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Señor Brahma
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Sabio Narada

 

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Sabio Narada

  Descripción:

Nacido del pensamiento del Señor Brahma.
Considerado como el Triloka sanchaari, el nómada supremo, deambula por los tres lokas averiguando sobre la vida y el bienestar de las personas.
Le gustan las travesuras y aparece en muchas historias, iniciando conflictos al difundir rumores.
Lleva una Tampura y un Khartal en sus manos, una guirnalda de flores alrededor de su cuello y siempre se presenta cantando el nombre del Señor Vishnu: "Narayana, Narayana!".

Tulsidas dice:
[...] Presento mi obediencia a Suka, Sanaka y otros, al sabio Narada y a todos los demás que son devotos de Dios y expertos en el saber espiritual; y con la cabeza en el suelo, les pido:
sed bondadosos conmigo, señores del ascetismo, pues me conocéis como me conoce Janaki, hija de Janaka, madre del universo y compañera más amada de Sri Rama, Fuente de Misericordia. [...]
En referencia al Nombre de Sri Rama, Tulsidas dice:
[...] Sólo por la Gracia del Nombre el Señor Sambhu es inmortal y, aunque dotado de adornos poco propicios, es sin embargo fuente de bendiciones.
Del mismo modo, sólo por la Gracia del Nombre los Siddhas, sabios y yoguis como Suka, Sanaka y otros, gozan de éxtasis divinos.
Narada comprendió la gloria del Nombre; por ello, mientras que Sri Hari es amado por el mundo, y Hara es querido por Sri Hari, Narada es querido por ambos, Hari y Hara. [...]
Tras el nacimiento de Parvati, hija de Himachala
[...] Cada día era un gozo nuevo en la casa de Himachala, cuya gloria era cantada hasta por los grandes dioses como Brahma.
Oyendo hablar de esto, Narada quiso ir a casa de Himachala.
El rey de las montañas le recibió con gran respeto; tras lavar los pies del sabio, le condujo a un hermoso asiento.
Inclinó su cabeza a los pies del sabio, al igual que su esposa, y roció toda su morada con el agua santificada por sus pies.
Himachala habló de lo afortunado que era y, llamando a su hija, la colocó a los pies del sabio.
"Tú sabes todo, presente, pasado y futuro y lo penetras todo.
Por tanto, oh buen sabio, considera y dime qué hay de bueno y qué hay de malo en mi hija."

El sabio, sonriendo, contestó con estas palabras dulces y reveladoras:

"Tu hija es una mina de virtudes -es hermosa, amable e inteligente por naturaleza-.
Será llamada Uma, Ambika y Bhavani.
Adornada con todas las buenas cualidades, la muchacha ganará el amor irreprochable de su esposo.
Permanecerá unida a su señor por siempre y traerá gloria a sus padres. Merecerá el respeto de todo el universo; aquel que espere en ella lo obtendrá todo.
Sólo con pensar en su nombre, las mujeres de este mundo podrán permanecer fieles a su señor, lo cual es difícil y resulta afilado como el filo de una espada.
Tu hija, oh Himalaya, ha sido dotada de signos favorables.

Escucha ahora los pocos defectos que posee.
Desprovista de méritos, libre de orgullo, sin padre ni madre, despreocupada y libre de dudas.
Un asceta de pelo enmarañado y corazón libre de todo anhelo, completamente desnudo y con extraños atavíos, tal ser será su señor, pues lo puedo leer en la palma de su mano.
"

Al oír las palabras del sabio y tomándolas como ciertas, Himalaya y su esposa quedaron muy desconsolados, mientras que Uma estaba muy contenta. Ni siquiera Narada podía percibir esta diferencia.

Aunque su expresión exterior era igual, su sentimiento era distinto. Girija y todos sus compañeros de juegos, Himalaya y su esposa Mena, todos tenían el cabello crispado y los ojos llenos de lágrimas.
Las palabras del sabio celestial Narada debían ser ciertas: Uma las recordaba en su corazón con alegría. El amor por los pies de loto de Shiva brotó en su corazón.
Sin embargo, carecía de confianza en Sí misma, pues la unión con Shiva le parecía muy difícil.
Comprendiendo que el momento no era apropiado para revelarlo, escondió su emoción y se sentó al lado de uno de sus compañeros.

La predicción del sabio no podía ser falsa: este pensamiento preocupaba a Himavan y su esposa, así como a los amigos de Uma.
Sosegándose, el señor de las montañas dijo: "Dime, santo señor, ¿qué solución deberíamos aplicar?"

El jefe de los sabios, Narada, respondió:
"Escucha, oh Himavan; nadie puede cambiar lo que el Destino ha dispuesto, ni los dioses, demonios, seres humanos, Nagas o sabios.
Sin embargo, te daré una solución: puede que te sirva si el cielo te ayuda.
Sin duda Uma tendrá el esposo que te he descrito. Pero de acuerdo con mis conocimientos, los defectos del esposo de Uma están presentes en Shiva.
Si ella se casa con Sankara, todos considerarán los defectos tan buenos como las virtudes.

Aunque Sri Hari utiliza el dios-serpiente como lecho y duerme sobre él, los sabios no le culpan por esto.
Aunque el Sol y el fuego, absorben la humedad en todos los objetos, esto no les humedece.
Toda clase de agua, pura e impura, fluye en el Ganges, pero nadie llama impuro al santo río.
Igual que el Sol, el fuego y el Ganges, el sabio no conoce la culpa.
Si, sintiéndose orgullosos de su sabiduría, los hombres imitan a los grandes sabios, son arrojados al infierno durante todo un Kalpa o vida del universo. ¿Puede un alma encarnada luchar contra Dios?

Los hombres santos no deben beber vino, aunque se les diga que se ha hecho con agua del Ganges; pero el mismo vino se hace puro cuando se vierte en el Ganges.
La diferencia entre un alma individual y Dios debe explicarse también así.
Sambhu es todopoderoso por naturaleza, pues es Dios mismo.
Por lo tanto, el matrimonio con El será favorable en todos los aspectos.
El gran Señor Shiva es verdaderamente difícil de agradar, pero queda satisfecho enseguida cuando se hace penitencia.

Si tu hija practica la austeridad, el Asesino del demonio Tripura, Shiva, puede incluso borrar las líneas del Destino.
Y aunque haya muchos que le pretendan en el mundo, ella no puede tener otro compañero excepto Shiva.
Él es el dador de todos los favores, disipador del sufrimiento del que suplica, océano de bondad y alegría de Su devoto.
Sin complacer a Shiva no se pueden cumplir los deseos ni con millones de prácticas yóguicas y Japas.
"

Diciendo esto y con la mente fija en Sri Hari, Narada dio sus bendiciones a Girija y dijo:
"Olvida todo temor, oh señor de las montañas; todo saldrá bien".

Después de hablar así, el sabio regresó a La morada de Brahma.

Al encontrar a su esposo solo, Mena le dijo:
"Mi señor, yo no pude comprender las palabras del sabio.
Si el compañero de nuestra hija, su casa y su linaje son incomparables y dignos de Uma, debe realizarse pronto el matrimonio.
Si no, es mejor que la muchacha siga soltera, ya que Uma es tan querida por mí como mi propia vida.
Si no conseguimos un esposo digno de Girija, todos dirán que Himalaya es torpe por naturaleza.
Recuerda esto, mi señor, cuando establezcas la alianza para que no pueda haber causa de arrepentimiento".
Tras estas palabras, Mena se postró con la cabeza a los pies de su señor.

El señor de las montañas, Himalaya, replicó con voz cariñosa:
"Antes saldrán llamas de fuego de la Luna que resulte falsa la profecía de Narada.
Olvida toda preocupación, querida, y fija tu mente en el Señor. Sólo Él que ha creado a Parvati le dará la felicidad.
Si tienes amor por tu hija, ve y aconséjale que practique la austeridad para que se produzca su unión con Shiva: no hay otra forma de superar la tristeza.

Las palabras de Narada son sabias y llenas de razón.
Shiva es fuente de belleza y virtudes: sabiendo esto, no abrigues ningún temor, Sankara es irreprochable en todos los aspectos."

Tras oír las palabras de su esposo, Mena se sintió contenta; al instante se levantó y fue donde estaba Girija.
Al ver a Uma, las lágrimas brotaron de sus ojos y con cariño cogió la niña en su regazo.
Una y otra vez la abrazaba; su voz estaba ahogada por la emoción y su lengua estaba paralizada.

La Madre del universo, la omnisciente Bhavani, habló entonces estas dulces palabras que alegraron el corazón de su madre.

"Escucha, madre: voy a contarte una visión que tuve. Un brahmán bello y de hermosa figura me dio el siguiente consejo:
'Reconociendo la verdad de las palabras de Narada ve y practica la austeridad, oh doncella de la montaña; la idea es también del agrado de tus padres.
La austeridad conduce a la alegría y pone fin a la tristeza y los males. Por la virtud de la penitencia Dios creó el universo.
Gracias a la penitencia Vishnu protege el mundo entero. Gracias a la penitencia Sambhu se encarga de destruirlo.
También gracias a la penitencia Sesa lleva el peso de la Tierra sobre su cabeza.
En realidad, la creación entera se sostiene con la penitencia, Bhavani.
Ten esto presente y practica la austeridad.' "

Al oír esto, la madre quedó maravillada. Llamó a Himalaya y le comunicó la visión.
Tras consolar a sus padres, Uma salió a hacer penitencia llena de gozo. Toda su familia lloraba de pena y nadie decía nada. [...]
El Señor Shiva pide a los siete sabios que pongan a prueba el amor de Parvati:
[...] Entonces los sabios vieron a Gauri como si fuera la penitencia en persona. Y le dijeron:
"Escucha, hija de Himachala: ¿por qué practicas una penitencia tan dura?
¿A quién adoras y qué buscas? ¿Por qué no nos revelas tu secreto?"

"Me siento muy débil para cumplir mi misión. Os reiréis al escuchar mis locuras.
Mi mente ha adoptado una postura rígida y no presta atención a los consejos; podría incluso levantar un muro de agua.
Confiando en la verdad de la profecía de Narada, anhelo volar incluso sin tener alas.
Fijaos en mi locura: Siempre ansío tener a Shiva como esposo.
"

Al oír esta respuesta los sabios rieron y dijeron:
"Después de todo, tu cuerpo debe su existencia a una montaña; dinos quién ha escuchado las palabras de Narada y quién vive en su casa.
Él llamó y reprendió a los hijos de Daksha y éstos no volvieron a ver su casa. Destruyó la casa de Chitraketu y luego Hiranyakashipu sufrió el mismo destino.
Los hombres y mujeres que escuchan las palabras de Narada dejan siempre sus hogares y se vuelven mendigos.

De corazón astuto, tiene los atributos de un hombre piadoso; y haría que todos fueran como él.
Confiando en sus palabras, tú deseas un esposo apático por naturaleza, desprovisto de atributos, sin vergüenza ni hogar, y desnudo, de aspecto poco agradable, con una
guirnalda de calaveras en el cuello; además no tiene familia y se adorna con serpientes.

Dinos, ¿qué felicidad esperas al conseguir un marido así? ¡Has sido presa fácil para los planes de ese impostor!

Shiva se casó con Sati por intercesión de algunos amigos, pero luego la abandonó y dejó que muriera.
Ahora Shiva vive despreocupado; pide limosna y disfruta de un buen sueño.
Pueden las mujeres permanecer siempre recluidas en una casa?.

Acepta nuestro consejo. Hemos pensado en un compañero excelente para ti, excepcionalmente hermoso, piadoso, agradable y bondadoso, cuya gloria y hazañas cantan los Vedas.
Él está libre de toda mancha, es una mina de todas las virtudes y señor de Lakshmi, y tiene su morada en Vaikuntha.
Haremos que te puedas unir a él,"

Al oír esto, Bhavani rio y dijo:
"Os habéis dado cuenta de que mi cuerpo está hecho de roca.
Preferiría morir antes que abandonar mi propósito.
El oro es un producto de la roca que no pierde sus cualidades a pesar de ser echado al fuego.
Yo no puedo olvidarme de las palabras de Narada; a mí no me importa que mi casa esté llena o vacía.
El que no tiene fe en las palabras de su maestro no puede alcanzar la felicidad ni el éxito ni siquiera en sueños.

Puede que el gran dios Shiva esté lleno de faltas y Vishnu sea fuente de virtudes. Sin embargo, tú sólo deseas al que alegra tu corazón.
Si me hubierais hablado antes, oh grandes sabios, habría escuchado vuestro consejo con respeto.
Pero ahora que he consagrado mi vida a Sambhu, ¿quién va a pesar sus méritos y sus faltas?

Si estáis empeñados en unir a una pareja y no podéis evitarlo, no faltan pretendientes y doncellas con quienes lo podéis hacer; los que encuentran satisfacciones en esos juegos no conocen el aburrimiento.
Pero yo debo casarme con Sambhu o quedarme virgen, no importa si tengo que seguir luchando diez millones de vidas.
No me olvidaré de los consejos de Narada, aunque Sambhu mismo me diga cien veces que lo haga"
[...]
Luego que el Señor Shiva transformara en cenizas a Cupido:
[...] Creyendo que el momento era oportuno, los siete sabios hicieron su aparición, e inmediatamente Brahma les envió a la casa de Himavan.
En primer lugar fueron a ver a Bhavani y se dirigieron a ella con estas palabras a un tiempo dulces y engañosas:
"Por fiarte de los consejos de Narada, no prestaste atención a nuestras reconvenciones.
Tu promesa ha sido destruida, pues el gran Señor Shiva ha quemado al dios del amor".

Al oír esto, Bhavani sonrió y dijo:
"Oh grandes e iluminados sabios; habéis hablado bien.
Según vosotros, ahora Sambhu ha quemado al dios del amor, pero hasta ahora sufría por causa del amor.
Sin embargo, yo sé que Shiva está eternamente en contacto con el Infinito, no ha sido creado, es irreprochable, libre de toda pasión y alegría humana.
Sabiendo que es así, si yo le he servido con amor en pensamiento, palabra y obra, escuchadme, grandes sabios: el Señor misericordioso hará que se cumpla mi promesa.
Vuestra afirmación de que Hara ha quemado al dios del amor da muestras de una lamentable falta de pensamiento en vosotros.
El fuego, amigos, posee la propiedad inherente de que la escarcha no se le puede acercar, y si lo hace perece irremediablemente. Igualmente ocurre con el dios del amor y el gran Señor Shiva". [...]
Tras la llegada del Señor Shiva a su boda con Parvati:
[...] Todas las doncellas allí reunidas se sintieron afligidas al ver tan triste a la esposa de Himachala.
Recordando el cariño de su hija, se lamentaba, lloraba y exclamaba así:
"¿Qué daño he hecho yo a Narada para que haya arruinado así mi hogar y aconsejado de tal forma a Uma que se haya empeñado en sufrir penitencia para conseguir un marido loco?
En realidad, el sabio Narada desconoce la pasión y el cariño; no tiene riquezas, hogar ni esposa y permanece indiferente ante todo. Por eso se dedica a destruir los hogares de los demás.
Él no tiene vergüenza ni temor.
¿Qué sabe una mujer estéril de los dolores del parto?"

Al ver a Su madre tan apenada, Bhavani le habló con dulzura y prudencia diciéndole:
"Lo que la Providencia ha dispuesto no se puede alterar. Comprende esto y no estés preocupada, madre.
Si mi destino es tener un esposo loco, ¿para qué vamos a culpar a alguien?
¿Puedes cambiar acaso las leyes de la Providencia?
Así pues, no te lamentes innecesariamente. No te reproches nada; cesa de quejarte: éste no es momento de lamentos.
Dondequiera que yo vaya, debo recoger toda la alegría y la tristeza que me ha sido asignada."


Al oír la suavidad y corrección de las palabras de Uma, todas las mujeres se entristecieron.
Culpaban al Creador con varios argumentos y caían lágrimas de sus ojos.
Al enterarse de esto, Himachala se dirigió a su casa acompañado de Narada y los siete sabios.

Entonces Narada les tranquilizó a todos, contándoles la vida pasada de Uma, y dijo:
"Mena, escucha mis palabras de verdad: tu hija no es otra sino Bhavani, Madre del universo.
Ella es la divina energía, imperecedera y no creada, que no tiene principio. Ella es la mitad inseparable de Sambhu.
Ella crea, sostiene y destruye del universo y toma el aspecto de una forma material según Su deseo.

Primero nació en la casa de Daksha. Su nombre era Sati y Su forma bella.
En esa encarnación Sati también se casó con Sankara. La historia es bien conocida en todo el mundo.

Un día, cuando regresaba a casa con Shiva, vio a Sri Rama que es como el Sol para la raza de loto de los Raghus.
Maravillada por Su mirada, no escuchó los consejos de Shiva y se engañó al querer disfrazarse de Sita.
Sankara la repudió porque Le había ofendido haciéndose pasar por Sita.
Una vez separada de Hara, fue a presenciar el sacrificio preparado por su padre y se consumió en el fuego del Yoga.

Ahora, ha vuelto a nacer en tu casa y ha pasado por grandes penalidades para ganar el favor de Su Señor.
Así, pues, no dudes más; Girija (tu hija) es siempre la bien amada de Sankara
."

Al oír el relato de Narada, la tristeza de sus corazones desapareció. En un instante estas nuevas se divulgaron por toda la ciudad. [...]
El sabio Yajñavalkya dice a Bharadwaja
[...] En una ocasión Narada maldijo al Señor; eso sirvió de excusa para que Él se encarnara en un Kalpa.

Girija se quedó sorprendida al escuchar esto, y dijo:
"Narada es un devoto de Vishnu y un alma iluminada. ¿Cómo fue entonces que maldijo al Señor?
¿Qué ofensa había cometido contra él el Señor de Lakshmi?
Cuéntamelo, oh Destructor del demonio Tripura. Me parece muy raro que el sabio fuera presa de la ilusión"


Entonces, el gran Señor Shiva respondió sonriendo:
"No hay nadie iluminado o engañado.
El hombre se convierte en un instante en aquello que el Señor de los Raghus desea para Él en un momento determinado"
.

Yajñavalkya dijo: Voy a contar las virtudes de Rama, oh Bharadwaja; escucha con devoción.
Renunciando al orgullo, oh Tulsidas, adora el Señor de los Raghus, que pone fin a la transmigración de las almas.

En las montañas del Himalaya había una cueva muy sagrada; cerca de ella corría el hermoso río celestial Ganges.
Esta ermita tan santa y bella atraía mucho la mente del sabio celestial Narada.
Al ver la montaña, el río y el bosque, su corazón comenzó a sentir amor por los pies del señor de Lakshmi.
El pensamiento de Sri Hari rompió el encanto de la maldición pronunciada por Daksha, que no le permitía quedarse permanentemente en un lugar; y su mente, pura por naturaleza, entró en éxtasis.

Al ver el estado del sabio, Indra sintió aprensión.
Llamando al dios del amor, le recibió con gran honor y le dijo: "Te pido que vayas con tus compañeros".
El dios del amor partió muy contento.

Indra temía que el sabio celestial quisiera ocupar su puesto. Los avariciosos siempre tienen miedo de todos como el malvado cuervo.
Igual que un perro tonto, al ver al rey de los animales, sale huyendo con un hueso seco, temiendo en su ignorancia que el león se lo robe, Indra, libre de escrúpulos, actuó de esa forma.

Cuando el dios del amor llegó a la ermita, con su poder ilusorio hizo que surgiera la estación primaveral.
Capullos multicolores aparecieron en los árboles; los cucos cantaban y las abejas zumbaban.
Brisas deliciosas, frescas, suaves y fragantes soplaban, avivando el fuego de la pasión.
Rambha y otras doncellas celestiales, de aspecto siempre joven, y expertas en amoríos, cantaban dulces melodías y se entregaban a muchos juegos, con una pelota en la mano.
El dios del amor se sentía feliz de ver a sus compañeros y empleaba muchos trucos engañosos.
Pero estos trucos no producían ningún efecto en el sabio.

Cupido, sintiéndose culpable, tenía miedo de su propia destrucción.
¿Cómo se puede atrever alguien a traspasar las fronteras de aquel que tiene como protector al Señor de Lakshmi?
Sintiéndose decepcionados, el dios del amor y sus amigos conocieron su derrota y se agarraron a los pies del sabio, hablándole con profunda humildad.

En la mente de Narada no había ira, tranquilizó al dios del amor hablándole con palabras amistosas.
Luego, postrando su cabeza a los pies del sabio y obteniendo su permiso, el Amor partió con sus compañeros.
Al llegar al reino de Indra le contó, por un lado sus intentos, y por, otro la bondad del sabio. Al oír su relato, todos se quedaron admirados; alabaron al sabio y se postraron ante Hari.

Entonces Narada fue a ver a Shiva; estaba orgulloso de su victoria y le habló de todos los trucos del amor.
Sabiendo que Él era su mejor amigo, el gran Señor Shiva le aconsejó así:
"Oh sabio, te lo pido una y otra vez, nunca cuentes esta historia a Hari como me la has referido a mí.
Aunque surja la ocasión, por favor, guárdatela."


El consejo de Sambhu era muy sabio, pero no agradó a Narada.

Escucha ahora, Bharadwaja, lo que ocurrió. La voluntad de Hari siempre prevalece.
Sólo prevalece la voluntad de Sri Rama, nadie la puede alterar. El consejo de Sambhu no fue tenido en cuenta por el sabio.

Narada fue a la morada de Brahma.
Luego, cantando las glorias de Sri Hari y acompañándose por la hermosa tampura que llevaba, el señor de los sabios, Narada, maestro en la música, se dirigió al
océano de leche, donde se halla la morada de Lakshmi, Bhagavan Narayana, que es la personificación de Vedanta.

La morada de Rama (Lakshmi) se levantó para recibirle lleno de alegría y compartió su asiento con el sabio.
El Señor de toda la creación, animada e inanimada, dijo con una sonrisa: "Has tardado mucho en concederme este favor, querido sabio".
Narada le contó las obras del amor, aunque Shiva se lo había prohibido.

La Maya del Señor de los Raghus es portentosa. Ningún hombre nacido en este mundo está libre de su encanto.

Con la mirada impasible, pero con palabras duras, el Señor dijo:
"Por tu mismo pensamiento, el engaño, la lujuria, la arrogancia y el orgullo desaparecen.
¡Ten cuidado, oh sabio! Sólo la mente de aquel cuyo corazón no conoce la sabiduría y el desapego, es susceptible a la ilusión.
Tú eres firme en tu voto de castidad; nunca podrás ser afectado por las olas del Amor".


Narada replicó con un sentimiento de orgullo: "Señor, es debido sólo a Tu gracia".

El compasivo Señor pudo ver que un árbol enorme de orgullo había brotado en su corazón, "Pronto lo cortaré desde la raíz, pues mi deber es servir a Mis siervos.
Debo idear algún plan que beneficie al sabio y al mismo tiempo Me sirva de diversión".


Así pues, postrándose a los pies de Sri Hari, Narada partió.
El orgullo había crecido en su corazón.

El Señor de Lakshmi (diosa de la prosperidad) puso Su Maya en funcionamiento. Ahora escucha sus inagotables acciones.

La Maya del Señor creó una ciudad de ochocientas millas cuadradas.
Las múltiples bellezas arquitectónicas de esa ciudad eran superiores incluso a las de la propia capital de Vishnu.
Estaba habitada por hombres y mujeres hermosos, que se podrían tomar por encarnaciones del dios del amor y de su esposa Rati.
Un rey, llamado Silanidhi, gobernaba la ciudad; poseía muchísimos caballos, elefantes y tropas de soldados.
Contaba con la grandeza y el lujo de cien Indras, y era una fuente de gracia, esplendor, poder y sabiduría.
Tenía una hija llamada Viswamohini, cuya belleza extasiaba incluso a Lakshmi. Era la encarnación misma de la Maya de Sri Hari, poseedora de todas las virtudes.
¿Quién podría describir su encanto?
La princesa iba a casarse por elección propia; innumerables reyes llegaron a la ciudad ofreciéndose como pretendientes.

El sabio Narada entró en la ciudad y comenzó a preguntar a la gente. Al enterarse de todo lo ocurrido allí, se dirigió al palacio del rey. El rey le rindió honor y le ofreció un asiento.
El rey presentó la princesa a Narada, y dijo: "Dime, pensándolo bien, todo lo bueno y lo malo que hay en ella".

Al ver su belleza, el sabio olvidó completamente su desapego y se quedó contemplándola mucho rato.
Cuando leyó los signos de buen augurio en su cuerpo, se perdió en el ensueño.
Estaba muy feliz en su corazón, pero no podía mencionar abiertamente esos signos de felicidad.
"El que se case con esta muchacha -se dijo a sí mismo-, se volverá inmortal, y nadie podrá vencerle en el campo de batalla.
Aquel que sea elegido por la hija de Silanidhi como su señor será adorado por la creación entera de seres animados e inanimados.
"

Tras leer estos signos, el sabio se los guardó para sí y mencionó al rey algunos inventados por él. Diciéndole al rey que su hija prometía cosas grandes, Narada se fue.
Y pensó para sí: "Voy a planear algún medio para que la princesa me elija como marido".

Ya no tenía fervor para practicar Japa ni austeridades. Y se decía: "Dios mío, ¿cómo puedo conseguir a la muchacha?
Lo que se necesita en esta ocasión es encanto personal y gran belleza, para que la princesa se enamore de mí y me coloque la guirnalda de la victoria en mi cuello.
Voy a pedir a Hari el don de la belleza; pero yendo hasta Él perdería mucho tiempo. Sin embargo, no tengo otro amigo como Hari, Así pues, esperaré que Él venga a ayudarme.
"

Entonces Narada comenzó a rezar, y el Señor misericordioso apareció ante él.
Al verlo, los ojos del sabio se tranquilizaron. Se sentía contento, y seguro de que su deseo se iba a cumplir.
Con gran humildad contó al Señor lo sucedido, y le dijo: "Sé bondadoso conmigo y ayúdame. Señor, derrama sobre mí Tu propia belleza; si no, no podré poseerla.
Haz sin tardar aquello que me pueda ayudar, pues yo siempre he sido Tu sirviente, Señor
".

Dándose cuenta del gran poder de Su propia Maya, el Señor, que se compadece de los pobres, sonrió y dijo:
"Narada, escúchame. Sólo haré lo que sea bueno para ti, nada más.
Mis palabras nunca pueden estar equivocadas.
¡Escucha, Oh asceta contemplativo! Si un enfermo pide algo que le va a perjudicar, el médico no se lo da.
Igualmente yo he decidido hacer sólo lo que te beneficie."


Y diciendo esto, el Señor desapareció. Bajo el hechizo de Su Maya, el sabio estaba tan engañado que no podía comprender las claras palabras de Sri Hari.

El gran sabio se apresuró al lugar donde iba a suceder la elección del esposo.
Ricamente ataviados, los pretendientes reales habían ocupado sus respectivos lugares, acompañados de su séquito.
El sabio estaba contento, y pensaba: "Mi belleza es tan incomparable que la princesa nunca cometería el error de elegir a otro por esposo".
Pero, por el bien del sabio, el Señor le había hecho horrible más allá de las palabras. Pero nadie se percataba del cambio que había sufrido. Todos sabían que era Narada, y le saludaban como tal.

Dos siervos de Shiva habían acudido también allí. Conocían el secreto, y, disfrazados de brahmanes, estaban por allí divirtiéndose.
Estos siervos de Mahesa se sentaron en la misma fila donde estaba Narada, extremadamente orgulloso de su belleza.
Como iban disfrazados de brahmanes, no podían ser reconocidos.
Lanzaban comentarios sarcásticos a Narada, diciéndole: "Hari ha dotado a este -hombre de tanta belleza que, al verle, la princesa se enamorará y le elegirá, creyendo que es El mismo Hari".

El sabio estaba ofuscado por una nube de ilusión, pues su corazón había sido robado por el amor.
Los siervos de Shiva se reían de él y se divertían mucho. Y aunque el sabio oía su conversación, no podía seguirla, ya que estaba cegado por el orgullo.

Nadie percibía este extraordinario fenómeno; sólo la princesa pudo ver su fealdad.
En cuanto vio su cara de mono y su espantoso cuerpo, se llenó de ira.
Acompañada por sus doncellas, la princesa se deslizaba como un cisne.
Con una guirnalda de victoria en sus manos de loto, iba recorriendo el lugar, examinando a cada uno de sus pretendientes reales.
Y ni siquiera se dignó a mirar el lugar donde Narada se sentaba, lleno de orgullo.
Una y otra vez el sabio se levantaba y miraba a su alrededor; los siervos de Hara sonreían al verle tan impaciente.

El hermoso Señor acudió allí, disfrazado de rey, y la princesa colocó la guirnalda de la victoria en Su cuello.
El Señor de Lakshmi se llevó a la novia, ante la desesperación de todos los reyes reunidos. El sabio se sentía muy afectado.
La vanidad le había privado de la razón, y se sentía como si del extremo de su vestido, se hubiera caído una gema, débilmente atada.

Los siervos de Hara dijeron sonrientes: "Mírate la cara en un espejo".
Tras decir esto, escaparon como con miedo, y el sabio se miró en el agua.
Su furia no conocía límites cuando pudo contemplar su rostro, y pronunció una maldición terrible a los siervos de Shiva:
"Oh vosotros, impostores y pecadores; id y naced en cuerpos de demonios.
Os habéis burlado de mí, así que recibid lo que merecéis. Atreveos a burlaros de un sabio otra vez.
"

Volviendo a mirar en el agua, vio que había recuperado su forma, pero su corazón no hallaba consuelo.
Sus labios temblaban y la indignación invadía su corazón.
Inmediatamente se dirigió al lugar donde estaba el Señor de Lakshmi. "O le insulto, o muero a Su puerta -se dijo-, pues Él me ha convertido en objeto de ridículo para todo el mundo."

El terror de los demonios, Sri Hari, vino a su encuentro. Iba acompañado de la Diosa Rama y de la princesa mencionada antes.

El señor de los inmortales habló con palabras suaves:
"Santo señor, ¿hacia qué destino te diriges tan distraído?"

Al oír esto, Narada se llenó de ira. Dominado por la Maya, ya no actuaba con razón, y dijo:
"No puedes soportar que los demás tengan buena suerte. Estás lleno de celos y engaño.
Agitando el océano volviste loco a Rudra, e incitándole por medio de los dioses le hiciste tragar el veneno.
Distribuyendo un licor intoxicante a los demonios y veneno a Sankara, te apropiaste de Rama y de la hermosa gema.
Siempre has sido egoísta y perverso, y traidor en Tus acciones.

Eres absolutamente independiente y no estás subordinado a nadie; por eso haces todo lo que te apetece.
Rebajas a un alma buena y redimes a una persona ruin y nunca te regocijas ni te apenas por ello.
Engañando a todos, te has acostumbrado a esos trucos. Nunca sientes miedo y siempre te empeñas en cumplir Tu deseo.
No conoces las buenas y las malas acciones; hasta ahora nadie ha podido corregirte.
Esta vez has jugado con fuego y recogerás lo que has sembrado.
Toma esa misma forma que me has impuesto a mí: ésta es mi maldición: Tú me hiciste parecer un mono; por ello ahora tendrás monos por compañeros.
Y de la misma forma que me has engañado y llenado de sufrimiento a mí, Tú también sufrirás el dolor de estar separado de Tu esposa.
"

Aceptando alegremente la maldición, el compasivo Señor suplicó varias veces al sabio, y le liberó del encanto irresistible de Su Maya.

Cuando Sri Hari disipó el hechizo de Su Maya, a Su lado ya no estaban ni Rama ni la princesa.
Muy consternado, el sabio se agarró a los pies de Hari y dijo:
"Oh aliviador del mal del que suplica, sálvame!
Oh hermoso Señor! Haz que mi maldición no se cumpla
".

El Señor, tan misericordioso con los humildes, respondió: "Fue Mi voluntad".
Y el sabio repetía: "Yo Te lance muchos insultos. ¿Cómo se perdonarán mis pecados?"

El Señor dijo: "Ve y repite los nombres de Sankara cien veces; tu corazón se sentirá aliviado enseguida.
Nadie me es tan amado como Shiva: nunca te olvides de esto.
Oh sabio, aquel que no sigue la voluntad de Shiva, nunca tendrá verdadera devoción por Mí.
Guarda esto en tu mente y recorre la Tierra. Mi Maya no te perseguirá más".


Habiendo tranquilizado así al sabio, el Señor desapareció.

Luego Narada se dirigió al Satyaloka cantando las alabanzas de Sri Rama.

Cuando los siervos de Shiva vieron al sabio por el camino, libre de toda ilusión y lleno de gozo, se le acercaron muy alarmados, y tomando sus pies, le hablaron con gran humildad:
"Oh gran sabio, somos siervos de Shiva, no brahmanes.
Cometimos un gran pecado y hemos recogido su fruto. Ahora líbranos de esta maldición, oh sabio bondadoso".

Narada, que era compasivo con los humildes, replicó:
"Id y tomad la forma de demonios. Poseeréis una enorme fortuna, grandeza y fuerza.
Cuando hayáis conquistado el universo con el poder de vuestro brazo, el Dios Vishnu tomará forma humana.
Muriendo a Sus manos en una batalla os liberaréis, y nunca volveréis a nacer
".

Postrándose a los pies del sabio, partieron y en su momento volvieron a nacer como demonios.
En un Kalpa (ciclo de la creación) el Señor Sri Hari tomó forma humana por esta razón.
Prometió alegrar a los dioses, regocijar al virtuoso y aliviar la Tierra de su peso.

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Sabiendo que los dioses y la Tierra estaban sobrecogidos por el terror y escuchando sus amorosas peticiones, una voz profunda vino del cielo, y se llevó todas sus dudas y preocupaciones, hablando así:

"No temáis, oh sabios, Siddhas e Indra (jefe de los dioses); por vuestro bien tomaré la forma de un ser humano.
Naceré en el glorioso linaje solar como ser humano, acompañado de mis otras manifestaciones.
El sabio Kashyapa y su esposa hicieron grandes penitencias; a ellos ya les he concedido un favor.
Han aparecido en la ciudad de Ayodhya para gobernar a los hombres en la forma de Dasaratha y Kausalya.
Yo naceré en su casa, tomando la forma de cuatro hermanos, como es costumbre en el linaje Raghu.
Cumpliré todo lo que dijo Narada, y descenderé con Mi Energía Suprema.
Así liberaré a la Tierra de todo su peso; no temáis, oh dioses."


Cuando la voz divina llegó a oídos de los dioses, éstos regresaron con el corazón tranquilo.
Entonces Brahma apaciguó a la Tierra, que quedó libre de todo miedo y se sintió aliviada en su corazón. [...]
Tras conocer a Sri Rama, Sita eleva una plegaria a Bhavani:
[...] "Los cuatro regalos de la vida se alcanzan fácilmente sirviéndote a Ti, oh dadora de bienes, amada de Shiva .
Todos los que adoran Tus pies de loto, oh Ser Resplandeciente, alcanzan la felicidad, ya sean dioses, hombres o sabios.
Tú conoces bien el anhelo de mi corazón, pues moras siempre en todo corazón. Por eso he preferido no decírtelo abiertamente."

Con estas palabras, la Hija de Videha agarró los pies de la imagen.
Bhavani se sintió emocionada por Su mansedumbre y devoción; la corona de la imagen se cayó y el ídolo sonrió.
Sita colocó reverentemente el regalo divino sobre Su cabeza. El corazón de Gauri estaba lleno de gozo y habló así:

"Escucha, Sita, mi infalible bendición: el deseo de Tu corazón se cumplirá.
Las palabras de Narada son siempre verdaderas; el pretendiente en quien se ha fijado Tu corazón será ciertamente Tuyo.
El pretendiente de tez morena y hermoso rostro de quien estás enamorada será ciertamente Tuyo.
El gracioso y omnisciente Señor es consciente de Tu fidelidad y amor" [...]
Tras el secuestro de Sita en manos del demonio Ravana:
[...] Cuando el sabio Narada vio al Señor sufriendo la pena de la separación, se sintió profundamente perturbado.

"Por someterse a mi maldición, el Señor está soportando muchas penalidades.
Por ello debería ir y ver a tan noble Señor, ya que puede que no vuelva a presentarse una oportunidad como ésta.
"

Reflexionando así, Narada se dirigió, tampura en mano, al lugar donde el Señor estaba descansando. Con suave voz cantó las hazañas de Sri Rama, profundizando en todos los detalles.

Cuando se postró ante el Señor, éste le alzó y le abrazó durante mucho tiempo. Después de preguntarle por su salud, le sentó a Su lado, mientras que Lakshmana lavaba Sus pies con reverencia.

Después de muchas súplicas y dándose cuenta de que el Señor estaba muy complacido, Narada juntó sus palmas de loto y habló así:
"Escucha, oh Señor de los Raghus, Tú eres generoso por naturaleza: otorgas deleitables dones que son inalcanzables y también dones alcanzables.
Garantízame, maestro, sólo un don que te voy a pedir, aunque Tú, puesto que resides en el corazón de todos, ya lo conoces aun sin pedirlo.
"

"Tú me conoces, querido sabio: ¿He ocultado alguna vez algo a mis devotos?
¿Qué es lo que yo guardo tan cuidadosamente para que tú no me lo puedas pedir?
No hay nada que pueda negar a mis devotos, ni siquiera por error."


Entonces Narada dijo complacido:

"Este es el don que pretendo pedir: aun cuando mi Señor tiene muchos nombres, cada uno de ellos más grande que los demás, así lo declaran los Vedas, deja que
el nombre de RAMA, mi Señor, sobrepase a los otros nombres en fuerza para exterminar la raíz de los pecados, así como un cazador de aves mata a toda una bandada de pájaros.
Que el nombre de RAMA brille como la Luna y los otros nombres como una multitud de estrellas en el cielo sin nubes del corazón de Tus devotos durante la noche de luna llena de la devoción hacia Ti
".

El Todomisericordioso Señor de los Raghus, replicó: "¡Sea!"
Narada se sintió muy complacido y se postró a los pies del Señor.

Viendo al Señor de los Raghus tan complacido, Narada habló de nuevo con delicados tonos:
"Escucha, oh Rama: Cuando moviste Tu Maya y me hiciste enamorarme locamente, oh Señor de los Raghus, quise casarme, ¿Por qué no me dejaste llevar a cabo mi deseo?"

"Escucha, oh sabio: Yo siempre cuido de aquellos que me adoran con total fe, al igual que una madre cuida a su niño.
Si un niño pequeño corre a agarrarse al fuego o a una serpiente, la madre lo salva apartándolo de ello.
Sin embargo, cuando su hijo ha crecido, ella lo ama sin lugar a dudas, pero no tanto como antes.

Los listos son como Mis hijos mayores, mientras que los humilde devotos son como Mis niños pequeños.
Un devoto depende de Mí, mientras que el primero, un hombre listo, depende de su propia fuerza; y ambos tienen que enfrentarse a enemigos como la lujuria y la ira.

Dándose cuenta de esto, el prudente Me adora y nunca abandona la devoción ni siquiera después de haber alcanzado la sabiduría.

Lujuria, ira, codicia, orgullo, etcétera, constituyen el más poderoso ejército de Ignorancia.
Pero entre ellos la más feroz y problemática es la encarnación de la Maya llamada mujer.

Escucha, oh sabio: los Puranas, los Vedas y los santos declaran que la mujer es como la estación de la primavera para el bosque de la ignorancia.
Y más aún, al igual que la estación del calor, ella seca las charcas y lagos de Japa la austeridad y las costumbres religiosas.

De nuevo, lujuria, ira, orgullo y celos derivan de ella, como la estación de las lluvias la mujer es lo único que agrada a todos.
Los deseos de vicio son como una cama de lilas, para la cual, como el otoño, ella es siempre agradable.
Todas las diferentes virtudes son como una cama de lotos, y como el invierno, la mujer, que es una fuente de bajos placeres, los marchita.

El excesivo crecimiento de la planta de Yawasa en la forma de la destrucción, tiene lugar cuando el invierno en forma de mujer aparece.
Para los búhos en forma de pecados, la mujer es una deliciosa noche de espesa oscuridad.
Hasta la razón, fuerza, virtud y verdad son como peces; y la mujer, así lo declaran los sabios, es como el anzuelo para atraparlos.
Una mujer joven es la raíz de todos los pecados, una fuente de tormento y una mina de calamidades.
Por ello, teniendo en cuenta todo esto, oh sabio, impedí tu matrimonio."


Mientras el sabio escuchaba el delicioso discurso de Sri Rama, un estremecimiento recorrió su cuerpo y sus ojos se llenaron de lágrimas, y dijo para sí:
"Dime, ¿existe otro maestro cuyo deseo es mostrar tal apego y orgullo por sus siervos?
Los hombres que rehúsan adorar a tal Señor libres de la ilusión son la ruina de la sabiduría, necios y desdichados
".

El sabio Narada hablo de nuevo al Señor con reverencia:
"Escucha, oh Rama, Tú eres buen conocedor de la sagrada ciencia: dime, mi Señor Raghuvira, las características propias de los santos, oh disipador del miedo a la transmigración".

"Voy a decirte, querido sabio, las cualidades de los santos en virtud de las cuales se mantienen ligados a Mi.
Ellos son maestros de las seis pasiones, lujuria, ira, codicia, pasión, orgullo y celos, sin pecado, desinteresados, firmes, no tienen pasiones, son puros, interna y externamente, están
llenos de dicha y poseen ilimitada sabiduría; no tienen deseos, son moderados en su dieta, sinceros, inspiradores, conocen y están unidos a Dios; son discretos, siempre
colman a los otros de honor, están libres de orgullo, poseen control sobre su mente y están muy versados en la costumbre de Dharma.

Son moradas de virtud, están por encima del dolor del mundo y libres de la duda.
No hay nada más querido para ellos que Mis pies de loto, ni siquiera su cuerpo o su casa.
Se sonrojan al escuchar las propias alabanzas, pero se sienten felices de escuchar las alabanzas ajenas.
De mente constante y plácida, nunca abandonan el camino correcto.
De naturaleza sincera y amorosa, están entregados a las oraciones, a la austeridad, al control de los sentidos, a la negación propia y a las costumbres religiosas y están comprometidos con los votos sagrados.
Son devotos a los pies de su Guru, del Señor Govinda y de los brahmanes.
Están llenos de piedad, perdón, amistad para con todos, comprensión y amabilidad bajo cualquier circunstancia y son sinceros devotos a Mis pies.

Además, están caracterizados por su serenidad, discreción, modestia, conocimiento de la verdad relacionada con Dios, así como por un correcto conocimiento de los Vedas y los Puranas.
Nunca recurren a la hipocresía, orgullo o arrogancia y no ponen su pie en el camino del pecado, ni por error.
Siempre están ocupados cantando o escuchando Mis historias y tratan de ayudar a los demás sin pedir nada a cambio.

Abreviando, oh buen sabio, las cualidades de los santos son tan numerosas que no pueden ser enumeradas por Sarada, la diosa de la elocuencia, ni por los Vedas.

¡Ni Sarada ni Sesa las pueden narrar!"


Tan pronto como escuchó esto, el sabio Narada se abrazó a los pies de loto del Señor.
De esta forma el Señor Todomisericordioso, protector del humilde, narró con Sus propios labios las virtudes de Sus devotos.
Narada se postró a los pies del Señor una y otra vez y partió hacia la morada de Brahma. [...]
Vibhisana, hermano de Ravana, dice a Hanuman, quien había adoptado la forma de un brahmán:
[...] "Dime todo sobre ti, santo señor.
¿Eres uno de los sirvientes de Sri Hari como Narada y otros?
Mi corazón rebosa de amor ante tu presencia.
¿O eres tú mismo Sri Rama, afectuoso amigo de los pobres, que has venido a bendecirme con tu presencia?" [...]
Luego de la batalla entre Sri Rama y Kumbhakarna:
[...] En ese momento llegó Narada, el sabio celestial.
Y elevándose en el aire cantó las glorias de Sri Hari con maravillosa y heroica emoción que complació al alma del Señor.
El sabio partió con las palabras: "Te ruego que aniquiles a ese infeliz de Ravana rápidamente". [...]
Tras vencer a Ravana y habiendo culminado su exilio, Sri Rama regresa a Ayodhya:
[...] En ese momento llegó Narada con su tampura y empezó a cantar la gloria de Sri Rama, que siempre es nueva.

"Mírame, oh Señor de ojos de loto, aliviador de la ansiedad, con bondad.
Oscuro de tez como el loto azul, oh Hari eres como una abeja que disfruta de la miel del corazón de loto del Señor Shiva, Destructor de Cupido, derrumbando poder de los demonios.
Tú traes deleite a los santos y sabios y borras los pecados.
Bondadoso con los brahmanes como una masa de nubes frescas ante un campo sediento, Tú eres el refugio del desamparado y el amigo del afligido.

Por el poder de Tu brazo has aplastado el enorme peso de la Tierra y has matado con ingenio a los demonios Khara, Dusana y Viradha.
Gloria a Ti, dichoso Destructor de Ravana, el más noble de los reyes, luna del lirio del linaje del rey Dasaratha.
Tu gran renombre es conocido en los Puranas, Vedas y Tantras, y se canta en las congregaciones de dioses, sabios y santos.

Tu nombre borra las impurezas de la era de Kali y destruye el apego a este mundo.
Te ruego que protejas al que Te suplica, señor de Tulsidas.
"

Después de narrar amorosamente las virtudes de Sri Rama, el sabio Narada regresó a la morada de Brahma, guardando en su corazón al Océano de belleza. [...]
El Señor Shiva dice a Uma:
[...] Cuando el Señor de los Raghus representó el juego de un combate con Meghananda, hijo de Ravana, cuyo solo pensamiento me llena de vergüenza, y se dejó atar por Meghananda, conquistador de Indra, el sabio Narada envió a Garuda.

Cuando Garuda, devorador de serpientes, hubo cortado las ataduras y partió, un profundo abatimiento poseyó su alma.

Acordándose de la atadura del Señor, el enemigo de las serpientes pensaba en el incidente así:
"Se me dijo que había venido a este mundo el desapegado Brahma que todo lo penetra, el Rey supremo que está por encima de la Maya y el error. Pero yo no percibí nada de Su divina gloria.
El mismo Rama, al repetir cuyo Nombre los hombres se liberan de los lazos del mundo, fue atado por un demonio insignificante que lo enrolló con serpientes".

Garuda hizo todo lo que pudo para tranquilizarse, pero en él no se encendía ninguna luz que le permitiera ver claro, sino que, por el contrario, la duda ensombrecía cada vez más su alma.
Desgarrado por este tormento y lleno de preguntas, cayó preso del engaño igual que te ocurrió a ti.

En su perplejidad se dirigió al sabio celestial Narada y le hizo saber las dudas que aprisionaban su mente.
Al oírle, Narada sintió mucha compasión y le dijo:
"Escucha, Garuda: La Maya de Sri Rama es formidable; llega a robar a los sabios de su sentido y apoderándose de ellos, nubla su mente de una manera total.
La misma Maya que a mí me engañó muchas veces te tiene cogido a ti, oh señor de la creación alada.
Una vanidad cegadora ha echado raíces en tu corazón y no será eliminada fácilmente por mis palabras.
Por lo tanto, acude a Brahma, el Creador de los cuatro aspectos, oh señor de las aves, y haz lo que él te ordene
".

Tras decir esto, el tan iluminado sabio se fue cantando la gloria de Sri Rama y acordándose una y otra vez del poder de la Maya de Sri Hari. [...]