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El Mahabharata

Libro 1 - Adi Parva

Anukramanika Parva

[Sección 1]

¡Om! Habiéndose inclinado ante Narayana y Nara, el Ser supremo, y también ante la diosa Saraswati, la palabra Victoria debe ser pronunciada.

Un día el hijo de Lomaharshana, Ugrasrava, también llamado Sauti, quien era una gran conocedor de los Puranas, se acercó inclinándose con humildad a los grandes sabios de estrictos votos que, habiendo asistido al sacrificio de doce años de Saunaka, llamado Kulapati, se hallaban descansando sentados en el bosque de Naimisha.

Al rato, y deseando escuchar sus maravillosas narraciones, estos ascetas comenzaron a dirigirse a quien había llegado así a la solitaria morada de los habitantes del bosque de Naimisha.

Habiendo sido recibido con el debido respeto por esos hombres santos, saludó con palmas unidas a todos los MunisBrahmanes, Sabios, preguntándoles sobre el progreso de su ascetismo.

Una vez que todos los ascetas se sentaron de nuevo, el hijo deUgrasrava (Sauti) Lomaharshana humildemente ocupó el asiento que se le había asignado.
Viendo que ya estaba cómodamente sentado, y recobrado del cansancio, uno de los Rishis, comenzando la conversación, le preguntó:

“¿De dónde vienes, oh SautiUgrasrava de ojos de loto, y dónde has pasado el tiempo? Cuéntanoslo en detalle.”

Ante estas preguntas, el elocuente SautiUgrasrava dio, en medio de aquella gran asamblea de sabios contemplativos, una basta y adecuada respuesta usando palabras acordes al modo de vida de aquellos.

SautiUgrasrava dijo:

“Habiendo escuchado los maravillosos y sagrados relatos del Mahabharata, compuesto por Krishna DwaipayanaVyasa, que fuera recitado en su totalidad por Vaisampayana durante el sacrificio de las serpientes realizado por el hijo de Parikshit, el sabio rey Janamejaya, de alma elevada y príncipe entre los príncipes; y habiendo deambulado, visitando muchos benditos santuarios y aguas sagradas, viajé al país llamado Samanta-pancaka, venerado por los Dwijas y donde se había librado la batalla entre los hijos de Kuru y los de Pandu, junto a todos los demás jefes de ambos bandos. Desde allí, ansioso de verlos, he venido ante vuestra presencia.

A vosotros reverendos sabios, quienes son todos para mi como Brahma, quienes siendo inmensamente bendecidos brillan en este lugar de sacrificios con el esplendor del fuego solar; a vosotros que han concluido las meditaciones silenciosas y alimentado el fuego sagrado y aún así están aquí sentados más allá de toda preocupación, oh Dwijas, ¿qué debo yo repetirles?
¿Debo yo contarles acerca de las sagradas historias de los Puranas que contienen los preceptos del deber religioso y del beneficio mundano; o del los actos de ilustres santos y soberanos de la humanidad?”

El Rishi respondió:

“El Purana, promulgado por primera vez por el gran Rishi DwaipayanaVyasa y que, luego de haber sido escuchado tanto por dioses como por los Brahmarishis, fue ampliamente venerado; la que, siendo la narración más eminente que existe, variada tanto en dicción como en división, que posee sutiles significados lógicamente combinados y extraídos de los Vedas, es una obra sagrada.

Compuesto en refinado lenguaje, incluye las enseñanzas de otras obras.
Es explicado por otros Shastras y contiene la esencia de los cuatro Vedas.

Estamos deseosos de escuchar esa historia también llamada Bharata, la sagrada composición del maravilloso Vyasa y que disipa el miedo a la maldad, tal como fue recitada dichosamente por el Rishi Vaisampayana, bajo la dirección del propio DwaipayanaVyasa, en el sacrificio de las serpientes del Rajá Janamejaya.”

Entonces SautiUgrasrava dijo:

“Tras inclinarme ante el Ser primordial IsanaShiva, a quien las multitudes hacen ofrendas, y que es adorado por la multitud; quien es el verdadero incorruptible, Brahma, perceptible, imperceptible, eterno; quién es tanto un ser no existente como un ser existente; quién es el universo y también distinto del universo existente y no existente; quien es el creador de lo alto y lo bajo; el antiguo, exaltado, inagotable; quien es Vishnu, el benefactor y la beneficencia misma, digno de toda preferencia, puro e inmaculado; quién es HariKrishna, el soberano de las capacidades, el guía de todas las cosas móviles e inmóviles; les relataré los sagrados pensamientos del ilustre sabio Vyasa, de acciones maravillosas y adorado aquí por todos.

Algunos poetas ya han proclamado esta historia, algunos están ahora enseñándola y otros, de igual manera, la promulgarán de aquí en más sobre toda la tierra.

Es una gran fuente de conocimiento, establecida a lo largo de las tres regiones del mundo. Los nacidos dos vecesDwijas la poseen tanto en forma detallada como abreviada.

Es el deleite de los eruditos por estar embellecida con elegantes expresiones, conversaciones humanas y divinas, y una variedad de medidas poéticas.

En este universo, cuando estaba desprovisto de brillo y luz, y envuelto en total oscuridad, se manifestó, como causa primordial de la creación, un majestuoso huevo, la inagotable semilla de todos los seres creados.

Es denominado Mahadivya, y tomó forma al comienzo de aquel Yuga, en el que se nos dice, estaba la verdadera luz de Brahma, el eterno, el maravilloso e inconcebible Ser presente por igual en todos los lugares; la causa invisible y sutil cuya naturaleza comparte entidad y no entidad.

De este huevo surgió el Señor Pitamaha Brahma, el incomparable Prajapati; con SuraguruEl sabio Brhaspati y SthanuShiva. Luego aparecieron los veintiún Prajapatis: Manu, Vasishtha y Parameshthi; los diez Pracetas, Daksha, y los siete hijos de Daksha.

Luego apareció el hombre de naturaleza inconcebible a quien todos los Rishis conocen y también los Vishwadevas, los Adityas, los Vasus, los gemelos Aswinis, los Yakshas, los Sadhyas, los Pisachas, los Gulyakas y los Pitris.

Después de estos surgieron los más santos Brahmarshis, y numerosos sabios Rajarshis distinguidos por las más nobles virtudes.

Así también el agua, el firmamento, la tierra, el aire, el cielo, los años, las estaciones, los meses, las quincenas, llamadas Pakshas, con la debida sucesión del día y la noche. Y así surgieron todas las cosas conocidas por la humanidad.

Todas las cosas que se ven en el universo, sea éste animado o inanimado, serán, al final del mundo y la terminación del Yuga, nuevamente disueltas.
Y, tras el inicio de otro nuevo Yuga, todas las cosas serán renovadas y, como los diversos frutos de las tierra, cada cual sucederá en el debido orden de sus estaciones.

Así continuará girando perpetuamente en el mundo, sin principio y sin fin, esta rueda que causa la destrucción de todas las cosas.

El total de los Devas creados, en resumen, fue de treinta y tres mil trescientos treinta y tres (33.333).

Los hijos de Div fueron Brihadbhanu, Chakshus, Atma Vibhavasu, Savita, Richika, Arka, Bhanu, Asavaha, and Ravi. De estos Vivaswans de la antigüedad, Mahya fue el más joven, y su hijo fue DevabrataDevabhraj. Este último tuvo por hijo a Suvrata quien, como sabemos, tuvo tres hijos, Dasajyoti, Satajyoti, y Sahasrajyoti, cada uno de los cuales tuvo una numerosa descendencia . El ilustre Dasajyoti tuvo diez mil hijos, Satajyoti tuvo diez veces más (100.000), y Sahasrajyoti tuvo diez veces más descendencia que Satajyoti (1.000.000). De ellos desciende la familia de los Kurus, de los Yadus y de Bharata; la familia de Yayati y de Ikshwaku; y también todos los Rajarshis. Numerosas fueron también las generaciones producidas, y muy abundantes fueron las criaturas así como los lugares en los que habitaban.

El triple misterio -los Vedas; Yoga y Vijnana; Dharma, Artha y Kama- como así también varias obras sobre asuntos del Dharma, Artha y Kama; y reglas para la conducta de la humanidad, e historias y discursos con varios Srutis; todos ellos habiendo sido relevados por el Rishi Vyasa son aquí mencionadas, ordenadamente, formando parte del libro.

El Rishi Vyasa compuso esta masa de conocimiento tanto en detalle como en forma abreviada. Es el deseo de los eruditos en el mundo poseer ambas. Algunos leen el Bharata comenzando por el mantra inicial (invocación), otros por la historia de Astika, otros por la de Uparichara, mientras que algunos brahmanes estudian el todo.

Los hombres ilustrados muestran sus diversos conocimientos al comentar la composición. Algunos son hábiles para explicarlo, mientras que otros lo son para recordar su contenido.

Vyasa, el hijo de Satyavati, habiendo analizado, mediante penitencia y meditación, el Veda eterno, compuso luego ésta historia sagrada. Cuando ese sabio Brahmarishi de estrictos votos, el noble Dwaipayana VyasaVyasa, descendiente de Parasara, terminó ésta, la mayor de las narraciones, comenzó a considerar cómo podría enseñarla a sus discípulos.

Entonces Brahma, el preceptor del mundo y poseedor de los seis atributos, conociendo la ansiedad del Rishi DwaipayanaVyasa, vino en persona al lugar donde estaba este último, para complacer al santo y beneficiar a la gente.

Cuando Vyasa, rodeado por todos los demás MunisBrahmanes, Sabios, lo vio, se sorprendió; y de pie, con sus palmas unidas, le hizo una reverencia y ordenó que le trajeran un asiento.

Después de haber rodeado a quien es llamado Hiranyagarbha, se paró cerca de Él; y siendo llamado por Brahma Parameshthi, se sentó a su lado, lleno de afecto y sonriendo de alegría.
Entonces, el enormemente glorioso Vyasa, dirigiéndose a Él, dijo:

‘¡Oh, divino Brahma!, he compuesto un poema que es muy respetado.
He explicado el misterio del Veda y otros temas; los diversos rituales de los Upanishads con sus Angas; la compilación de los Puranas y la historia organizada por mí y nombrada según las tres divisiones del tiempo, pasado, presente y futuro; la determinación de la naturaleza de la desintegración, el miedo, la enfermedad, la existencia y la no existencia, una descripción de los credos y de los diversos modos de vida; el gobierno de las cuatro castas y la importancia de todos los Puranas; una explicación del ascetismo y de los deberes de un estudiante religioso; las dimensiones del sol y la luna, los planetas, constelaciones y estrellas, junto con la duración de las cuatro edades; los Rik, Sama y Yajur Vedas; también el Adhyatma; las ciencias llamadas Nyaya, Ortoepía y el Tratamiento de enfermedades; caridad y Pasupatadharma; nacimiento celestial y humano, con fines particulares; también una descripción de los lugares de peregrinaje y otros lugares sagrados de los ríos, montañas, bosques, el océano, de las ciudades celestiales y los Kalpas; el arte de la guerra; los diferentes tipos de naciones y lenguas: la naturaleza de los modales de la gente; y el espíritu omnipresente; todos estos han sido tenidos en cuenta.

Pero, después de todo, no se encuentra en la tierra ningún escriba apto para recibir el dictado de esta obra.’

Brahma le respondió:

‘Entre todos los célebres MunisBrahmanes, Sabios que son famosos por la santidad de sus vidas, a ti te tengo gran estima en virtud de tu conocimiento del Misterio Divino.
Sé que has revelado la palabra divina, incluso desde su primera pronunciación, en el lenguaje de la verdad. Has llamado "poema" a tu trabajo presente, por lo cual así lo será. No podrá haber poetas cuyas obras puedan igualar las descripciones de éste, así como el Asrama doméstico es, en mérito, siempre inigualable por las otras tres modalidades de Asrama.
Considera a Ganesha, oh Muni, con el propósito de escribir el poema.’

SautiUgrasrava continuó:

Habiendo hablado así a Vyasa, Brahma se retiró a su morada.

Entonces Vyasa comenzó invocar mentalmente a Ganesha.

Ganesha, removedor de obstáculos y siempre atento a satisfacer los deseos de sus devotos, fue al lugar donde estaba sentado Vyasa tan pronto como éste pensó en él.

Y habiéndolo saludado y sentado, Vyasa se dirigió a él así:

‘¡Oh guía de los Ganas! Sé tú el escriba del Bharata que he compuesto en mi imaginación y que estoy a punto de repetir.’

Ganesha, al escuchar este discurso, respondió así:

‘Me convertiré en el escriba de tu obra con la condición de que mi pluma no deje de escribir ni por un momento.’

Y Vyasa dijo a esa divinidad:

‘Así sea, pero dondequiera que haya algo que no comprendas, deberás dejar de escribir hasta que lo descifres.’

Ganesha, habiendo expresado su asentimiento repitiendo la palabra Om!, procedió a escribir; y Vyasa comenzó a dictar; y para poder descansar, tejió los nudos de la composición sumamente estrechos para que Ganesha se detuviera a razonar cada tanto. De esta manera dictó su obra de acuerdo con el compromiso asumido.

Estoy familiarizado -continuó Sauti- con ocho mil ochocientos versos, y también lo está Suka, y quizás Sanjaya.

Por lo misterioso de su significado, oh Muni, nadie es capaz, hasta el día de hoy, de penetrar esos difíciles slokas estrechamente entrelazados. Incluso el omnisciente Ganesha se tomó unos momentos para considerarlos; mientras que Vyasa, sin embargo, continuó componiendo otros versos en gran abundancia.

La sabiduría de este trabajo, como una forma de aplicar colirio, ha abierto los ojos del mundo inquisitivo que estaba cegado por la oscuridad de la ignorancia.

Así como el sol disipa las tinieblas, el Bharata disipa la ignorancia de los hombres con sus discursos sobre la religión, el beneficio, el placer y la liberación final.
Así como la luna llena, con su suave luz, expande los capullos del lirio acuático, así este Purana, al exponer la luz del Sruti, ha expandido el intelecto humano.

Por la lámpara de la historia, que destruye las tinieblas de la ignorancia, toda la morada de la naturaleza está adecuada y completamente iluminada.

Esta obra es un árbol, del cual el capítulo de contenidos es la semilla; las secciones llamadas Pauloma y Astika son su raíz; la parte llamada Sambhava es su tronco; los libros llamados Sabha y Aranya son los nidos de las aves; sus estrechos nudos son el libro llamado Arani; los libros llamados Virata y Udyoga son su médula; el libro llamado Bhishma, la rama principal; el libro llamado Drona, las hojas; el libro llamado Karna, las hermosas flores; el libro llamado Salya, su dulce olor; los libros titulados Stri y Aishika, la refrescante sombra; el libro llamado Santi, el poderoso fruto; el libro llamado Asvamedha, la savia inmortal; la denominada Asramavasika, el lugar donde crece; y el libro llamado Mausala, es la sinopsis de los Vedas y es muy respetado por los virtuosos Brahmanas.

El árbol del Bharata, inagotable para la humanidad como las nubes, será una fuente de sustento para todos los nobles poetas.

SautiUgrasrava continuó:

Ahora hablaré de las floridas y fructíferas producciones eternas de este árbol, dotadas de un sabor puro y agradable, y que no deben ser destruidas ni siquiera por los inmortales.

Previamente, el enérgico y virtuoso Krishna DwaipayanaVyasa, por el requerimiento del sabio hijo de Ganga, Bhishma, y de su propia madreSatyavati, se convirtió, con las dos viudasAmbika y Ambalika de Vicitravirya; en padre de tres niños, que eran como los tres fuegos, y habiendo criado así a Dhritarashtra, Pandu y Vidura, regresó a su solitaria morada para continuar con su ejercicio religioso.

No fue sino hasta después de que estos nacieron, crecieron y partieron en el viaje supremo, que el gran Rishi Vyasa promulgó el Bharata a la humanidad en esta región del mundo; cuando le fue solicitado por Janamejaya y miles de Brahmanes, instruyó a su discípulo Vaisampayana, quien estaba sentado cerca; y él, sentado junto a los Sadasyas, recitó el Bharata durante los intervalos de las ceremonias del sacrificio, siendo reiteradamente instado a continuar.

En su obra, Vyasa ha representado plenamente la grandeza de la casa de Kuru, los virtuosos principios de Gandhari, la sabiduría de Vidura y la constancia de Kunti. El noble Rishi también ha descrito la divinidad de VasudevaKrishna (Vishnu), la rectitud de los hijos de Pandu y las malas prácticas de los hijos y partidarios de Dhritarashtra.

Originalmente, Vyasa llevó a cabo la compilación del Bharata, sin incluir los episodios, en veinticuatro mil versos; y únicamente esto es llamado por los eruditos como el Bharata. Posteriormente, a modo de introducción, compuso una sinopsis del contenido de cada capítulo, en ciento cincuenta versos.

Esto se lo enseñó primero a su hijo Suka; y luego se lo dio a otros de sus discípulos que poseían las mismas calificaciones. Después de eso, realizó otra compilación, que consta de seiscientos mil versos. De ellos, trecientos mil son conocidos en el mundo de los Devas; ciento cincuenta mil en el mundo de los Pitris: ciento cuarenta mil entre los Gandharvas y cien mil en las regiones de la humanidad. Narada se los recitó a los Devas, Devala a los PitrisPadres Universales, y Suka se los divulgo a los Gandharvas, Yakshas y Rakshasas; y en este mundo fueron recitados por Vaisampayana, uno de los discípulos de Vyasa, un hombre de principios justos y el primero entre todos los familiarizados con los Vedas. Sepan que yo, SautiUgrasrava, también he repetido cien mil versos.

Yudhishthira es un árbol enorme, formado por religión y virtud; Arjuna es su tronco; Bhimasena, sus ramas; los dos hijos de Madri son sus maduros frutos y flores; y sus raíces son Krishna, Brahma y los Brahmanes.
Pandu, después de haber conquistado a muchos países con su sabiduría y destreza, se instaló con los MunisBrahmanes, Sabios en cierto bosque como cazador, donde, al haber matado a un ciervo cuando estaba apareándose con su pareja, atrajo para si mismo una maldición muy severa que sirvió de advertencia para la conducta de los príncipes de su dinastía por el resto de sus vidas.

Sus esposas, para que se cumplieran las ordenanzas de la ley, admitieron como sustitutos de los abrazos de Pandu a los de los dioses Dharma, Vayu, Sakra y de los divinos gemelos Asvins. Cuando sus descendientes crecieron, bajo el cuidado de ambas madres en medio de las arboledas sagradas y las santas ermitas de los hombres religiosos, los Rishis los condujeron ante la presencia de Dhritarashtra y sus hijos, presentándolos como estudiantes en el hábito de Brahmacharis, con el pelo atado en nudo sobre sus cabeza.

Los Rishis dijeron:

‘Estos, nuestros alumnos, son como sus hijos, sus hermanos y sus amigos; son Pandavas'.

Tras decir esto, los MunisBrahmanes, Sabios desaparecieron.

Cuando los Kauravas los vieron presentados como los hijos de Pandu, la distinguida clase de ciudadanos gritó de alegría. Algunos, sin embargo, dijeron que no eran hijos de Pandu; otros dijeron que sí; mientras que algunos preguntaron cómo podían ser sus descendientes, viendo que había estado muerto durante tanto tiempo.

Aún así, por todos lados se escucharon voces gritando,
‘¡De todas maneras, son bienvenidos! ¡A través de la Divina Providencia contemplamos a la familia de Pandu! ¡Que se proclame su bienvenida!’

A medida que cesaron estas aclamaciones, los aplausos de los espíritus invisibles, que hicieron resonar cada punto de los cielos, fueron tremendos. Hubo lluvias de flores perfumadas y el sonido de caracolas y timbales. Tales fueron las maravillas que ocurrieron con la llegada de los jóvenes príncipes. El ruido de júbilo de todos los ciudadanos, en expresión de su satisfacción por la ocasión, fue tan grande que llegó hasta los mismos cielos.

Habiendo estudiado la totalidad de los Vedas y varios otros Shastras, los Pandavas residieron allí, siendo respetados por todos y sin aprensión de nadie.

Los principales hombres estaban complacidos con la pureza de Yudhishthira, el coraje de Arjuna, la sumisa atención de Kunti a sus superiores y la humildad de los gemelos, Nakula y Sahadeva; y todo el pueblo se regocijó en sus heroicas virtudes.

Después de un tiempo, Arjuna obtuvo a la virgen Krishna durante su Swayamvara, realizando una hazaña muy difícil de tiro con arco en medio de un concurso de Rajás. Y desde ese momento llegó a ser muy respetado entre todos los arqueros de este mundo; y también en los campos de batalla ya que, como el sol, era difícil de ser visto por sus adversarios.
Y habiendo vencido a todos los príncipes vecinos y a todas las considerables tribus, logró todo lo necesario para que el Rajá (su hermano mayor) realizara el gran sacrificio llamado Rajasuya.

Yudhishthira, después de haber aniquilado a Jarasandha (el rey de Magadha ) y al orgulloso Chaidya, siguiendo los sabios consejos de VasudevaKrishna (Vishnu) y por el valor de Bhimasena y Arjuna, adquirió el derecho de realizar el gran sacrificio de Rajasuya, abundante en provisiones, ofrendas y plagado de trascendentes méritos.

Cuando Duryodhana asistió a este sacrificio y vio la vasta riqueza de los Pandavas esparcida por todas partes, las ofrendas, las piedras preciosas, el oro y las joyas; la riqueza en vacas, elefantes y caballos; las curiosas texturas, vestimentas y mantos; los preciosos mantones, pieles y alfombras hechas con la piel del Ranku; se llenó de envidia y se disgustó mucho.

Cuando contempló la sala de reuniones elegantemente construida por Maya (el arquitecto Asura ) a la manera de una corte celestial, se enardeció de rabia. Y habiéndose confundido por ciertos engaños arquitectónicos dentro de éste palacio, fue ridiculizado por Bhimasena, en presencia de VasudevaKrishna (Vishnu), indicando que era de linaje sencillo.

A Dhritarashtra le dijeron que su hijo, aun cuando compartía varios objetos de disfrute y diversas cosas preciosas, se estaba volviendo delgado, débil y pálido. Y Dhritarashtra, algún tiempo después, por el afecto que le tenía a su hijo, dio su consentimiento para que, junto con los Pandavas, jugaran a los dados.

Y VasudevaKrishna (Vishnu), al enterarse de esto, se enojó mucho. Y aun estando insatisfecho, no hizo nada para evitar las disputas, sino que pasó por alto el juego de dados y las otras diversas acciones horribles e injustificables derivadas de este: y a pesar de Vidura, Bhishma, Drona y Kripa, el hijo de Saradvan, hizo que los Kshatriyas se mataran unos a otros en la terrible guerra que se desencadenó.

Y Dhritarashtra, al escuchar las desagradables noticias acerca del éxito de los Pandavas y rememorando los propósitos de Duryodhana, Kama y Sakuni, reflexionó durante un rato y dirigió a Sanjaya el siguiente discurso:

'Presta atención, oh Sanjaya, a todo lo que estoy a punto de decir, y entenderás que no debo ser menospreciado. Eres muy versado en los Shastras, inteligente y dotado de sabiduría.

Nunca me incline a favor de la guerra, ni me deleité con la destrucción de mi raza. No hice distinción entre los hijos de Pandu y los míos propios.

Mis propios hijos eran propensos a la obstinación y me despreciaban por ser viejo.

Ciego como soy y movido por el afecto paternal, lo soporté todo debido a mi miserable situación .

Fui un necio mientras que el irreflexivo Duryodhana crecía cada vez más en la insensatez.

Habiendo sido un espectador de las riquezas de los poderosos hijos de Pandu, mi hijo fue ridiculizado por su torpeza mientras subía a la sala de asambleas. Y aunque era un soldado, fue incapaz de soportarlo todo y de vencer a los hijos de Pandu en el campo de batalla.

Reacio a obtener buena fortuna por su propio merito, con la ayuda del rey de Gandhara, concertó un injusto juego de dados.

'Oh Sanjaya, escucha todo lo que llegó a mi conocimiento primero, y sucedió después. Habiendo escuchado todo lo que diré a continuación y comparándolo con lo que sucederá, entonces deberás reconocer que poseo un ojo profético.

Cuando intuí que, ante la mirada de todos los príncipes reunidos, Arjuna, habiendo curvado el arco para tensarlo, había perforado el curioso blanco y lo había derribado al suelo, llevándose triunfante a la doncella Krishna, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que después de la forzada captura, Subhadra, de la raza de Madhu, se había casado con Arjuna en la ciudad de Dwaraka y que, Krishna y Balarama, los dos héroes de la raza de Vrishni y hermanos de Subhadra, sin resentimiento alguno por lo sucedido, habían entrado amistosamente en Indraprastha, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Arjuna, impidiendo con su flecha celestial el aguacero de Indra, el rey de los dioses, había gratificado a Agni cediéndole el bosque de Khandava, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que los cinco Pandavas, con su madre Kunti, habían escapado de la casa de cera, y que Vidura estaba comprometido en la realización de sus designios, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Arjuna, después de haber perforado el blanco con sus flechas, había ganado a Draupadi, y que los valientes Pancalas se habían unido a los Pandavas, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Jarasandha, el más destacado de la línea real de Magadha y deslumbrante entre los Kshatriyas, había sido aniquilado por Bhima usando solo sus brazos desnudos, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que en su gran campaña los hijos de Pandu habían conquistado a los jefes de la tierra y realizado el gran sacrificio del Rajasuya, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Draupadi, en la época de la impureza, con su voz ahogada por las lágrimas, el corazón lleno de agonía y con una única prenda puesta, había sido arrastrada hasta la corte y, aunque tenía defensores, la habían tratado como si no los tuviera, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que el malvado Duhsasana, esforzándose por desnudarla tirando de esa única prenda, solo había sacado un interminable montón de tela, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Yudhishthira, derrotado y privado de su reino por Saubala en el juego de dados, era aún respaldado por sus hermanos de incomparable destreza, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que los virtuosos Pandavas, llorando de aflicción, habían seguido a su hermano mayor al desierto y se esforzaron de diversas maneras para mitigar sus malestares, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Yudhishthira había sido seguido al desierto por Snatakas y Brahmanas de mente noble que viven de limosnas, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Arjuna, habiendo satisfecho en combate al Dios de dioses, obtuvo el gran arma Pasupata de Tryambaka quien se había disfrazado de cazador, entonces, Oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que el justo y renombrado Arjuna después de haber estado en las regiones celestiales, había obtenido allí las divinas armas del mismo Indra, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando después intuí que Arjuna había vencido a los Kalakeyas y Paulomas, orgullosos de la bendición que habían obtenido volviéndose invulnerables incluso para los seres celestiales, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Arjuna, el castigador de enemigos, habiendo ido a las regiones de Indra para destruir a los Asuras, había regresado exitosamente de allí, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que Bhima y los otros hijos de Pritha, acompañados por Vaisravana, habían llegado a esa región que es inaccesible para el hombre, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que mis hijos, guiados por los consejos de KarnaRadheya, mientras estaban en su viaje de Ghoshayatra, habían sido hechos prisioneros por los Gandharvas y que Arjuna los había liberado, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que Dharma (el dios de la justicia) había llegado bajo la forma de un Yaksha y le había planteado ciertas preguntas a Yudhishthira, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que mis hijos no habían podido descubrir a los Pandavas bajo su disfraz, mientras residían con Draupadi en los dominios de Virata, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que los principales hombres de mi lado habían sido vencidos por el noble Arjuna con un solo carro mientras residía en los dominios de Virata, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que VasudevaKrishna (Vishnu) de la raza de Madhu, quien cubría toda la tierra con un pie, estaba profundamente interesado en el bienestar de los Pandavas, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que el rey de Matsya, había ofreció su virtuosa hija Uttara a Arjuna y que Arjuna la había aceptado para su hijo, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que Yudhishthira, vencido en el juego de dados, privado de riquezas, exiliado y separado de sus vínculos, había, aún así, reunido un ejército de siete Akshauhinis, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando escuché a Narada declarar que Krishna y Arjuna eran Nara y Narayana, y que él los había visto juntos en las regiones de Brahma, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Krishna, ansioso por lograr la paz, para el bienestar de la humanidad, había reparado en los Kurus y se fue sin haber podido llevar a cabo su propósito, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que cuando Kama y Duryodhana decidieron encarcelar a Krishna, Él manifestó en sí mismo todo el universo, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Luego intuí que en el momento de su partida, Pritha (Kunti), llena de dolor, estando cerca de su carro recibió el consuelo de Krishna, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que VasudevaKrishna (Vishnu) y Bhishma, el hijo de Santanu, eran los consejeros de los Pandavas y que Drona, el hijo de Bharadwaja, pronunció bendiciones sobre ellos, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Kama le dijo a Bhishma: "No pelearé cuando tú estés peleando" y, dejando el ejército, se fue, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que VasudevaKrishna (Vishnu), Arjuna y el arco Gandiva, de destreza inconmensurable, los tres de terrible energía se habían unido, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que estando Arjuna embargado por el remordimiento en su carro y listo para hundirse, Krishna le manifestó todos los universos dentro de su cuerpo, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que Bhishma, el desolador de enemigos, que mataba a diez mil aurigas todos los días en el campo de batalla, no había matado a ninguno de los Pandavas, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Bhishma, el hijo justo de Ganga, había indicado él mismo las maneras en que podía ser derrotado en el campo de batalla y que los Pandavas las llevaron a cabo con alegría, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Arjuna, habiendo colocado a Sikhandin delante de sí mismo en su carro, había herido a Bhishma, de valor infinito e invencible en la batalla, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que el anciano héroe Bhishma, habiendo reducido el número de la raza de Somaka a unos pocos, estaba tendido sobre un lecho de flechas vencido por las heridas, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que Arjuna, ante el requerimiento de Bhishma que yacía sediento en el suelo, había perforado el suelo y aliviado su sed, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Vayu junto con Indra y Surya se unieron como aliados para el éxito de los hijos de Kunti, y, cual predadores, nos estaban aterrorizando con su presencia desfavorable, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando el maravilloso guerrero Drona, mostrando varias modalidades de lucha en el campo de batalla, no logró aniquilar a ninguno de los Pandavas superiores, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que los Maharatha Sansaptakas de nuestro ejército designados para hacer caer a Arjuna fueron aniquilados por el mismo Arjuna, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que nuestra disposición de fuerzas, impenetrable para otros, y defendida por el mismo Drona fuertemente armado, había sido forzada y penetrada por un único guerrero, el valiente hijo deAbhimanyu Subhadra, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que nuestros Maharathas, incapaces de vencer a Arjuna, disfrutaban sonriendo después de haber rodeado y asesinado conjuntamente al niño Abhimanyu, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que los ciegos Kauravas gritaban de alegría después de haber matado a Abhimanyu y que entonces Arjuna, enfurecido, pronunció su célebre discurso refiriéndose a Saindhava, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que Arjuna había jurado la muerte de Saindhava y cumplido su voto en presencia de sus enemigos, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando Intuí que estando los caballos de Arjuna fatigados, VasudevaKrishna (Vishnu) los soltó, les hizo beber agua y, trayéndolos nuevamente de regreso, los volvió a enganchar al carro y continuó guiándolos como antes, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que mientras sus caballos estaban fatigados, Arjuna permaneciendo en su carro detuvo a todos sus agresores, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Yuyudhana, de la raza de Vrishni, después de haber confundido al ejército de Drona, volviéndose atroz en destreza debido a la presencia de elefantes, se retiró a donde estaban Krishna y Arjuna, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que KarnaRadheya, a pesar de que tenía a Bhima bajo su poder, le permitió escapar después de solo dirigirse a él en términos despectivos y arrastrarlo con el extremo de su arco, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Drona, Kritavarma, Kripa, KarnaRadheya, el hijo de Drona y el valiente rey de Madra (Salya) permitieron que Saindhava fuera asesinado, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que el lanzamiento de la lanza celestial Sakti, entregada por Indra a KarnaRadheya, sobre el rakshasa de semblante espantoso Ghatotkacha, fue realizado debido a las manipulaciones de Madhava, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Sakti, la misma lanza que ciertamente habría matado a Arjuna en la batalla, fue lanzada por KarnaRadheya contra Ghatotkacha durante el encuentro entre ambos, entonces, Oh Sanjaya. no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Dhristadyumna, transgrediendo las leyes de la batalla, mató a Drona mientras estaba solo en su carro y dispuesto a morir, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Nakula, el hijo de Madri, estado en presencia de todo el ejército entabló un combate singular con el hijo de Drona y mostrándose igual a él conducía su carro en círculos, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando, tras la muerte de Drona, su hijo, haciendo un indebido uso del arma llamada Narayana[21] no logró destruir a los Pandavas, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Bhimasena bebió la sangre de su hermano Duhsasana en el campo de batalla sin que nadie pudiera impedírselo, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que el infinitamente valiente KarnaRadheya, invencible en la batalla, fue aniquilado por Arjuna en esa guerra de hermanos, misteriosa incluso para los dioses, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Yudhishthira, el Justo, venció al heroico hijo de Drona, a Duhsasana y al feroz Kritavarman, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que el valiente rey de Madra, que alguna vez desafió a Krishna en la batalla, fue asesinado por Yudhishthira, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que el malvado Saubala de poderes mágicos, la raíz del juego y la discordia, fue asesinado en batalla por Sahadeva, el hijo de Pandu, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Duryodhana, agotado por la fatiga, habiendo ido a un lago y hecho un refugio para si mismo entre sus aguas, yacía sumergido allí solo, sin fuerzas y sin carro, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que los Pandavas habían ido a ese lago acompañados por VasudevaKrishna (Vishnu); y de pie en su playa comenzaron a dirigirse despreciativamente a mi hijo que era incapaz de soportar las afrentas, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que, mientras mostraba en círculos una variedad de modos curiosos (de ataque y defensa) en un encuentro con garrotes, fue injustamente asesinado de acuerdo con los consejos de Krishna, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí al hijo de Drona y otros, matando a los Pancalas y a los hijos de Draupadi mientras dormían, perpetrando un acto horrible e infame, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que Asvatthaman, mientras era perseguido por Bhimasena, había descargado la primera de las armas llamada Aishika, por la cual el embrión en el útero de Uttara fue herido, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que el arma Brahmashira (descargada por Asvatthaman) fue repelida por Arjuna con otra arma sobre la cual había pronunciado la palabra "Sasti" y que Asvatthaman tuvo que renunciar a la enorme joya que llevaba en su cabeza, entonces, Oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

Cuando intuí que por haber herido el embrión en el útero de la hija de Virata con un arma poderosa, DwaipayanaVyasa y Krishna pronunciaron maldiciones sobre Asvatthaman, entonces, oh Sanjaya, no tuve esperanza de éxito.

¡Ay de mí! Gandhari, desprovista de hijos, nietos, padres, hermanos y parientes, es digna de lástima. Difícil es la tarea que han realizado los Pandavas: ellos han recuperado un reino sin rival.

¡Ay de mí! He oído que la guerra ha dejado sólo a diez con vida: tres de nuestro bando, y siete del de los Pandavas; en ese terrible conflicto, ¡dieciocho Akshauhinis de Kshatriyas han sido aniquilados!

Todo a mi alrededor es una oscuridad total, y una sensación de desmayo me asalta: la conciencia me abandona, oh Suta, y mi mente se distrae'.

SautiUgrasrava dijo:

Dhritarashtra, lamentando su destino con estas palabras, fue abrumado por una extrema angustia y despojado de sentido por un tiempo; pero sobreponiéndose, se dirigió a Sanjaya con las siguientes palabras:

‘Después de lo que ha sucedido, oh Sanjaya, deseo poner fin a mi vida sin demora; no encuentro el mas mínimo beneficio en conservarla por más tiempo’.

SautiUgrasrava dijo:

Mientras Dhritarashtra hablaba y se lamentaba, suspirando como una serpiente, el sabio hijo de Gavalgana (Sanjaya) se dirigió al afligido señor de la Tierra con palabras de profunda trascendencia.

‘Has oído, oh Rajá, de aquellos muy poderosos hombres, de inmensos esfuerzos, de los que han hablado Vyasa y el sabio Narada; hombres nacidos de grandes familias reales, resplandecientes con dignas cualidades, versados ​​en la ciencia de las armas celestiales, cuya gloria es emblema de Indra; hombres que, habiendo conquistado el mundo mediante la justicia y la realización de sacrificios con adecuadas ofrendas (a los Brahmanas), obtuvieron renombre en este mundo para, finalmente, sucumbir a la influencia del tiempo.

Tales fueron:
Saivya; el valiente Maharatha; Srinjaya, magnífico entre los conquistadores.
Suhotra; Rantideva y Kakshivanta, grandes en gloria; Valhika, Damana, Saryati, Ajita y Nala; Visvamitra, el destructor de enemigos; Amvarisha, grande en fuerza; Marutta, Manu, Ikshaku, Gaya y Bharata; Rama, el hijo de Dasaratha; Sasavindu y Bhagiratha; Kritavirya, el muy afortunado, y Janamejaya también; y Yayati, de buenas obras, que realizó sacrificios a los que asistieron los mismos seres celestiales, y por cuyos altares de sacrificio y lingas, esta tierra, con sus regiones habitadas y deshabitadas, ha sido marcada por todas partes.

Estos veinticuatro Reyes fueron mencionados, con anterioridad, por el celestial Rishi Narada a Saivya cuando estaba muy afligido por la pérdida de sus hijos.
Además de estos, otros Reyes se habían ido antes, aún más poderosos que ellos, poderosos aurigas de mente noble, y resplandecientes con toda digna cualidad.

Éstos fueron:
Puru, Kuru, Yadu, Sura y Vishvagashva de gran gloria; Anuha, Yuvanashva, Kakutstha, Vikrami y Raghu; Vijaya, Vitihotra, Anga, Bhava, Shweta y Vripadguru; Usinara, Sataratha, Kanka, Duliduha y Druma ; Dambhodbhava, Para, Vena, Sagara, Sankriti y Nimi; Ajeya, Parasu, Pundra, Sambhu y el santo Deva-Vridha; Devahuya, Supratika, y Vrihad-ratha; Mahatsaha, Vinitatma, Sukratu y Nala, el rey de los Nishadas; Satyavrata, Santabhaya, Sumitra y el principal Subala; Janujangha, Anaranya, Arka, Priyabhritya, Chuchi-vrata, Balabandhu, Nirmardda, Ketusringa y Brhidbala; Dhrishtaketu, Brihatketu, Driptaketu y Niramaya; Abikshit, Chapala, Dhurta, Kritbandhu y Dridhe-shudhi; Mahapurana-sambhavya, Pratyanga, Paraha y Sruti.

A estos y otros Rajás, oh rey, los escuchamos nombrar por cientos y por miles, e incluso a otros por millones, príncipes de gran poder y sabiduría, que habiendo renunciado a gozos muy abundantes, encontraron la muerte como lo han hecho tus hijos. Sus hechos celestiales, valor y generosidad, su magnanimidad, fe, verdad, pureza, sencillez y misericordia, son anunciados al mundo, en los registros de tiempos pasados, ​​por sagrados poetas de gran erudición. Aunque dotados de todas las virtudes nobles, estos han entregado sus vidas.

Tus hijos eran malévolos, encendidos de pasión y deseos, avaros y muy mal predispuestos.
Tu estás versado en los Sastras, oh Bharata, y eres inteligente y sabio; ¡aquellos cuyos entendimientos son guiados por los Sastras nunca se hunden ante las desgracias!.

Tú estás familiarizado, oh príncipe, con la indulgencia y la severidad del destino; por tanto, esta ansiedad por el bienestar de tus hijos es impropia. Además, te conviene no lamentarte por lo que debe suceder, ya que: ¿quién puede evitar, con su sabiduría, los decretos del destino?
Nadie puede salirse del camino trazado por la Providencia.

Existencia y no existencia, placer y dolor, todo tiene al Tiempo como origen.
El Tiempo crea todas las cosas y el tiempo destruye a todas las criaturas.
Es el Tiempo el que incinera a las criaturas y es el Tiempo el que apaga el mismo fuego.

En los tres mundos, todas las cosas, las buenas y las malas, son causadas ​​por el Tiempo. El Tiempo destruye todas las cosas y las crea de nuevo.
Solo el Tiempo está despierto cuando todas las demás cosas duermen: de hecho, el Tiempo es imposible de ser superado.

El Tiempo pasa por sobre todas las cosas sin detenerse.
Entonces, sabiendo, como tu sabes, que todas las cosas pasadas y futuras; y todo lo que existe en el momento presente, son el resultado del Tiempo, te conviene no desperdiciar tu existencia lamentándote'.

Sanjaya, el hijo de Gavalgana, habiendo administrado de esta manera consuelo al majestuoso Dhritarashtra, quien se sentía abrumado por el dolor por sus hijos, logró así restaurar su paz mental.

Tomando estos hechos para su obra, Krishna DwaipayanaVyasa compuso un sagrado Upanishad que ha sido transmitido al mundo a través de los Puranas compuestos por eruditos y sagrados poetas.

El estudio del Bharata es un acto de piedad.
Aquel que lo lea con fe, aunque sea una pequeña parte, tiene sus pecados completamente perdonados.

En él se ha hablado de los Devas, Devarshis e inmaculados Brahmarshis de buenas obras; como así también de Yakshas y poderosos Uragas (Nagas).

En él también se ha descrito al eterno VasudevaKrishna (Vishnu) que posee los seis atributos. Él es el verdadero y justo, el puro y santo, el eterno Brahma, el alma suprema, la verdadera luz constante, cuyas obras divinas, sabias y eruditas les relato; de quien ha procedido el universo inexistente y existente con sus principios de generación y progresión, y de nacimiento, muerte y renacimiento.

En él también se ha tratado acerca de lo que se llama Adhyatma (el espíritu supervisor de la naturaleza) que participa de los atributos de los cinco elementos. También se ha descrito quién es purusha estando por encima de epítetos como "sin mostrar" y similares; también lo que los principales yatis eximen del destino común y, dotados del poder de la meditación y Tapas, contemplan habitar en sus corazones como una imagen reflejada en el espejo.

La persona de fe, devota de la piedad y constante en el ejercicio de la virtud, al leer esta sección se libera del pecado.
El creyente que escucha constantemente recitar esta sección del Bharata, llamada Introducción, desde el inicio, no cae en dificultades.
La persona que repite cualquier parte de la introducción al amanecer y al atardecer se libera durante dicho acto de los pecados contraídos durante el día o la noche.

Esta introducción, el cuerpo del Bharata, es la verdad y el néctar.
Como la mantequilla está en la cuajada, Brahmana lo está entre los bípedos, el Aranyaka entre los Vedas y el néctar entre las medicinas; así como el mar es eximio entre los reservorios de agua, y la vaca lo es entre los cuadrúpedos; al igual que todos estos, se dice que Bharata está entre las historias.

Aquel que hace que los Brahmanas lo reciten, aunque sea solo una parte, durante un Sraddha consigue que sus ofrendas de comida y bebidas a los manes de sus antepasados sean inagotables.

El Veda puede ser explicado con la ayuda de la historia y los Puranas; pero el Veda es temeroso de que lo haga alguien de poco conocimiento. El hombre erudito que recita a otros este Veda de Vyasa cosecha ventajas. Hasta puede, sin duda, destruir el pecado de matar a un embrión y similares.

Yo pienso que aquel que lee este santo capítulo de la luna, lee todo el Bharata. El hombre que con reverencia escucha diariamente esta obra sagrada adquiere larga vida y renombre, y asciende al cielo.

En tiempos pasados, habiendo colocado los cuatro Vedas de un lado y el Bharata del otro, estos fueron pesados en la balanza por los seres celestiales reunidos para ese propósito. Y como este último pesaba más que los cuatro Vedas con sus misterios, desde ese momento ha sido llamado en el mundo “Mahabharata”, por ser considerado superior tanto en sustancia como en grado de importancia.

Aquel que conoce su significado es salvado de todos sus pecados.

Tapa es inocente, el estudio es inofensivo; los códigos de vida que los Vedas prescriben para todas las tribus son inofensivos; la adquisición de riquezas mediante el esfuerzo no es perjudicial; pero cuando éstos son practicados abusivamente, se convierten en fuentes del mal.