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Vali (rey mono de Kishkindha)

 

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1. Tara

Vali (rey mono de Kishkindha)

  • Consorte (1): Tara

Citado en "El Ramayana" de Tulsidas

Tulsidas dice:
[...] Si hay algo bueno en nuestro corazón, se echa a perder al contarlo, pues a Sri Rama le agrada ver lo que hay en la mente del devoto. El Señor nunca juzga con Su mente la caída del devoto, sino que recuerda su espíritu cientos de veces.
Por ejemplo, el mismo crimen en que Él, como cazador, había matado a Vali , fue repetido por Sugriva como un delito. Vibhisana también era culpable de la misma ofensa, pero Sri Rama no hizo caso de esto ni en sueños. Por el contrario, el Héroe del clan Raghu alabó a los dos en su encuentro con Bharata y los elogió ante todos. [...]
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[...] El Señor de los Raghus siguió avanzando y llegó al monte Rsyamuka.
Allí habitaba Sugriva con sus consejeros.
Cuando vio a los dos hermanos, las encarnaciones más altas de inmensurable fuerza, se sintió extremadamente alarmado y dijo a uno de sus ministros: "Escucha, Hanuman: esos dos hombres poseen una increíble fuerza y belleza. Tú eres un distinguido estudiante de Brama, ve, obsérvalos y trata de averiguar sus intenciones; una vez que lo hayas hecho, infórmame al respecto por medio de signos Si han sido enviados por el malicioso Valí, tendré que dejar esta montaña inmediatamente." [...]
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[...] El Océano de Misericordia que a la vez era la más alta carnación de la fuerza física, se alegró al escuchar estas palabras de alianza, "Dime, Sugriva, la razón por la que viniste a parar al bosque"
"Mi señor, Vali y yo somos hermanos. El afecto que existía entre nosotros no puede expresarse con palabras. Una vez, oh señor, el hijo del demonio Maya, conocido por el nombre de Mayavi, vino a nuestra ciudad, Kiskindha. Al caer la noche éste llamó desde las murallas de la ciudad. Vali no podía negarse al reto para el combate que le hacia su enemigo y salió a encontrarse con él. Pero cuando éste vio venir a Vali, echó a correr. Yo iba acompañando a mi hermano. El enemigo se refugió en la cueva de una gran montaña. Entonces Vali me dio instrucciones: "Aguarda mi regreso durante quince días; si para entonces no he vuelto, tómame por muerto".
Cuando llevaba ya esperando un mes, oh asesino de Khara, una gran corriente de sangre salió de la cueva. Por ello, di por hecho que el demonio había matado a Vali y de que entonces vendría y me mataría a mí también. De acuerdo a este pensamiento, bloqueé la boca de la cueva con una roca y escapé.
Cuando los ministros vieron la ciudad sin su maestro, me forzaron a aceptar el trono. Mientras tanto, Vali, que había matado al enemigo, regresó a casa y cuando me vio instalado en el trono, empezó a abrigar en su corazón un gran resentimiento hacia mí. Me dio una terrible paliza, como si se tratase de un enemigo, y me privó de todo cuanto poseía, incluyendo a mi mujer.
Por miedo a él, oh gracioso héroe de la estirpe de Raghu, he vagado por todo el mundo en una penosa condición. Una maldición le impide acercarse aquí; sin embargo, permanezco sin descanso en mi mente."
Cuando el gracioso Señor escuchó la agonía de su devoto, Sus largos brazos empezaron a vibrar, mostrando así su espíritu marcial y también Su determinación a castigar a Vali.

"Escucha, Sugriva: mataré a Vali con una sola flecha. Su vida no se salvará ni aunque tome refugio en Brama o en Rudra, el Señor Siva.
"Simplemente con ver a aquellos que no se sienten apenados ante la pena de un amigo se cae en un gran pecado. Un hombre debería ver sus propios problemas, por grandes que sean, como si se tratase de un simple grano de arena, mientras que los problemas de un amigo deberían ser para él como el Monte Sumeru, aun cuando éstos en realidad sean tan triviales como un grano de arena. Aquellos necios que no tengan un temperamento tal, pretenden en vano ser amigos de nadie. Un amigo debe tratar de proteger a su compañero del camino del pecado y conducirle por el camino de la virtud, debería proclamar las cosas buenas de su amigo y ocultar sus faltas, debería dar y coger cosas sin ningún escrúpulo y servir a los intereses de su amigo lo mejor que pudiera y cuando le encontrase apenado, amarle cien veces más. Los Vedas declara que éstas son las cualidades de un noble amigo. Aquel que cae en decir suaves palabras en tu cara y ásperas a tu espalda ó que retiene alguna idea maligna en su corazón, y cuya mente es tortuosa como los movimientos de una serpiente, no es un amigo, y lo mejor que uno puede hacer es despedirse de tal amigo. Un sirviente estúpido, un rey mezquino, una mala esposa y un falso amigo son peor tormento que una pica. Confía en mi fuerza, querido amigo, y no sufras más; Te ayudaré en todo lo que sea posible."


Sugriva dijo: "Escucha, oh Héroe de la raza de los Raghus: Vali posee una gran fuerza y es extraordinariamente poderoso en la batalla". Entonces mostró al Señor los huesos de Dundubhi y las siete palmeras, las cuales fueron derribadas por el Señor de los Raghus sin esfuerzo alguno.
Cuando Sugriva vio la inmensurable fuerza de Sri Rama, su amor por El creció y ahora estaba seguro de que lograría matar a Vali. Postrándose ante Sus pies una y otra vez, estaba feliz de poder reconocer al Señor. Cuando la luz de la sabiduría empezó a brillar en él, dijo: "Mi mente, oh Señor, al fin por Tu gracia ha encontrado descanso. Renunciando a los placeres, a la prosperidad, a mi hogar, a la gloria personal y a todo lo demás, me rendiré a Tu servicio. Todos ellos son obstáculos en el camino de la Devoción a Ti, Sri Rama: Así lo declaran los santos dedicados a adorar Tus pies de loto. Pares de opuestos como amigo y enemigo, alegría y pena, son en este mundo productos de la Maya y no tienen realidad. Vali es mi mejor amigo, ya que por su gracia te he encontrado, Rama, el Destructor del sufrimiento. Al despertar de un sueño un hombre puede conocer la identidad de aquel con quien ha estado peleando mientras dormía, y entonces se siente avergonzado. Ahora mi Señor, hazme este favor, permíteme que renuncie a todo y te adore día y noche".

Al escuchar las palabras de Sugriva, impregnadas de serenidad, Sri Rama, que sujetaba un arco en Su mano, sonrió y dijo: "Todo lo que has dicho es verdad; pero mis palabras, oh amigo, no pueden cambiar".

Sri Rama, dice el santo Kakabhusundi, oh Garuda, rey de los pájaros, nos hace bailar a todos al igual que un juglar hace bailar a su mono: así lo declaran los Vedas. Llevando con El a Sugriva, el Señor de los Raghus partió con un arco y una flecha en Sus manos. Entonces el Señor de los Raghus envió a Sugriva, quien, fortalecido por Sri Rama, rugió en las mismas narices de Vali. Al escuchar su rugido. Vali, rabioso, se dispuso a salir.

Su mujer abrazó sus pies con sus manos y le previno así: "Escucha, mi señor: los dos hermanos con los que Sugriva ha llevado a cabo una alianza poseen una majestuosidad y un poder inigualables. No son otros que Sri Rama y Laksmana, los hijos del Rey Dasaratha, el Señor de Kosala, que han conquistado a la misma Muerte en el campo de batalla".

Vali dijo: "Escucha, querida mía, el Señor de los Raghus mira a todos con los mismos ojos. Aun cuando El me matase, alcanzaré Su divina morada y Le tendré como mi eterno Señor".

Así hablando, partió con gran orgullo, pensando en Sugriva como en una brizna de hierba. Los dos hermanos se aproximaron el uno al otro. Vali maltrato a Sugriva, y golpeándole con su puño rugió con voz de trueno. Sugriva huyó espantado y regresó al lado de Sri Rama; el golpe de su puño cerrado había caído sobre él como un rayo caído del cielo.

"¿Qué te dije, oh gracioso Héroe de la estirpe de los Raghus? No es mi hermano, sino la misma Muerte". "Vosotros dos sois idénticos en apariencia, esta confusión fue la razón por la que no le maté. Sri Rama acarició el cuerpo de Sugriva con Su mano y ¡helo aquí! éste se convirtió en algo tan duro como un diamante y todo su color desapareció. Colocó en su cuello una guirnalda de flores y dándole una enorme fuerza lo envió de vuelta. De nuevo los dos hermanos pelearon, mientras que el Señor de los Raghus los contemplaba detrás de un árbol.

Sugriva, después de haber tratado numerosos trucos y agotado toda su fuerza, se desanimó y se sintió muy alarmado. Entonces Sri Rama disparó Su flecha e hirió a Vali en el corazón.
Herido por la flecha, Vali cayó al suelo con gran dolor; de nuevo salto y se sentó, al ver al Señor enfrente suyo con Su oscura tez y Sus oscuros cabellos recogidos en Su cabeza, con Sus ojos ensangrentados y el arco todavía en la mano. Contemplándole una y otra vez, fijó su corazón en sus pies; ahora que había reconocido al Señor sintió que había realizado el premio de su nacimiento. Aunque su corazón estaba lleno de amor, las palabras que salían de sus labios eran duras: mirando hacia Sri Rama dijo:

"Mi señor, aun cuando bajas a la Tierra para proteger la rectitud, me has matado en la misma forma que un cazador mataría a una bestia salvaje. Yo soy Tu enemigo y Sugriva, Tu querido amigo, ¿qué falta he cometido para que me hayas quitado la vida?"

"Escucha, oh desdichado: la esposa de un hermano menor, una hermana, una nuera y una hija son lo mismo. Nadie cometería un pecado matando a aquel que mira a cualquiera de ellas con ojos pecaminosos. Necio, en tu extravagante orgullo no has tomado en cuenta la advertencia de tu esposa. Sabías que tu hermano se había refugiado bajo el poder de mi brazo, y sin embargo en tu vil arrogancia has intentado matarle".

"Escucha, Rama: mi sagacidad no me sirve en contra de mi maestro. Pero, mi señor, ¿soy un pecador aun cuando he encontrado refugio en Ti a la hora de mi muerte?"

Cuando Sri Rama escuchó las dulces palabras de Vali, acarició su cabeza con Sus manos. "Haré tu cuerpo inmortal, puedes conservar tu vida."

Vali dijo: "Escucha, oh Océano de Misericordia: Los sabios llevan a cabo continuos esfuerzos para la realización de Dios durante sucesivos nacimientos; pero en el último momento se olvidan de pronunciar el nombre de Rama. Sin embargo, Aquel con cuyo Nombre el Señor Sankara otorga inmortalidad 1 , se ha aparecido ante mis ojos en una forma visible. ¿Podré alguna vez volver a encontrar una oportunidad tal?
"Aquel cuyas glorias cantan los Vedas tan sólo en términos negativos y al que los sabios apenas son capaces de percibir en su meditación, aun después de haber controlado su respiración y su mente y librado sus sentidos de la pasión, se ha aparecido delante de mis ojos. Sabiendo que soy víctima de un excesivo orgullo, el Señor me ha dicho: 'conserva tu vida'. Pero, ¿quién sería tan estúpido como para cortar un árbol celestial y usarlo como cerca proteger árbol de acacias? Ahora que mi señor mira hacia mí con compasión, otórgame siguiente don: En cualquier especie de vida que sea mi destino volver nacer, permíteme que siga amando Tus pies. Este hijo mío, Angada de nombre, es mi igual en entrenamiento y fuerza. Oh otorgador Beatitud, acéptalo y mantenlo contigo, Señor de dioses y hombres, trátalo como Tu siervo."

Intensificando su devoción a los pies de Sri Rama, Vali dejó su cuerpo sin apenas percatarse ello, al igual que un pequeño elefante notaría el caer de una guirnalda flores por su cuello.

Sri Rama envió a Vali a Su propia morada. Todos los ciudadanos se sintieron desolados. Con el cabello despeinado y su ánimo destruido, Tara, la esposa de Vali, gemía desconsolada. Cuando el Señor de los Raghus vio su agonía, le otorgó sabiduría y destruyó su ilusión.

"Compuesto cinco elementos, tierra, agua, fuego, éter y aire, este es cuerpo extremadamente vil. Ante tus ojos el cuerpo mortal permanece sumido en un eterno sueño, mientras que alma es inmortal. Entonces, ¿por quién te lamentas?"

La luz de la sabiduría amaneció en ella y entonces abrazó los pies de Sri Rama y le pidió el don de la suprema devoción.

El todopoderoso Sri Rama, oh Uma, dice Bhagavan Sankara, nos hace bailar a todos como marionetas. Entonces Sri Rama dio instrucciones a Sugriva, quien llevó cabo todos rituales del funeral con la debida ceremonia. Después dio instrucciones a su hermano menor Laksmana: "Ve y corona a Sugriva como rey".

Postrándose ante Señor de los Raghus, todos partieron para obedecer Sus órdenes.
Laksmana convocó inmediatamente a los ciudadanos y a los bramanes y en su presencia coronó Sugriva como rey y nombró a Angada príncipe heredero.
Uma, este mundo no hay otro amigo como Sri Rama: preceptor, padre, madre, hermano, maestro. Dioses, hombres y sabios, siempre tienen algún motivo egoísta detrás de su amor. ¡Sugriva, el que temblaba día y noche de miedo hacia Vali, cuyo cuerpo está lleno de llagas y cuyo pecho siempre estaba ardiendo con el fuego de la ansiedad, se ha convertido en el rey de los monos!
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Sri Rama le dice a Lakshmana en referencia a Sugriva:

[...] "Las lluvias han pasado y el otoño, que se distingue por un cielo sin nubes y aguas limpias, ha llegado; sin embargo, querido hermano, nosotros no hemos recibido noticias sobre Sita. Si al menos pudiese conocer su paradero, la rescataría de las manos de la misma Muerte. En cualquier sitio en el que pudiera estar, si todavía está con vida, yo haría un esfuerzo para rescatarla, querido hermano. Hasta Sugriva me ha olvidado ahora que ha obtenido un reino, un tesoro, las amenidades de la vida de la ciudad y a su propia esposa. Mañana atravesaré a este necio con la misma flecha que usé para matar a Vali." [...]
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Jambavan dice:

[...] "Yo soy ya demasiado viejo, y en mi cuerpo no queda ni una partícula de mi fuerza inicial. Cuando Sri Rama, el que mató al demonio Khara, asumió la forma de Trivikrama, era joven y poseía una gran fuerza. "En su esfuerzo por capturar a Vali, el Señor alcanzó un tamaño indescriptible. Sin embargo, en menos de una hora, corrí exactamente siete veces alrededor suyo". [...]
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Hanuman le dice a Ravana:

[...] "Escucha, Ravana: recuerda a Aquel por cuyo poder Maya produce innombrables universos; por cuyo poder, oh monstruo de diez cabezas, Brama, Hari e Isa continúan desempeñando sus respectivas funciones en la creación, preservación y destrucción del universo, por cuya fuerza la serpiente de cabezas Sesa mantiene sobre su cabeza todo el globo montañas y bosques, aquel que cambia de forma tanto para proteger a los dioses como para enseñar una lección a infelices como tu: aquel que rompió el inflexible arco de Siva y que aplastó con él el orgullo de una hueste de príncipes; aquel que mató a Khara, Dusana, Trisira y Vali, todos inigualables en fuerza.
A causa de una pizca de su fuerza fuiste capacitado para conquistar toda la creación, tanto la animada como la inanimada, y aquel cuya querida esposa ha sido robada por ti. Conóceme como su enviado.
Soy consciente de tu gloria; tuviste un combate con Sahasrabahu y ganaste distinción en tu combate con Vali". [...]
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Sri Rama le pide a Angada que vaya a persuadir a Ravana:

[...] "Oh hijo de Vali, poseedor de sabiduría, fuerza y bondad, ve a Lanka por mi causa. No necesito darte ninguna instrucción complicada. Sé que eres extremadamente listo. Debes hablar con el enemigo en tal forma que mi causa pueda ir adelante y que al mismo tiempo pueda servir para su bien". [...]

[...] Adorando los Pies del Señor y manteniendo su gloria presente en su corazón, Angada inclinó la cabeza ante todos y partió. El gallardo hijo de Vali era experto en la guerra, intrépido por naturaleza y apreciaba el poder del Señor. [...]

[...] El valiente hijo de Vali entró en la corte con decisión en su mente y poseído de un gran poder.

Al ver al mono, la asamblea se puso bruscamente de pie; esto hizo que el corazón de Ravana se llenase de una gran furia.
Pensando en el poder de Sri Rama, Angada inclinó su cabeza y tomó asiento en la asamblea con tanta elegancia como un león caminarla en medio de elefantes furiosos.

"Mono, ¿quién eres?", preguntó Ravana.

"Soy un embajador del héroe de la estirpe de Raghu, Ravana. Existió amistad entre tú y mi padre, y por ello, hermano, he venido para tu propio bien.
Oh noble descendiente y nieto del sabio Pulastya, tú que en diversas formas adoraste al Señor Siva y Brama obteniendo de ellos bendiciones, llevando a cabo todos los objetivos y conquistando a los guardianes de las diferentes esferas así como a los soberanos terrestres. Bajo la influencia del orgullo real o de la pasión, secuestraste a Sita, Madre del Universo. Pero a pesar de todo, escucha mi amisto so consejo y el Señor olvidará todas las ofensas. Pon una paja entre las raíces de tus dientes y un hacha junto a tu garganta llévate contigo a toda tu gente, incluyendo tus esposas, colocando respetuosamente a la cabeza a la hija de Janaka. De esta forma podrás reparar el daño que hiciste y librarte de todo miedo.
Dirígete a él así: Oh Protector de los suplicantes, oh Joya de la raza Raghu, sálvame, sálvame ahora. En el momento en que oiga tu lastimoso llanto, el Señor seguramente te librará de todo miedo."

"Ten cuidado con lo que dices, pequeño mono. Necio! ¿No te das cuenta de que soy un enemigo declarado de los dioses? Dime, muchacho, tu nombre y el de tu padre. ¿Cuál es el punto común por el que afirmas existió amistad entre tu padre y yo?"

"Angada es mi nombre, soy el hijo de Vali. ¿No te encontraste nunca con él?"

Ravana se sintió incómodo al oír la respuesta de Angada.

"Sí, recuerdo que había un mono de nombre Vali. Pero Angada, ¿eres tú el hijo de Vali? Has nacido como fuego en medio de un montón de bambúes para la destrucción de tu propia raza. ¿Por qué no pereciste en las mismas entrañas de tu madre? En vano has nacido, tú que te has llamado a ti mismo con tu propia boca enviado de un eremita. Ahora dime si le va bien todo a Vali, y si es así, ¿dónde está?"

Angada rio y contestó: "De aquí a diez días deberías ir a ver a Vali, y abrazando a tu amigo personalmente, preguntarle por su bienestar. Él te hablará del bienestar que sigue a las hostilidades con Sri Rama: "Escucha, necio: Las semillas de cizaña sólo pueden ser sembradas en la mente de aquellos cuyos corazones están cerrados al héroe de la estirpe de Raghu. Yo soy el exterminador de mi raza, mientras que tú eres el preservador de la tuya. Ni siquiera el ciego o el sordo dirían esto, mientras que tú posees una veintena de ojos e igual número de oídos. ¿Crees que he deshonrado a mi familia actuando como embajador de Aquel a cuyos pies incluso Siva, Brama y todos los dioses y sabios desean servir? Es extraño que tu corazón no se rompa en dos simplemente con abrigar tal idea."[...]
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Ravana le responde a Angada:

[...] Sabiendo que eres el recuerdo viviente de la intachable fama de Vali, desisto de matarte, oh vil jactancioso" [...]
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Angada dice:

[...] "Dime, Ravana, ¿cuántos Ravanas hay en el mundo?
O mejor, escucha sobre cuántos yo he oído hablar. Uno fue el mundo inferior, Patala, a conquistar a Bali y fue encerrado en los establos por los niños, quienes se burlaron de él y le azotaron hasta que Bali se compadeció de él y le puso en libertad. Otro fue descubierto por el rey Sahasrabahu, quien le persiguió y capturó como si fuese una extraña criatura y se lo llevó a su casa por pura diversión. Entonces el sabio Pulastya fue en su busca y consiguió su libertad.
Y todavía hay otro, y me siento muy avergonzado al hablarte de él; éste fue apresado bajo el brazo de Vali.
No te enfades, Ravana, pero dime la verdad, ¿cuál de éstos podrías ser tú?" [...]

[...] "Sí, no hay nadie en todo el mundo tan humillado como tú, Eres tímido por naturaleza, puesto que nunca aceptas alabarte a ti mismo.

Por ejemplo, las historias de la ofrenda de tus cabezas al señor Siva y el levantamiento de la montaña Kailasa han sido creadas por tu mente y desde entonces las has contado veinte veces.

Y la historia de que por la fuerza de tu brazo fuiste capaz de conquistar a Sahasrabahu, Bali y Vali, la has guardado en secreto en tu corazón.

Escucha, necio, y no alardees más.
¿Puede alguien convertirse en un héroe por el hecho de cortarse su propia cabeza? A un prestidigitador nunca se le ha considerado un héroe a pesar de que corte en trozos todo su cuerpo con sus propias manos.
Reflexiona, oh necio, y convéncete por ti mismo de que debido a su obstinación las polillas se queman a sí mismas en el fuego y los burros cargan peso, pero nunca son denominados héroes."[...]
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[...] Angada, el gran mono, dio un fuerte alarido y furiosamente golpeó el suelo con sus poderosos brazos. La tierra tembló y miembros de la asamblea fueron arrojados fuera de sus asientos y lanzados a volar poseídos como estaban por el espíritu del miedo. También el monstruo de diez cabezas, Ravana, estaba a punto de derrumbarse, pero recuperándose se levantó.
Sin embargo, sus coronas más hermosas cayeron al suelo, Ravana recogió algunas y las puso en sus cabezas, mientras que Angada envió volando al Señor el resto de las coronas. Los monos, al verlas venir, salieron corriendo. "Cielos, ¿cómo es que los meteoros empiezan a caer incluso durante el día?, o ¿es que Ravana en su furia ha arrojado cuatro rayos y vienen a mucha velocidad?"
El Señor sonrió y dijo:
"De verdad, no temáis, no son ni meteoros ni rayos, ni tampoco los planetas Raha y Ketu. Son las coronas de Ravana, el de las diez cabezas, que habiendo sido lanzadas por el hijo de Vali, están llegando por este lado".

El hijo del dios del viento salió corriendo y las cogió con sus propias manos, entonces se las llevó al Señor y las colocó delante de Él. Los osos y monos las miraban con temor; ya que eran deslumbrantes como el Sol.
En el otro lado el monstruo de diez cabezas, en su enfado, gritaba indignado a todos los que le rodeaban: "Capturad al mono, y una vez que le hayáis capturado, matadle".
Al escuchar esto, Angada sonrió.
"Una vez que le hayáis matado, todos vosotros, poderosos guerreros, salid inmediatamente y devorad a todos los osos y monos, donde quiera que los halléis.
Id, limpiad la Tierra de monos y capturad vivos a los dos hermanos ascetas, Rama y Laksmana."

El príncipe mono Angada se enfureció y exclamó nuevamente:
"¿No te da vergüenza menear tu lengua de esta forma?
Córtate la garganta y muere, desvergonzado destructor de tu raza. ¡Tu corazón no se desmorona ni siquiera al contemplar mi fuerza!
Oh vicioso capturador de mujeres, fuente inagotable de impurezas, oh desdichado, de sentidos desenfrenados y tonto ingenio, murmuras injurias en un estado de delirio, lo cual demuestra que la muerte te ha atrapado, oh desdichado demonio.
Pagarás las consecuencias cuando los monos y osos te apaleen.
Es extraño incluso que no se te hayan caído todas tus lenguas cuando has dicho que Sri Rama es un mortal, oh orgulloso demonio. De todas formas, tus lenguas caerán junto con tus cabezas en el campo de batalla.
¿Cómo puede Aquél, que mató a Vali con una simple flecha, ser un mortal, oh monstruo de diez cabezas? Estás ciego de tus veinte ojos.
Maldita sea la hora en que naciste, oh bestia de innoble nacimiento. Todas las flechas de Sri Rama están sedientas de tu sangre. Te perdono la vida sólo por miedo a disgustarle, oh vil demonio de lengua mordaz.
Podría aplastar tu mandíbula; pero no tengo permiso del Señor de los Raghus para hacerlo. Si no, me siento tan furioso que habría roto tus diez cabezas, y levantado Lanka la habría arrojado al océano. Tu Lanka es como el fruto del árbol de Udumbara; mientras que tú eres como los insectos que insospechadamente habitan en él. Yo, como mono que soy, me los habría comido sin pérdida de tiempo; pero el gracioso Rama no me ha dado la orden".

Ravana sonrió al oír este ingenioso comentario. "Necio, ¿dónde aprendiste a decir tales mentiras? Vali nunca alardeó de tal manera; parece ser que tu relación con los ermitaños ha hecho de ti tal jactancioso embustero."

"En verdad, oh monstruo de veinte brazos, soy un embustero jactancioso si no arranco tus diez lenguas."
Recordando el poder de Sri Rama, Angada creció en su indignación y con firmeza puso el pie en medio de toda la asamblea. "Si eres capaz de mover mi pie de aquí, necio, Sri Rama regresará inmediatamente y yo renunciaré a Sita como si fuera algo ya perdido". [...]

[...]Todos los que habían visto la fuerza del mono estaban realmente desconcertados. Entonces, incitado por el mono, el mismo Ravana se levantó. En el momento en que Ravana se disponía a agarrar su pie, el hijo de Vali empezó a decir:
"No te puedes salvar por agarrarte a mis pies. Necio, ¿por qué no vas y te abrazas a los pies de Sri Rama?"
Al escuchar esto, se dio la vuelta totalmente avergonzado. Todo su esplendor se había ido y había sido despojado de su gloria así como la Luna desaparece al llegar el mediodía. Con sus cabezas bajas volvió a tomar asiento en su trono como si hubiese sido despojado de todas sus riquezas.
Sri Rama es el alma del universo y el Señor de la vida ¿cómo puede aquel que le es hostil encontrar descanso alguno? El universo, Uma, nace con un simple movimiento de las cejas de Sri Rama. Si es capaz de transformar una brizna de hierba en un rayo y un rayo en una brizna de hierba, ¿cómo va a ser falsa una promesa de Su embajador?
Angada le amonestó de diferentes formas, pero al final se dio cuenta de que no le escuchaba. Habiendo machacado el orgullo de su enemigo, el hijo del Rey Vali glorificó en sus propias narices a su Señor y partió diciendo: "Si no te quito la vida después de jugar contigo por algún tiempo en el campo de batalla, no tiene ningún sentido el que ahora me sienta orgulloso de mí mismo". Ravana se sintió muy triste al oír que Angada poco antes de llegar a su presencia había matado a su hijo. El miedo y el nerviosismo creció también en los demonios al contemplar la efectividad del desafío de Angada.

Al anular el poder de Ravana, el cuerpo del poderoso mono, hijo de Vali, se estremeció por la emoción y los ojos se le llenaron de lágrimas, abrazado al deleite de los pies de loto de Sri Rama. [...]
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Mandodari le dice a su esposo:

[...] "Mi señor de diez cabezas, trata de reconocer a aquel que mató a Viradha, Khara y Dusana, quitó la vida a Kabandha como si se tratase de un simple juego y se deshizo de Vali con una sola flecha. [...]
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[...] Por su parte, Sri Rama convocó a Angada, quien apareció e inclinó la cabeza a los pies de loto del Señor. Rama, el lleno de gracia, le hizo sentar a su lado con toda delicadeza y sonriendo le dijo:

"Oh hijo de Vali, tengo una gran curiosidad en mi mente; por ello quiero hacerte una pregunta. Dime la verdad, querido niño. Ravana es el jefe de la raza de los demonios; es aclamado por todo el mundo por su incomparable poder. Es bastante extraño que me lanzases no menos de cuatro de sus coronas; dime, hijo mío, ¿de qué ardid te valiste para poder poner tus manos en ellas?"

"Escucha, oh omnisciente señor, deleitador de los suplicantes: no eran coronas sino las cuatro virtudes o recursos de un rey: Sama (conciliación), Dana (regalo), Dana da (fuerza física o coacción) y Bheda (división), las cuales residen en el corazón de todo rey; así dicen los Vedas, mi señor. Ellas son los cuatro pilares de un hombre de Estado; al recordar esto, ellas mismas fueron a parar a mi señor, quien es el verdadero poseedor de todas las virtudes del hombre de estado.

"Escucha, oh Señor de Kosala: Ravana no tiene devoción. Lleva consigo una profunda aversión a los pies de mi señor y ha caído en las garras de la muerte; por ello las virtudes que antes mencionaba le han abandonado y buscado refugio en Ti."

Rama, el de la noble mente, sonrió al oír tan ingeniosa respuesta. Entonces el hijo de Vali le informó sobre la fortaleza de Lanka. [...]
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Ravana, al enfrentarse con Sri Rama, le dice:

"Escucha, ermitaño, yo no soy como uno de esos guerreros a los que tú venciste en la batalla. Mi nombre es Ravana, mi gloria es conocida en todo el mundo, y tengo en mi poder a los regentes de las esferas. Tú asesinaste a Khara, Dusana y Viradha y mataste a la pobre Vali como el cazador mata a su presa. Y no sólo eso, sino que acabaste con las huestes de demonios y mataste a Kumbhakarna y Meghanada. Hoy me vengaré de ti por todo esto a no ser que te retires antes del campo de batalla. Hoy acabaré contigo, pues es el implacable Ravana contra el que has de luchar". [...]
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Tras la muerte de Ravana, Angada le dice a Sri Rama:

[...] "Escucha, omnisciente y misericordioso Señor, lleno de compasión para con el humilde y protector de los afligidos: Cuando Vali, mi padre, partió este mundo, me dejó a Tu cuidado. Por ello, y recordándote Tu voto de otorgar protección al desamparado, no me abandones, oh bienhechor de los devotos. Tú eres mi maestro, preceptor, padre y madre, ¿a dónde puedo ir lejos de Tus pies de loto?

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Vali + Tara.