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El Mahabharata

Libro 1 - Adi Parva

Adivansavatarana Parva

OmshantiOm:  Sauti continúa el relato del Mahabharata en la asamblea de rishis del Sabio Saunaka
[Sección 59]
SaunakaRishi Kulapati dijo:

Oh hijo, tú me has narrado esta grandiosa y extensa historia comenzando desde la descendencia de BhriguSabio Bhrgu.

Oh hijo de Suta, me he sentido muy satisfecho contigo.

Te pido de nuevo, que me recites, hijo de un Suta, la historia compuesta por VyasaKrishna Dwaipayana.
Deseo oír de ti las variadas y maravillosas narraciones que fueron recitadas ante aquellos ilustres Sadasyas reunidos en el sacrificio, durante los intervalos de sus deberes para esa tan larga ceremonia, y también los propósitos de esas narraciones.

Por lo tanto, ¡Oh hijo de un Suta!, recita íntegramente todas ellas para mi.

Sauti dijo,

Durante los intervalos de sus deberes, los Brahmanas hablaban de muchas cosas basadas en los Vedas. Pero Vyasa recitó la maravillosa y gran historia llamada el Bharata.

Saunaka dijo,

Esa sagrada historia llamada el Mahabharata, que propaga la fama de los Pandavas, es la que deseo escuchar debidamente. La que Janamejaya pidió a Krishna-Dwaipayana que recitara debidamente después de la finalización del sacrificio.

Esa historia ha nacido de la mente oceánica del gran RishiVyasa de alma purificada por el yoga.
Tú, el mejor de los hombres buenos, recítala ante mi, porque, oh hijo de un Suta, mi sed no ha sido apaciguada por todo lo que has dicho.'

Sauti dijo:

Te recitaré desde el principio esa excelente y gran historia llamada el Mahabharata compuesta por Vyasa.

Oh Brahmana, escúchala en su totalidad, mientras la recito. Yo mismo siento un gran placer en recitarla.

Así termina la quincuagésima novena sección en el Adivansavatarana Parva del Adi Parva.
[Sección 60]
Sauti dijo,

Al escuchar que Janamejaya había sido instalado en el sacrificio de las serpientes, el erudito Rishi Krishna Dwaipayana fue allí para el evento.

Él, el abuelo de los Pandavas, nació en una isla del Yamuna, de la virgen KaliSatyavati por el hijo de Sakti, Parasara.
Tan pronto como nació, el ilustre, y solo con su voluntad, desarrolló su cuerpo y dominó los Vedas con sus ramas, y todas las historias. Y obtuvo fácilmente lo que nadie podía obtener por ascetismo, por el estudio de los Vedas, por votos, por ayunos, por descendencia y por sacrificio.
Y el primero de los conocedores de Veda, dividió los Vedas en cuatro partes.

El Brahmana Rishi tenía conocimiento del Brahma supremo, conocía el pasado por intuición, era santo y apreciaba la verdad.
De hechos sagrados y gran fama, engendró a Pandu y Dhritarashtra y Vidura para continuar el linaje de Santanu.

El Rishi de alma elevada, junto a sus discípulos, todos conocedores de los Vedas y sus ramas, entró en el pabellón de sacrificios del sabio real, Janamejaya. Y vio que el rey Janamejaya estaba sentado en la tarima del sacrificio como si se tratase del dios Indra, rodeado de numerosos Sadasyas, por reyes de varios países cuyos mechones coronales habían recibido el baño sagrado, y por Ritwiks Ritviks
(sacerdotes que realizan un sacrificio (yāga) en nombre de alguien)
competentes como el propio BrahmanBrahma.

El sabio real Janamejaya, el más importante de la raza de Bharata, viendo venir al RishiVyasa, avanzó rápidamente hacia él con sus seguidores y parientes en gran alegría. Y el rey con la aprobación de sus Sadasyas, dio al Rishi un asiento de oro como Indra lo hizo con Vrihaspati.

OmshantiOm:  Siendo Vyasa el abuelo en cuarta generación del Rey Janamejaya (Vyasa → Pandu → Arjuna → Abhimanyu → Parikshit → Janamejaya) el autor resume, a continuación, este parentesco bajo los títulos de "abuelo" y "bisabuelo".

Cuando el Rishi, capaz de conceder bendiciones y adorado por los Rishis celestiales, se hubo sentado, el rey de reyes lo adoró según los ritos de las escrituras. El rey ofreció, entonces, a su abuelo KrishnaKrishna Dwaipayana = Vyasa, quien plenamente los merecía, agua para lavarse los pies y la boca, y el Arghya, y una vaca. Y aceptando esas ofrendas del Pandava Janamejaya, y ordenando también que la vaca no fuera sacrificada, Vyasa quedó muy complacido.

Después de esas adoraciones, el rey se inclinó ante su bisabuelo y, alegremente sentado, le preguntó acerca de su bienestar. Y el ilustre Rishi, posando sus ojos sobre él, también le preguntó sobre su bienestar; y luego, habiendo sido adorado por todos ellos con anterioridad, veneró a los Sadasyas.

Después de todo esto, Janamejaya con todos sus Sadasyas, con palmas unidas pidió al primero de Brahmanas, de la siguiente manera:
Oh Brahmana, has visto con tus propios ojos los hechos de los Kurus y los Pandavas. Estoy deseoso de escucharte recitar su historia.
¿Cuál fue la causa de la desunión entre ellos que desencadenó tales hechos extraordinarios?
Además, ¿Por qué ocurrió esa gran batalla entre todos mis abuelos -con sus sentidos comunes nublados por el destino- que causó la muerte de innumerables criaturas?

Oh excelente Brahmana, cuéntame, detalladamente, cómo ha sucedido todo esto .'


Oyendo esas palabras de Janamejaya, Krishna DwaipayanaVyasa ordenó a su discípulo Vaisampayana sentado a su lado, diciendo,
'La discordia que ocurrió entre los Kurus y los Pandavas de antaño, narra todo al rey, así como tú la has oído de mí.'

Entonces ese bendito Brahmana, por orden de su preceptor, recitó toda esa historia al rey, a los Sadasyas y a todos los líderes allí reunidos.
Y les contó todo sobre la hostilidad y la extinción total de los Kurus y los Pandavas."

Así termina la sexagésima sección en el Adivansavatarana Parva del Adi Parva.
[Sección 61]
Vaisampayana dijo,

Inclinándome en primer lugar ante mi preceptor con las ocho partes de mi cuerpo tocando el suelo, con devoción, reverencia y con todo mi corazón, y adorando a toda la asamblea de Brahmanas y otras personas eruditas, narraré en su totalidad lo que he oído del alma elevada y gran Rishi Vyasa, el primero de los hombres inteligentes en los tres mundos.
Habiendo sido puesto a tu alcance, oh monarca, tú también eres una persona apta para escuchar la composición llamada Bharata.
Animado por el mandato de mi preceptor, mi corazón no siente miedo.

Oye, oh monarca, por qué ocurrió esa desunión entre los Kurus y los Pandavas, y por qué también sobrevino ese exilio en el bosque inmediatamente después del juego de dados impulsado por el deseo (de los Kurus) de gobernar.

¡Oh el mejor de la raza Bharata, te relataré todo como lo has pedido!

Tras la muerte de su padre, esos héroes (los Pandavas) llegaron a su propia casa. Y en poco tiempo se volvieron muy versados en tiro con arco.

Contemplando a los Pandavas dotados de fuerza física, energía y poder mental, populares también entre los ciudadanos, y bendecidos con buena fortuna, los Kurus se volvieron muy celosos.
Entonces, el torcido Duryodhana, junto a KarnaRadheya (hijo de Kunti con Surya) y el hijo de SuvalaSubala (su tío maternoSakuni), comenzó a perseguirlos e idear los medios para su exilio.

El malvado Duryodhana, guiado por los consejos de SakuniSaubala, persiguió a los Pandavas de varias maneras para la adquisición de la soberanía indiscutible. El perverso hijo de Dhritarashtra dio veneno a BhimaBhimasena, pero con su estómago de lobo, Bhima lo digirió con la comida. Nuevamente, entonces, el desgraciado ató al dormido Bhima en el margen del Ganges y, arrojándolo al agua, se fue. Pero cuando Bhimasena, el hijo de KuntiLa madre de los Pandavas de fuertes brazos, se despertó, rompió las cuerdas con las que había sido atado y subió, y sus dolores desaparecieron. Y mientras dormía bajo el agua, negras serpientes de veneno virulento lo mordieron en cada parte de su cuerpo. Pero ese asesino de enemigos no pereció.

En todas esas persecuciones de los Pandavas por parte de sus primos, los Kurus, Vidura, de altos principios morales, se ocupó cuidadosamente de neutralizar esos malvados designios y rescatar a los perseguidos. Y como SakraIndra, desde los cielos, cuida la felicidad del mundo de los hombres, así Vidura siempre cuidó a los Pandavas del mal.

Cuando Duryodhana, por varios medios, tanto secretos como abiertos, se encontró incapaz de destruir a los Pandavas, que estaban protegidos por el destino y se mantenían vivos para serios propósitos futuros, entonces reunió a sus consejeros que consistían en VrishaKarna, DuhsasanaDussasana y otros, y con el conocimiento de Dhritarashtra hizo que se construyera una casa de cera.

Y el rey Dhritarashtra, por afecto a sus hijos, e impulsado por el deseo de soberanía, discretamente envió a los Pandavas a Varanavata. Y los Pandavas, con su madre, se fueron de Hastinapura.
Cuando salían de la ciudad, Vidura les dio una idea del inminente peligro y de cómo podían salir de él.

Los hijos de Kunti llegaron a la ciudad de Varanavata y vivieron allí con su madre. Y, por el mandato de Dhritarashtra, esos ilustres aniquiladores de todos los enemigos, vivían alegremente en el palacio de cera, mientras estaban en esa ciudad.

Vivieron allí durante un año, protegiéndose y muy atentos a Purochana. .

Haciendo que se construyera un pasadizo subterráneo, y actuando según las instrucciones de Vidura, prendieron fuego a esa casa de cera y quemaron a Purochana (su enemigo y el espía de Duryodhana) hasta la muerte. Y ansiosos por el miedo, esos aniquiladores de todos los enemigos, huyeron con su madre.

En el bosque, junto a una fuente, vieron a un Rakshasa. Pero no lo enfrentaron por miedo a quedar expuestos, por tal acto, ante los hijos de Dhritarashtra; y alarmados por el riesgo que corrían los Pandavas huyeron en la oscuridad.
Fue aquí donde Bhima ganó a HidimvaHidimbi como esposa, y fue de ella que nació GhatotkachaHijo de Bhima y Hidimbi.

Entonces los Pandavas, de votos rígidos y conocedores de los Vedas, se dirigieron a una ciudad del nombre de Ekachakra y habitaron allí bajo la apariencia de Brahmacharins. Y esos toros entre los hombres vivieron, por un tiempo, en la casa de un Brahmana de esa ciudad, con templanza y abstinencia.

Fue aquí donde Bhima, de fuertes brazos, se encontró con un Rakshasa hambriento, poderoso y devorador de hombres de nombre Vaka. Y Bhima, el hijo de Pandu, ese tigre entre los hombres, lo mató rápidamente con la fuerza de sus brazos e hizo que los ciudadanos estuvieran a salvo y libres del temor.

Luego, ellos escucharon que KrishnaDraupadi (la princesa de Panchala) estaba dispuesta a seleccionar un esposo entre los príncipes reunidos. Y, oyendo acerca de ello, fueron a Panchala, y allí obtuvieron a la doncella. Y habiendo conseguido a Draupadi (como esposa en común) vivieron allí durante un año.

Tras ser reconocidos, los castigadores de todos los enemigos volvieron a Hastinapura. Y el rey Dhritarashtra y el hijo de SantanuBhishma les dijeron lo siguiente:
'Para que, oh queridos, la discordia no tenga lugar entre ustedes y sus primos, hemos establecido que Khandavaprastha debe ser su morada. Por lo tanto, desechando toda envidia, id a Khandavaprastha que contiene muchas ciudades comunicadas por muchos caminos anchos, para morar allí.

En consecuencia, los Pandavas fueron, con todos sus amigos y seguidores, a Khandavaprastha llevando consigo muchas joyas y piedras preciosas. Y los hijos de PrithaKunti vivieron allí por muchos años.

Por la fuerza de las armas pusieron a muchos príncipes bajo su mandato. Y así, poniendo sus corazones en la virtud y adhiriéndose firmemente a la verdad, sin obstáculos debido a la riqueza, con calma en el comportamiento, y sofocando numerosos males, los Pandavas gradualmente subieron al poder.

Bhima, de gran reputación, subyugó el Este; el heroico Arjuna, el Norte; Nakula, el Oeste; Sahadeva, aniquilador de todo héroe hostil, el Sur. Y una vez hecho esto, su dominación se extendió por todo el mundo. Y con los cinco Pandavas, cada uno como el Sol, la Tierra parecía como si tuviera seis Soles.

Entonces, por alguna razón, Yudhishthira el justo, dotado de gran energía y proeza, envió a su hermano Arjuna, más querido para él que la vida misma, y que era capaz de tensar el arco con la mano izquierda, al bosque.

Arjuna, ese tigre entre los hombres, de alma firme, y dotado de toda virtud, vivió en el bosque durante once años y once meses. Y durante este período, en cierta ocasión, Arjuna visitó a KrishnaVasudeva en DwaravatiDwaraka. Y allí, VibhatsuArjuna obtuvo por mujer a la hermana menor de VasudevaKrishna, Subhadra de nombre, de ojos de loto y de dulce hablar. Y, con alegría, ella se unió a Arjuna, el hijo de Pandu, como Sachi al gran Indra, o como SriLakshmi a KrishnaVasudeva (Vishnu) mismo.

Luego, oh mejor de los monarcas, Arjuna, el hijo de Kunti, con VasudevaKrishna, gratificó a AgniDios del fuego; el portador de la mantequilla de sacrificio, en el bosque de Khandava (quemando las plantas medicinales de ese bosque para curar a Agni de su indigestión). Y para Arjuna, asistido como lo era por KesavaKrishna, la tarea no le parecía en absoluto pesada, así como nada es pesado para Vishnu, de infinitos recursos, en el asunto de destruir a sus enemigos.

Y Agni dio al hijo de PrithaKunti el excelente arco Gandiva y un carcaj de flechas que era inagotable, y un carro de guerra que llevaba la figura de GarudaEl águila celestial.
Rey de las aves y transporte (montura) de Lord Vishnu.
en su estandarte. Y fue en esta ocasión que Arjuna alivió al gran Asura (Maya) del miedo a ser consumido en el fuego.

Maya, en agradecimiento, construyó (para los Pandavas) un palacio celestial adornado con todo tipo de joyas y piedras preciosas. El malvado Duryodhana, contemplando ese edificio, fue tentado con el deseo de poseerlo. Y, engañando a Yudhishthira por medio de los dados jugados a través de las manos del Hijo de SuvalaSakuni, Duryodhana envió a los Pandavas al bosque por doce años y un año adicional a ser pasados en ocultamiento, haciendo así un período completo de trece.

Al decimocuarto año, oh monarca, cuando los Pandavas regresaron y reclamaron su propiedad, no la obtuvieron. Y entonces se declaró la guerra, y los Pandavas, después de exterminar a toda la raza de Kshatriyas y matar al rey Duryodhana, recuperaron su devastado reino.

Esta es la historia de los Pandavas que nunca actuaron bajo la influencia de las malas pasiones; y este es el relato, ¡oh, primero de los monarcas victoriosos!, de la desunión que terminó en la pérdida de su reino por parte de los Kurus y en la victoria de los Pandavas.

Así termina la sexagésima primera sección en el Adivansavatarana Parva del Adi Parva.
[Sección 62]
Janamejaya dijo,

Oh excelente Brahmana, ciertamente me has contado resumidamente la historia, llamada Mahabharata, de los grandes actos de los Kurus. Pero, Oh tú de riqueza ascética, recita ahora completamente esa maravillosa narración. Siento una gran curiosidad por escucharla.

No me conformo con escuchar en pocas palabras la gran historia.
Por lo tanto, te corresponde ahora recitarla de manera completa.

Esa nunca podría haber sido la insignificante causa, por la que los virtuosos podrían matar a aquellos que no deberían haber matado, y por la cual aún son aplaudidos por los hombres.

¿Por qué, además, aquellos tigres entre los hombres, inocentes y capaces de vengarse de sus enemigos, sufrieron serenamente la persecución de los malvados Kurus?

¿Por qué también, oh el mejor de los Brahmanas, Bhima de poderosos brazos y con la fuerza de diez mil elefantes, controló su ira, aunque fue agraviado?

Además, ¿por qué la casta KrishnaDraupadi, la hija de Drupada, agraviada por esos miserables y capaz de quemarlos, no quemó a los hijos de Dhritarashtra con sus coléricos ojos?

¿Por qué, también, los otros dos hijos de PrithaKunti (Bhima y Arjuna) y los dos hijos de Madri (Nakula y Sahadeva), siendo ellos mismos injuriados por los desdichados Kurus, obedecieron a Yudhishthira, quien era enormemente adicto al mal hábito de los juegos de azar?

¿Por qué también Yudhishthira, el más importante de todos los hombres virtuosos, el mismo hijo del Dharma, plenamente familiarizado con todos los deberes, sufrió ese exceso de aflicción?

¿Por qué, además, el Pandava DhananjayaArjuna, quien con sus flechas envió al otro mundo a esa intrépida hueste de guerreros, sufrió tal persecución teniendo a Krishna como su auriga ?

Oh tú de riqueza ascética, háblame de todo esto tal como sucedió, y de todo lo que lograron esos poderosos aurigas.'

Vaisampayana dijo,

Oh monarca, resérvate un tiempo para escucharla.
Esta historia contada por Krishna Dwaipayana es muy extensa. Esto es solo el principio.

La recitaré en su totalidad.
Repetiré la totalidad de la composición del ilustre y gran Rishi Vyasa de inconmensurable poder mental, y adorado en todos los mundos.

El Bharata consta de cien mil slokas sagrados compuestos por el hijo de Satyavati, de poder mental inconmensurable.

Aquel que lo lee a los demás, y los que lo oyen leer, alcanzan el mundo de Brahman y llegan a ser igual a los dioses mismos.

El Bharata es igual a los Vedas, es santo y excelente; de todos es el más digno de ser escuchado, y es un Purana adorado por los Rishis.

Contiene mucha enseñanza útil sobre ArthaRiqueza (ver) y KamaAmor, placer (ver).

Esta historia sagrada hace que el corazón desee la salvación. Recitando este Veda de Krishna Dwaipayana a aquellos que son generosos, veraces y creyentes, las personas eruditas ganan mucha riqueza. Los pecados, tales como matar el embrión en el vientre, son destruidos con seguridad por esto. Una persona, por cruel y pecaminosa que sea, al escuchar esta historia, escapa de todos sus pecados como el Sol de Rahu (después del eclipse).

Esta historia se llama Jaya. Debe ser escuchada por aquellos deseosos de la victoria. Un rey al escucharla puede someter al mundo entero y conquistar a todos sus enemigos.

Esta historia en sí misma es un poderoso acto de propiciación, un poderoso sacrificio que produce frutos benditos. Siempre debe ser escuchado por un joven monarca con su reina, porque entonces engendrarán un heroico hijo o una hija para ocupar un trono.

Esta historia es la elevada y sagrada ciencia del DharmaRectitud, el deber ser (ver), ArthaRiqueza, prosperidad (ver) y también de MokshaLiberación espiritual (ver); así lo ha dicho el propio Vyasa de mente que es inconmensurable.

Esta historia se recita en la era presente y se recitará en el futuro.

Los que la oyen o leen, tienen hijos y sirvientes siempre obedientes a ellos y haciendo sus mandatos. Todos los pecados que son cometidos por el cuerpo, la palabra o la mente, abandonan inmediatamente a los que oyen esta historia. Aquellos que, sin espíritu de encontrar la falla, oyen la historia del nacimiento de los príncipes Bharata, no pueden tener miedo a las enfermedades, y mucho menos al otro mundo.

Para extender la fama de los Pandavas de alma elevada y de otros Kshatriyas versados en todas las ramas del conocimiento, de gran espíritu, y ya conocidos en el mundo por sus logros, Krishna-Dwaipayana, guiado también por el deseo de hacer el bien al mundo, ha compuesto este trabajo.

Es excelente, otorga fama, prolonga la duración de la vida, es sagrada y celestial.

Aquel que, por el deseo de adquirir mérito religioso, hace que esta historia sea escuchada por los sagrados Brahmanas, adquiere un gran mérito y virtud inagotable.
Aquel que recita la famosa generación de los Kurus se purifica inmediatamente y adquiere una gran familia, y se vuelve respetado en el mundo.

Ese Brahmana que estudia regularmente este sagrado Bharata durante los cuatro meses de la estación lluviosa, es purgado de todos sus pecados. Aquel que ha leído el Bharata puede ser considerado como alguien familiarizado con los Vedas.

Esta obra contiene un relato de los dioses, de los sabios reales y de sagrados Rishis regenerados; del inmaculado KesavaKrishna; del Dios de dioses, MahadevaShiva, y la diosa Parvati; el nacimiento de Kartikeya que surgió de la unión de Parvati con Mahadeva y fue criado por muchas madres; la grandeza de los Brahmanas y de las vacas.

Este Bharata es una colección de todos los Srutis, y es apto para ser escuchado por toda persona virtuosa. Aquel hombre erudito que lo recita a Brahmanas durante las lunaciones sagradas, se purifica de todos los pecados, y, no preocupándose por el cielo por así decirlo, alcanza una unión con Brahma.

Aquel que hace que un solo párrafo de este poema sea escuchado por Brahmanas durante la realización de un Sraddha, logra que el Sraddha sea inextinguible, quedando los Pitris gratificados, con los artículos que se les han ofrecido en esa oportunidad, para siempre .

Los pecados que son cometidos diariamente por nuestros sentidos o la mente, aquellos que son cometidos a sabiendas o sin saberlo por cualquier hombre, son todos destruidos por escuchar al Mahabharata.

La historia del sublime nacimiento de los príncipes del Bharata es llamada el Mahabharata.

El que conoce la etimología del nombre es limpiado de todos sus pecados. Y como esta historia de la raza Bharata es tan maravillosa, cuando se recita, ciertamente purifica a los mortales de todos los pecados.

El sabio Krishna-Dwaipayana completó su trabajo en tres años. Levantándose diariamente y purificándose y realizando sus devociones ascéticas, compuso este Mahabharata. Por lo tanto, éste debe ser escuchado por los Brahmanas con la formalidad de un voto.

Aquel que recita esta santa narración compuesta por KrishnaKrishna Dwaipayana (Vyasa) para la escucha de otros, y aquellos que la escuchan, en cualquier estado en que él o ellos puedan estar, nunca podrán ser afectados por el fruto de sus acciones, buenas o malas.

El hombre deseoso de adquirir virtud debería escucharla toda. Esta es el equivalente a todas las historias, y el que la oye siempre alcanza la pureza de corazón. La satisfacción que se obtiene al alcanzar el cielo es apenas igual a la que se obtiene al escuchar esta historia santa.

El hombre virtuoso que con reverencia la oye o hace que sea escuchada, obtiene el fruto del Rajasuya y el sacrificio del caballoAshvamedha.

Se dice que el Bharata es una mina de gemas tan inmensa como el vasto océano o la gran montaña Meru. Esta historia es sagrada y excelente, y es equivalente a los Vedas, digna de ser escuchada, agradable al oído, purificadora de pecados y creciente virtud.

Oh monarca, aquel que entrega un ejemplar del Bharata a otro que pide por él, ciertamente esta regalando a toda la tierra con su cinturón de mares. Oh hijo de Parikshit, esta agradable narración que da virtud y victoria estoy a punto de recitar en su totalidad: escúchala.

El sabio Krishna-Dwaipayana levantándose regularmente por tres años, compuso esta maravillosa historia llamada Mahabharata. Oh toro entre los monarcas de Bharata, todo lo que se habla acerca de la virtud, la riqueza, el placer y la salvación puede ser visto en otra parte; pero todo lo que no está contenido en esta historia no se encuentra en ninguna parte.

Así termina la sexagésima segunda sección en el Adivansavatarana Parva del Adi Parva.
[Sección 63]
Vaisampayana dijo,

Hubo un rey de nombre UparicharaVasu.
Ese monarca estaba dedicado a la virtud. Era también muy adicto a la caza.

Ese rey de la raza Paurava, llamado también Vasu, conquistó el excelente y encantador reino de Chedi bajo las instrucciones de Indra.

Algún tiempo después, el rey abandonó el uso de las armas y, morando en un aislado retiro, practicó las austeridades más severas.

Durante este período, los dioses, con Indra a la cabeza, se acercaron una vez al monarca, creyendo que, por esas severas austeridades suyas, él buscaba la jefatura de los dioses.
Manifestándose ante su vista, los celestiales lograron, con suaves discursos, alejarlo de sus austeridades ascéticas.

Los dioses dijeron,
'¡Oh señor de la tierra, tú deberías cuidar que la virtud no sufra una disminución en la tierra!
Protegida por ti, la virtud misma protegerá al universo!'


E Indra dijo,
'Oh rey, protege, atenta y rigurosamente, la virtud en la tierra .
Siendo virtuoso, contemplarás por siempre, después de la vida, muchas regiones sagradas. Y aunque yo soy del cielo, y tú eres de la tierra, eres mi amigo y querido por mí.

Oh rey de los hombres, habita en esa región de la tierra que es deliciosa, y abunda en animales, es sagrada, llena de riqueza y maíz, está bien protegida como el cielo, que es de clima agradable, agraciada con todo objeto de disfrute, y bendecida con la fertilidad.

Oh monarca de Chedi, este dominio tuyo está lleno de riquezas, de gemas y piedras preciosas, y contiene, además, mucha riqueza mineral. Las ciudades y pueblos de esta región están todos dedicados a la virtud; la gente es honesta y feliz; nunca mienten, ni siquiera en broma.

Los hijos nunca separan su riqueza de sus padres y están siempre atentos al bienestar de ellos. El ganado delgado nunca es unido al arado o al carro, o utilizado para llevar mercancías; por el contrario, son bien alimentados y engordados. En Chedi, las cuatro órdenesVarnas están siempre ocupadas en sus respectivas vocaciones. Que nada de lo que suceda en los tres mundos te sea desconocido.

Yo te daré un vehículo de cristal tal como el de los celestiales, quienes son capaces de llevar su carro a través del aire. De todos los mortales en la tierra, únicamente tú, montado en el mejor de los carros, surcarás el aire como un celestial dotado con un cuerpo físico.

También te daré una guirnalda triunfal de imperecederos lotos, con la cual, usándola en batalla, no podrás ser herido por las armas. Y, oh rey, esta bendita e incomparable guirnalda, ampliamente conocida en la tierra como la guirnalda de Indra, será tu distintivo.'


Indra, el aniquilador de VritraVrtra, también le dio al rey, para su satisfacción, un mástil de bambú para proteger a los honestos y pacíficos. Después de un año, el rey lo plantó en la tierra con el fin de adorar al otorgador del mismo, es decir, a SakraIndra.

A partir de ese momento, oh monarca, todos los reyes, siguiendo el ejemplo de Vasu, comenzaron a plantar un mástil para el festival de adoración a Indra. Después de erigir el mástil lo adornaron con tela dorada, esencias, guirnaldas y diversos adornos. Y el dios VasavaIndra es adorado en debida forma con tales guirnaldas y adornos.

Y el dios, para la satisfacción del ilustre Vasu, asumiendo la forma de un cisne, vino él mismo a aceptar la adoración así ofrecida. Y el dios, contemplando la adoración auspiciosa así hecha por Vasu, el primero de los monarcas, quedó encantado, y le dijo,
'Aquellos reyes, y hombres también, que, como el rey de Chedi ha hecho, me adoren y celebren gozosamente este festival mío, tendrán gloria y victoria para sus países y reinos. Sus ciudades también se expandirán y serán siempre felices.'

El rey VasuUparichara fue bendecido por el gratificado MaghavatIndra, el alto jefe de los dioses. De hecho, aquellos hombres que hacen que esta festividad de Sakra sea celebrada con ofrendas de tierras, de gemas y de piedras preciosas, se convierten en los respetados del mundo.

Y el rey Vasu, el señor de los Chedis, otorgando bendiciones y realizando grandes sacrificios y celebrando la festividad de Sakra, fue muy respetado por Indra. Y desde Chedi él gobernó virtuosamente el mundo entero. Y para la gratificación de Indra, Vasu, el señor de los Chedis, celebró la festividad de Indra.

Vasu tenía cinco hijos de gran energía e inconmensurable destreza. Y el emperador instaló a sus hijos como gobernadores de varias provincias. Su hijo Vrihadratha fue instalado en Magadha y era conocido por el nombre de Maharatha.
Otro hijo suyo fue Pratyagraha; y otro, Kusamva , que también fue llamado Manivahana. Y los otros dos eran Mavella, y Yadu de gran destreza e invencible en la batalla.

Estos, oh monarca, eran los hijos de ese sabio real de gran energía. Y los cinco hijos de Vasu plantaron reinos y ciudades con sus propios nombres y fundaron dinastías separadas que duraron largas edades.

Y cuando el rey Vasu tomó asiento en ese carro de cristal, el regalo de Indra, y corrió por el cielo, fue rodeado por GandharvasCantantes celestiales y Apsaras Bailarinas celestiales. Y porque recorría las regiones altas, fue llamado Uparichara.

Por su capital fluía un río llamado Suktimati. Una vez, las aguas de ese río fueron atacadas por un enorme monte, dotado de vida y enloquecido por la lujuria, llamado Kolahala. Y Vasu, contemplando el obsceno atentado, golpeó al monte con su pie.

Las aguas del río escaparon de los abrazos de Kolahala por la hendidura causada por la patada de Vasu. Sin embargo, el monte engendró en esas aguas dos criaturas gemelas. Y en agradecimiento por haber liberado sus aguas de los abrazos de Kolahala, el río le entregó ambas criaturas a Vasu.

Vasu, el mejor de los sabios reales y dador de riqueza y castigador de enemigos, nombró al hijo comandante de sus fuerzas; y tomó por esposa a la hija, llamada Girika.

Purificándose con un baño, después de su período menstrual, Girika, la esposa de Vasu, reveló su estado a su señor. Pero ese mismo día los Pitris de Vasu vinieron ante ese mejor de los monarcas y primero entre los hombres sabios, y le pidieron que matara a un ciervo (para su Sraddha). Y el rey, pensando que la orden de los Pitris no debía ser desobedecida, fue a cazar pensando únicamente en Girika que estaba dotada de gran belleza y semejante a otra SriLakshmi.

Siendo la estación de la primavera, el bosque, dentro del cual el rey vagaba, se había vuelto encantador como los jardines del propio rey de los GandharvasVishvavasu. Había Asokas, Champakas, Chutas y Atimuktas en abundancia; y también Punnagas, Karnikaras, Vakulas, Divya Patalas, Patalas, Narikelas, Chandanas, Arjunas y otros árboles similares, hermosos y sagrados, resplandecientes con flores fragantes y frutos dulces. Todo el bosque enloqueció por las dulces notas del KokilaCuco de la India y resonó con el zumbido de enfurecidas abejas.

El rey quedó poseído por el deseo, pero no tenía a su esposa delante de él.
Enloquecido por el deseo deambulaba de aquí para allá, cuando vio un hermoso Asoka cubierto de denso follaje y sus ramas cubiertas de flores. Y el rey se sentó cómodamente a la sombra de ese árbol.
Emocionado por la fragancia de la temporada y los olores encantadores de las flores alrededor, y excitado también por la deliciosa brisa, el rey no podía mantener alejado de su mente al pensamiento de la hermosa Girika.

OmshantiOm:  En esta parte de su traducción al inglés, Kisari Mohan Ganguli omite, respetuosamente y sin mayores detalles, los slokas 50 a 52.

Lo mismo ocurre con la versión inglesa de M. N. Dutt pero, en este caso, la omisión se pone de manifiesto mediante la siguiente aclaración: "Slokas 50 a 52 no traducidos por obvias razones".

Si bien otros traductores sí ponen de manifiesto estos tres slokas, por respeto a sus derechos de autor, los mismos no serán incorporados en esta traducción al español.

Entendemos que el curso de la narración permitirá al sutil lector interpretar, con el respeto que merece esta sagrada escritura, los hechos acontecidos.


Viendo que un veloz halcón estaba descansando muy cerca de él, el rey, familiarizado con las sutiles verdades del Dharma y Artha, fue y le dijo:
Oh amigo, lleva contigo esta semilla (semen) para mi esposa Girika y entrégasela. Su período fértil ya ha comenzado.'

El veloz halcón la tomó del rey y rápidamente se elevó por el aire. Mientras eso ocurría, el halcón fue visto por otro de su especie. Pensando que el primero transportaba carne, el segundo voló hacia él. Los dos pelearon en el cielo con sus picos. Y mientras peleaban, la semilla cayó en las aguas del Yamuna.

En esas aguas habitaba una ApsaraNinfa celestial de rango superior, conocida con el nombre de Adrika, transformada en un pez por la maldición de un Brahmana.
Tan pronto como la semilla de Vasu cayó al agua desde las garras del halcón, Adrika se acercó rápidamente y se la tragó de inmediato.

Algún tiempo después, ese pez fue capturado por los pescadores. Era el décimo mes desde que el pez había tragado la semilla. Del estómago de ese pez salieron un niño y una niña de forma humana.

Los pescadores se sorprendieron mucho, y acercándose al rey UparicharaVasu (ya que eran sus súbditos) se lo contaron todo. Ellos dijeron,
'¡Oh rey, estos dos seres de forma humana han sido encontrados dentro del cuerpo de un pez!'

De entre ambas criaturas, el niño fue adoptado por Uparichara. Tiempo después ese niño se convirtió en el virtuoso y veraz monarca Matsya.

Tras el nacimiento de los gemelos, la Apsara misma quedó libre de su maldición. Porque el ilustre que la maldijo le había dicho, con anterioridad, que mientras viviera en su forma acuática, daría a luz a dos hijos de forma humana y luego sería liberada de la maldición.

Entonces, según estas palabras, habiendo dado a luz a los dos niños, y siendo asesinada por los pescadores, dejó su forma de pescado y asumió su propia forma celestial.

La Apsara entonces se elevó por el sendero transitado por los Siddhas, los Rishis y los Charanas

Debido a su olor a pescado, la hija de la Apsara en su forma acuática, fue dada entonces por el rey al jefe de los pescadores, diciendo: 'Que ésta sea vuestra hija.'

Esa niña se llamaba Satyavati. De agradables sonrisas, dotada de gran belleza y poseedora de toda virtud, ella, debido al contacto con los pescadores, mantuvo durante algún tiempo el olor a pescado.
Deseando prestar servicio a su padre adoptivo, conducía un bote sobre las aguas del Yamuna. Mientras se dedicaba a este trabajo, Satyavati fue vista un día por el gran Rishi Parasara, en el curso de sus andanzas.

Como ella estaba dotada de gran belleza, un motivo de deseo incluso para un asceta, y de sonrisas elegantes, el sabio Rishi, tan pronto como la vio, deseó tenerla. Y ese toro entre Munis Brahmanas de alto rango se dirigió a la hija de Vasu de belleza celestial y muslos afilados, diciendo:
'¡Acepta mis abrazos, oh bendita!'

Satyavati respondió:
'Oh santo, mira a los Rishis parados en ambas orillas del río. Siendo vista por ellos, ¿cómo puedo conceder tu deseo?'

Así cuestionado por ella, el asceta creó una niebla que envolvió a toda la región en la oscuridad. La doncella, contemplando la niebla que fue creada por el gran Rishi, se asombró mucho. E indefensa se ruborizó por la timidez. Y dijo,
'Oh santo, ten en cuenta que soy una doncella bajo el control de mi padre.
Oh inmaculado, al aceptar tus abrazos mi virginidad será mancillada. Y entonces, Oh lo mejor de los Brahmanas, siendo mi virginidad mancillada, ¿cómo podré yo, oh Rishi, volver a casa? Ciertamente, entonces, no seré capaz de soportar la vida.
Reflexionando sobre todo esto, oh ilustre, haz lo que se deba hacer.


El mejor de Rishis, satisfecho con todo lo que ella dijo, respondió,
"Tú permanecerás virgen aunque cumplas mi deseo. Y, oh tímida, oh bella dama, solicita la bendición que desees. Oh tú de sonrisas justas, mi gracia nunca antes ha resultado infructuosa.'

Así dirigida, la doncella pidió la bendición de que su cuerpo pudiera emitir una dulce fragancia (en lugar del aroma a pescado que tenía). Y el ilustre Rishi le concedió ese deseo de su corazón.

Habiendo obtenido su bendición, se sintió muy complacida, y su período fértil llegó inmediatamente. Y aceptó los abrazos de ese Rishi de hazañas maravillosas.

Desde entonces se hizo conocida entre los hombres por el nombre de Gandhavati (la de aroma dulce). Y los hombres podían percibir su aroma desde la distancia de una yojana. Y por esto ella fue conocida por otro nombre que era Yojanagandha (la que dispersa su aroma por una yojana a su alrededor).

Y el ilustre Parasara, después de esto, regresó a su propio refugio.

Satyavati, complacida por haber obtenido esa excelente bendición, por la cual su aroma se convirtió en dulce y su virginidad permaneció inmaculada, concibió a través de los abrazos de Parasara. Y ese mismo día, en una isla en el Yamuna, dio a luz al niño engendrado en ella por Parasara y dotado con gran energía.

Con el permiso de su madre, el niño fijó su mente en el ascetismo. Y se fue diciendo: 'Llegada la ocasión, tan pronto como pienses en mí yo apareceré ante ti.'

Y fue así que Vyasa nació de Satyavati a través de Parasara. Y debido a que nació en una isla, fue llamado Dwaipayana. Y el docto Dwaipayana, contemplando que la VirtudDharma está destinada a perder una pierna por cada Yuga, sabiendo que la esperanza de vida y la fuerza de los hombres también cambian con los yugas, y movido por el deseo de obtener el favor de BrahmanBrahma y los Brahmanas, organizó los Vedas. Y por esto llegó a ser llamado VyasaEl compilador.

El gran dador de bendiciones entonces enseñó a Sumanta, Jaimini, Paila, su hijo SukaShuka y Vaisampayana, los cuatro Vedas y, considerado como el quinto, el Mahabharata. Y la compilación del Bharata, publicada por separado por él, fue dada a conocer a través de ellos .

Tiempo después, Bhishma Devavrata, de gran energía y fama y de esplendor inconmensurable, y surgido como reencarnación de los VasusVer, nació en el vientre de Ganga a través del rey Santanu.

Y hubo un Rishi del nombre de AnimandavyaRishi Mandavya de gran fama. Estaba familiarizado con las interpretaciones de los Vedas, era ilustre, dotado de gran energía, y de gran reputación.
Y, acusado de robo, aunque inocente, el viejo Rishi fue empalado. Entonces convocó a DharmaDharmadeva
dios de la justicia
y le dijo estas palabras:
'¡En mi infancia perforé una pequeña mosca con una brizna de hierba, oh Dharma!
Me acuerdo de ese pecado; pero no puedo recordar ningún otro. Y, sin embargo, desde ese entonces he practicado penitencias mil veces.
¿No ha sido, acaso, ese único pecado mío redimido por mi ascetismo?
Además, la muerte de un Brahmana es más atroz que la de cualquier otra cosa viviente, por lo tanto, oh Dharma, al matarme, tú has pecado. Por consiguiente, nacerás en la tierra en la casta Sudra .


Y por esa maldición Dharma nació de una Sudra en la forma del erudito Vidura, de cuerpo puro, quien era completamente inmaculado.

El Suta SanjayaEl auriga del rey Dhritarashtra, quien fue como un Rishi, fue engendrado por Gavalgana; y el muy poderoso KarnaRadheya fue concebido por Kunti, durante su doncellez, a través de SuryaEl dios del Sol. Y salió del vientre de su madre con una armadura de malla natural y su cara iluminada por pendientes.

El propio Vishnu, de fama universal y adorado en todos los mundos, nació de Devaki a través de Vasudeva, para el beneficio de los tres mundos.

¡Él es Eterno, sin nacimiento ni muerte, de radiante esplendor; es el Creador del universo y el Señor de todos!

Ciertamente aquel,
que es la causa invisible de todo,
que no conoce deterioro,
que es el alma omnipresente,
el centro alrededor del cual todo se mueve,
la sustancia en la cual los tres atributos de Sattwa, Rajas y Tamas coexisten,
el alma universal,
el inmutable,
la materia de la cual ha sido creado este universo,
el Creador mismo,
el Señor controlador,
el invisible morador en cada objeto,
el progenitor de este universo de cinco elementos,
que está unido con los seis atributos elevados,
es el Pranava o el Om de los Vedas,
es infinito,
incapaz de ser movido por ninguna fuerza salvo su propia voluntad,
ilustre,
la encarnación del modo de vida llamado SanyasaRenunciación (ver),
el que flotaba en las aguas antes de la creación,
que es la fuente de donde ha brotado este poderoso cuerpo,
que es el gran combinador,
el no creado,
la esencia invisible de todo,
el gran inmutable,
desprovisto de esos atributos que son conocibles por los sentidos,
que es el universo mismo, sin principio, nacimiento, y decadencia,
que está poseído de riqueza infinita y,
que es el Abuelo de todas las criaturas, se encarnó en la raza de los Andhaka-Vrishnis para el aumento de la virtud.

Satyaki y KritavarmaKritavarman, competentes en el uso de las armas, poseedores de energía poderosa, versados en todas las ramas del conocimiento, y obedientes a NarayanaVishnu en todo, tuvieron sus nacimientos de Satyaka y de Hridika (respectivamente).

Y la semilla del gran Rishi Bharadwaja de severas penitencias, guardada en una olla, comenzó a desarrollarse. Y de esa semilla vino Drona"El nacido en una olla".

Y de la semilla de Gautama, caída sobre un grupo de cañas, nacieron dos gemelos, la madre de AswatthamanHijo de Drona y Kripi, llamada Kripi, y Kripa de gran fuerza.

Entonces, del fuego sacrificial, del esplendor del propio Agni, nació Dhrishtadyumna. Y el poderoso héroe nació con el arco en la mano para la destrucción de Drona. Y del altar del sacrificio nació la resplandeciente y atractiva KrishnaDraupadi, de rasgos brillantes y excelente belleza.

Luego nació el discípulo de Prahlada, Nagnajit, como SuvalaSubala. Y de SuvalaSubala nació un hijo, Sakuni, quien por la maldición de los dioses se convirtió en el asesino de las criaturas y el enemigo de la virtud. Y a élSuvala también le nació una hija, Gandhari, la madre de Duryodhana. Y ambos estaban bien versados en las artes de adquirir ganancias mundanas.

Y de KrishnaKrishna Dwaipayana (Vyasa) nacieron, en las tierras de Vichitravirya, Dhritarashtra , el señor de los hombres, y Pandu de gran fuerza. Y también de DwaipayanaVyasa nació, en la casta Sudra, el sabio e inteligente Vidura, conocedor de la religión y la prosperidad, y libre de todos los pecados.

Y a Pandu, a través de sus dos esposas, le nacieron cinco hijos como los celestiales.
El mayor de ellos era Yudhishthira.

Yudhishthira nació de la semilla de DharmaYama (el dios de la justicia); y BhimaBhimasena, el de estómago del lobo, nació de MarutEl dios de los vientos, y DhananjayaArjuna, bendecido con buena fortuna y el primero de todos los portadores de armas, nació de Indra; y Nakula y Sahadeva, de rasgos guapos y siempre comprometidos al servicio de sus superiores, nacieron de los gemelos AswinsAshvinikumaras.

Y al sabio Dhritarashtra le nacieron cien hijos, a saber: Duryodhana y otros; y otro más, llamado Yuyutsu, que nació de una mujer Vaisya. Y de esos ciento un hijos, once, DuhsasanaDussasana, Duhsaha, Durmarshana, Vikarna, Chitrasena, Vivinsati, Jaya, Satyavrata, Purumitra, y Yuyutsu, fueron Maharathas.

Y Abhimanyu nació de Subhadra, la hermana de VasudevaKrishna, a través de Arjuna, y era, por lo tanto, el nieto del ilustre Pandu.

Y a los cinco Pandavas les nacieron cinco hijos a través de su esposa común, PanchaliDraupadi.
Estos príncipes eran todos muy guapos y conocedores de todas las ramas del conocimiento. De Yudhishthira nació Pritivindhya; de VrikodaraBhimasena (Bhima), Sutasoma; de Arjuna, Srutakirti; de Nakula, Satanika; y de Sahadeva, Srutasena, de gran coraje; y BhimaBhimasena, en el bosque, tuvo de HidimvaHidimbi un hijo llamado Ghatotkacha.

Y de Drupada nació una hija, SikhandinSikhandini, que luego se transformó en un niño varón. Sikhandini fue transformada en hombre por un Yaksha llamado Sthuna por el deseo de hacer su bien.

A esa gran batalla de los Kurus vinieron cientos de miles de monarcas parar luchar unos contra otros. Los nombres de los innumerables anfitriones no los podría mencionar ni en diez mil años. He nombrado, por lo tanto, los principales que han sido mencionados en esta historia.

Así termina la sexagésima tercera sección en el Adivansavatarana Parva del Adi Parva.
[Sección 64]
Janamejaya dijo,

Oh Brahmana, aquellos que has nombrado y aquellos que no has nombrado, deseo escuchar de ellos en detalle, como también de otros reyes por miles. Y, oh tú de gran buena fortuna, te corresponde a ti decirme en su totalidad el objeto para el cual los Maharathas, iguales a los propios celestiales, nacieron en la tierra.'

Vaisampayana dijo,

Ha sido oído por nosotros, oh monarca, que lo que pides es un misterio incluso para los dioses.
Sin embargo, hablaré de ello contigo, después de inclinarme a los nacidos por sí mismos.

Parasurama, el hijo de Jamadagni , después de despojar a la tierra de Kshatriyas en veintiún oportunidades, se dirigió a Mahendra, la mejor de las montañas, y allí comenzó sus penitencias ascéticas.

Durante aquel tiempo en que la tierra estaba despojada de Kshatriyas varones, las mujeres Kshatriyas, deseosas de descendencia, solían venir, Oh monarca, a los Brahmanas, y los Brahmanas de votos rígidos tenían conexión con ellas únicamente durante el período femenino, pero nunca, Oh rey, lujuriosamente y fuera de dicho período.
Y por miles, las damas Kshatriyas concibieron de tal conexión con Brahmanas.

Entonces, oh monarca, nacieron muchos niños y niñas Kshatriyas, de gran energía, para que la raza Kshatriya pudiera prosperar. Y así resurgió la raza Kshatriya, de las damas Kshatriyas con los Brahmanas de penitencias ascéticas.
La nueva generación, bendecida con una larga vida, comenzó a prosperar en virtud.

Así fueron restablecidas las cuatro órdenes, que tenían a los Brahmanas a la cabeza.

Y, por aquel entonces, cada hombre entró en su esposa durante su período fértil, pero nunca desde la lujuria y fuera de período. Oh toro de la raza de Bharata, de la misma manera, también otras criaturas, incluso los nacidos en la raza de pájaros, entraron en sus esposas únicamente durante sus períodos fértiles.

Oh protector de la tierra, cientos de miles de criaturas nacieron, y todas fueron virtuosas y comenzaron a multiplicarse en virtud, todas libres de dolor y enfermedad. Y, oh tú de la pisada del elefante, esta tierra ancha teniendo al océano como sus límites, con sus montañas y bosques y ciudades, fue gobernada una vez más por los Kshatriyas.

Y cuando la tierra comenzó a ser virtuosamente gobernada de nuevo por los Kshatriyas, las otras castas, que tenían a los Brahmanas como primera, fueron colmadas con gran alegría.

Los reyes, renunciando a todos los vicios nacidos de la lujuria y la ira, y otorgando castigos con justicia a aquellos que los merecían, protegían la tierra. Y el de los cien sacrificiosIndra, poseedor también de mil ojos, viendo que los monarcas Kshatriyas gobernaban tan virtuosamente, derramaba lluvias vivificantes en los momentos y lugares apropiados y bendijo a todas las criaturas.

Entonces, oh rey, nadie de jóvenes años murió, y nadie estuvo con una mujer antes de alcanzar la edad propicia. Y así, oh toro de la raza Bharata, la tierra, hasta las mismas costas del océano, se llenó de hombres que eran todos longevos.

Los Kshatriyas realizaron grandes sacrificios otorgando mucha riqueza. Y los Brahmanas también estudiaron los Vedas, con sus ramificaciones, y los Upanishads.

Oh rey, en aquellos días ningún Brahmana arancelaba la enseñanza de los Vedas o los leía en voz alta en presencia de un Sudra. Los Vaisyas, con la ayuda de bueyes, hacían que la tierra fuera labrada. Y nunca ataban por si mismos al ganado. Y alimentaban con cuidado a todo el ganado que estaba flaco.

Y los hombres nunca ordeñaban a las vacas hasta tanto los terneros dejaran de alimentarse de la leche de sus madres, es decir, sin haber comenzado a ingerir hierba o cualquier otro alimento.

Y ningún comerciante en esos días vendía sus artículos con balanzas falsas. Y, oh tigre entre los hombres, todas las personas, aferrándose a los caminos de la virtud, hacían todo con los ojos puestos en ella.

Oh monarca, todas las castas eran conscientes de sus respectivos deberes.
Así, oh tigre entre los hombres, la virtud en aquellos días nunca sufrió disminución alguna.

Y, O toro de la raza de Bharata, tanto las vacas como las mujeres dieron a luz a su descendencia en el tiempo apropiado. Y los árboles llevaban flores y frutos según las estaciones. Y así, oh rey, habiéndose establecido entonces debidamente la era de KritaSatya Yuga, toda la tierra estaba llena de numerosas criaturas.

Y, oh toro de la raza Bharata, cuando tal era el estado bendito del mundo terrestre, los Asuras, oh señor de los hombres, comenzaron a nacer en líneas reales.
Los hijos de Diti, los DaityasDemonios hijos de Diti y el sabio Kashyapa, siendo reiteradamente derrotados en la guerra por los hijos de Aditi, los AdityasLos Devas (celestiales), y privados también de soberanía y cielo, comenzaron a encarnarse en la tierra.

Oh rey, poseyendo grandes poderes y deseosos de soberanía, los AsurasDemonios comenzaron a nacer en la tierra entre varias criaturas, como vacas, caballos, asnos, camellos, búfalos, elefantes y ciervos; y entre criaturas como Rakshasas y otros. Y, oh protector de la tierra, debido a éstos ya nacidos y a los que estaban naciendo, la tierra se volvió incapaz de sostenerse por sí misma. Y entre los hijos de Diti y de Danu, expulsados del cielo, algunos nacieron en la tierra como reyes de gran orgullo e insolencia. Poseídos de gran energía, cubrieron la tierra asumiendo diversas formas. Capaces de oprimir a todos los enemigos, llenaron la tierra teniendo al océano como sus límites.

Y con su fuerza comenzaron a oprimir a Brahmanas y Kshatriyas; Vaisyas y Sudras; y a todas las demás criaturas también. Aterrorizando y matando a todas las criaturas, recorrieron la tierra, oh rey, en grupos de a cientos y miles. Desprovistos de verdad y virtud, orgullosos de su fuerza, y embriagados con insolencia, insultaron, incluso, a los grandes Rishis en sus ermitas.

Y la tierra, así oprimida por los poderosos Asuras dotados de gran fuerza y energía y poseedores de ilimitados recursos, comenzó a pensar en BrahmanBrahma.
Solo la unificación de las fuerzas de criaturas tales como Sesha, la Tortuga, y el enorme Elefante, y de muchas otras también, llegó a ser capaz de sostener la tierra con sus montañas, cargada como ella estaba con el peso de los DanavasDemonios hijos de Danu y el sabio Kashyapa.

Entonces, Oh rey, oprimida por el peso y afligida por el miedo, la tierra buscó la protección del AbueloEl Señor Brahma de todas las criaturas. Y así, contempló al divino Brahman -el Creador de los mundos que no conoce ningún deterioro- rodeado de dioses, Brahmanas y grandes Rishis de extraordinaria buena fortuna; y adorado por los encantadores Gandharvas y Apsaras siempre dedicados al servicio de los celestiales.

Deseosa de protección, la Tierra, le describió todo a Él, en presencia, oh Bharata, de todos los Regentes de los mundos.

Sin embargo, Oh rey, la finalidad de la Tierra ya era conocida de antemano por el Omnisciente, Auto-creado y Supremo Señor.
Oh Bharata, Creador del universo como es Él, ¿Cómo no habría de conocer todo lo que está en las mentes de sus criaturas, incluyendo la de los mismos dioses y los Asuras?

Oh rey, el Señor de la Tierra, el Creador de todas las criaturas, también llamado Isa, Sambhu, PrajapatiSeñor Brahma, entonces habló a ella. Y Brahman dijo:
'Oh poseedora de riquezas, para la realización del objetivo por el cual te has acercado a mí, yo involucraré a todos los moradores de los cielos.'

Vaisampayana continuó,

Habiendo dicho esto a la Tierra, oh rey, el divino Brahman se despidió de ella.
Y el Creador entonces ordenó a todos los dioses diciendo:
'Para aliviar a la Tierra de su carga, id y naced en ella de acuerdo a vuestros respectivos roles y entablad la lucha con los Asuras ya nacidos allí'.

Y el Creador de todo, convocando también a todas las tribus de los GandharvasCantantes celestiales y de los Apsaras Bailarinas celestiales, les habló estas palabras de profunda importancia,
'Id y naced entre los hombres de acuerdo a vuestros respectivos roles en las formas que os gusten.'

Todos los dioses junto a Indra, al escuchar estas palabras del Señor de los celestiales -palabras que eran verdaderas, deseables bajo las circunstancias, y llenas de beneficios- las aceptaron. Y todos ellos habiendo resuelto bajar a la tierra en sus respetados roles, fueron luego a VaikunthVaikuntha a ver al asesino de todos los enemigos, NarayanaVishnu  -el que tiene el disco y la maza en sus manos, cuya tez es púrpura, que es de gran esplendor, que tiene el loto en su ombligo, que es el asesino de los enemigos de los dioses, cuya mirada se inclina sobre su ancho pecho (en postura de yoga), que es el Señor de PrajapatiSeñor Brahma mismo, el soberano de todos los dioses, de fuerza poderosa, que posee la marca del auspicioso remolino en su pecho, que es el impulsor de las facultades de cada uno y que es adorado por todos los dioses.

Indra, el más exaltado de las personas, se dirigió a Él, diciendo: "Encarna."
Y Hari respondió: 'Que así sea.'

Así termina la sexagésima cuarta sección en el Adivansavatarana Parva del Adi Parva.

Om  Om  Om  Om  Om

OmshantiOm:  Aquí termina el llamado Adivansavatarana Parva, del Adi Parva, del bendito Mahabharata.