización, el fruto de todo ello es la devoción a los pies de Sri Rama; y sin ella nadie puede alcanzar una paz duradera.
En este cuerpo fui agraciado con la devoción a Sri Rama, por eso me es tan querido.
Todos por naturaleza amamos aquello con lo que hemos conseguido lo que deseábamos.
"Los Vedas y los santos dicen que se debe mostrar amor y a la criatura más mezquina si nos damos cuenta de que es nuestro mejor amigo. La seda, por ejemplo, es producto del gusano, y con ella obtenemos hermosos tejidos.
Por eso todo el mundo trata al gusano como a la propia vida, aunque sea tan impuro.
El verdadero beneficio de toda criatura viva está en cultivar devoción a los pies de Sri Rama en pensamiento, palabra y obra.
Sólo es sagrado y bendito el cuerpo con el que uno puede adorar a Sri Rama.
Los sabios y eruditos nunca alaban a aquel que es hostil a Sri Rama, aunque tenga un cuerpo tan elevado como el de Brahma mismo; la Devoción a Sri Rama echó raíces en mi corazón en este cuerpo; por ello yo lo considero supremo.

Aunque mi muerte dependa de mi propia voluntad, yo me niego a abandonar este cuerpo porque no es posible adorar al Señor sin un cuerpo.
Al principio la vanidad me molestó mucho; mientras era hostil a Sri Rama no pude tener un sueño tranquilo.
Durante varias vidas practiqué Yoga, Japa, recitación de oraciones, penitencias, caridad, sacrificios y otras obras diversas.
¿Qué especie de seres hay en este mundo en la que yo no haya nacido durante mi existencia?

He experimentado toda clase de deseos, pero nunca fui tan feliz como ahora.
Me acuerdo de muchas existencias pasadas en que por gracia de Shiva mi comprensión no fue cegada por la vanidad.

"Ahora te voy a narrar la historia de mi primer nacimiento, que seguro que engendrará en tu corazón amor a los pies del Señor, remedio de todas las aflicciones.

En una Kalpa anterior, el mundo estaba pasando por una Era de Kali yuga, semillero de pecado, en la que hombres y mujeres estaban impregnados de maldad y actuaban de forma contraria a los Vedas.
"En este Kali Yuga nací en la ciudad de Ayodhya y tomé el cuerpo de un Sudra.
Devoto de Shiva en pensamiento, palabra y obra, injuriaba a los otros dioses y era muy presuntuoso.
Intoxicado de orgullo, era muy locuaz, tenía un propósito salvaje y en mi corazón llevaba una carga enorme de hipocresía.
Aunque vivía en la capital de Sri Rama, no llegué a conocer nada de su gloria.
Ahora he llegado a saber la grandeza de Ayodhya. Así ha sido cantado por los Vedas, Tantras y Puranas, que quien haya vivido en Ayodhya en cualquiera de sus encarnaciones llega a ser con toda seguridad devoto de Sri Rama.
El hombre llega a conocer la gloria de Ayodhya solo cuando Sri Rama, con el arco en la mano, se establece en su corazón.

Aquella edad de Kali fue realmente terrible; en ella todos los hombres y mujeres estaban entregados al pecado.

"Todas las virtudes habían sido tragadas por los pecados de Kali; todos los libros buenos habían desaparecido; los impostores habían promulgado unas creencias inventadas.
La gente había caído presa del engaño, y la avaricia había destruido todos los actos piadosos.
Voy a describirte ahora algunas características de la Era de Kali.

"Nadie sigue los deberes de su propia casta, y también desaparecen los cuatro Asramas o estados de la vida.
Todo hombre y mujer se deleita rebelándose contra los Vedas.
Los brahmanes venden los Vedas; los reyes matan a sus súbditos, el destino de cada individuo es el que a cada uno se le antoja elegir.
El que realiza empresas y se dedica a la hipocresía es llamado santo por todos.
Sólo es listo el que roba al otro; el que adopta una apariencia falsa es un seguidor ardiente de las costumbres establecidas.
El que se da a la mentira y sabe muchos chistes es considerado importante en la edad de Kali.
Sólo es sabio y desapegado el que ha abandonado el sendero de los Vedas.
En la edad de Kali sólo es un asceta famoso el que se deja crecer mucho las uñas y lleva el pelo muy largo y enmarañado.

"Sólo aquellos que se ponen vestiduras y ornamentos repugnantes, comen cualquier cosa, ya sea comestible o no, son ascetas.
Sólo ellos son hombres perfectos, y merecen ser adorados en la Era de Kali.
Aquellos que siguen una conducta malévola son tenidos en gran estima y considerados como hombres de honor.
De la misma forma, en la Era de Kali, sólo los charlatanes son buenos oradores.

"Dominados por las mujeres, mi señor, todos los hombres danzan al son que ellas tocan, al igual que lo haría un mono controlado por su maestro.
Los Sudras instruyen a los nacidos por segunda vez en la sabiduría espiritual y portan el sagrado cordel, aceptando el peor de los regalos.
Todos los hombres están entregados a la sensualidad y a la codicia, son irritables, hostiles a los dioses, brahmanes, a los Vedas y a los santos.

Desafortunadamente, las mujeres abandonan a sus esposos y otorgan sus corazones a un amante.
Las casadas no llevan los ornamentos que deberían, mientras que las viudas se adornan a sí mismas como lo haría una mujer cuyo marido todavía está con vida.

La disciplina y el preceptor se asemejan a un hombre sordo y a un ciego: el uno no puede escuchar y el otro no puede ver.
Un guía espiritual que roba el dinero a su discípulo, pero no le libera de su sufrimiento, cae en un terrible infierno.
Los padres llaman a sus hijos y les enseñan una religión que pueda llenar sus estómagos.

"Hombres y mujeres no hablan de otra cosa que del Conocimiento de Brama, mientras que en su codicia podrían matar a un brahmán, o a su propio guía espiritual por una simple moneda.
Los Sudras discuten con los nacidos por segunda vez y mirándoles con enfado, dicen: 'Somos de alguna manera inferiores a vosotros? ¡Un buen brahmán es aquel que conoce la verdad de Brama!'

"Sólo aquellos que son codiciosos de la mujer ajena son astutos, y los que están empapados en el engaño, malicia y apegos mundanos, son hombres iluminados jurándolo por la identidad del alma individual con Brama.

Esto es lo que siempre he visto en cada Era de Kali.

La gente así trae la ruina a aquellas extrañas almas que siguen el camino de la virtud.
Aquellos que encuentran falta en los Vedas por tratar de seguir la lógica están condenados al infierno durante un Kalpa completo.
La gente de las esferas más bajas de la sociedad como los productores de aceite, alfareros y los marginados, es decir, los que cocinan y se nutren de la carne de perro, los Kiratas y Kols y los degustadores de licores espirituales, se afeitan la cabeza y entran en la orden Sannyasa de renunciadores cuando sus mujeres ya no están en este mundo y han perdido sus responsabilidades familiares.
Permiten ser adorados por los brahmanes trayéndose la ruina a sí mismos aquí y en el más allá.
En cuanto a los brahmanes, son incultos, lascivos, réprobos, estúpidos y casados con mujeres de baja casta y de impúdico carácter.
Por otra parte, los Sudras practican la recitación de oraciones, austeras penitencias y siguen diversos votos sagrados.
Todos los hombres siguen una conducta marcada por su propia imaginación; la variedad sin fin de acciones incorrectas que se suceden no puede ser descrita en palabras.

"En la Era de Kali existe una confusión de castas debido a la promiscuidad de las uniones matrimoniales, y en ella todos infringen las leyes sagradas. "Los hombres cometen pecados y a cambio experimenta sufrimiento, terror, enfermedad, dolor y desolación.
Ciegos por el engaño, ya no siguen el camino de la Devoción a Sri Rama, lleno de serenidad y sabiduría, y se inventan sus propios credos.

Los llamados ermitaños se construyen casas y las amueblan con lujo; la serenidad ya no mora en ellos, sino que es reemplazada por la sensualidad.
A los llamados ascetas se les ve excesivamente sanos y los hombres casados viven en la miseria: las extravagancias de la Era de Kali, querido Garuda, están más allá de lo que se puede contar.
Los hombres están lejos de tener una esposa bien nacida y virtuosa, y traen a la casa alguna sirvienta, lanzando por el aire las buenas costumbres.
Los hijos sólo respetan a sus padres y madres hasta que ven la cara de su esposa.
Desde el momento en que se encaprichan con los parientes de su esposa, empiezan a mirar a los y como enemigos.

Los reyes se hacen adictos al pecado y dejan de tener algo que ver con la piedad.
Cualquier rico es considerado noble.
Un braman es reconocido solo por su sagrado cordel, y un asceta por su cuerpo desnudo.

En la Era de Kali, aquel que rehúsa conocer los Vedas y Puranas es un verdadero santo y siervo de Sri Hari.
Se puede ver un gran número de poetas, pero rara vez se conoce al generoso que los premia.
Hay mucho que ven las faltas de los demás, pero ninguno que tenga virtudes.

En la Era de Kali el hambre es normal; por un grano de comida la gente padece multitud de miserias.

Escucha, señor de las criaturas aladas; en la Era de Kali la duplicidad, perversidad, hipocresía, malicia, orgullo, pasión, concupiscencia y arrogancia, llenaban todo el universo.
Los hombres que practican Japa, austeras penitencias y caridad, que llevan a cabo sacrificios y toman votos sagrados no lo hacen por motivos santos. Los dioses no derraman lluvia sobre la tierra y los granos de comida no germinan.

"Las mujeres no tienen más adorno que los rizos de sus cabellos y tienen un enorme apetito.
Aun cuando son miserables por su deseo de dinero, son ricas en apegos de todo tipo.
Aun cuando anhelan felicidad, en su estupidez no aman la piedad.
Al igual que las hombres, están atormentadas por las enfermedades y no encuentran dicha en ninguna parte.
Se enfadan y pelean con los demás sin ninguna razón.

La vida de los hombres es corta: no se extiende más de cinco o diez años; sin embargo, en su orgullo confían en vivir hasta el fin de la creación.
La era de Kali ha llevado al hombre a la locura: en ella nadie respeta la santidad, ni siquiera de la propia hermana o hija.

Durante ese tiempo no hay contento, discernimiento o compostura.
Gente de todas clases, ya sea alta o baja, se halla en la miseria.
La envidia, las palabras duras y la codicia son desmesuradas, mientras que la rectitud de mente desaparece.
La gente se encuentra aquejada de desasosiego y profundo dolor.
Los deberes y reglas de conducta prescritas por los cuatro órdenes de la sociedad y estados de vida que dan abandonados.

El autocontrol, la caridad, compasión y sabiduría desaparecen, mientras que la estupidez y el fraude se extienden por doquier. Hombres y mujeres miman sus cuerpos, y los calumniadores se esparcen por todo el mundo.

"Escucha, oh enemigo de las serpientes: la era de Kali es una fuente inagotable de impurezas y vicios.
Pero también tiene muchas virtudes; en esta edad la liberación final es posible sin ninguna excepción.
Más aún, la misma meta que se alcanza a través de la adoración de Dios, la ejecución de sacrificios o práctica de Yoga en el Satyayuga, Treta y Dwapara, son posibles de alcanzar en la era de Kali por el hombre a través del nombre de Sri Hari.

"En el Satyayuga todo el mundo posee poderes místicos y sabiduría.
En esta Era, el hombre cruza el océano de la existencia mundana meditando en Sri Hari.

En la era de Treta, el hombre lleva a cabo sacrificios de todo tipo y cruza el océano de la existencia mundana dedicando sus acciones al Señor.

En la era de Dwapara los hombres cruzan el océano de las reencarnaciones adorando los pies de Sri Rama, ya que no hay otra forma de hacerlo.

Sin embargo, en la era de Kali, el hombre alcanza el fin de la existencia mundana cantando simplemente las glorias de Sri Hari.
En la era de Kali ni siquiera el Yoga, los sacrificios o la sabiduría espiritual, sirven para nada, la única esperanza está en cantar las glorias de Sri Rama.
Quien, desechando cualquier otra esperanza, adora a Sri Rama y canta orgulloso sus glorias, cruzará sin duda alguna el océano de la transmigración.

El poder del Nombre se manifiesta así en la era de Kali.
La era de Kali posee otra sagrada virtud: en esta Era los actos virtuosos son recompensados, pero los pecados no son castigados.

"Para el hombre que tiene fe no hay otra Edad que pueda ser comparada con la de Kali, ya que en esta Era puede cruzar fácilmente el océano de la transmigración cantando las santas glorias de Sri Rama.
La piedad tiene cuatro pilares bien conocidos, de los cuales uno predomina en la era de Kali: la caridad practicada en cualquier forma conduce al propio bien espiritual.

"Producidos por la fuerza ilusoria de Sri Rama, las características de los cuatro Yugas se manifiestan cada día en el corazón de todas las personas.

La presencia de la pura Sattva o armonía, la rectitud de mente, la visión espiritual y el sentimiento de vivacidad en el corazón, son los efectos de Satya yuga.

Abundancia de Sattva con una pequeña mezcla de Rajas, apego a la acción y toda clase de felicidad son las características de Treta.

Mucho de Rajas, un poco de Sattva y algo de Tamas, son un sentimiento mezcla de alegría y terror en el corazón son las características que distinguen a Dwapara.

Una gran proporción de Tamas con una pequeña mezcla de Rajas y antagonismo por todas partes son los efectos de Kali.

El sabio distingue las características de los diferentes Yugas en su mente, renuncia bajo juramento a la falta de rectitud y se entrega a la piedad.
Las características del Espíritu del Tiempo no tienen efecto en aquel que está orgulloso de los pies de Sri Rama.
Los engaños practicados por un prestidigitador, oh rey de los pájaros, son en verdad formidables, pero los trucos de un prestidigitador no pueden engañar a su ayudante.
"El bien y el mal, producto del poder ilusorio de Sri Hari, no pueden eliminarse más que adorando a Sri Hari.
Por eso, abandonando todo deseo, uno debe adorar a Sri Hari.

En esa era de Kali, oh señor de los seres alados, yo viví en Ayodhya durante muchos años hasta que vino el hambre y, golpeado por la adversidad, tuve que trasladarme a otro lugar.
"Fui a Ujjain miserable, marginado, afligido y sin dinero.
Cuando transcurrió algún tiempo, adquirí algo de riqueza y empecé a adorar al Señor Sambhu en aquel mismo lugar.

Había allí un brahmán que adoraba constantemente a Shiva según los ritos védicos y no tenía otra ocupación.
Era un alma muy piadosa y conocía la más alta verdad; era devoto de Sambhu, pero no injuriaba a Sri Hari.
Le serví aunque no con mucha pureza de corazón. El brahmán era muy bondadoso y un ejemplo de piedad.
Viendo que en apariencia yo era tan humilde me enseñó como a su propio hijo.
Me impartió una fórmula mística, sagrada para Sambhu, y me dio toda clase de buenos consejos.
Yo solía ir a un templo de Shiva y allí repetía la fórmula con una ostentación y presunción ilimitadas.

"Yo era un miserable de mente impura, de baja casta y vencido por la vanidad, y me llenaba de celos al ver a un siervo de Sri Hari, un brahmán, y odiaba al Dios Vishnu.
Apenado al ver mi conducta, mi preceptor me reprendía cada día, pero al oírle, yo me encendía de ira: ¿Puede un buen consejo atraer al hipócrita?

"Un día mi preceptor me llamó y me mostró su gran sabiduría, diciéndome: 'Hijo mío, la única recompensa de adorar a Shiva es una devoción ininterrumpida a los pies de Sri Rama. Shiva mismo y Brama adoran a Sri Rama; ¿qué puede hacer, entonces, el ser humano? ¿Esperas alcanzar felicidad deseando mal a Aquel cuyos pies son amados por Brama y Shiva?"

Cuando oí a mi Gurú decir que Hara era devoto de Sri Hari, mi corazón se irritó.
Siendo de descendencia vil, lo poco que había aprendido agitaba mi cabeza, igual que una serpiente se vuelve todavía más venenosa cuando se le da leche.
Orgulloso, perverso, miserable y degradado, pensaba en dañar a mi Guru día y noche.
Sin embargo, él era demasiado dulce como para sentir la menor ira; por el contrario, no cesaba de darme buenos consejos.
Lo primero que hace el malvado es matar y destruir al mismo hombre que le ha elevado.

Escucha, hermano: el humo producido por el fuego es lo último que se extingue cuando alcanza las proporciones de una nube.
El polvo que yace en el camino se mira con desprecio y es pisado por todos los caminantes.
Pero cuando es levantado por el viento, inunda el aire mismo y luego se posa en los ojos y diademas de los reyes.

Los sabios evitan la compañía de los malvados.
Los hombres cultos afirman que no es bueno ni discutir con un hombre ruin ni hacerse amigo suyo, sino que se debe permanecer apartado de él.

Vicioso como yo era, con el corazón lleno de mentira y perversidad, no me sentía atraído por los consejos de mi Guru, aunque eran beneficiosos para mí.

"Un día estaba repitiendo el Nombre de Shiva en un templo sagrado para Hara y entró mi Guru; por mi orgullo no me levanté a saludarle.
Él era demasiado bueno para decirme nada, ni siquiera sintió el más mínimo resentimiento en su corazón.
Pero el grave pecado de no mostrar respeto al Guru no podía ser tolerado por Shiva.

Una voz etérea salió del templo y dijo:
"Miserable y presuntuoso loco, aunque tu preceptor no conoce la ira y posee una sabiduría verdadera y perfecta, yo debo pronunciar una maldición contra ti.
Si no te castigo, será violada la santidad de Mis leyes Védicas.
Los locos que desean el mal a su Guru son arrojados al infierno llamado Raurava durante mil Yugas.
Después nacen en las especies subhumanas y sufren tormento durante diez mil existencias consecutivas.
Como te quedaste pegado a tu asiento como un pitón, tomarás forma de serpiente, pues tu mente está impregnada de pecado.
Y condenado a ese vil estado, irás y buscarás algún hueco en un árbol."

"El Guru lanzó un lamento al oír la terrible maldición de Shiva.
Y al verme temblar de miedo, una profunda agonía se apoderó de su alma.
Al pensar en mi horrible destino, el brahmán se postró ante Shiva y, con la voz ahogada por la emoción, rezó así:

Te adoro, guardián del Sureste y Rey de todo el universo, dicha eterna en persona, omnipresente Brama.
Te adoro, Señor Shiva, brillante en Tu gloria, sin cualidades materiales, carente de deseo y diferencias, conciencia permanente, cuyo único vestido es el éter.
Me inclino ante el Señor supremo, desprovisto de forma, transcendente y extra cósmico, más allá de las palabras, el entendimiento y la percepción de los sentidos, terrible y gracioso a la vez, semilla de la sílaba mística OM, Rey de Kailasa, Devorador del gran Espíritu Tiempo y fuente de virtudes.
Adoro al Todomisericordioso Sankara, Señor universal, amado por todos, insondable, de forma blanca como la nieve del Himalaya y radiante de belleza como mil Cupidos, cuya cabeza resplandece con el río Ganges, cuya frente está adornada por la Luna creciente y el cuello rodeado de serpientes, que lleva trémulos pendientes en los lóbulos de las orejas y tiene cojas hermosas y grandes ojos, de rostro alegre y un lunar azul en la garganta, con una piel de león rodeando su cintura y una guirnalda de calaveras alrededor de su cuello.
Yo me refugio en el Esposo de Bhavani, el Señor supremo, terrible, elevado, intrépido, indivisible, no nacido, e investido con la gloria de mil soles, que arranca la agonía en sus tres aspectos y lleva un tridente en Su mano, sólo accesible por medio del amor.
Más allá de todo número, siempre bendito, causa de la destrucción universal al final de cada ciclo de la creación, Conciencia y Dicha en persona, disipador de la ilusión, ten piedad, mi señor, ten piedad, oh Destructor de Cupido.
Mientras no adoran los pies de loto del señor de Uma, los hombres no tienen felicidad ni paz, y sus dolores no terminan ni en este mundo ni en el venidero.
Por tanto, ten piedad, ya que vives en el corazón de todos los seres vivos. Yo no sé Yoga ni Japa ni rituales.
Simplemente me postro a Ti a cada momento.
Oh Sambhu! Te pido que me protejas, ya que soy miserable y afligido por los sufrimientos de la vejez, el nacimiento y la muerte, oh Sambhu!'

"El brahmán recitó este himno de ocho versos para calmar al Señor Hara.
A Sri Sambhu le agrada que los hombres lo repitan con devoción.

El omnisciente Shiva vio la devoción del brahmán.
De nuevo salió del templo una voz etérea que dijo: 'Pide un don, oh gran brahmán'.

'Si estás complacido conmigo, Señor, y eres amoroso con los mansos, concédeme devoción a Tus pies y otórgame otro don.
Vencida por Tu Maya, la estúpida Jiva vaga constantemente de un vientre a otro en medio del error.
Por eso, misericordioso Señor, no te enfades con él.
Sé bondadoso con esta criatura, oh Sankara, pues eres compasivo con los humildes, de tal modo que tu maldición resulte ser una bendición para él en poco tiempo.
Haz que consiga la bendición suprema, oh fuente de misericordia'.

Al oír las desinteresadas palabras del brahmán, la voz celestial contestó:

¡Así sea! Aunque ha cometido un grave pecado y Yo lleno de ira le he maldecido, por tu bondad le haré un favor especial.
Oh santo brahmán, los que perdonan fácilmente son tan queridos por Mí como Sri Rama, Destructor del demonio Khara.
Pero el terrible dolor de cada nacimiento y muerte no le afectará lo más mínimo'.

Dirigiéndose a mí, la voz continuó diciendo:

'Escucha, oh Sudra, en ninguno de tus nacimientos te olvidarás de tus existencias anteriores.
En primer lugar naciste en la capital de Sri Rama, y además te dedicaste a adorarme.
Debido al milagroso poder de la ciudad santa y por Mi gracia, en tus entrañas nacerá la devoción a Sri Rama.
Escucha ahora mi solemne declaración: el voto de servir a los brahmanes es el medio más seguro de agradar a Sri Hari.
No insultes más a los brahmanes y considera al santo igual al Señor infinito.
Incluso aquel que no sucumbe al golpe del trueno de Indra, a Mi propio tridente poderoso, a la Muerte o al disco terrible de Sri Hari, es consumido por el fuego de la hostilidad a los brahmanes.
Atesora este consejo en tu corazón y no habrá nada en este mundo que te resulte demasiado difícil de conseguir.
Y ahora te otorgo una bendición más: tendrás acceso libre a todas partes'.

"El Guru se regocijo al oír las palabras de Shiva comunicadas por la voz etérea, y gritó: '¡Amén!'

Y después de darme algún consejo, regresó a casa con la imagen de los pies de Sambhu grabada en su corazón.

Conducido por mi destino, fui a las montañas Vindhya y volví a encarnarme en una serpiente, y luego, transcurrido algún tiempo, me volví a deshacer fácilmente de esa forma.
Todas las formas que tomaba se desprendían con la mayor facilidad, de la misma manera que un hombre se quita la ropa gastada y se pone otra nueva.
Shiva siguió con toda exactitud la ley Védica y a mí me salvó de la agonía que hay en todos los nacimientos y muertes.
De este modo, señor de las criaturas aladas, tomé varias formas, pero mi entendimiento nunca me abandonó.

"En todos los cuerpos que tomaba, ya fuera el de un ser irracional, dios u hombre, siempre continuaba adorando a Sri Rama.
Había una cosa que siempre estaba presente en mi conciencia: la actitud amable y suave de mi Guru era algo que nunca podía olvidar.
El último cuerpo en el que me encarné fue el de un brahmán, cosa difícil de alcanzar hasta para los dioses.
En esa encarnación siempre que me juntaba con los otros muchachos para jugar, representaba yo solo todos los pasatiempos y juegos de Sri Rama. Cuando crecí, mi padre me daba lecciones sobre asuntos mundanos.
Yo trataba de comprender las cosas, escuchaba las lecciones y reflexionaba sobre ellas, pero no conseguía que me atrajeran.
Todas las aspiraciones mundanas abandonaron mi alma, y estaba totalmente absorto pensando en los pies de Sri Rama.

Dime, Señor de la creación alada, ¿hay alguien tan miserable que deseche una vaca de la abundancia y prefiera un asno hembra?
Saturado de amor, para mí nada tenía encanto y mi padre se cansaba de enseñarme.

Cuando mi padre y mi madre murieron, me retiré al bosque para adorar al Protector de Sus siervos.
Allí, cuando me encontraba con algún gran sabio, visitaba su ermita y me postraba ante él.
Luego le pedía que me contase las virtudes de Sri Rama y escuchaba con deleite lo que me decía.
Así fui de un lado para otro escuchando las alabanzas de Sri Hari.
Por gracia de Sambhu mis movimientos eran libres por todas partes.
Las tres clases de deseo ardiente -descendencia, riqueza y fama- me dejaron y un solo anhelo creció en mi corazón hasta proporciones ilimitadas.
Y pensaba: 'Sólo considerare que se ha cumplido el objeto de mi nacimiento cuando contemple los pies de loto de Sri Rama'.
Todos los sabios a quienes interrogaba decían: 'Dios representa la totalidad de los seres creados'.
Pero el punto de vista que consideraba a Dios impersonal no me agradaba y el amor que había en mi corazón por Brama encarnado crecía cada día más.

"Al recordar las palabras de mi antiguo preceptor, mi mente sentía cariño por los pies de Sri Rama, y andaba por ahí alabando a Sri Rama con un amor que se fortalecía a cada momento.

En la cumbre del Monte Meru, a la sombra de un banyan, estaba sentado el sabio Lomasa.
Al verle, me postré a sus pies y me dirigí a él con la mayor humildad.
Cuando el gracioso sabio oyó mis palabras mansas, preguntó con dulzura: '¿Con qué objeto has venido, oh brahmán?'
Y yo contesté: "Oh fuente de misericordia, eres omnisciente y sagaz.
Dime cómo adorar al Espíritu supremo encarnado'.

"Entonces el gran sabio contó unas cuantas virtudes de Sri Rama.
Pero como él estaba dedicado al conocimiento de Brama y sabía que yo era el ser más apropiado para ser iniciado en ese conocimiento, el iluminado sabio comenzó hablar de Brama, el no generado, el que no tiene tiempo ni cualidades, el Rey del corazón, Controlador interior, incomprensible, libre de deseos, sin nombre ni forma, alcanzable sólo a través de la realización, indivisible e incomparable, mis allá de la mente y los sentidos, inmaculado e indestructible, inmutable, ilimitado y dichoso, y me dijo:
Tú eres idéntico al Brama del que te hablo; entre tú y El no existe más diferencia que entre una cortina de agua y las aguas de Su superficie'.

El sabio siguió instruyéndome, pero la verdad de que alma individual es idéntica al Brama sin atributos no me atraía mucho.
Postrándome a sus pies, le volví a pedir: "Te ruego que me digas cómo adorar al Brama encarnado, oh señor de los sabios.
Mi mente se deleita adorando a Sri Rama igual que un pez se regocija en el agua.
¿Cómo podría el pez existir fuera de ella, oh sabio señor?
Así pues, te pido que me enseñes a contemplar al Señor de los Raghus con mis propios ojos.
Y después de bañar mis ojos en el rey de Ayodhya, escucharé tus palabras sobre el Brama sin cualidades.

Una vez más, el sabio recitó la historia incomparable de Sri Hari, pero echando por tierra la doctrina de que el Espíritu supremo aparece en forma humana. Al comenzar a discutir así con él, el sabio dio muestras de resentimiento.

Escucha, mi señor, la insolencia excesiva despierta la pasión hasta en el pecho del alma iluminada.
La fricción repetida hará que salga fuego hasta de la madera de sándalo.

"El sabio, encendido de pasión, hablaba de la sabiduría espiritual, y yo seguía inmóvil, haciéndome varias preguntas:
¿Puede haber ira sin dualidad o dualidad sin ignorancia?
¿Puede un alma individual, dormida, finita y sujeta a Maya llegar a ser igual a Dios?
¿Puede salir el sufrimiento de la preocupación por el bien de los demás?
¿Puede alguien que posee la piedra filosofal seguir sufriendo por deseos o necesidades?
¿Puede el malvado estar libre de ansiedad?
¿Puede el sensual escapar de la deshonra?
¿Puede sobrevivir la descendencia de alguien si él ha perseguido a los brahmanes?
¿Se puede seguir realizando acciones interesadas después de alcanzar la autorrealización?
¿Se puede adquirir sabiduría viviendo en compañía de los viciosos?
¿Puede un adúltero conseguir un destino feliz?

¿Pueden los que han realizado a Dios volver a caer en el océano de la transmigración?
¿Pueden llegar a ser felices los que injurian a Sri Hari?
¿Puede seguir en pie un reino sin conocimientos de gobierno?
¿Pueden persistir los pecados cuando uno ha comenzado a narrar las obras de Sri Hari?
¿Puede alguien gozar de una fama sagrada sin mérito religioso y puede alguien ganarse mala reputación sin un pecado?
¿Hay algo tan valioso como la Devoción a Sri Hari, glorificada por santos, Vedas y Puranas?

Y, hermano, ¿hay desgracia mayor que la del hombre que deja de adorar a Sri Rama habiendo obtenido un cuerpo humano?
¿Hay pecado mayor que la murmuración y virtud mayor que la compasión?'

De esta forma yo preparaba numerosos argumentos a mi favor y no escuchaba las enseñanzas del sabio con ninguna reverencia.
Una vez tras otra defendía la idea de la forma de adoración Saguna, es decir, del Dios corpóreo, hasta que al final el sabio pronunció estas furiosas palabras:

'Loco, rehúsas aceptar la lección suprema que te he estado inculcando y te enredas con argumentos y contraargumentos sin fin.
No das crédito a mis palabras verdaderas y, como un cuervo, lo miras todo con desconfianza.
Eres extremadamente terco; por tanto, ahora mismo tomarás forma de cuervo'.

Yo me incliné ante la maldición pronunciada por el sabio, pero no me sentí ni alarmado ni humillado.

"Inmediatamente me convertí en cuervo.
Una vez más me postré a los pies del sabio y, fijando mi mente en Sri Rama, emprendí el vuelo alegremente.

"Uma -continuó Sankara los que son devotos de Sri Rama y no conocen la lujuria, la vanidad ni la ira, ven el mundo entero lleno de su señor; ¿contra quién van a abrazar enemistad?

"Escucha, señor de las criaturas aladas, el sabio no tenía ninguna culpa; es Sri Rama quien impulsa a todos los corazones.
El Todomisericordioso puso a prueba mi devoción nublando la razón del sabio.
Cuando El vio que yo era Su devoto y siervo en pensamiento, palabra y obra, el Señor desengañó al sabio.
El sabio estaba sorprendido de mi extraordinaria paciencia y de mi fe única en Sri Rama y, arrepentido, me llamó para que volviese.
Me consoló y luego me impartió la fórmula sagrada de Sri Rama. También me enseñó a meditar en Sri Rama en forma de niño.
La forma que me había enseñado para concentrar mis pensamientos me agradaba mucho.
El sabio me tuvo en Su ermita por un tiempo y me recitó el "Ramacharitamanasa', el lago Manasa de las proezas de Sri Rama.

Y después me dirigió estas palabras:

Descubrí este encantador y secreto lago de las proezas de Sri Rama por la gracia del Señor Sambhu.
Me he enterado de que eres un amante devoto de Sri Rama; por eso te lo recito entero.
Querido hijo, nunca lo repitas en presencia de aquellos cuyo corazón carece de devoción a Sri Rama'.

El sabio me dio varios consejos y yo me postraba a sus pies.
Me tocó la cabeza con su mano de loto y me bendijo, diciéndome: 'Por mi gracia, siempre habrá en tu corazón una devoción a Sri Rama que no conocerá interrupción.

" 'Siempre serás favorito de Sri Rama, fuente de buenas cualidades, libre de orgullo; cambiarás tu forma según tu voluntad; elegirás el momento de morir, y serás templo de sabiduría y desapego.
En cualquier ermita que vivas con el pensamiento fijo en el Señor, la ignorancia no tendrá acceso en un radio de ocho millas.
" 'Nunca te atormentará ningún sufrimiento causado por el tiempo, el destino, el mérito o el desmérito.
Podrás conocer sin ninguna dificultad los múltiples y bellos misterios de Sri Rama, mencionados en las crónicas y Puranas, explícita o implícitamente, y la llama de tu devoción a los pies de Sri Rama cada vez será más brillante.
Cualquier anhelo que nazca en ti lo alcanzarás sin ningún esfuerzo por la gracia de Sri Hari'.

"Al oír la bendición del sabio, oh Garuda, una voz profunda -la del Espíritu Supremo- se oyó del cielo, diciendo:

Que tu profecía se cumpla, oh sabio! Y El sea mi devoto en pensamiento, palabra y obra'.

Yo me regocije al oír la voz celestial y mi corazón se inundó de amor, desapareciendo todas mis dudas.
Con permiso del sabio incliné mi cabeza a sus pies repetidamente y lleno de gozo vine a esta ermita, después de obtener un don tan especial por la gracia del Señor. Ahora llevo viviendo aquí veintisiete ciclos enteros de la creación.

Siempre estoy ocupado cantando las alabanzas de Sri Rama, y pájaros iluminados las escuchan con reverencia.
Cada vez que el Héroe del linaje Raghu toma forma humana en la ciudad Ayodhya por amor a Sus devotos, yo voy y me quedo en la capital de Sri Rama y disfruto del espectáculo de Sus juegos infantiles.
Luego, guardando la imagen del niño Rama en mi corazón, regreso a mi ermita.

Ahora ya sabes todas las circunstancias por las que tomé forma de cuervo, y te he contestado a todas tus preguntas. Realmente la gloria de la devoción a Sri Rama es suprema.

"Amo este cuerpo sólo porque con él nació en mi corazón esa devoción a los pies de Sri Rama, fui agraciado con ver a mi señor y todas mis dudas se desvanecieron.

"Defendí con tozudez la causa de la Devoción, por lo que el gran sabio Lomasa me maldijo; pero finalmente obtuve un don que ni siquiera los sabios reciben fácilmente. Fíjate en la eficacia de la adoración.

"Los que rechazan conscientemente esta Devoción y luchan por conseguir mera sabiduría, son como locos que dejan la vaca de la abundancia en su propia casa y van llamando por las casas buscando la planta Ak, el junco de leche, para sacar leche de ella. Escucha, los locos que ignoran a Bhakti y buscan felicidad por cualquier otro medio, es como si quisieran cruzar el océano sin la ayuda de un bote."

Garuda se regocijó al oír las palabras de Bhusundi. Y dijo con dulzura:
"Por tu gracia, mi señor, han desaparecido de mi corazón la duda, el dolor, el error y la ilusión.
He escuchado las glorias de Sri Rama y mi mente está en paz.
Mi señor, te voy a hacer una pregunta más: explícame todo claramente, oh océano de compasión.
Los santos y sabios, los Vedas y Puranas, declaran que no hay nada tan difícil de conseguir como la sabiduría.
Aunque el sabio Lomasa te enseñó esto mismo, tú no sentiste tanto anhelo por Gnosis como por la Devoción.
Explícame entonces, la diferencia entre Gnosis y Devoción".

El sagaz cuervo se sintió complacido al oír la pregunta de Garuda, y contestó:

"No hay diferencia ninguna entre Gnosis y Devoción.
Las dos son igualmente eficaces en aliviar los tormentos del nacimiento y la muerte.
Sin embargo, los grandes sabios señalan alguna diferencia entre las dos.
La sabiduría, el desapego, el Yoga y la Realización, son todos masculinos en su concepción.
La fuerza del hombre es ciertamente formidable, mientras que la mujer es débil por naturaleza y poco inteligente por su nacimiento mismo.
"Pero sólo el hombre desapegado y de mente firme puede renunciar a la mujer, no el voluptuoso y sensual que ha apartado su mirada de los pies de Sri Rama.
E incluso un Sabio tan iluminado sucumbe ante los encantos de una mujer hermosa en cuanto ve su cara de luna.
Es la propia Maya del dios Vishnu la que se manifiesta en forma de mujer.

"Y no hablo aquí con espíritu guerrillero, sino que no hago más que exponer lo que afirman los santos, Vedas y Puranas.
Una mujer nunca se enamora de la belleza de otra mujer; es un fenómeno muy extraño.

Maya y Bhakti pertenecen ambas al género femenino.
Bhakti es amada de Sri Rama, mientras que la pobre Maya no es más que una bailarina.
El Señor de los Raghus siempre se muestra amable con Bhakti y por eso Maya tiene mucho miedo de ella.
Maya tiembla al ver a un hombre en cuyo corazón siempre reside con el mismo brillo el espíritu inigualable e inocente de la Devoción, y no puede imponer su autoridad sobre él.
Por ello, los sabios que han realizado la Verdad llaman a Bhakti fuente de todo bien.

"Nadie puede conocer rápidamente este secreto de Sri Rama, pero quien llega a conocerlo por la gracia de Raghupati Mismo, nunca es presa de la vanidad.

Ahora escucha, sagaz Garuda, la distinción entre Gnosis y Devoción; y al oírla, nacerá en ti un amor perpetuo e ininterrumpido a los pies de Sri Rama.

"Escucha, querido Garuda, este inefable romance, que sólo puede ser comprendido por el corazón, y es incapaz de ser expresado.
El alma es una partícula de la Divinidad, inmortal, consciente, no tocada por Maya y dichosa por naturaleza.
Esta alma, mi señor, se ha dejado dominar por la Maya y ha sido cogida en su propia trampa como un loro o un mono.

La Materia y el Espíritu han sido atados con un nudo que, aunque imaginario, es difícil de desatar.
Desde entonces alma se ha vuelto mundana y no puede hallar felicidad hasta que este nudo se deshaga.
Los Vedas y Puranas han propuesto muchos métodos para desatar el nudo, pero en lugar de soltarse, se aprieta cada vez más.
Como el interior del alma está totalmente nublado por la oscuridad de la ignorancia, el nudo no se puede percibir, ¿cómo, entonces, se va a desatar?

Si Dios manifestara unas condiciones tales como las descritas abajo, hasta el desenredo del nudo sería problemático.
Supongamos que por la gracia de Sri Hari la bendita vaca de la piedad auténtica viene a residir a nuestro corazón y se alimenta de la hierba verde que es Japa, penitencias, prácticas sagradas, Yamas o formas de auto control, los cinco Niyamas o virtudes positivas y otras innumerables virtudes y prácticas religiosas recomendadas por los Vedas.
Y es de esperar que empiece a salir leche de sus pezones cuando esté junto a su ternero recién nacido que es el amor.
La contemplación hace las veces de un cordel que ata sus patas traseras para ordeñarla; la fe es como el puchero donde cae la leche ordeñada, y una fe pura, que siempre está a nuestra disposición, hace el papel de ordeñador.
Después de sacar la leche del supremo bien, uno debe hervirla en el fuego del desapego.
Cuando está hervida, se debe enfriar con el aliento del contento y la paciencia; y solidificarla mezclando un poco del cuajo de la fortaleza y del control mental. La cuajada que sale de ahí debe batirse en la jarra de barro de la alegría con el palo de la reflexión, tras atar el palo al autodominio con la cuerda de las palabras verdaderas y agradables; y mediante este proceso de batir, uno debe extraer la mantequilla pura, excelente y santa del desapego.

"Después de encender el fuego del Yoga el karma pasado, tanto bueno como malo, debe ser acercado a él como si fuera combustible.
Cuando la espuma del apego mundano se quema, el ghee que queda en forma de Gnosis debe ser enfriada por Buddhi.
Habiendo obtenido este puro ghee, la sabiduría, Buddhi, que es comprensión por naturaleza, debe llenar con él la lámpara de Chitta. Extrayendo algodón de la jarra de las tres modalidades de Prakrti, debe ser cardado en forma de una fuerte mecha.
De esta forma se debe encender la lámpara gloriosa del conocimiento inmediato, al acercarse al cual las polillas de la vanidad son totalmente consumidas.

"La conciencia constante de que Yo soy el mismo Brama' está simbolizada por la llama deslumbrante de la lámpara.
De esta forma, cuando la dicha de la Autorrealización extiende su esplendor, el error de la dualidad, la raíz de la existencia mundana, se dispersa, y la oscuridad infinita de la infatuación, que constituye la familia de Avidya o Ignorancia, desaparece.
Habiendo recibido así una luz, el Buddhi mencionado anteriormente se sienta en la cámara del corazón para desatar la ligadura que une el Espíritu con la Materia.
El alma puede esperar alcanzar su fin sólo si Buddhi logra desatarlo.

Pero cuando Maya, oh rey de los pájaros, encuentra ocasión de desatar el nudo, crea muchas dificultades.
Y envía muchos Rddhis y Siddhis, que tratan de excitar su codicia.
Por artificio, fuerza o fraude, se acercan a la llama y apagan la luz abanicándola con la punta de su vestido.
Si el Buddhi resulta ser muy sagaz, rehúsa mirarles, pues los considera enemigos.
Si estos impedimentos no logran distraerle, los dioses cercanos comienzan a crearle problemas.
Las diversas aperturas del cuerpo que se corresponden con los cinco sentidos son como múltiples ventanas en la sala del corazón, cada una de las cuales está gobernada por un dios.
Y en cuanto ven que entra la ráfaga de la sensualidad, los dioses lascivamente abren de par en par las compuertas de estas aberturas. Y en cuanto ese fuerte viento penetra en el corazón, la luz del conocimiento inmediato se extingue.

Así pues, mientras que la ligadura que une el Espíritu y la Materia sigue desatada, la luz de la Autorrealización desaparece y la comprensión queda perpleja cuando es abofeteada por el golpe sensual.
La Gnosis no es bien recibida ni por los sentidos ni por los dioses que los gobiernan, que siempre son aficionados a los placeres sensuales.
Y cuando el Buddhi ha sido distraído por la ráfaga de la sensualidad, ¿quién puede volver a encender la lámpara como antes?

"Cuando se extingue así la luz de la sabiduría, el alma vuelve a pasar de nuevo por las múltiples agonías de la transmigración.
El poder engañoso de Sri Hari es muy difícil de cruzar. Gnosis es difícil de explicar, difícil de comprender y difícil de conseguir mediante la práctica.
Y si por casualidad uno logra alcanzarla, hay muchos impedimentos para mantenerla.
El sendero de la sabiduría es como el filo de una navaja: estás expuesto a caer de él en cualquier momento.

Sólo aquel que lo recorre con éxito llega al estado supremo de liberación. Pero este estado es sumamente difícil de conseguir. Adorando a Sri Rama llega esa beatitud sin que la llamemos, y hasta en contra de nuestro deseo.
El agua no puede permanecer más que sobre la Tierra, a pesar de nuestros mayores esfuerzos: igualmente, oh rey de las aves, la alegría de la beatitud no puede separarse de la Devoción a Sri Hari.

Dándose cuenta de esto, los sabios devotos de Sri Hari rechazan la liberación final y permanecen enamorados de la Devoción Practicando la Devoción, la ignorancia, causa de la transmigración, es arrancada de raíz sin ningún esfuerzo ni lucha, de la misma forma que al comer lo hacemos para nuestra propia satisfacción y el jugo gástrico digiere esa comida sin ningún esfuerzo por nuestra parte.

¿Hay algún loco que no desee esa Devoción a Sri Hari que es tan fácil y deliciosa?
El océano de la transmigración, oh enemigo de las serpientes, no se puede cruzar sin cultivar ese sentimiento del siervo que ama a su dueño. Así pues, adora los pies de loto de Sri Rama.
El Señor de los Raghus puede convertir a los seres animados en inanimados y viceversa; las almas que adoran a un señor tan omnipresente son realmente benditas.

"Con esto te he explicado la doctrina relacionada con Gnosis; escucha ahora la virtud de la Devoción que ha sido comparada a una joya.

La hermosa gema de la Devoción a Sri Rama es un objeto de resplandor supremo, que extiende su brillo día y noche y no requiere barco ni mantequilla purificada ni mecha para encenderse.
Aquel en cuyo corazón reside esa joya no está perseguido por la pobreza de la vanidad.
Ninguna avaricia puede extinguir esta luz que disipa la penumbra de la ignorancia, y los enjambres de polillas como la vanidad y la arrogancia se mantienen lejos de ella llenos de frustración.
Las tendencias viciosas, como la lujuria, no se atreven a acercarse a aquel en cuyo corazón se halla la gema de la Devoción.
Para él, el veneno se transforma en ambrosía y los enemigos se convierten en amigos; nadie puede alcanzar la felicidad sin esta joya. Ese ser nunca es atacado por las terribles enfermedades mentales de las que todos los seres vivos sufren incesantemente.
Aquel en cuyo corazón reside la gema de la Devoción a Sri Rama nunca puede sufrir la más mínima pena.

En este mundo sólo son sabios aquellos que no escatiman esfuerzos por proteger esta gema.
Y aunque esta joya está presente en el mundo, nadie puede encontrarla sin la gracia de Sri Rama.
Hay caminos fáciles para encontrarla, pero las almas que no tienen suerte lo intentan con métodos más difíciles.

Los Vedas y Puranas representan montañas santas, y las historias de Sri Rama son como innumerables minas situadas en medio de ellas.
Los santos son minerólogos expertos y su agudo intelecto es como un pico, mientras que la sabiduría espiritual y el desapego son los dos ojos que vigilan las minas.
Cualquier criatura que la busca con fe logra descubrir la gema de la Devoción, fuente de todo bien.
Estoy convencido, mi señor, de que un siervo de Sri Rama es más gran de que Rama mismo.
Sri Rama es el océano y los santos sabios son como nubes de lluvia; o según otra metáfora, Sri Hari es el árbol del sándalo y los santos son como los vientos que difunden su perfume.
La Devoción a Sri Hari es la recompensa de todos los esfuerzos espirituales; nadie la ha conseguido nunca más que a través de un santo.
Por ello el que frecuente la compañía de los santos encuentra fácilmente la Devoción a Sri Rama, oh rey de los pájaros.

"Los Vedas son comparables al océano de la leche; la sabiduría espiritual desempeña el papel del Monte Mandara; los santos son los dioses que extraen el néctar de las leyendas sagradas, y la Devoción representa su dulzor.
Usando el Desapego como escudo protector y matando con la espada de la sabiduría a los enemigos de la vanidad, la avaricia y la infatuación, la Devoción a Sri Hari siempre triunfa."

Garuda, rey de los pájaros, siguió diciendo:

"Si me tienes afecto, gracioso maestro, acéptame como siervo tuyo y respóndeme estas siete preguntas.
Primero dime, ¿qué forma de todas es la más difícil de obtener?
Luego dime brevemente cuál es la mayor miseria y el más alto placer.
Tú conoces las características esenciales de los santos y los malvados; descríbeme pues, sus respectivas naturalezas.
Dime también cuál es el mayor mérito religioso y el pecado más terrible.
Explícame después las enfermedades de la mente, ya que eres omnisciente y estás lleno de compasión".

"Escucha, querido Garuda, con reverencia y atención mientras te hablo sobre estas cuestiones.

No hay forma tan buena como el cuerpo humano: toda criatura viva desea tenerla.
Es la escalera que lleva el alma al infierno, al cielo o a la beatitud suprema, y es fuente de sabiduría, desapego y devoción.
Los hombres que no llegan a adorar a Sri Hari después de obtener este cuerpo y se meten en los placeres más bajos de los sentidos, tiran la piedra filosofal y a cambio coges trozos de cristal.
No hay miseria tan terrible en este mundo como la pobreza y no hay bendición mayor que la compañía de los santos.
La bondad en pensamiento, palabra y obra es la naturaleza innata de los santos.
Los santos pasan por sufrimientos por el bien de los demás. Los santos de corazón tierno, como la haya, se someten a la mayor tortura, incluso se dejan rasgar la piel por el bien de otros, mientras que los malvados tienen la piel levantada y agonizan para poder atar con cuerdas a los otros.

Escucha, enemigo de las serpientes: como la rata y la serpiente los malvados injurian a los otros sin ganar nada para sí mismos. Después de arruinar la prosperidad de los demás, perecen ellos mismos, igual que el granizo se disuelve después de destruir las cosechas. El nacimiento de los malvados, como el ascenso de un cometa -cuerpo celestial detestable, es una fuente de calamidad para el mundo.

Por el contrario, el caminar del santo siempre le conduce al gozo, igual que la salida del Sol y la Luna traen felicidad al universo entero. Una promesa de no-violencia es el mayor mérito religioso conocido en los Vedas, y no hay pecado tan grave como hablar mal de los demás.
El enemigo del Señor y de su maestro toma forma de rana después de su muerte y nace con esa forma mil veces.
El enemigo de los brahmanes, después de sufrir torturas en muchos infiernos, nace en la Tierra en forma de cuervo.
Esas almas presuntuosas que detestan a los dioses y los Vedas son echadas al infierno.
Aquellos que se deleitan criticando a los santos nacen de nuevo como búhos amantes de la noche del error, para los cuales el Sol de la sabiduría siempre está escondido.
Los estúpidos que censuran todo se reencarnan en murciélagos.

Escucha ahora las enfermedades de la mente, de las que sufre todo el mundo.
La infatuación es la raíz de todos los dolores, y de ahí arrancan muchos otros males.
La lujuria es como el viento y la avaricia excesiva corresponde a una abundancia de flema, mientras que la ira representa la bilis que quema constantemente el pecho.
Cuando las tres se combinan, resulta lo que se conoce con el nombre de Sannipata, un desarreglo de los tres humores del cuerpo mencionados, que causa una fiebre grave.
La pasión por los múltiples place res de los sentidos es como diversos males, demasiado numerosos para nombrar.
El sentimiento de posesión corresponde a la tiña, la envidia representa la sarna, y la alegría y la tristeza se corresponden con una enfermedad de la garganta caracterizada por un crecimiento excesivo de sus glándulas.
El mirar con malos ojos la felicidad de los demás representa la tisis, mientras que la maldad y perversidad del alma corresponden a la lepra.
El egocentrismo equivale a una gota muy dolorosa, y la hipocresía, el engaño, la arrogancia y el orgullo, corresponden a la enfermedad llamada Dracontiasis: presencia en el cuerpo de un parásito llamado gusano de Guinea.
El ansia de diversión representa el estado más avanzado de hidropesía, y las tres clases de deseos: procreación, riquezas y honor, corresponden a violentas convulsiones.
Los celos y la inconsciencia son las dos clases de fiebre.
Hay muchas más enfermedades, demasiado numerosas de mencionar.

"La gente llega a morir de una sola enfermedad, y yo he mencionado muchos males que atormentan constantemente el alma. ¿Cómo va a encontrarse así la paz?
Hay votos sagrados y prácticas religiosas, penitencias y austeridades, sabiduría espiritual, sacrificios, oraciones, caridades y miles de remedios más, pero las enfermedades enumeradas no se combaten con estas cosas, oh amigo de Sri Hari.

"Toda criatura en este mundo está sufriendo, y se siente afligida por el dolor y la alegría, el temor, el amor y la desolación.
Te he mencionado sólo algunas enfermedades de la mente: aunque todos las padecen, pocos pueden detectarlas.
Estas plagas, al ser detectadas, disminuyen en cierto grado, pero no son totalmente destruidas.
Alimentadas por la insana sensualidad, llegan también a brotar en la mente de los sabios, así que qué se puede decir de los pobres mortales.

Todos estos males pueden ser totalmente erradicados si se combinan los siguientes factores por la gracia de Sri Rama.

Debe haber fe en las palabras del médico que es el maestro, y el régimen a seguir es la indiferencia ante los placeres sensuales.
La Devoción al Señor de los Raghus es la hierba dadora vida, usada como receta, y la mente debe considerarse curada cuando el corazón reúne el suficiente desapego, cuando el apetito de las buenas resoluciones se fortalece cada día y la debilidad del apetito sensual se va.
Así cuando el alma, liberada de todas las enfermedades, se baña en el agua pura de la sabiduría, el corazón queda saturado de Devoción a Sri Rama.

Shiva, Brama, Sanaka y sus tres hermanos, Narada y otros sabios, conocedores de Brama, todos dicen que se debe adorar los pies de loto de Sri Rama.
Los Vedas, Puranas y otras escrituras declaran que no puede haber felicidad sin devoción al Señor de los Raghus.
Es más fácil que el pelo crezca en el caparazón de una tortuga, o que una mujer estéril tenga descendencia, o que flores de todas clases aparezcan en el aire, que cualquier criatura sea feliz siendo enemiga de Sri Hari.
Antes se saciará la sed bebiendo de un espejismo, o saldrán cuernos en la cabeza de una liebre, o la oscuridad cubrirá el Sol, que una criatura que se haya alejado de Sri Rama pueda encontrar felicidad.
Antes saldrá fuego del hielo que un enemigo de Sri Rama sea feliz.

"Es más fácil sacar mantequilla del agua o aceite de la arena que cruzar el océano de la existencia sin adorar a Sri Hari: esto es un principio inalterable. El Señor puede elevar a un mosquito a la posición de Brama y rebajar a Brama a una condición inferior a la del mosquito. Por ello, los sabios descartan toda duda y adoran a Sri Rama.

"Te he narrado la incomparable historia de Sri Hari según mi entendimiento.
La conclusión de los Vedas es ésta: deja a un lado todos los demás deberes y adora sólo a Sri Rama.
¿Quién más es digno de ser servido excepto el todopoderoso Señor de los Raghus, que incluso a un loco como yo considera Suyo?

Tú eres la sabiduría encarnada y nunca te vanaglorias; además, me has hecho un favor único al pedirme que repita la sagrada historia de Sri Rama que deleita al alma de los sabios y del Señor Sambhu.
Es difícil alcanzar la compañía de los santos, aunque sea por un instante, media hora, o una sola vez.
Yo soy indigno de adorar al Héroe del linaje Raghu.
Siendo como era el más vil de los pájaros, el Señor me ha convertido en un ser que purifica el mundo.

"Hoy me siento bendecido pues Sri Rama me ha reconocido como siervo Suyo y me ha concedido la compañía de un santo como tú. Te he hablado como mejor he podido y no te he ocultado nada.
Pero la historia de Sri Rama es vasta como un océano: ¿podrá alguien encontrar su fondo?"

El sabio Kakabhusundi se regocijaba al hablar de las múltiples virtudes de Sri Rama.

"Yo debo disfrutar de la gloria de Sri Rama que es cantada por los Vedas en términos negativos, diciendo siempre: 'no es eso', cuyo poder, majestad y gloria son inigualables y cuyos pies son adorados incluso por Shiva y Brama.
En ningún lugar he oído ni visto una naturaleza tan bondadosa: ¿con quién puedo comparar al Señor de los Raghus?
Buscadores y almas perfectas, liberados y desapegados, videntes y eruditos, conocedores de los secretos del karma, renunciantes Yoguis y valientes héroes, ascetas y sabios, piadosos y realizados, ninguno de ellos puede cruzar el océano de este mundo sin adorar a mi señor Sri Rama ante el que me inclino constantemente.
Me postro de nuevo ante ese Señor imperecedero al acercarse al cual hasta las almas pecadoras que buscan refugio como yo quedan purificadas.

"Suplico a aquél cuyo nombre es un remedio infalible para la enfermedad del nacimiento y la muerte, que tenga siempre piedad de mí y de ti."

Al oír las palabras de Bhusundi y reconocer su devoción a los pies de Sri Rama, Garuda, libre ahora de toda duda, contestó:

"He cumplido el objetivo de mi vida ahora que he escuchado tus palabras llenas de Devoción a los pies de Sri Rama.
Mi amor por los pies de Sri Rama ha sido renovado y los problemas creados por la Maya han terminado.
Tú has sido para mí un barco, pues estaba ahogándome en el océano de la vanidad, y me has proporcionado un deleite muy grande. Sin embargo, soy incapaz de devolverte el favor y no puedo sino adorar tus pies sin cesar.
Tú estás saturado de amor por Sri Rama; nadie es tan bendito como tú, venerable señor.
Los santos, los árboles, ríos, montañas y la tierra viven por el bien de los demás.
Los poetas dicen que el corazón de un santo es tan blando como la mantequilla, pero la comparación no es muy buena, pues la mantequilla se derrite sólo cuando se pone al fuego, y los santos se derriten ante el dolor de los demás.
Mi vida y mi nacimiento en este mundo han sido recompensados y por tu gracia todas mis dudas han volado.
Considérame tu siervo."

Postrándose amorosamente a los pies de Kakabhusundi, Garuda, lleno de firmes propósitos, se fue volando a Vaikuntha, morada divina del Señor Vishnu, con la imagen de Sri Rama grabada en su corazón.
[...]