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Señor Brahma
Swayambhuva Manu

 

Vínculos de familia

Cónyuges/Hijos(as)::
1. Shatarupa

Swayambhuva Manu

  • Consorte (1): Shatarupa

  Descripción:

Junto a su esposa Shatarupa, fueron los primeros seres humanos creados por el Señor Brahma con la finalidad de procrear y extender la raza humana.
De esta manera, Manu se convirtió en el primer gobernante, legislador y progenitor del universo.
Fue autor del Manusmarti o Manu Smriti, el código de conducta para la armoniosa existencia de una vida social.
También conocido como: Svayambhuva

  Observaciones y comentarios:

  • Manu el un nombre genérico de cualquiera de los catorce gobernantes universales, también conocidos como Manvantara-avataras, que aparecen en cada día del Señor Brahma.

    Sus nombres, en orden de aparición, son:

    1. Swayambhuva o Svayambhuva Manu;
    2. Swarocisha o Svarocisa Manu;
    3. Uttama Manu;
    4. Tamasa Manu;
    5. Raivata Manu;
    6. Cakshusa o Caksusa Manu;
    7. Vaivasvata Manu (Manvantara actual);
    8. Savarni Manu;
    9. Dakshasavarni o Daksasavarni Manu;
    10. Brahmasavarni Manu;
    11. Dharmasavarni Manu;
    12. Rudrasavarni Manu;
    13. Devasavarni Manu;
    14. Indrasavarni Manu.
  • El sabio Yajñavalkya dice a Bharadwaja:
    [...] "Swayambhuva Manu tenía como esposa a Shatarupa; de ellos nació esta raza humana, única en la creación.
    La piedad y la conducta de la pareja era excelente. La moral que seguían ha sido cantada por los Vedas incluso hasta hoy.
    Su hijo era el rey Uttanapada, que creó al famoso devoto de Sri Hari, Dhruva.
    El hijo menor de Manu era Priyavrata, alabado en los Vedas y Puranas.
    También tenían una hija llamada Devahuti, compañera favorita del sabio Kardama, y que llevó en su seno al todopoderoso y compasivo Señor Kapila, divinidad primordial, que es amigo de los humildes y expresó abiertamente la filosofía de Sankhya, pues era experto en los principios absolutos.

    Manu gobernó durante mucho tiempo y siguió los mandatos del Señor, según las escrituras.

    "He llegado al cuarto estado de mi vida y sigo viviendo bajo el techo de mi casa; pero todavía no he perdido mi apego a los placeres sensuales", pensaba Manu.

    Su corazón estaba muy apenado porque su vida había pasado sin tener devoción a Sri Hari.

    Entonces Manu dejó el trono a su hijo y partió al bosque con su esposa.
    El primero de todos los lugares santos es el famoso Naimisaranya, lugar sagrado que trae buena suerte al que lucha por la realización. Multitudes de sabios y fieles vivían allí. Sintiendo alegría en su corazón, el rey Manu se dirigió a ese lugar.

    Yendo por el camino, el rey y la reina, de mentes firmes, parecían encarnaciones de la sabiduría espiritual y la devoción respectivamente. Al llegar a la orilla del Gomati se bañaron gozosos en su Corriente cristalina. Fieles e iluminados vinieron a verle, reconociendo en el soberano un campeón de la virtud. Los sabios les guiaron con reverencia por todos los lugares santos esparcidos por allá. Con sus cuerpos demacrados y con ropas de ermitaños escuchaban diariamente los Puranas entre los santos que se reunían.

    Luego repetían con devoción la fórmula de las doce letras, y su mente estaba entregada a los pies de loto del Señor Vasudeva, el omnipresente Vishnu.

    Se alimentaban con verduras, frutas y raíces, y meditaban en Brahma, que es la unión de la verdad, conciencia y dicha.
    De nuevo, comenzaron a hacer penitencia por amor a Sri Hari, dejando las raíces y las frutas, y tomando sólo agua.
    Su corazón clamaba constantemente: "Déjanos ver con nuestros ojos a ese Supremo Señor que no tiene atributos ni partes, que no conoce principio ni fin, que es contemplado por los conocedores de la más alta realidad, a quien los Vedas siempre describen en términos negativos, diciendo que 'no es esto, ni esto', que es la dicha misma, sin condiciones y sin comparación, y de una partícula de su ser emanaron innumerables Sambhus, Viranchis y Vishnus.
    Incluso tal Señor está sujeto a la voluntad de Sus devotos, y por su bien toma una forma adecuada a las circunstancias.
    Si eso que afirman los Vedas es cierto, nuestro deseo se hará realidad
    ".

    De esta, forma el rey y su esposa pasaron seis mil años viviendo de agua y durante siete mil años vivieron sólo del aire.
    Durante diez mil años rechazaron incluso el aire, conteniendo el aliento, y permanecieron de pie, sostenidos Sólo por una pierna.
    Al ver su gran penitencia, Brahma, Hari y Hara llamaron a Manu repetidas veces y le tentaban diciéndole: "Pide un deseo".
    Pero el rey y la reina eran muy firmes y no vacilaban a pesar de los esfuerzos de los dioses por apartarles de su propósito.
    Aunque su cuerpo había quedado reducido al esqueleto, en su corazón no había la menor angustia.

    El Señor omnisciente reconoció al rey y a la reina como siervos suyos.
    La pareja de ascetas dependía completamente de Él. Entonces, una voz muy profunda salió del cielo: "Pedid, pedid un deseo".
    La voz venía impregnada del néctar de la compasión, y era tan hermosa que infundía vida a los muertos.
    Al entrar en sus oídos y llegar a sus corazones, vieron que su cuerpo volvía a ser atractivo, ágil y fuerte como antes, como si vinieran de su casa.
    Cuando la pareja real oyó estas palabras, deliciosas al oído como el mismo néctar, el vello de su cuerpo se encrespó y una fuerte emoción recorrió sus miembros.
    Entonces, cayendo postrado al suelo, con el corazón desbordante de amor, Manu habló así:

    "Escucha Señor! Tú eres como un árbol conocedor de los deseos, y una vigorosa vaca para Tus ciervos.
    El polvo que hay bajo Tus pies es adorado por Brama, Hari y Hara. Siempre estás dispuesto a servir, y eres fuente de todas las bendiciones.
    Eres el protector del suplicante y el señor de toda la creación, animada e inanimada.
    Oh amigo del desvalido, si tienes algo de amor por nosotros, concédenos este favor.
    La forma que mora en el corazón de Shiva, que es buscada por los sabios, y se pasea como un cisne en el lago de la mente de Bhusundi que es glorificado por los Vedas como el ser con y sin atributos, sé bondadoso con nosotros y deja que nuestros ojos se regocijen en esa forma, oh aliviador del dolor del que suplica.
    "

    Las palabras suaves y humildes de la pareja real, impregnadas del néctar del amor, fueron del agrado del Señor.
    Entonces el Señor todopoderoso, que está lleno de amor por Sus devotos y es la fuente de compasión que invade todo el universo, se manifestó.
    Billones y millones de formas de Amor se ruborizaron al contemplar la elegancia de Su cuerpo moreno parecido a un loto azul por la suavidad de su piel, un zafiro por su brillo, y una nube oscura por su frescor.

    Su rostro, como la luna llena de otoño, era la perfección de la belleza. Sus mejillas y su barbilla eran preciosas y su cuello parecía una concha por su forma de espiral. Sus labios rojizos, sus dientes y su nariz eran muy hermosos. Su sonrisa hacía que los rayos de la luna se avergonzaran. Sus ojos poseían la belleza exquisita de lotos recién abiertos y su maravillosa mirada cautivaba el corazón, Sus cejas robaban la belleza del arco del Amor y una marca brillaba en Su frente. Pendientes en forma de peces colgaban de sus orejas y una corona adornaba Su cabeza, Sus rizos parecían un enjambre de abejas. Su pecho estaba sellado por una mata del peso rizado, y adornado con una hermosa guirnalda de flores silvestres, un collar de piedras preciosas y otras joyas, Su fuerte y firme cuello parecía el de un león, y el hilo sagrado pendía de él. Sus hermosos y largos brazos parecían la trompa de un elefante. Los adornos que llevaba eran también muy bellos. En la muñeca llevaba un carcaj, y en Sus manos una flecha y un arco.
    Sus vestidos dorados avergonzaban a los mismos relámpagos y Su vientre tenía tres pliegues, mientras que Su atractivo ombligo parecía los remolinos del Yamuna por su belleza.
    Sus pies de loto, que atraen las mentes de los sabios, estaban más allá de toda descripción.

    A Su izquierda brillaba Su energía primordial, Sita, eternamente entregada a Él, mina de belleza y fuente del universo.
    Sita era el mismo ser, del cual de un solo fragmento emanan innumerables Lakshmis, Umas y Brahmanis (Saraswatis), fuentes de virtudes, seres que con el mero parpadeo de sus ojos producen la existencia del cosmos.

    Manu y Shatarupa contemplaban sin pestañear la forma de Sri Hari, océano de belleza. Miraban y miraban con reverencia esa incomparable belleza y no se saciaban. Desbordantes de gozo perdieron conciencia de su cuerpo y cayeron al suelo, tomando los pies del Señor en sus manos. El hermoso Señor tocó sus cabezas con Sus manos de loto y los levantó enseguida.

    Entonces el compasivo Señor dijo:
    "Sabed que estoy muy satisfecho con vosotros, y ya que me reconocéis como el gran dador, pedid el deseo que queráis".

    Al escuchar las palabras del Señor, Manu juntó sus manos y, armándose de valor, habló con palabras suaves:
    "Ahora que hemos visto Tus pies de loto, todos nuestros deseos se han cumplido. Pero todavía queda en mi corazón un ardiente anhelo.
    Es fácil de cumplirse, y al mismo tiempo difícil de alcanzar; por ello no se puede expresar.
    Oh Señor, para Ti es fácil concederlo, pero debido a mi miserable condición, a mí me parece difícil de conseguir. Igual que cuando un pobre encuentra el árbol dador de deseos, se siente tímido de pedir mucha riqueza, mi corazón tiene una duda. Conociendo todos los corazones, Tú también conoces mi mente; por tanto, maestro, concédeme ese deseo
    ".

    "Oh rey, pídeme sin reservas. No hay nada que no te vaya a dar."

    "Oh Supremo dador, gracioso señor, te voy a decir cuál es mi sincero deseo: me gustaría tener un hijo como Tú. No puedo ocultarte nada."

    Al ver su amor y escuchar sus valiosas palabras, el compasivo Señor dijo:
    "Así sea, pero ¿cómo voy a encontrar a alguien como Yo?
    Oh rey, yo mismo seré tu hijo".


    Entonces, al ver a Shatarupa todavía con las manos juntas, dijo: "Oh buena mujer, pide lo que quieras".

    "Oh gracioso Señor, el deseo que el rey acaba de pedir es de mi absoluto agrado. Pero es una gran presunción, aunque a Ti te guste esa presunción, oh amigo del devoto.
    Tú eres el padre de Brama y otros dioses, el señor del universo y el Ser Supremo que mora en todos los corazones.
    Sabiendo esto, mi mente está llena de duda, pero lo que Tú has dicho es infalible.
    Oh mi maestro, la dicha que tus devotos gozan y la meta que alcanzan, oh Señor, concédeme por Tu misericordia esa misma dicha, ese mismo destino, la misma devoción, el mismo apego a Tus pies, la misma visión y el mismo modo de vivir."

    Al escuchar las dulces y atrayentes palabras de Shatarupa, el gracioso Señor replicó:
    "Yo quiero concederte cualquier deseo que tengas en tu mente; no debes dudarlo.
    Madre, por Mi gracia, tu excelente sabiduría nunca decaerá."


    Postrándose a Sus pies, Manu habló de nuevo:
    "Señor, tengo que pedirte otra cosa.
    Deja que me apegue a Tus pies, igual que uno se apega su hijo, aunque alguien me pueda llamar loco.
    Igual que la serpiente no puede vivir sin la mega en su cabeza y el pez muere sin agua, haz que mi vida dependa completamente de Ti, que no pueda sobrevivir sin Ti
    ".

    Tras esta petición, el rey siguió agarrado a los pies del Señor hasta que el Todopoderoso dijo:
    "Que así sea. Ahora obedeciendo mi mandato, id y habitad en la capital de Indra.
    Después de disfrutar allí durante largos años, nacerás siendo rey de Ayodhya; entonces, querido padre, yo seré tu hijo.
    Tomando voluntariamente forma humana Me manifestaré en tu casa, Encarnándome en un cuerpo realizaré hermosas obras que serán causa de gozo para Mis devotos.
    Al escuchar esas hazañas con reverencia los bienaventurados cruzarán el océano de la existencia mundana renunciando al sentimiento de posesión y a la arrogancia.
    Esta Maya que es la energía primordial que ha creado el universo, también Se manifestará.
    Así haré que se cumpla tu deseo, y esta promesa Mía nunca, nunca, se romperá."


    Repitiendo esto varias veces, el hermoso Señor desapareció de su vista.
    Guardando en su mente la imagen del Señor que es tan compasivo con Sus devotos, la pareja permaneció en la ermita durante algún tiempo.
    Y despojándose de su cuerpo cuando llegó el momento y sin el menor sufrimiento, fueron a morar a Amaravati, ciudad de los inmortales. [...]
    Ante el reclamo de la reina Kaikeyi para que le otorgue y cumpla con los dos dones prometidos, el rey dasaratha le responde:
    [...] "Ya comprendo todo el misterio, te gusta mucho enfadarte.
    Siempre guardaste estos dones en reserva y nunca los pediste: y yo por mi parte los olvidé completamente, pues soy despistado por naturaleza.
    No me culpes ahora, puedes pedir cuatro cosas en lugar de dos, si lo deseas. Siempre ha sido ley en la raza Raghu que la palabra que uno da debe ser cumplida aunque nos cueste la vida.
    Ni una multitud de pecados puede compararse con una mentira.
    ¿Pueden compararse con una montaña millones de semillas?
    La veracidad es la raíz de todas las virtudes, como bien dicen los Vedas y Puranas y como ha declarado Manu .
    Y sobre todo he jurado inconscientemente por Rama, Señor de los Raghus, que es la perfección misma de la virtud y la más alta personificación del Amor". [...]

    Swayambhuva + Shatarupa, hija de Señor Brahma y Desconocido.