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Vali (rey mono de Kishkindha)
Tara
(Príncipe) Angada

 

Vínculos de familia

(Príncipe) Angada

  

Vali dijo a Sri Rama:
"Este hijo mío, Angada de nombre, es mi igual en entrenamiento y fuerza. Oh otorgador de Beatitud, acéptalo y mantenlo contigo, oh Señor de dioses y hombres, trátalo como Tu siervo."__________________

Suka le dijo a Ravana:
[...] Nos has preguntado, mi señor, por el ejército de Sri Rama, pero mil millones de lenguas no podrían describirlo. Es un ejército de osos y monos de diverso color y desagradables caras, enormes y terribles. Aquel que incendió tu capital y mató a tu hijo Aksa es el más débil de todos los monos. El ejército incluye innumerables campeones, monstruos fieros e indomables de gran volumen, que poseen la fuerza de muchos elefantes.
"Dwivida, Mainda,Nila, Nala, Angada, Gada, Vikatasya, Dadhimukha, Kesari, Nisatha, Satha y el poderoso Jambavan son algunos de ellos. [...]

___________________

[,,,] El señor de los Raghus despertó al amanecer y, convocando a todos los consejeros les preguntó su opinión: "Decidme rápidamente cómo debemos proceder".

Jambavan inclinó su cabeza ante los pies del Señor y dijo: "Escucha, oh omnisciente Señor, morador de todos los corazones, fuente inagotable de sabiduría, fuerza, gloria, piedad y bondad, te ofrezco un consejo de acuerdo a mi propio entendimiento. Podríamos enviar a Ravana, al hijo de Vali, el príncipe Angada, como emisario".

El buen consejo no necesitó ser discutido y todos lo aprobaron; el Todo misericordioso se volvió a Angada y dijo: "Oh hijo de Vali, poseedor de sabiduría, fuerza y bondad, ve a Lanka por mi causa. No necesito darte ninguna instrucción complicada. Sé que eres extremadamente listo. Debes hablar con el enemigo en tal forma que mi causa pueda ir adelante y que al mismo tiempo pueda servir para su bien".

Sometiéndose a la orden del Señor y adorando Sus Pies, Angada se levantó y dijo: "Solamente es un océano de virtudes aquel en quien tú derramas tu gracia, oh divino Rama" "Todos los objetivos de mi Señor se llevan a cabo por sí mismos \emdash pensó\emdash . El simplemente me ha honrado al encargarme esta misión. Este pensamiento estremeció su cuerpo de emoción y deleitó su corazón."

Adorando los Pies del Señor y manteniendo su gloria presente en su corazón, Angada inclinó la cabeza ante todos y partió. El gallardo hijo de Valí era experto en la guerra, intrépido por naturaleza y apreciaba el poder del Señor.

Tan pronto como entró en la ciudad se encontró con uno de los hijos de Ravana, Prahasta de nombre, que estaba jugando allí. Como saludo empezaron a pelear; ninguno de los dos tenía rival en fuerza y ambos estaban en la flor de la juventud. Prahasta alzó su pie para golpear a Angada quien a su vez lo asió de éste y haciéndolo girar, lo echó por tierra.

Viendo que era un formidable guerrero, los demonios empezaron a correr atropelladamente en grandes números, demasiado asustados para dar la alarma. No se decían los unos a los otros lo que había pasado sino que cuando pensaban en la muerte del hijo de Ravana se mantenían callados. Por toda la ciudad se corría la voz de que el mismo mono que había quemado Lanka había vuelto de nuevo. "Quién sabe el rumbo que va a tomar la providencia?" Los pensamientos de todos eran excesivamente desalentadores. La gente le mostraba el camino sin preguntar: tan sólo era necesario mirar a alguien para que éste se volviera pálido como la misma muerte.

Con sus pensamientos fijos en los pies de loto de Sri Rama, llegó al umbral de la cámara de consejo de Ravana. Y allí el intrépido y poderoso héroe permaneció con el aspecto de un león lanzando una mirada a un lado y otro.

Inmediatamente envió a un demonio y dio parte de su llegada a Ravana. Al oír las nuevas, el monstruo de diez cabezas rió y dijo: ."Ve y tráelo a mi presencia y déjame ver de dónde viene este mono". Ante esta orden una hueste de mensajeros corrieron y condujeron al jefe mono.

Angada vio al gigante de diez cabezas sentado en su trono como una montaña viviente de colirio. Sus brazos parecían árboles y las cabezas picos; mientras que los pelos de su cuerpo eran como garfios. Sus bocas, ventanas de la nariz, ojos y oídos, eran tan grandes como las cuevas y grietas de las montañas. El valiente hijo de Vali entró en la corte con decisión en su mente y poseído de un gran poder.

Al ver al mono, la asamblea se puso bruscamente de pie; esto hizo que el corazón de Ravana se llenase de una gran furia.

Pensando en el poder de Sri Rama, Angada inclinó su cabeza y tomó asiento en la asamblea con tanta elegancia como un león caminaría en medio de elefantes furiosos.

"Mono, ¿quién eres?", preguntó Ravana.

"Soy un embajador del héroe de la estirpe de Raghu, Ravana. Existió amistad entre tú y mi padre, y por ello, hermano, he venido para tu propio bien. Oh noble descendiente y nieto del sabio Pulastya, tú que en diversas formas adoraste al Señor Siva y Brama obteniendo de ellos bendiciones, llevando a cabo todos los objetivos y conquistando a los guardianes de las diferentes esferas así como a los soberanos terrestres. Bajo la influencia del orgullo real o de la pasión, secuestraste a Sita, Madre del Universo. Pero a pesar de todo, escucha mi amistoso consejo y el Señor olvidará todas las ofensas. Pon una paja entre las raíces de tus dientes y un hacha junto a tu garganta y llévate contigo a toda tu gente, incluyendo tus esposas, colocando respetuosamente a la cabeza a la hija de Janaka. De esta forma podrás reparar el daño que hiciste y librarte de todo miedo.

"Dirígite a él así: Oh Protector de los suplicantes, oh Joya de la raza Raghu, sálvame, sálvame ahora. En el momento en que oiga tu lastimoso llanto, el Señor seguramente te librará de todo miedo."

"Ten cuidado con lo que dices, pequeño mono. Necio. ¿No te das cuenta de que soy un enemigo declarado de los dioses? Dime, muchacho, tu nombre y el de tu padre. ¿Cuáles el punto común por el que afirmas existió amistad entre tu padre y yo?"

"Angada es mi nombre, soy el hijo de Vali. ¿No te encontraste nunca con él?" Ravana se sintió incómodo al oír la respuesta de Angada .

"Sí, recuerdo que había un mono de nombre Vali. Pero Angada, ¿eres tú el hijo de Vali?
Has nacido como fuego en medio de un montón de bambúes para la destrucción de tu propia raza.
¿Por qué no pereciste en las mismas entrañas de tu madre?
En vano has nacido, tú que te has llamado a ti mismo con tu propia boca enviado de un eremita.
Ahora dime si le va bien todo a Vali, y si es así, ¿dónde está?"

Angada rió y contestó: "De aquí a diez días deberías ir a ver a Vali, y abrazando a tu amigo personalmente, preguntarle por su bienestar. El te hablará del bienestar que sigue a las hostilidades con Sri Rama: "Escucha, necio: Las semillas de cizaña sólo pueden ser sembradas en la mente de aquellos cuyos corazones están cerrados al héroe de la estirpe de Raghu. Yo soy el exterminador de mi raza, mientras que tú eres el preservador de la tuya. Ni siquiera el ciego o el sordo dirían esto, mientras que tú posees una veintena de ojos e igual número de oídos.

"¿Qué? ¿Crees que he deshonrado a mi familia actuando como embajador de Aquel a cuyos pies incluso Siva, Brama y todos los dioses y sabios desean servir? Es extraño que tu corazón no se rompa en dos simplemente con abrigar tal idea."

Al escuchar la dura respuesta del mono, Ravana le miró con cólera y dijo: "Desdichado, he soportado tus severas palabras sólo porque conozco los límites del decoro y la rectitud".

El mono dijo: "También he oído hablar de tu piedad, la cual es evidente si se considera que robaste la mujer de otro. Y yo he presenciado con mis propios ojos la protección que otorgas a un enviado, un defensor de la verdad. ¿Por qué no te ahogas y así terminas con tu vida? Cuando viste a tu hermana con los oídos y nariz arrancados, sólo por consideración a la piedad olvidaste la falta. Tu piedad es famosa por todo el mundo, y yo también soy muy afortunado por haber podido estar en tu presencia".

"Basta de charla, estúpida criatura, y mira mis brazos, necio mono; son como multitudes de Rahus que eclipsan el poder, tremendo como la Luna, de los guardianes de las esferas. Además, y quizá lo hayas oído, mientras el monte Kailasa descansaba con Sambhu, mis palmas, parecidas a los lotos en el lago de los cielos, brillaban como cisnes.

"Escucha, Angada, dime qué guerrero de tu ejército se. atrevería a enfrentarse a mí. Tu maestro Rama, debido a la separación de su esposa se ha debilitado, mientras que su hermano menor Laksmana comparte su pena y por lo tanto está muy triste. Tú y Sugriva sois árboles en la ribera de un río y podéis ser arrastrados en cualquier momento; mi hermano menor Vibhisana es un gran cobarde. Tu consejero, Jambavan, está demasiado entrado en años como para pronunciarse en el campo de batalla, mientras que Nala y Nila son simples arquitectos y no guerreros. Sin duda hay un mono, de extraordinaria fuerza, aquel que vino anteriormente e incendió la ciudad."

Al oír estas palabras, el hijo de Vali, Angada, replicó.:
"Dime la verdad, oh rey de los demonios: ¿Es un hecho que un mono quemó tu capital? Un insignificante mono prendió fuego a la capital de Ravana! ¿Quién, oyendo tal rumor, podría declararlo como verdad? Ravana, el mono a quien tú has ensalzado como un destacado guerrero no es más que un simple mensajero de Sugriva. Aquel que camina largas distancias no es un campeón; lo enviamos solamente para obtener noticias.
"Parece que es verdad que el mono incendió tu capital sin haber recibido órdenes de su maestro. Esta es la razón por la que no regresó al lado de Sugriva y por miedo permaneció escondido. Todo cuanto has dicho, Ravana, es cierto, y no estoy enfadado de oírlo. No hay nadie en nuestro ejército que pueda luchar contigo y obtener éxito alguno. Haz amigos o entra en enemistad tan sólo con tus iguales: ésta es una sana sentencia a seguir. Si un león saliese a matar ranas, ¿hablaría alguien bien de él? Igualmente si Sri Rama te matase sería despreciable por su parte y por ello incurriría en una gran culpa, pero aun así, ten presentes mis palabras, Ravana; la furia de la raza Ksatriya es difícil de afrontar."

El mono Angada hizo estallar de ira el corazón del enemigo con la flecha de su elocuencia, disparada desde el arco del sarcasmo; y el héroe de diez cabezas procedió a extraer las flechas, es decir, a hablar, con pares de lanzas en forma de respuestas. Rió y dijo:

"Un mono posee una gran, virtud: hace todo cuanto puede para seguir a aquel que le mantiene.
"Bravo por un mono, que en el servicio de su maestro danza desenvuelto en cualquier lugar. Danzando y saltando para entretener a la gente sirve a la causa de su maestro; esto muestra su fuerte devoción al deber. Angada , toda tu raza es devota a su señor; ¿cómo, entonces, tú puedes dejar de alabar las virtudes de tu maestro? Yo respeto el mérito y soy demasiado magnánimo para prestar atención a tu charla, tan insolentemente locuaz".

Angada dijo: "El hijo del dios del viento ya me habló de tu parcialidad ante el mérito. El echó a perder tu jardín, maté a tu hijo y prendió fuego a tu ciudad y, aun así, no cometió ninguna falta a tus ojos. Recordando tan amable disposición me he atrevido a ser tan insolente en mi conducta hacia ti, oh Ravana. Al venir aquí he testificado todo cuanto Hanuman me dijo, es decir, que no tienes ni vergüenza ni genio y eres incapaz de enfadarte. Esto es porque tienes una mentalidad tal, que has dado pruebas de' haber sido el asesino de tu propio padre."

Ravana entonces estalló en una carcajada, y dijo: "Siendo el asesino de mi padre, el siguiente paso hubiera sido reclamarte a ti como mi víctima; pero se me acaba de ocurrir una idea. Sabiendo que eres el recuerdo viviente de la intachable fama de Vali, desisto de matarte, oh vil jactancioso".

"Dime, Ravana, ¿cuántos Ravanas hay en el mundo? O mejor, escucha sobre cuántos yo he oído hablar. Uno fue el mundo inferior, Patala, a conquistar a Bali y fue encerrado en los establos por los niños, quienes se burlaron de él y le azotaron hasta que Bali se compadeció de él y le puso en libertad. Otro fue descubierto por el rey Sahasrabahu, quien le persiguió y capturé como si fuese una extraña criatura y se lo llevó a su casa por pura diversión. Entonces el sabio Pulastya fue en su busca y consiguió su libertad.
"Y todavía hay otro, y me siento muy avergonzado al hablarte de él; éste fue apresado bajo el brazo de Vali. No te enfades, Ravana, pero dime la verdad, ¿cuál de éstos podrías ser tú?"

"Escucha, necio: Yo soy el poderoso Ravana, aquel en el cual la fama de sus brazos es familiar al Monte Kailasa, consagrado a Siva, y cuyo valor es conocido por el esposo de Urna, el mismo Siva, en cuya adoración ofrecí mis cabezas como si fuesen flores. Innumerables veces he cortado mis cabezas semejantes a los lotos con mis propias manos para adorar a Siva, el asesino de Tripura. Las hazañas de mis brazos son bien conocidas por los guardianes de las ocho regiones, cuyo corazón, estúpido, todavía se resiente por las injurias provocadas por estos brazos. La resistencia de mi pecho es familiar a los elefantes que sostienen las ocho regiones, cuyos fieros colmillos, siempre que he luchado impetuosamente con ellos, han fracasado en dejar ninguna marca en él y han saltado corno rábanos tan pronto como chocaban contra él.
"Tan sólo con que yo camine, la tierra tiembla como lo haría un pequeño bote cuando un elefante salvaje se mete dentro. Soy el mismo Ravana que es conocido por su pode en todo el mundo; ¿nunca oíste hablar de él, mentiroso parlanchín?

"Menosprecias a Ravana y ensalzas a un hombre mortal?
Bárbaro mono, oh pobre desgraciado. Ahora he comprendido tu sabiduría".

Oyendo esto, Angada replicó indignado: "Ten cuidado con lo que dices, vanaglorioso desdichado. ¿Cómo va a ser considerado un hombre, desdichado Ravana, Aquél cuya mirada funde el orgullo de Parasurama, el mismo Parasurama cuya hacha era como un fuego que consumía el ilimitado bosque de brazos del rey Sahasrabahu, o como el mar en cuya rápida corriente arrastró a innumerables reyes una y otra vez? ¿Cómo puede ser un mortal Sri Rama, necio arrogante? ¿Es el dios del amor un simple arquero, el Ganges un simple arroyo, la vaca de la opulencia una simple bestia, el árbol del Paraíso un simple árbol, el regalo de la comida un regalo ordinario, el néctar una bebida ordinaria, Garuda, apoyo del dios Visnu, un simple pájaro, Sesa el de las mil cabezas, una simple serpiente y la gema de los deseos una simple roca, oh monstruo de diez cabezas? Escucha, oh estúpido ¿es Vaikuntha una esfera ordinaria y la firme devoción al Señor de los Raghus un logro común?
"¡Qué! ¿Es Hanuman, oh estúpido, un mono ordinario, aquel que salió airoso después de pisar tu orgullo, así como el de tu ejército, devastando tu jardín, incendiando tu capital y matando a tu propio hijo?

"Escucha, Ravana: dejando a un lado toda hipocresía, ¿por qué no adoras al Todomisericordioso Señor de los Raghus? Oh desdichado, si tratas de pelear contra Rama ni los mismos Brama y Rudra, podrán salvarte. Necio, no alardeo en vano; si compites con Rama, tal será tu destino: todas tus cabezas derribadas por las flechas de Sri Rama, caerán al suelo frente a los monos, y éstos y lo osos jugarán con ellas como si fuesen balones. Cuando en la batalla el Señor de los Raghus se esfurezca y lance sus múltiples y feroces flechas, ¿serás entonces capaz de alardear de esta forma? Comprende esto y adora a Sri Rama, el alma elevada".

Al oír estas palabras, Ravana se incendió como un fuego llameante al cual se ha arrojado mantequilla purificada.
"Tengo un hermano como Kumbhakarna' y el famoso Meghanada, vencedor de Indra, es mi hijo. ¿Acaso nunca oíste hablar de mi propio valor, por el cual he conquistado toda la creación, animada e inanimada?
"Necio, con la ayuda de los monos, tu maestro ha construido un puente que atraviesa el océano. ¿Es a esto a lo que tú llamas valor? Hay muchos pájaros que atraviesan volando el océano; sin embargo, ellos no son héroes Cada uno de mis brazos es un auténtico océano que desborda un chorro de fuerza, bajo el cual muchos valientes, dioses y hombres, han sido ahogados. ¿Quién es el héroe que cruzaría estos veinte océanos infinitos? ¡He dicho que los guardianes de las ocho regiones me sirvieran, mientras que tú, oh desdichado, glorificas a un príncipe terrestre delante de mí! Si tu Señor, cuyas virtudes tú enumeras una y otra vez, es valiente en la batalla, ¿por qué me envía un embajador? ¿No se avergüenza de hacer tratos con su enemigo? Mira mis brazos, aquellos que elevaron y sacudieron violentamente el Monte Kailasa, y luego, estúpido mono, si quieres, ensalza a tu maestro.
"¿Qué héroe se puede igualar a Ravana que con sus propias manos se ha cortado sus cabezas en repetidas ocasiones y las ha ofrecido al fuego del sacrificio con gran deleite, como si fueran llevadas por el mismo esposo de Gauri, Siva?
"Cuando mis cráneos empezaban a quemarse y, por el decreto que la providencia ha trazado en mi frente, leí que iba a morir en manos de un mortal, reí; porque sabía que la profecía de Brama era falsa. En mi corazón no estoy atemorizado ni siquiera cuando recuerdo esto; porque estoy seguro de que Brama ha tenido que trazar este decreto en su locura senil. Aun así, tú estúpido, exaltas repetidamente en mi presencia el poder de otro héroe, dejando a un lado toda vergüenza y decoro'

Angada replicó: "Si', no hay nadie en todo el mundo tan humillado como tú, Eres tímido por naturaleza, puesto que nunca aceptas alabarte a ti mismo. Por ejemplo, las historias de la ofrenda de tus cabezas al señor Siva y el levantamiento de la montaña Kailasa han sido creadas por tu mente y desde entonces las has contado veinte veces.
"Y la historia de que por la fuerza de tu brazo fuiste capaz de conquistar a Sahasrabahu, Bali y Vali, la has guardado en secreto en tu corazón. Escucha, necio, y no alardees más. ¿Puede alguien convertirse en un héroe por el hecho de cortarse su propia cabeza? A un prestidigitador nunca se le ha considerado un héroe a pesar de que corte en trozos todo su cuerpo con sus propias manos.
"Reflexiona, oh necio, y convéncete por ti mismo de que debido a su obstinación las polillas se queman a sí mismas en el fuego y los burros cargan peso, pero nunca son denominados héroes.
"Cesa en tus querellas, oh desdichado; escucha mi consejo y deja a un lado tu orgullo. No he venido a ti como un mensajero para hacer tratos contigo. Oh monstruo de diez cabezas, el Héroe de la .estirpe de Raghu me ha enviado por otros propósitos. El Todomisericordioso ha dicho una y otra vez: 'Un león no gana reputación por matar a un chacal'. Llevando en mi mente las palabras de mi Señor he soportado tu punzante charla. De otra forma, habría machacado tus mandíbulas y rescatado a Sita por la fuerza. He juzgado tu fuerza, oh vil enemigo del' cielo, por un hecho concreto, raptaste a la esposa de otro cuando estaba completamente sola. Tú eres el señor de los demonios y eres excesivamente engreído, mientras que yo soy un mensajero de uno de los sirvientes de Sri Rama. Si no temiera desobedecer a Sri Rama, habría realizado esa prodigiosa acción ante tus mismos ojos:
"Arrojándote al suelo, exterminando tu armada y devastando tu ciudad, oh estúpido, habría rescatado a la Hija de Janaka junto con todas tus esposas.
"De todas formas, esto, difícilmente me proporcionaría mérito alguno, porque no es un acto de valor el matar a un asesino. Un seguidor del Vamamarga, un hombre entregado a los deseos, un mezquino, un compañero tosco y estúpido, una persona completamente indigente, un hombre de mala reputación, un hombre muy viejo, una persona siempre enferma, alguien que siempre está enfadado, aquel que es hostil al Señor Visnu, es un enemigo de los Vedas y santos, aquel que alimenta exclusivamente a su propio cuerpo, alguien que calumnia a los demás, y aquel que es fuente inagotable de pecados \emdash estas catorce personas aunque estén vivas, no son nada más que cadáveres\emdash . Al comprender esto, oh desdichado, he contenido mi deseo de matarte. Pero no provoques mi enfado".

Al oír esto, el rey de los demonios mordió sus labios, retorció sus manos, y estalló furiosamente: "Oh vil mono, ahora estás destinado a morir, porque a pesar de ser pequeño, has hablado grandes palabras. Aquél, por cuya fuerza te atreves a pronunciar tan violentas y duras palabras, oh estúpido mono, no tiene ni fuerza, ni gloria, ni inteligencia, ni majestuosidad alguna.
"Encontrándole falto de mérito y valor propio, su padre le exilió. Además de esta pena, la separación de su mujer habla de él y por encima de todo está constantemente obsesionado,por el terror que siente hacia mí. Los demonios devoran día y noche a muchos, hombres semejantes a aquél de cuyo poder tú estás tan orgulloso; considera esto, oh estúpido, y cesa en tu perversidad."

Cuando de esta forma lanzaba injurias contra Sri Rama, la furia del jefe de los monos iba creciendo encarnecidamente. Porque aquel que abre sus oídos a la vituperación contra Han o Siva, incurre en un pecado tan grande como el que mata a una vaca. Angada, el gran mono, dio un fuerte alarido y furiosamente golpeó el suelo con sus poderosos brazos. La tierra tembló y miembros de la asamblea fueron arrojados fuera de sus asientos y lanzados a volar poseídos como estaban por el espíritu del miedo. También el monstruo de diez cabezas, Ravana., estaba a punto de derrumbarse, pero recuperándose se levantó. Sin embargo, sus coronas más hermosas cayeron al suelo, Ravana recogió algunas y las puso en sus cabezas, mientras que Angada envió volando al Señor el resto de las coronas. Los monos, al verlas venir, salieron corriendo. "Cielos, ¿cómo es que los meteoros empiezan a caer incluso durante el día?, o ¿es que Ravana en su furia ha arrojado cua tro rayos y vienen a mucha velocidad?"

El Señor sonrió y dijo: "De verdad, no temáis, no son ni meteoros ni rayos, ni tampoco los planetas Raha y Ketu. Son las coronas de Ravana, el de las diez cabezas, que habiendo sido lanzadas por el hijo de Vali, están llegando por este lado".

El hijo del dios del viento salió corriendo y las cogió con sus propias manos, entonces se las llevó al Señor y las colocó delante de El. Los osos y monos las miraban con temor; ya que eran deslumbrantes como el Sol.

En el otro lado el monstruo de diez cabezas, en su enfado, gritaba indignado a todos los que le rodeaban: "Capturad al mono, y una vez que le hayáis capturado, matadle". Al escuchar esto, Angada sonrió.
"Una vez .que le hayáis matado, todos vosotros, poderosos guerreros, salid inmediatamente y devorad a todos los osos y monos, donde quiera que los halléis. Id, limpiad la Tierra de monos y capturad vivos a los dos hermanos ascetas, Rama y Laksmana."

El príncipe mono Angada se enfureció y exclamó nuevamente: "No te da vergüenza menear tu lengua de esta forma? Córtate la garganta y muere, desvergonzado destructor de tu raza. ¡Tu corazón no se desmorona ni siquiera al contemplar mi fuerza! Oh vicioso capturador de mujeres, fuente inagotable de impurezas, oh desdichado, de sentidos desenfrenados y tonto ingenio, murmuras injurias en un estado de delirio, lo cual demuestra que la muerte te ha atrapado, oh desdichado demonio. Pagarás las consecuencias cuando los monos y osos te apaleen. Es extraño incluso que no se te hayan caído todas tus lenguas cuando has dicho que Sri Rama es un mortal, oh orgulloso demonio. De todas formas, tus lenguas caerán junto con tus cabezas en el campo de batalla.
"Cómo puede Aquél, que mató a Vali con una simple flecha, ser un mortal, oh monstruo de diez cabezas? Estás ciego de tus veinte ojos. Maldita sea la hora en que naciste, oh bestia de innoble nacimiento. Todas las flechas de Sri Rama están sedientas de tu sangre. Te perdono la vida sólo por miedo a disgustarle, oh vil demonio de lengua mordaz.
"Podría aplastar tu mandíbula, pero no tengo permiso del Señor de los Raghus para hacerlo. Si no, me siento tan furioso que habría roto tus diez cabezas, levantado Lanka y la habría arrojado al océano. Tu Lanka es como el fruto del árbol de Udumbara; mientras que tú eres como los insectos que insospechadamente habitan en él. Yo, como mono que soy, me los habría comido sin pérdida de tiempo; pero el gracioso Rama no me ha dado la orden".

Ravana sonrió al oír este ingenioso comentario. "Necio, ¿dónde aprendiste a decir tales mentiras? Vali nunca alardeó de tal manera; parece ser que tu relación con los ermitaños ha hecho de ti tal jactancioso embustero.""En verdad, oh monstruo de veinte brazos, soy un embustero jactancioso si no arranco tus diez lenguas."

Recordando el poder de Sri Rama, Angada creció en su indignación y con firmeza puso el pie en medio de toda la asamblea. "Si eres capaz de mover mi pie de aquí, necio, Sri Rama regresará inmediatamente y yo renunciaré a Sita como si fuera algo ya perdido".

"Escuchad, campeones todos \emdash exclamó el monstruo de diez cabezas\emdash , capturad al mono por la pierna y arrojadie contra el suelo." Maghanada, conquistador de Indra y muchos otros intrépidos guerreros, se levantaron complacidos de sus respectivos asientos y se abalanzaron con todo su poder, empleando numerosos trucos, pero el pie de Angada rehusaba ser movido. Por ello, los competidores regresaban cabizbajos a sus respectivos asientos. Los enemigos del cielo se levantaban de nuevo y se lanzaban contra él, pero el pie del mono no se movía más de lo que un competidor inclinado a la sensualidad, oh Garuda, sería capaz de levantar las raíces del árbol del error implantado en su corazón.

Millares de grandes guerreros iguales en poder a Maghanada aparecieron gozosos y se precipitaron sobre él, pero el pie del mono no se movió, así es que cabizbajos volvieron a sus asientos. El pie del mono no se movía del suelo al igual que el alma de un santo no desiste en su rectitud moral aunque tenga que afrontar innumerables obstáculos.

Ante tal hazaña el orgullo del enemigo desapareció.

Todos los que habían visto la fuerza del mono estaban realmente desconcertados. Entonces, incitado por el mono, el mismo Ravana se levantó. En el momento en que Ravana se disponía a agarrar su pie, el hijo de Vali empezó a decir: "No te puedes salvar por agarrarte a mis pies. Necio, ¿por qué no vas y te abrazas a los pies de Sri Rama?"

Al escuchar esto, se dio la vuelta totalmente avergonzado.
Todo su esplendor se había ido y había sido despojado de su gloria así como la Luna desaparece al llegar el mediodía. Con sus cabezas bajas volvió a tomar asiento en su trono como si hubiese sido despojado de todas sus riquezas. Sri Rama es el alma del universo y el Señor de la vida ¿cómo puede aquel que le es hostil encontrar descanso alguno? El universo, Uma, nace con un simple movimiento de las cejas de Sri Rama. Si es capaz de transformar una brizna de hierba en un rayo y un rayo en una brizna de hierba, ¿cómo va a ser falsa una promesa de Su embajador?

Angada le amonestó de diferentes formas, pero al final se dio cuenta de que no le escuchaba. Habiendo machacado el orgullo de su enemigo, el hijo del Rey Vali glorificó en sus propias narices a su Señor y partió diciendo: "Si no te quito la vida después de jugar contigo por algún tiempo en el campo de batalla, no tiene ningún sentido el que ahora me sienta orgulloso de mi' mismo". Ravana se sintió muy triste al oír que Angada poco antes de llegar a su presencia había matado a su hijo. El miedo y el nerviosismo creció también en los demonios al contemplar la efectividad del desafío de Angada.
Al anular el poder de Ravana, el cuerpo del poderoso mono, hijo de Vali, se estremeció por la emoción y los ojos se le llenaron de lágrimas, abrazado al deleite de los pies de loto de Sri Rama. [,,,]