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El Mahabharata

Libro 1 - Adi Parva

Paushya Parva

[Sección 3]

SautiUgrasrava dijo:

"Janamejaya, el hijo de Parikshit, estaba asistiendo, con sus hermanos, a su largo sacrificio en las llanuras de Kurukshetra.

Sus hermanos eran tres, Sutrasena, Ugrasena y Bhimasena. Y mientras estaban sentados en el sacrificio, llegó al lugar una cría de SaramaPerra celestial, mascota de Indra.. Y siendo azotado por los hermanos de Janamejaya, escapó hacia su madre, llorando de dolor.

Al verlo llorar en gran manera, su madre le preguntó: ¿Por qué lloras así? ¿Quién te ha golpeado?. Y siendo interrogado así, dijo a su madre: "Los hermanos de Janamejaya me han maltratado". Su madre respondió: ¡Habrás cometido alguna falta por la que te han golpeado!. Él respondió, No he cometido ninguna falta. No he tocado la mantequilla del sacrificio con mi lengua, ni siquiera le he echado un vistazo.

Su madre, SaramaPerra celestial, mascota de Indra., al escuchar esto y muy angustiada por la aflicción de su hijo, fue al lugar donde Janamejaya, con sus hermanos, estaba en su sacrificio de larga duración.

Y se dirigió a Janamejaya con ira, diciendo: Éste, mi hijo, no ha cometido falta alguna; no ha mirado la mantequilla de tu sacrificio ni la ha tocado con la lengua. ¿Por qué ha sido golpeado?

Ninguno dio una palabra en respuesta; con lo cual ella dijo, Como han golpeado a mi hijo que no ha cometido falta alguna, por tanto, el mal caerá sobre vosotros, cuando menos lo esperen.

Janamejaya, al escuchar a la perra celestial Sarama, se alarmó y abatió sobremanera. Y una vez concluido el sacrificio, regresó a Hastinapura y comenzó a esforzarse mucho en la búsqueda de un PurohitaSacerdote que pudiera, obteniendo la absolución de su pecado, neutralizar el efecto de la maldición.

Un día, Janamejaya, el hijo de Parikshit, mientras cazaba, observó en una parte particular de sus dominios una ermita donde vivía un cierto Rishi de fama, SrutasravaSrutasravas. Tenía un hijo llamado Somasrava profundamente comprometido en devociones ascéticas.

Deseoso de nombrar a ese hijo del Rishi como su PurohitaSacerdote, Janamejaya, el hijo de Parikshit, saludó al Rishi y se dirigió a él diciendo: 'Oh poseedor de los seis atributos, deja que tu hijo sea mi Purohita'.

El Rishi, así tratado, respondió a Janamejaya, 'Oh Janamejaya, este hijo mío, profundo en devociones ascéticas, logrado en el estudio de los Vedas y dotado de toda la fuerza de mi ascetismo, es nacido del vientre de una serpiente que había bebido mi fluido vital.
Él es capaz de absolverlo de todas las ofensas, excepto las cometidas contra MahadevaShiva.
Pero tiene un hábito en particular, a saber. concedería a cualquier Brahmana todo lo que se le pidiera.
Si puedes lidiar con ello, llévatelo'.

Janamejaya respondió al Rishi, 'Aun así, será'.

Y aceptándolo como su PurohitaSacerdote, regresó a su capital; y luego se dirigió a sus hermanos diciendo:
'Esta es la persona que he elegido como mi maestro espiritual; todo lo que él diga debe ser cumplido por ustedes sin discusión.

Y sus hermanos hicieron lo que se les indicó. Y dando estas instrucciones a sus hermanos, el rey marchó hacia Takshyashila Takshashila y puso a ese país bajo su autoridad.

Por esa época había un Rishi de nombre Ayoda-Dhaumya.

Y Ayoda-Dhaumya tenía tres discípulos: Upamanyu, Aruni y Veda.

El Rishi le pidió a uno de estos discípulos, Aruni de Panchala, que fuera a tapar una brecha en el curso de agua de cierto campo. Y Aruni de Panchala, así ordenado por su preceptor, se dirigió al lugar.
Y habiendo ido allí vio que no podría tapar, por los medios comunes, la brecha de agua en el arroyo. Estaba angustiado porque no podía cumplir con las órdenes de su preceptor, pero al final vio una manera y dijo: "Bueno, lo haré de este modo".

Entonces bajó a la brecha y se acostó allí, y el agua quedó así confinada.

Algún tiempo después, el preceptor Ayoda-Dhaumya preguntó a sus otros discípulos dónde estaba Aruni de Panchala. Y ellos respondieron: 'señor, ha sido enviado por usted mismo diciendo: 'Ve, tapa la brecha en el curso de agua del campo.'

Siendo así recordado, DhaumyaAyoda-Dhaumya, dirigiéndose a sus alumnos, dijo: Entonces vayamos todos al lugar donde está él.

Y habiendo llegado allí, gritó, ¡oh Aruni de Panchala! ¿Dónde estás? Ven acá, hijo mío.

Y Aruni, al oír la voz de su preceptor, salió rápidamente del curso de agua y se paró ante su preceptor. Y dirigiéndose a este último, Aruni dijo: 'Aquí estoy, en la brecha del arroyo.
No habiendo podido idear ningún otro medio, entré yo mismo con el propósito de evitar que se escurriera el agua.
Solo al escuchar tu voz, he salido dejando escapar las aguas, y me he parado ante ti.
Te saludo, Maestro; dime lo que tengo que hacer.

El preceptor, así dirigido, respondió: Porque al levantarte de la zanja has abierto el curso de agua, de ahí en adelante te llamarán UddalakaSabio Aruni como una señal del favor de tu preceptor.
Y porque has obedecido mis palabras, obtendrás buena fortuna. Y todos los Vedas brillarán en ti y todos los Dharmasastras también'.

Y Aruni, así dirigido por su preceptor, regresó al país de su corazónPanchala.

El nombre de otro de los discípulos de Ayoda-Dhaumya era Upamanyu.
Y DhaumyaAyoda-Dhaumya lo llamó diciéndole: 'Ve, hijo mío, Upamanyu, cuida del ganado'.

Y de acuerdo con las órdenes de su preceptor, fue a cuidar las vacas.

Y después de vigilarlo todo el día, regresó por la noche a la casa de su preceptor y, de pie ante él, lo saludó respetuosamente.

Y su preceptor, al verlo en buen estado físico, le preguntó: 'Upamanyu, hijo mío, ¿con qué te sustentas? Eres muy regordete.

Y él respondió: 'Señor, me mantengo mendigando'.

Y su preceptor dijo: 'Lo que obtienes en limosna no debe ser usado por ti sin antes ofrecérmelo a mí.'

Y siendo dicho esto, Upamanyu, se fue. Y habiendo obtenido limosna, ofreció la misma a su preceptor. Y su preceptor le quitó todo.

Así tratado, Upamanyu fue a atender al ganado. Y después de vigilarlo todo el día, regresó por la tarde a la morada de su preceptor. Y se paró ante su preceptor y lo saludó con respeto.

Y su preceptor, dándose cuenta de que aún seguía en buen estado físico, le dijo:
'Upamanyu, hijo mío, te quito la totalidad de lo que obtienes en limosna, sin dejar nada para ti. Entonces, ¿cómo te las arreglas ahora para mantenerte a ti mismo?'

Y Upamanyu dijo a su preceptor: 'Señor, habiéndote entregado todo lo que gano en limosna, voy a mendigar por segunda vez para mantenerme'.

A lo que su preceptor respondió:
'Esta no es la forma en que debes obedecer al preceptor. Haciendo esto estás disminuyendo el sustento de otros que viven de la mendicidad. Verdaderamente, habiéndote mantenido así, has demostrado ser codicioso.

Y Upamanyu , habiendo expresado su consentimiento a todo lo que dijo su preceptor, se fue a atender al ganado. Y habiéndolos visto todo el día, regresó a la casa de su preceptor. Y se paró ante su preceptor y lo saludó respetuosamente.

Y su preceptor, viendo que aún estaba gordo, le dijo de nuevo:
'Upamanyu, hijo mío, te quito todo lo que obtienes en limosna y no vas a mendigar por segunda vez y, sin embargo, estás en buenas condiciones. ¿Cómo te mantienes a ti mismo?

Y Upamanyu, así interrogado, respondió: Señor, ahora vivo de la leche de estas vacas.

Y su preceptor le dijo: No le es lícito apropiarse de la leche sin antes haber obtenido mi consentimiento.

Y Upamanyu, habiendo aceptado la justicia de estas observaciones, se fue a cuidar el ganado. Y cuando regresó a la morada de su preceptor, se paró ante él y lo saludó como de costumbre. Y viendo su preceptor que aún estaba gordo, dijo:
'Upamanyu, hijo mío, ya no te alimentas de la limosna, ni vas a mendigar por segunda vez, ni siquiera bebes leche; sin embargo, estás gordo. ¿Con qué medios te las arreglas ahora para vivir?

Y Upamanyu respondió:
'Señor, ahora bebo a sorbos la espuma que arrojan estos terneros, mientras chupan los ubres de su madre'.

Y el preceptor dijo: Supongo que, por compasión hacia ti, estos generosos terneros arrojan grandes cantidades de espuma.
¿Te interpondrías en el camino de sus comidas completas actuando como lo ha hecho?
Sabe que es indebido para ti beber la espuma'.

Y Upamanyu, habiendo manifestado su consentimiento a esto, fue como antes a cuidar las vacas.
Y refrenado por su preceptor, no se alimentaba de limosnas, ni tenía nada más que comer; ¡No bebía la leche, ni probaba la espuma!.

Y un día, Upamanyu, cuando estaba en un bosque, oprimido por el hambre comió las hojas del ArkaAsclepias o Calotropis gigantea. Y al ser sus ojos afectados por las agrias, ásperas, crudas y salinas propiedades de las hojas que había comido, se quedó ciego. Y mientras se arrastraba, cayó en una fosa.

Al no regresar ese día cuando el sol se estaba poniendo detrás de las cumbres de las montañas occidentales, el preceptor observó a sus discípulos que Upamanyu aún no había llegado. Y le dijeron que había salido con el ganado.

El preceptor dijo entonces:
'Upamanyu, siendo limitado por mí en el uso de todo estará, por supuesto, débil, y por lo tanto, no regresará a casa hasta que sea tarde. Entonces, vayamos nosotros en su búsqueda.

Y habiendo dicho esto, fue con sus discípulos al bosque y comenzó a gritar, diciendo:
'Eh, Upamanyu, ¿dónde estás?'

Y Upamanyu al escuchar la voz de su preceptor respondió en un tono fuerte, 'Aquí estoy en el fondo de un pozo'.

Y su preceptor le preguntó cómo había llegado allí, y Upamanyu respondió:
'Habiendo comido las hojas de la planta ArkaAsclepias o Calotropis gigantea, me quedé ciego, y así caí en este pozo'.

Y su preceptor le dijo: 'Glorifica a los gemelos AsvinsAshvinikumaras, los médicos conjuntos de los dioses, y te devolverán tu vista'.

Y Upamanyu así dirigido por su preceptor comenzó a glorificar a los gemelos AsvinsAshvinikumaras, en las siguientes palabras del Rig Veda:

¡Habéis existido antes de la creación!
¡Vosotros, seres primogénitos, estáis expuestos en este maravilloso universo de cinco elementos!
Deseo alcanzaros con la ayuda del conocimiento derivado de la escucha y de la meditación, ¡porque vosotros sois Infinitos!

¡Vosotros sois la evolución misma de la Naturaleza; y el Alma inteligente que la impregna!
¡Vosotros sois aves de hermosas plumas posadas sobre el cuerpo que es como un árbol!
¡Estáis sin los tres atributos comunes de cada alma! ¡Sois incomparables!
¡Vosotros, a través de vuestro espíritu en cada cosa creada, impregnan el Universo!

¡Vosotros sois águilas doradas! ¡Sois la esencia en la que todas las cosas desaparecen!
¡Estáis libres de errores y no conocéis el deterioro! ¡Poseéis hermosos picos que no golpearían injustamente y son victoriosos en cada encuentro! ¡Ciertamente prevalecéis sobre el tiempo!

Habéis creado el sol, tejéis la tela maravillosa del año con el hilo blanco del día y el hilo negro de la noche! Y con la tela así tejida, habéis establecido dos cursos de acción pertenecientes a los Devas y a los Pitris, respectivamente.

¡Habiendo sido capturada por el Tiempo, habéis liberado al ave de la Vida, que representa la fuerza del alma infinita, para entregarla a la gran felicidad!
Aquellos que están en profunda ignorancia, mientras permanecen bajo los delirios de sus sentidos, ¡suponen que vosotros, que sois independientes de los atributos de la materia, estáis dotados de forma!

Trescientas sesenta vacas representadas por trescientos sesenta días producen, entre ellas, un ternero que es el año. Ese becerro es el creador y destructor de todo.
Buscadores de la verdad siguiendo diferentes caminos, extraen, con su ayuda, la leche del verdadero conocimiento.
¡Vosotros, AsvinsAshvinikumaras, sois los creadores de ese ternero!

El año no es más que el centro de una rueda a la que están unidos setecientos veinte rayos que representan los días y noches. La circunferencia de esta rueda representada por doce meses no tiene fin.
Esta rueda está llena de engaños y no conoce deterioro. Afecta a todas las criaturas, ya sean de este o de los otros mundos.
¡Vosotros, AsvinsAshvinikumaras, ponéis a esta rueda del tiempo en movimiento!

La rueda del tiempo, representada por el año, tiene un eje representada por las seis estaciones.
El número de rayos adjuntos a ese eje es doce, representado por los doce signos del Zodíaco.
Esta rueda del tiempo manifiesta los frutos de los actos de Todas las cosas.

Las deidades que presiden el Tiempo moran en esa rueda.
Sujeto como estoy a su angustiosa influencia, vosotros AsvinsAshvinikumaras, liberadme de esta rueda del Tiempo.

¡Vosotros AsvinsAshvinikumaras, sois este universo de cinco elementos! ¡Sois los objetos que se disfrutan en este y en el otro mundo!
¡Hacedme independiente de los cinco elementos!
Y aunque sois el Brahma Supremo, sin embargo os movéis manifestados sobre la Tierra, disfrutando de los deleites que los sentidos permiten.

¡En el inicio, creasteis los diez puntos del universo! ¡Luego habéis colocado arriba el Sol y el Cielo!
Los Rishis realizan sus sacrificios según el curso de ése mismo sol; y los dioses y los hombres, según lo que se ha fijado para ellos, realizan sus sacrificios disfrutando también de los frutos de esos actos!

¡Mezclando los tres colores, habéis producido todos los objetos a la vista!
¡De estos objetos ha surgido el Universo en el que los dioses y los hombres están comprometidos en sus respectivas ocupaciones, al igual que todas las criaturas dotadas de vida!

¡A vosotros, AsvinsAshvinikumaras, Yo os adoro! ¡Y también adoro el Cielo, que es obra vuestra!

¡Vosotros sois los que ordenan los frutos de todos los actos, de los que ni siquiera los dioses están libres!
¡Vosotros mismos sois libres de los frutos de vuestros actos!
¡Vosotros sois los padres de todos!
¡Sois vosotros, como hombres y mujeres, los que tragáis el alimento que posteriormente, creando fluido y sangre, se convierte en la vida!

El niño recién nacido succiona la teta de su madre. ¡De hecho sois vosotros los que tomáis la forma del niño!
¡Vosotros, AsvinsAshvinikumaras, concededme la vista para proteger mi vida!

Los gemelos AsvinsAshvinikumaras, así invocados, aparecieron y dijeron:
"Estamos satisfechos. Aquí hay un pastel para ti. Tómalo y cómetelo."

Y Upamanyu así tratado, respondió:
'Vuestras palabras, oh AsvinsAshvinikumaras, nunca han resultado ser falsas.
Pero sin antes ofrecer este pastel a mi preceptor, no me atrevo a tomarlo'.

Y los AsvinsAshvinikumaras le dijeron:
“En otros tiempos, tu preceptor nos había invocado. Entonces le dimos una torta como esta; y la tomó sin ofrecérsela a su maestro. Haz lo que hizo tu preceptor.

Dirigido así, Upamanyu les dijo de nuevo:
'Oh, AsvinsAshvinikumaras, anhelo vuestro perdón.
Sin ofrecérselo a mi preceptor, no me atrevo a utilizar este pastel'.

Los AsvinsAshvinikumaras entonces dijeron:
"Oh, estamos complacidos con esta devoción tuya a tu preceptor.
Los dientes de tu maestro son de hierro negro. Los tuyos serán de oro.
Será restaurada tu vista y tendrás buena fortuna."

Dicho esto por los AsvinsAshvinikumaras, recobró la vista; y habiendo ido ante la presencia de su preceptor lo saludó y le contó todo. Y su preceptor se complació con él y le dijo:
'Obtendrás prosperidad como los AswinsAshvinikumaras han dicho.
Todos los Vedas brillarán en ti y todos los Dharma-sastras.'

Y esta fue la prueba de Upamanyu.

Entonces Veda, el otro discípulo de Ayoda-Dhaumya, fue llamado.
Su preceptor se dirigió a él, diciendo:
'Veda, hijo mío, quédate un tiempo en mi casa y sirve a tu preceptor. Será para tu beneficio.

Y Veda, habiendo manifestado su conformidad, permaneció mucho tiempo en la familia de su preceptor, consciente de servirle.
Como un buey bajo la pesada carga de su amo, en todo momento él soportó calor y frío, hambre y sed, sin murmurar.

Y no pasó mucho tiempo antes de que su preceptor estuviere satisfecho.
A consecuencia de esa satisfacción, Veda obtuvo buena fortuna y conocimiento universal.
Esta fue la prueba de Veda.

Y Veda, habiendo recibido permiso de su preceptor, y dejando la residencia de este último después de la finalización de sus estudios, entró en el modo de vida doméstico.Segunda etapa de vida (Asrama)

Y mientras vivía en su propia casa, tuvo tres alumnos.

Y nunca les dijo que realizaran ningún trabajo ni que obedecieran implícitamente a sus propias órdenes; porque habiendo experimentado él mismo mucho infortunio mientras permanecía en la familia de su preceptor, le gustaba no tratarlos con severidad.

Después de cierto tiempo, llegaron a su residencia Janamejaya y Paushya, ambos de la orden de los Kshatriyas, y nombraron al Brahman Veda, como su guía espiritualUpadhyaya.

Un día, mientras estaba a punto de partir por algún asunto relacionado con un sacrificio, Veda encargó a uno de sus discípulos, UtankaRishi Utanka, que se hiciera cargo de su casa.

'Utanka', dijo, 'Todo lo que deba hacerse en mi casa, que sea hecho por ti sin descuido". Y habiendo dado estas órdenes a Utanka, se fue de viaje.

Así que Utanka, siempre atento al mandato de su preceptor, se instaló en la casa de este último.

Y mientras residía allí, las mujeres de la casa de su preceptor se habían reunido y le dijeron:
Oh, Utanka, tu amaLa esposa de Veda está en esa época en que la conexión conyugal podría ser fructífera.
Tu preceptor está ausente; entonces ponte en su lugar y haz lo necesario.

Y UtankaRishi Utanka dijo a esas mujeres:
'No es correcto para mí hacer esto por mandato de las mujeres.
Mi preceptor no me ha ordenado que haga algo indebido'.

Después de un tiempo, su preceptor regresó de su viaje. Habiéndose enterado de todo lo que había sucedido, se sintió muy complacido y, dirigiéndose a Utanka, dijo:
'Utanka, hijo mío, ¿qué favor te concederé?
Me has servido debidamente; por eso nuestra mutua amistad se ha fortalecido.
Por tanto, te concedo permiso para partir.
¡Vete y deja que se cumplan tus deseos!'.

Utanka, siendo así tratado, respondió diciendo:
'Déjame hacer algo que desees, porque se ha dicho:
"Entre aquél que imparte instrucción contraria a la costumbre y aquel que la recibe en contra de la costumbre, surge la enemistad; y uno de los dos muere."
Yo, por tanto, que he recibido tu permiso para partir, deseo traerte el correspondiente honorario debido a un preceptor.'

Su maestro, al oír esto, respondió: 'Utanka, hijo mío, espera un poco'.

Algún tiempo después, Utanka se dirigió nuevamente a su preceptor, diciendo:
'Ordéname que te traiga como honorario, aquello que deseas'.

Y su preceptor dijo entonces:
'Mi querido Utanka, a menudo me has hablado de tu deseo de traer algo a modo de reconocimiento por la instrucción que has recibido. Entra y pregúntale a tu ama qué has de traer. Y trae lo que ella ordene.'

Y así dirigido por su preceptor, Utanka se dirigió a su preceptora, diciendo:
'Señora, he obtenido el permiso de mi maestro para ir a casa, y estoy deseoso de traer algo agradable a usted, como honorario por la instrucción que he recibido, a fin de que pueda partir sin quedar en deuda con él.
Por lo tanto, por favor, ordéname qué he de traer'.

Así dirigida, su preceptora respondió:
Ve a ver al rey Paushya y pídele el par de pendientes que lleva su Reina, y tráelos aquí.
El cuarto día es un día sagrado, por lo tanto, deseo presentarme ante los Brahmanas, que puedan cenar en mi casa, ataviada con esos pendientes.
¡Entonces, logra esto, oh Utanka!
Si lo logras, la buena fortuna te acompañará; si no, ¿qué bien puedes esperar?

Utanka, así mandado, se marchó.

Y mientras iba por el camino vio a un toro de extraordinario tamaño con un hombre de estatura poco común montado sobre él.
Y aquel hombre se dirigió a Utanka y le dijo: 'Cómete el estiércol de este toro'.

Utanka, sin embargo, no estaba dispuesto a obedecer.
El hombre dijo de nuevo, 'Oh Utanka, cómelo sin escrutinio. Tu maestro lo ha comido con anterioridad.

Y Utanka, expresando su asentimiento, comió el estiércol y bebió la orina de ese toro; se levantó respetuosamente y, lavándose las manos y la boca, fue a donde estaba el rey Paushya.

Al llegar al palacio, Utanka vio a Paushya sentado en su trono. Y acercándose a él, saludó al monarca pronunciando bendiciones y dijo: 'He venido ante ti como suplicante.'

Y el rey Paushya, habiendo devuelto los saludos de Utanka, dijo: 'Señor, ¿qué puedo hacer por ti?'

Y UtankaRishi Utanka dijo:
Vine a suplicarte un par de pendientes como regalo para mi preceptor. Te corresponde darme los pendientes que usa la Reina.

El rey Paushya respondió: Ve, Utanka, a los aposentos femeninos donde está la reina y exígelos.

Y Utanka entró en los apartamentos de las mujeres. Pero como no pudo hallar a la Reina, volvió a dirigirse al rey, diciendo:
No es apropiado que me trates con engaños. Tu Reina no está en los apartamentos privados, porque no pude encontrarla.

El rey, así abordado, consideró por un momento y respondió:
'Recuerda con atención, señor, si no te encuentras en un estado de contaminación como consecuencia del contacto con las impurezas de una comida.
Mi Reina es una esposa casta y no puede ser vista por nadie que sea impuro debido al contacto con las sobras de una comida. Ni ella misma aparece a la vista de cualquiera que esté contaminado.

Utanka, así informado, reflexionó un rato y luego dijo:
Sí, debe ser así.
Habiendo tenido prisa, realicé mis abluciones, después de la comida, en una postura de pie'.

El rey Paushya luego dijo:
'Hay aquí una transgresión, la purificación no se efectúa correctamente por alguien en una postura de pie, ni siquiera por alguien con experiencia".

Y Utanka, habiendo estado de acuerdo con esto, se sentó con el rostro mirando hacia el Este y se lavó la cara, las manos y los pies minuciosamente.
Luego, sin hacer ruido, bebió tres sorbos de agua libre de suciedad y espuma, y no tibia, solo la suficiente para que llegue a su estómago; y se limpió la cara dos veces.
Luego tocó con agua las aberturas de sus órganos (ojos, oídos, etc.).
Y habiendo hecho todo esto, volvió a entrar en los aposentos de las mujeres.

Y esta vez vio a la Reina.
Y al verlo la Reina, lo saludó respetuosamente y dijo: 'Bienvenido, señor, ordéname lo que debo hacer'.

Y Utanka le dijo: 'Te corresponde darme esos pendientes tuyos. Los pido como regalo para mi preceptor.

Y la Reina, muy complacida con la conducta de Utanka y, considerando a Utanka como objeto de caridad, que no podía pasarse por alto, se quitó los pendientes y se los dio.

Y ella dijo, 'Estos pendientes son muy buscados por TakshakaRey serpiente, el Rey de las serpientes. Por lo tanto, debes llevarlos con el mayor cuidado.

Y cuando Utanka escuchó esto, dijo a la Reina: 'Señora, no tengas temor. TakshakaRey serpiente, jefe de las serpientes, no puede alcanzarme.

Y habiendo dicho esto, y despidiéndose de la Reina, volvió a la presencia de Paushya, y dijo: 'Paushya, estoy complacido'.

Entonces Paushya le dijo:
'Un objeto de caridad apropiado sólo puede obtenerse a intervalos prolongados.
Eres un invitado calificado, por lo tanto, deseo realizar un Sraddha. Quédate un poco.'

Utanka respondió:
'Sí, me quedaré, y ruego que las limpias provisiones, que estando listas, sean traídas pronto.'

Y el rey, habiendo manifestado su asentimiento, entretuvo a Utanka debidamente.
Y viendo Utanka que la comida que habían puesto delante de él tenía pelos, y que también estaba fría, pensó que era impura.

Y le dijo a Paushya: 'Me has dado comida impura, y por eso perderás la vista'.

Paushya en respuesta dijo: 'Y como tu imputas de impura a la comida limpia, tu no tendrás descendencia".

Y entonces Utanka le replicó:
'Después de haberme ofrecido comida impura, no te corresponde maldecirme a cambio. Convéncete mirando tu mismo.'

Y Paushya, procedió a verificar si la comida supuestamente impura, así lo era.
Y habiendo comprobado que la comida era verdaderamente impura, que estaba fría y mezclada con cabello, habiendo sido preparada por una mujer con el cabello sin trenzar, comenzó a apaciguar al Rishi Utanka, diciendo:
Señor, la comida puesta delante de ti esta fría, y habiendo sido preparada sin suficiente cuidado, contiene cabellos. Por lo tanto, te ruego que me perdones. No permitas que me quede ciego.

Y Utanka respondió:
'Lo que yo digo debe suceder.
Sin embargo, habiéndote quedado ciego, podrás recuperar la vista en poco tiempo.
Concédeme que tu maldición no tenga efecto sobre mí.'

Y Paushya le dijo:
'Me es imposible revocar mi maldición, pues mi ira todavía no ha sido apaciguada.
Pero esto tu no lo sabes, porque el corazón de un Brahmana es suave como la mantequilla recién batida aunque sus palabras sean como una navaja afilada.
Lo contrario ocurre, con respecto a esto, en un Kshatriya. Sus palabras son suaves como la mantequilla recién batida, pero su corazón es como una herramienta afilada, siendo así, no puedo, debido a la dureza de mi corazón, neutralizar mi maldición.
Entonces, sigue tu propio camino.

A lo cual Utanka respondió:
'Yo te mostré la impureza de la comida que me ofrecieron, y recién ahora fui tranquilizado por ti.
Por otra parte, al principio dijiste que por haber imputado de impura a la comida que estaba limpia, yo debía quedar sin descendencia.
Sin embargo, estando la comida verdaderamente impura, tu maldición no puede afectarme. De esto estoy seguro'.

Y habiendo dicho esto, Utanka, se fue con los pendientes.

En el camino, Utanka percibió que venía hacia él un mendigo desnudo y holgazán, que a veces estaba a la vista y a veces desaparecía. Colocando los aros en el suelo, Utanka, fue a buscar agua.

Mientras tanto, el mendigo llegó rápidamente al lugar y cogiendo los pendientes se escapó corriendo.

Habiendo, Utanka, completado sus abluciones en agua y purificándose a sí mismo, y habiéndose inclinado reverentemente hacia los dioses y sus maestros espirituales, persiguió al ladrón con la máxima rapidez.
Y habiéndole alcanzado con gran dificultad, le prendió por la fuerza.

Pero en ese instante, TakshakaRey serpiente, abandonando la forma de mendigo y asumiendo su forma real, rápidamente entró en un gran agujero abierto en el suelo. Y habiendo entrado allí, Takshaka se dirigió a su propia morada, la región de las serpientes.

Recordando, entonces, las palabras de la Reina, Utanka persiguió a la Serpiente y comenzó a excavar el agujero con un palo, pero sin poder avanzar mucho.

Indra, al ver su angustia, envió el rayo Vajra en su ayuda.
Entonces el rayo, penetrando por ese palo, agrandó el agujero.
Y Utanka empezó a entrar por el agujero detrás del rayo.

Y habiendo entrado, contempló la región de las serpientes de una extensión infinita, colmada con cientos de palacios y elegantes mansiones con torretas, cúpulas y portales, repleta de maravillosos lugares para diversos juegos y entretenimientos.

Y UtankaRishi Utanka, entonces, glorificó a las serpientes con los siguientes slokas:

"¡Serpientes, súbditas del rey AiravataSerpiente
(hijo de Kadru y Kashyapa)
, espléndidas en la batalla y derramando armas en el campo como nubes cargadas de relámpagos impulsadas por los vientos!
Hermosas y de diversas formas, y adornadas con muchos pendientes de colores, vosotras, hijas de Airavata, brillan como ¡El Sol en el firmamento!

En las orillas septentrionales del Ganges hay muchas moradas de serpientes.
Allí adoro constantemente a las grandes serpientes.
¿Quién, excepto AiravataSerpiente
(hijo de Kadru y Kashyapa)
, desearía moverse en los ardientes rayos del Sol?
Cuando Dhritarashtra Serpiente
(hijo de Kadru y Kashyapa.
Hermano de Airavata)
sale lo siguen veintiocho mil ocho serpientes como sus asistentes.
Vosotras que se mueven cerca de él y vosotras que se mantienen alejadas de él, yo adoro a todas vosotras que tienen a AiravataSerpiente
(hijo de Kadru y Kashyapa)
por hermano mayor.

¡Te adoro también a ti, para obtener los pendientes, oh TakshakaRey serpiente, que antes habitabais en Kurukshetra y en el bosque de Khandava!
¡Takshaka y AswasenaSerpiente
(hijo de Takshaka)
, sois compañeros constantes que moran en Kurukshetra a orillas del Ikshumati Río cercano a Kurukshetra!
También adoro al ilustre SrutasenaSerpiente
(hijo de Kadru y Kashyapa.
Hermano de Takshaka)
, el hermano menor de Takshaka, que residía en el lugar santo llamado Mahadyumna con el fin de obtener la jefatura de las serpientes."

El Brahmana Rishi UtankaRishi Utanka, habiendo saludado a las serpientes principales de esta manera, no obtuvo, sin embargo, los pendientes. Y entonces se quedó muy pensativo.

Cuando vio que no había obtenido los pendientes, a pesar de que había adorado a las serpientes , entonces miró a su alrededor y vio a dos mujeres que, en un telar, tejían un trozo de tela con una fina lanzadera; y que en el telar había hilos blancos y negros.
También vio una rueda, con doce rayos, que era girada por seis niños; y también vio a un hombre con un hermoso caballo.

Y comenzó a dirigirles los siguientes mantras:

"¡Esta rueda, cuya circunferencia está marcada por veinticuatro divisiones que representan tantos cambios lunares, está equipada con trescientos rayos!
¡Es puesta en movimiento continuo por seis muchachos (las estaciones)!
Estas doncellas, que representan la naturaleza universal, están tejiendo sin interrupción una tela con hilos en blanco y negro, y así dan paso a la existencia de los múltiples mundos y los seres que los habitan!

Tú, poseedor del trueno, el protector del universo, el asesino de VritraVrtra
(demonio aniquilado por Indra)
y NamuchiNamuchi
(demonio aniquilado por Indra)
, Tú, ilustre que llevas el lienzo negro y exhibes la verdad y la falsedad en el universo, Tú, que tienes como montura al caballo que has recibido de las profundidades del océano, y que no es más que otra forma de AgniDios Del Fuego, ante ti me inclino, Señor supremo, Señor de los tres mundos, ¡Oh PurandaraIndra!"

Entonces, el hombre del caballo le dijo a UtankaRishi Utanka: 'Estoy complacido por esta adoración tuya. ¿Qué bien haré por ti?'

Y UtankaRishi Utanka respondió: "Que incluso las serpientes sean puestas bajo mi control".

Entonces el hombre respondió: 'Sopla sobre este caballo'.

Y UtankaRishi Utanka sopló sobre el caballo.

Y del caballo así soplado, surgieron, de cada abertura de su cuerpo, llamas de fuego con humo por las cuales la región de los Nagas estaba a punto de ser consumida.

Takshaka, sorprendido más allá de toda medida y aterrorizado por el calor del fuego, salió apresuradamente de su morada llevando consigo los pendientes y le dijo a Utanka:
"Por favor, Señor, toma de nuevo los pendientes".
Y Utanka los volvió a tomar.

Pero habiendo recuperado los pendientes, Utanka, pensó: 'Oh, este es el día sagrado de mi preceptora y estoy a gran distancia. ¿Cómo podré, entonces, mostrarle mi consideración?

Estando Utanka ansioso por esto, el hombre se dirigió a él y le dijo:
'Monta en este caballo, Utanka, y en un momento él te llevará a la morada de tu maestro.'
Y Utanka, habiendo expresado su conformidad, montó en el caballo y llegó a la casa de su preceptor.

Y aquella mañana, después de haberse bañado, su preceptora se estaba arreglando el cabello, pensando en maldecir a Utanka si no regresaba a tiempo. Pero, mientras tanto, Utanka entró en la morada de su preceptor y presentó sus respetos a su preceptora y le presentó los pendientes.

'Utanka', dijo ella, 'has llegado en el momento oportuno al lugar adecuado.
Bienvenido, hijo mío; ¡eres inocente y por lo tanto no te maldigo!
La buena fortuna está incluso ante ti.
¡Que tus deseos sean coronados con éxito!'

Entonces Utanka esperó a su preceptor. Y su preceptor dijo:
'¡Eres bienvenido! ¿Qué ha ocasionado tu larga ausencia?

Y Utanka respondió a su preceptor:
'Señor, al llevar a cabo este asunto, Takshaka, el Rey de las serpientes, se interpuso en mi camino.
Por eso tuve que ir a la región de los Nagas.
Allí vi a dos doncellas sentadas en un telar, tejiendo una tela con hilos blancos y negros. Por favor dime, ¿qué significa?
Allí también vi una rueda de doce radios girada sin cesar por seis muchachos. Dime también, ¿Qué importancia tiene eso?
¿Quién es, también, el hombre que he visto?, y ¿Quien es el caballo de tamaño extraordinario que contemplé?

Cuando estaba en el camino, también he visto un toro con un hombre montado en él, por quien fui abordado cariñosamente así:
'Utanka, ¡come del estiércol de este toro, que también fue comido por tu maestro!'
Así que comí del estiércol de ese toro según sus palabras. ¿Quién es él?

Por lo tanto, iluminado por ti, deseo escuchar todo sobre ellos'.

Y su preceptor le respondió así:
Las dos doncellas que has visto son Dhata y Vidhata; los hilos blancos y negros denotan la noche y el día; la rueda de doce radios, girada por los seis muchachos, representaba el año compuesto por las seis estaciones.
El hombre es ParjanyaIndra
(como dios de la lluvia)
, la deidad de la lluvia, y el caballo es AgniDios del fuego, el dios del fuego.

El toro que has visto en el camino es Airavata El elefante blanco que pertenece a Indra., el rey de los elefantes; el hombre montado sobre él es Indra; y el estiércol del toro que comiste fue Amrita Néctar de la inmortalidad. Fue por esto último, ciertamente, que no te has encontrado con la muerte en la región de los Nagas; e Indra, que es mi amigo, se inclinó misericordiosamente hacia ti y te mostró su favor. Es por esto que regresaste a salvo, con los pendientes.

Entonces, oh amigo mío, te doy permiso para partir. Obtendrás buena fortuna.

Y Utanka, habiendo obtenido el permiso de su maestroSabio Veda, movido por la ira y resuelto vengarse de Takshaka, se dirigió hacia Hastinapura.

Ese excelente Brahmana pronto llegó a Hastinapura. Y luego esperó al rey Janamejaya, quien estuvo algún tiempo afuera antes de regresar victorioso de Takshashila.

Utanka vio al monarca victorioso rodeado por todos lados por sus ministros. Y pronunció bendiciones sobre él en una forma apropiada.

Y, en el momento apropiado, Utanka se dirigió al monarca, con un discurso de correcto tono y sonidos melodiosos, diciendo:
'¡Oh tú el mejor de los monarcas!
¿Cómo es que pasas tu tiempo como un niño cuando hay otro asunto que requiere urgentemente tu atención?'

Sauti dijo:

El monarca Janamejaya, habiendo escuchado esto, saludando al excelente Brahmana le respondió:
Yo cumplo con los deberes de mi noble tribu cuidando a estos, mis súbditos.
Dime, ¿cuál es ese asunto que te ha traído aquí y que dices debo yo hacer?

El más destacado de los Brahmanas y más distinguido sobre todo por sus buenas acciones, al escuchar al excelente monarca de gran corazón, le respondió:
'¡Oh Rey! el asunto que exige tu atención eres tú mismo; por lo tanto, hazlo, por favor.

¡Oh, Rey de reyes! Tu padre fue despojado de la vida por Takshaka; por ende, venga la muerte de tu padre con esa vil serpiente.

Yo pienso que ha llegado el momento del acto de venganza ordenado por el destinoEn la versión inglesa de K.M. Ganguli se indica "Fates" (Parcas).
Este concepto hace referencia a los dioses de la muerte en la mitología romana.
.
Ve, entonces, y venga la muerte de tu magnánimo padre que, mordido sin motivo por esa vil serpiente, quedó reducido a cinco elementos al igual que un árbol golpeado por un rayo.

El malvado Takshaka, el más vil de la raza serpiente, ebrio de poder, cometió un acto innecesario cuando mordió al Rey, ese divino padre, protector de la raza de los santos reales.
Malvado en sus acciones, incluso hizo que KasyapaSabio Kashyapa (el príncipe de los galenos) huyera cuando venía a socorrer a tu padre.

Te corresponde quemar al miserable malvado en el fuego ardiente de un sacrificio de serpientes.

¡Oh Rey! Ordena este sacrificio inmediatamente. Así es como puedes vengar la muerte de tu padre.
Y así, también me habrás hecho un muy grande favor. Porque, oh virtuoso príncipe, en una ocasión, mientras actuaba por cuenta de mi preceptor, un asunto mío también fue obstaculizado por ese maligno desgraciado.

Sauti continuó:

El monarca, habiendo escuchado estas palabras, se enfureció con Takshaka.

Por el discurso de Utanka se enardeció el príncipe, incluso como el fuego de sacrificio con mantequilla clarificada.

Conmovido también por el dolor, en presencia de Utanka, el príncipe preguntó a sus ministros los detalles del viaje de su padre a las regiones de los bienaventurados.
Y cuando escuchó todo sobre las circunstancias de la muerte de su padre de labios de Utanka, se sintió abrumado por el dolor y la tristeza.

Y así termina la sección llamada Paushya del Adi Parva del bendito Mahabharata.

Om  Om  Om  Om  Om