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Sita

 

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Cónyuges/Hijos(as)::
1. Sri Rama

Sita

  • Consorte (1): Sri Rama

  

[...] Adquiriendo la misma forma diminuta que había tomado anteriormente, [Hanuman] se encaminó al bosque de Asoka donde vivía Sita. Mentalmente se inclinó ante Ella tan pronto como La vio, Obviamente había estado despierta durante las horas de la noche. Aparecía enflaquecida y en su cabeza llevaba una trenza hecha con el pelo enredado y repetía para sí misma las excelencias de Sri Rama.
Tenía los ojos fijos en Sus propios pies, mientras que Su mente estaba absorta en el pensamiento de los pies de loto de Sri Rama.
El hijo del dios del viento se sintió sumamente miserable al ver triste a la Hija de Janaka.
Ocultándose entre las hojas de un árbol meditó dentro de sí, “Ven, señor, ¿qué debería hacer?” En ese mismo momento llegó Ravana, alegremente adornado y acompañado por una tropa de mujeres. El infeliz trató de persuadirla de muchas formas mediante consejos amistosos, tentaciones, y amenazas de separación. Dijo Ravana, “Escucha, oh hermosa y sabia señora: Haré a Mandodari y todas las otras reinas tus criadas; lo juro, con la condición de que pongas tu mirada en mí por una sola vez”. Interponiendo una brizna de hierba entre Ella y Ravana y fijando sus pensamientos en su más querido señor (Sri Rama), la Hija del Rey de Ayodhya, Videha, replicó:
“Escucha, oh monstruo de diez cabezas: ¿puede una flor de loto ser abierta por el calor del fuego de un insecto? Reflexiona sobre esto en tu corazón”. Y continuó la Hija de Janaka; “Quizá no tienes ni idea de cómo son las flechas de Sri Rama, oh desdichado. Me arrebataste en un momento en que no había nadie a mi lado; sin embargo, no te sientes avergonzado, oh vil y descarado bellaco”.
Al oír que era comparado a un insecto luminoso y a Sri Rama con el Sol, y exasperado por sus severas palabras, el monstruo sacó su espada y dijo:
Sita, me has insultado; por consiguiente te cortaré la cabeza con mi implacable espada. U obedeces mi mandato de una vez, o perderás tu vida, oh hermosa señora.”
“Oh monstruo de diez cabezas, el brazo de mi señor es hermoso como una hilera de lotos azules y largo y bien formado como el tronco de un elefante. Ni ese brazo ni tu espantosa espada tendrán mi cuello: oye éste mi solemne voto, oh loco.”
Y volviéndose a la reluciente cimitarra de Ravana, dijo: “Quita, oh Chandrahasa, la ardiente agonía de mi corazón causada por el fuego de la separación del Señor de los Raghus. Posees una fría, afilada y buena hoja; así que alíviame del peso de mi dolor”, concluyó Sita. Oyendo estas palabras se adelantó para matarla; Y fue la Reina Mandodari, hija de Maya, quien intervino y le apaciguó con palabras de buen consejero. Y nombrando a todos los demonios que allí estaban, Ravana les dijo:
“Id y molestad a Sita en cualquier forma que podáis. Si no acepta mi consejo en el período de un mes, sacaré mi espada y la decapitaré”.
Después de dar estas instrucciones, Ravana volvió a su palacio, mientras que la hueste de demonios, tomando toda clase de horrorosas formas, incordiaban a Sita en el bosque Asoka.[...]
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[...] Entonces, concentrándose en su interior, Hanuman, jefe de los monos, en respuesta a Su plegaria tiró el anillo sellado, como si Asoka el árbol hubiera soltado una chispa. Ella lo recogió con gozo y lo colocó en Su mano.
Después de esto, vio el fascinante anillo bellamente grabado con el nombre de Sri Rama. Reconociendo el anillo lo miró profundamente. “Quien puede. conquistar al invencible Señor de los Raghus y tan divino anillo no puede provenir de Maya.” De este modo Sita se sumergió en imaginaciones de este tipo, por lo que Hanuman habló con acento meloso y empezó a cantar las glorias de Sri Ramachandra. En el momento en que sus palabras llegaron a oídos de Sita, Su pena se disipó. Escuchó con toda su alma y oídos mientras Hanuman narró toda la historia desde su comienzo. “Por qué aquélla quien ha contado este cuento, que es como néctar para mis oídos, no se muestra a sí misma?” Por consiguiente Hanuman, lleno de admiración, se acercó a ella, mientras Sita estaba sentada de espaldas a él, “Soy el mensajero de Sri Rama, madre Janaki: solemnemente juro por el Señor todo- misericordioso, que este anillo ha sido traído por mí, oh madre; Sri Rama me lo dio como una prueba para ti.”“Cuéntame cómo fue que nació esta asociación entre hombre y mono.” Enseguida Hanuman explicó las circunstancias en las que se produjo tal unión entre hombre y mono.
Al oír las afectuosas palabras del mono, Su alma confió en él y le reconoció como sirviente, en pensamiento, palabra y acción, del Señor todomisericordioso,
Viéndole como un devoto de Sri Han creció en ella un gran afecto por él. Sus ojos se llenaron de lágrimas y la emoción hizo estremecer mi cuerpo. “Para mí, que estaba ahogándome en el océano de la desolación, querido Hanuman, has venido como un verdadero barco. Ahora háblame, te ruego, del bienestar del todo dichoso Sri Rama, matador de Khara y de su hermano más pequeño Laksmana. ¿Por qué el Señor de los Raghus, tan compasivo y bueno, se ha vuelto tan duro de corazón? ¿Me recuerda alguna vez el Jefe de los Raghus, Aquel que por disposición natural es fuente de deleite para sus sirvientes? ¿Volverán a alegrarse mis ojos viendo sus delicados y firmes miembros?” Las palabras la desanimaron y sus ojos se llenaron de lágrimas. “¡Ah, mi señor, Me has olvidado por completo!” Viendo a Sita dolorosamente disgustada debido a la separación de Su Señor, Hanuman se dirigió a ella con tono suave y cortés: “El Señor y su hermano más pequeño Laksmana están bien, madre, excepto por el hecho de que el Todomisericordioso está lleno de dolor a causa de tu tristeza. No te sientas abatida, madre; Sri Rama te ama dos veces más que tú a El.
“Madre, ahora apacíguate y oye el mensaje de Sri Rama.”
Al pronunciar estas palabras, la voz del mono se ahogó por la emoción y sus ojos se llenaron de lágrimas.
“Sri Rama dijo: ‘Desde que he sido separado de ti, Sita, todo se ha trastornado. Las tiernas y frescas hojas de los árboles parecen lenguas de fuego; las noches son tan tenebrosas como la noche de la disolución final y la Luna abrasa como el Sol. Camas de lotos son como lanzas plantadas en el suelo, mientras que las nubes derraman aceite hirviendo como hacían antes. Aquellos que se sentían en paz ahora se sienten atormentados; el fresco, suave y fragante aliento es ahora como el aliento de una serpiente. La agonía de uno es aliviada hasta cierto punto cuando se habla de ella; pero, ¿a quién puedo hablar de ella? Pues no hay nadie que pueda comprender. La cuerda de amor que nos une a ti y a mí, querida, sólo es conocida por mi alma; y mi alma siempre está contigo. Esta es la esencia de mi amor’.” En el momento en que la Hija de Videha oyó el mensaje del Señor quedó tan absorta en amor que perdió toda conciencia de Su cuerpo. Dijo el mono, “Madre, recógete y. fija Tus pensamientos en Sri Rama, el deleite de Sus sirvientes. Reflexiona en la gloria del Señor de los Raghus y olvida todo miedo causado por mis palabras.
“Las huestes de demonios son como polillas, mientras que las flechas del Señor de los Raghus son como llamas. Ten ánimo en tu corazón, madre, y considera a los demonios como consumidos.
“El héroe de la estirpe de Raghu tuvo noticias tuyas, el señor de los Raghus no se retrasará. En el momento en que las flechas de Sri Rama aparezcan como el Sol, la hueste de demonios se dispersará como las sombras de la noche. Madre, te llevaría a El en este mismo momento; pero, juro por Rama, que no tengo tales órdenes del Señor. Por lo tanto, espera pacientemente algunos días más, hasta que el Héroe de la estirpe Raghu llegue con las tropas de monos. Matando los demonios te llevará de aquí, mientras que Narada y las otras sagas le glorificarán en las tres esferas de la creación.”
‘Pero, hijo mío, todos los monos deben ser pigmeos como tú, mientras que los demonios son fuertes y grandes luchadores. Tengo dudas en mi corazón por esto.” Al oír esto, el mono reveló Su forma natural, colosal como una montaña de oro, terrible en batalla, lleno de fuerza y valor. Después de esto el corazón de Sita se alivió, así que el hijo del dios viento volvió a tomar su apariencia diminuta.
“Escucha, Madre: los monos ni poseen gran fuerza ni tienen una gran inteligencia; pero por la fuerza del Señor, la más pequeña serpiente puede tragar a Garuda, rey de los pájaros y la montaña de Bhagavan Visnu.”
Sita se sintió profundamente agradecida después de oír las palabras del mono llenas de devoción y reveladoras de la majestad, gloria y fuerza de Sri Rama. Reconociéndole como el amado de Sri Rama, le dio sus bendiciones diciendo: “Que te llenes de fuerza y virtud, querido niño. Que siempre permanezcas inmune a la vejez y a la muerte y puedas ser fuente de buenas cualidades, hijo mío; y que el Señor de los Raghus derrame su Gracia abundante sobre ti”. En el momento que las palabras “que el Señor te dé su gracia” alcanzaron sus oídos, Hanuman quedó completamente abrumado por la emoción. Una y otra vez el mono inclinó su cabeza ante Sus pies y con las manos juntas se dirigió a ella de esta forma:
“Después de esto, madre, he alcanzado todo lo que tenía que alcanzar; pues tu bendición, todos lo saben, es inagotable. Escucha, madre: me siento terriblemente hambriento viendo estos árboles cargados con deliciosas frutas”. “Te digo, hijo, este bosque está guardado por los más valientes y poderosos demonios.” “Madre, si tengo tu sincera aprobación, no hay motivo para tener miedo de ellos.”
Viendo al mono perfecto en fuerza y entendimiento, la Hija de Janaka dijo, “Ve, hijo mío, y disfruta del sabroso fruto con tu corazón fijo en los pies de Sri Rama”. Inclinando su cabeza se adelantó y entró en el bosque; y después de comer la fruta empezó a destrozar los árboles. Cierto número de luchadores habían sido puestos allí como guardianes, y algunos resultaron muertos, mientras que el resto escaparon pidiendo ayuda a gritos, “Oh, Señor, un enorme mono ha aparecido y está destrozando el bosque de Asoka. Ha comido frutas, arrancando árboles y, después de golpear a los vigilantes, los ha dejado derribados en el suelo”. [...]
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[...] Después de apagar su cola y mitigar su fatiga recuperó su forma diminuta y permaneció delante de la Hija de Janaka con las manos juntas.
“Complácete, Madre, de darme algún objeto auspicioso, como el Señor de los Raghus me dio.”
Por consiguiente ella se desabrochó la joya que llevaba en la cabeza y se la dio al Hijo del dios viento, quien alegremente la recibió.
“Comunícale mi obediencia a El, querido hijo, con estas palabras: Sé que Mi Señor es autosuficiente; pero aun así recuerda tu voto de bondad con el afligido y alíviarne, oh señor, de mi penoso desastre.
“Repítele, hijo mío, el incidente del Hijo de Indra, Jayanta, y recuérdale al Señor el poder de sus flechas. Si el Señor no llega aquí dentro de un mes, no me encontrará viva. Dime, Hanuman, ¿cómo puedo ahora continuar viviendo si tú, asimismo, hijo mío, hablas de marcharte? Tu presencia ha traído alivio a mi pesado corazón, Y ahora de nuevo me esperan días tristes y noches tediosas”Hanuman tranquilizó a la Hija de Janaka, y la consoló de muchas formas e inclinando su cabeza ante Sus pies de loto, partió hacia el encuentro de Sri Rama. [...]
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[...] Entonces el Señor llamó a Hanuman, y le dijo: “Ve a Lanka y dile a la hija de Janaka todo lo que ha ocurrido; luego regresa contándome cómo está”.

Así pues, Hanuman entró en la ciudad y, al enterarse de su llegada, los demonios y demonias corrieron a su encuentro. Le rindieron todo tipo de homenaje y luego le condujeron a la presencia de la hija de Janaka. Hanuman se inclinó ante ella desde una distancia considerable, y la Hija de Janaka le reconoció como el mensajero de Sri Rama.

Sita dijo a Hanuman: “Dime, querido hijo, si mi gracioso Señor está bien con su hermano menor y las huestes de ios monos”.

Hanuman contestó: “El Señor de Kosala está muy bien. Madre, el monstruo de diez cabezas ha sido derrotado en la batalla, mientras que Vibhisana ha alcanzado el dominio duradero del reino”.

Su corazón se llenó de alegría al oír las palabras del mono. Su alma se regocijó, Su cuerpo se estremeció de alegría, y con los ojos llenos de lágrimas, Sita repetía una y otra vez: “Qué puedo darte? No hay nada en los tres mundos que pueda recompensar esta valiosa información”.

Hanuman replicó: “Creo, Madre, que hoy sin duda he alcanzado la soberanía de la creación entera al encontrar a Sri Rama sano y salvo con Su hermano después de conquistar al enemigo en el campo de batalla”.

Sita dijo entonces a Hanuman: “Escucha, hijo mío: Que todas las más altas virtudes residan en tu corazón y que el Señor de Kosala junto con Ananta y Laksmana, sea siempre propicio a ti.[...]

  Observaciones y comentarios:

Es costumbre que las mujeres hindúes lleven una trenza de pelo cuando están separadas de sus esposos.

De acuerdo con la costumbre hindú, una señora no debe hablar con un extraño sin ningún intermediario. Siendo forzada a violar esta regla, ante el incidente, Sita se excusa interponiendo una brizna de hierba entre Ella y Ravana.

Sita + Sri Rama, hijo de Rey Dasaratha y Kausalya. (Sri Rama nació en Ayodhya.)