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Vibhisana (rey de los demonios)

 

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Vibhisana (rey de los demonios)

  

[...] Mientras el jefe de los monos razonaba consigo mismo de esta manera, Vibhisana, el hermano más joven de Ravana, se despertó. Empezó a repetir el nombre de Sri Rama en oración y Hanuman quedó verdaderamente encantado de hallar un alma virtuosa. "Podré conocer todos los sucesos a través de él; por ninguna causa sufriría en las manos de un buen hombre." Después de decidir esto tomó la forma de un bramán y se dirigió a Vibhisana, que tan pronto como oyó las palabras de Hanuman se levantó y se acercó donde éste estaba.
Inclinándose le preguntó al bramán cómo se encontraba:
"Dime todo sobre ti, santo señor. ¿Eres uno de los sirvientes de Sri Hari como Narada y otros? Mi corazón rebosa de amor ante tu presencia. ¿O eres tú mismo Sri Rama, afectuoso amigo de los pobres, que has venido a bendecirme con tu presencia?"
Así que Hanuman le contó todo sobre Sri Rama al mismo tiempo que descubrió su propia identidad. En el momento en que Vibhisana oyó esto, un estremecimiento recorrió el cuerpo de ambos y fueron transportados con gozo al pensamiento de las innumerables virtudes de Sri Rama.
"Oye, oh hijo del dios del viento, ¿cómo estoy viviendo aquí?; mi condición es similar a la de la pobre lengua, que vive en medio de los dientes. Querido amigo, ¿me mostrará alguna vez su gracia el señor de la raza solar, sabiendo que estoy sin maestro? Dotado como estoy de una forma llena de pecado y demoníaca, estoy incapacitado para hacer cualquier Sadhana;' y mi corazón no tiene amor por los pies de loto del señor. Pero ahora tengo confianza, Hanuman, en que Sri Rama derramará su gracia sobre mí; porque nadie puede encontrarse un santo sin la gracia de Sri Han. Únicamente porque el héroe de la raza Raghu ha sido cariñoso conmigo, es por lo que me has bendecido con tu presencia insolicitada.
Escucha, Vibhisana; el señor siempre es afectuoso con sus sirvientes, ésa es su costumbre. Dime qué nacimiento superior puedo pedir, siendo un mono vil y trivial, tanto que si alguien menciona nuestro nombre temprano por la mañana puede estar seguro de que no comerá en todo el día.
"Escucha, mi amigo: Aun siendo tan desgraciado, el héroe de la raza Raghu, me ha mostrado su gracia!" Y sus ojos se llenaron de lágrimas, mientras recordaba las virtudes del señor.
"No es para admirarse que aquellos que a sabiendas olvidan tal señor y nadan a la deriva son infelices." Narrando así las virtudes de Sri Rama, Hanuman le dio verdadero consuelo. Luego Vibhisana le contó cómo la hija de Janaka había estado viviendo allí. Así que Hanuman dijo, "Escucha, hermano: me gustaría ver a la Madre Sita", Vibhisana le explicó detalladamente la forma de verla y el hijo del dios del viento abandonó a Vibhisana y prosiguió su viaje. [...]
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[...] "Lo contrario es exactamente lo que va a ocurrir -replicó Hanuman-. Claramente percibo que estás actuando bajo una ilusión mental." Oyendo estas palabras de Hanuman, Ravana se irritó. "¿Por qué no matáis alguno de vosotros a este loco?" Tan pronto como los demonios lo oyeron, se lanzaron hacia él para matarlo. En ese mismo momento vino Vibhisana, hermano menor de Ravana, con sus consejeros. Inclinando su cabeza hizo una humilde petición: "Es contrario a. todo arte de gobernar: no se debe matar a ningún enviado. Puede ser castigado en cualquier otra forma, mi señor". Uno al otro se dijeron: "Esto suena a consejo, hermano". [...]
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[...] En un instante Hanuman quemó toda la ciudad exceptuando la casa de Vibhisana. [...]
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[...] Viendo que era el momento oportuno, Vibhisana, hermano menor de Ravana, llegó e inclinó su cabeza a los pies de su hermano. Postrándose una vez más ocupó su propio asiento y cuando le tocó hablar, se dirigió a él de esta forma: “Ya que vuestra gentil Majestad me ha preguntado mi opinión, os la doy, querido hermano, de acuerdo a mis propias luces y vuestro propio interés. Aquel que busca su propio bien, buena reputación y sabiduría, un buen destino después de su muerte y gozos de distintos tipos, debe retirar sus ojos del rostro de la esposa de otro igual que uno se debe negar a mirar la Luna en la cuarta noche de un mes lunar. Aunque fuera cierto que un hombre fuese el único señor de las catorce esferas, ciertamente caería si se volviera hostil a los seres vivos. Nadie hablará bien de un hombre que tenga la avaricia más sutil aunque fuera un océano de virtudes e inteligencia.
“La lujuria, la ira, la vanidad y la avaricia son caminos que conducen al infierno. Renunciando a todo esto adora al Héroe de la estirpe Raghu, a quien los santos adoran.
Sri Rama, querido hermano, no es un nuevo rey humano; El es el Señor del Universo y la muerte de la Muerte. El es el Brama que está libre del mal de Maya, el Dios no engendrado que todo lo llena, invencible, sin principio ni fin. Por su infinita compasión, El ha tomado la forma de un ser humano para el bien de la Tierra, el bramán, la vaca y los dioses. Escucha, hermano: El deleita a sus devotos y rompe los rangos de los impíos y es la esencia de los Vedas y la verdadera religión. “Desecha tu enemistad, e inclina tu cabeza ante El, pues el Señor de los Raghus alivia la congoja de aquellos que buscan refugio en El. Maestro, devuelve la Hija de Videha al Señor Sri Rama, y adora al que es el desinteresado amigo de todos. El perdona incluso a aquél que ha incurrido en pecado deseando el mal de todo el mundo. Guarda esto en tu mente, Ravana; el mismo Señor cuyo Nombre destruye la triple agonía se ha manifestado en forma humana.
“Una y otra vez caigo a tus pies y te ruego, Ravana: abandona el orgullo, la infamación y la arrogancia y adora al Señor de Kosala. El sabio Pulasti, nuestro abuelo, nos ha enviado este mensaje a través de un disçípulo suyo. Beneficiándome de esta dorada oportunidad, querido hermano, te lo he comunicado inmediatamente.”
Ravana tenía un ministro muy viejo y sagaz llamado Malyavan, quien se sintió muy satisfecho al oír las palabras de Vibhisana. “Tu hermano más joven, querido hijo, es una fuente de sabiduría. Por lo tanto, recibe en tu corazón lo que Vibhisana ha dicho.” Entonces Ravana gritó: “Estos dos locos glorifican al enemigo! ¿Es que no hay nadie que se los lleve de mi vista?” Malyavan por consiguiente regresó a su residencia, mientras que Vibhisana comenzó de nuevo a
hablar con las manos juntas: “La sabiduría y la falta de cordura moran en el corazón de todos; así lo declaran los Puranas y los Vedas, mi señor. Donde hay sabiduría hay prosperidad en todos los reinos, y donde hay falta de sabiduría, la. desdicha es el inevitable final. La perversidad obviamente se ha apoderado de tu corazón; por eso tomas a tus amigos por enemigos y a tus enemigos por amigos. Y por eso están tan encariñados con Sita, que es la noche de la destrucción para la raza de los demonios.
“Abrazando tus pies te suplico: admite esta oración mía como señal de tu afecto por mí. Devuelve Sita a Rama para que ningún mal te sobrevenga”.
Vibhisana habló sabiamente con palabras que tenían la aprobación de los sabios, los Puranas y los Vedas. Ravana, sin embargo, se llenó de furia tan pronto como le oyó y dijo así:
“Oh desdichado, tu muerte es ahora inminente. Loco, tú siempre has vivido de mi generosidad; sin embargo, estúpido, has favorecido la causa del enemigo. Dime, desdichado, si hay alguien en este mundo a quien yo no haya podido conquistar con la fuerza de mi brazo. Viviendo en mi capital alimentas tu amor por los ermitaños. Si es así, ve y dales la mano a ellos, loco, y enséñales sabiduría”. Diciendo esto golpeó a su hermano menor, quien le respondía abrazando sus pies una y otra vez. Uma, aquí reside la grandeza de un santo, quien devuelve bien por mal.
“Está bien que me hayas golpeado, pues eres como un padre para mí, Pero tu bien, mi Señor, está en adorar a Sri Rama”. Llevándose a sus ministros consigo, Vibhisana se marchó por el aire exclamando en forma que todos pudieran oír:
“El propósito de Sri Rama es auténtico y todopoderoso, mientras que tus consejeros están llamados al fracaso. Yo, por lo tanto, me dirijo ahora al Héroe de la estirpe Raghu buscando protección; no me culpéis de ello.”
Tan pronto como Vibhisanase marchó diciendo esto, el fracaso de todos elles quedó sellado. La falta de respeto a un Santo, Parvati, inmediatamente le quita a uno todas las bendiciones. En el momento que Ravana abandonó a Vibhisana, el desdichado perdió toda su gloria. Sin embargo, complacido ante las buenas perspectivas, Vibhisana marchó alegremente hacia el Señor de los Raghus. “Cuando llegue allí contemplaré esos pies de loto de plantas rosadas, tan suaves y agradables para los devotos. Sí, contemplaré aquellos pies con cuyo roce fue redimida la esposa de Sri, Ahalya, que santificaron el bosque de Dandaka, aquellos que la hija de Janaka ha guardado en su pecho, que cazaron al engañoso ciervo y que vivían como un par de lotos en el lago del corazón de Siva. Verdaderamente soy afortunado porque voy a ver esos mismo pies.
Hoy iré y pronto contemplaré con estos ojos míos esos pies en cuyas sandalias de madera permanece absorta la mente de Bharata!”
Abrigando tan venturosas perspectivas, Vibhisana instantáneamente cruzó al otro lado del océano donde Sri Rama había acampado con sus huestes. Cuando los monos vieron venir a Vibhisana, le tomaron por un mensajero especial del enemigo. Deteniéndole fuera se acercaron a Sugriva, señor de los monos, poniéndole al corriente de lo sucedido. Sugriva dijo: “Escucha, oh Señor de los Raghus: el hermano de Ravana, Vibhisana, ha venido a verte”. El Señor, sin embargo, preguntó: “Qué opinas sobre esto, amigo mío?” El señor de los monos replicó: “Escucha, Oh Rey de los hombres, las tretas de estos demonios van más allá de toda comprensión. No se sabe por lo que ha venido, capacitado como está de tomar cualquier forma que guste. Obviamente ha venido a espiar nuestros secretos; y lo que creo es que se le debería tomar por prisionero y detenerlo”. “Amigo, tu pensamiento es sabio, pero mi misión es hacer desaparecer todos los miedos de la mente de aquellos que buscan refugio en mí.” Hanuman se regocijé al oír estas palabras del Señor, quien abrigaba un cariño paternal por Su protegido.
“Aquellos que dejan abandonado al que suplica, considerándole malvado, son viles y pecadores; sólo mirarles resulta abominable.
“Yo no abandonaré ni siquiera al asesino de millares de bramanes, si busca refugio en Mí. En el momento en que una criatura dirige su mirada hacia Mí, los pecados que ha cometido en millones de vida son borrados. El que es pecador por naturaleza no tiende a adorarme. Si Vibhisanahubiera poseído un corazón malvado, ¿se habría siquiera atrevido a acercarse a Mí? Sólo el hombre de mente pura puede llegar a Mí; Yo siento aversión hacia la falsedad, los engaños y la censura. Aunque Ravana le hubiera enviado para descubrir nuestros secretos, no tenemos nada que perder o temer, oh señor de los monos. Amigo, Laksmana puede acabar en un instante con todos los demonios del mundo. Y si él por temor ha buscado refugio en Mí, Yo lo protegeré como a mi propia vida.
“Sea como sea, tráele aquí”, dijo riendo el Todomisericordioso. “Gloria al Señor misericordioso”, gritaron los monos y se dirigieron con Angada y Hanuman a recibir a Vibhisana.
Los monos colocaron respetuosamente a Vibhisana a la cabeza y se dirigieron al lugar donde estaba el Señor de los Raghus. Vibhisana contemplaba desde lejos a los dos hermanos que traían regocijo a los ojos de todos. Y al contemplar a Sri Rama, mina de belleza, dejó de parpadear y se quedó inmóvil con la vista fija en el Señor.
Sri Rama tenía unos brazos excepcionalmente largos, ojos que parecían lotos rojos y miembros de tez oscura que liberaban al suplicante de todo temor. Sus hombros eran corno los de un león y Su amplio pecho tenía gran encanto; Su rostro hechizaba la mente de innumerables Cupidos. Al verle, comenzó a llorar y su cuerpo se estremecía profundamente. Pero luego se serené y habló con suavidad: “Mi señor, soy el hermano de Ravana y he nacido en la raza de los demonios; oh Protector de los dioses, mi cuerpo tiene los elementos de los Tamas: inercia e ignorancia, y por naturaleza soy aficionado a pecar, igual que al búho le gusta la oscuridad.
“Después de oír hablar de Tu gloria, he venido a Ti con la confianza de que Tú, mi Señor, disipes el temor del nacimiento y la muerte. Sálvame, sálvame, Héroe del linaje Raghu, aliviador del dolor, deleite de aquellos que se refugian en Ti”.
Cuando el Señor vio a Vibhisana postrándose y hablando así, se puso en pie muy complacido. El Señor se regocijó al
oír sus humildes palabras, y tomándole en sus largos brazos, le estrechó contra Su pecho. Le sentó a su lado y le habló de tal modo que el temor de Su devoto se desvaneció: “Dime, rey de Lanka, si todo os va bien a ti y a tu familia, rodeados como estáis por todas partes de gente viciosa. Vivís día y noche en medio de gente malvada; me pregunto cómo puedes mantener tu piedad, amigo; pero yo te conozco completamente: en el pasado fuiste un verdadero maestro en el arte del buen comportamiento y los malos actos, te eran repugnantes. Que la Providencia no nos ponga nunca en compañía de gente degenerada, querido Vibhisana, pues es mucho mejor vivir en el infierno”, “Ahora que he contemplado Tus pies, oh Señor, todo está bien, y además te has mostrado misericordioso conmigo, reconociéndome como Tu siervo.
“Para una criatura no puede existir la felicidad ni su mente puede conocer la paz mientras que no abandone los deseos, fuente de sufrimiento, y adore a Sri Rama, Tú mismo.
“Ese ejército de villanía, avaricia, presunción, celos, arrogancia y orgullo, persigue a la mente hasta que el Señor de los Raghus entre a vivir en ella, armado con un arco y flechas y con un carcaj ceñido a la cintura. El apego al mundo es como una noche muy oscura que resulta apetecible a los búhos de la atracción y la repulsión; esa oscuridad mora en el corazón de una criatura mientras que el sol de la gloria del Señor no brilla en él. Después de ver Tus pies de loto, oh Rama, me siento muy bien y todos mis temores se han calmado. Los múltiples tormentos de la existencia mundana dejan de influir en aquel que goza de Tu cuidado, hermoso Señor. Yo soy un demonio de naturaleza vil y nunca he hecho nada bueno. Sin embargo, el Señor cuya belleza ni siquiera los sabios son capaces de percibir con’ su mente, se ha complacido en abrazarme.
“Me siento bendecido más allá de toda medida, oh gracioso y dichoso Rama, pues he contemplado con mis propios ojos los pies de loto que merecen ser adorados hasta por Brama y Siva” [...]

[...]”La sed de Vibhisana por oír al Señor nunca se saciaba. Agarraba Sus pies de loto una y otra vez, y Su corazón estallaba con un gozo incontenible. “Escucha, mi Señor, Rey de toda la creación, Protector del suplicante, y Conocedor de todos los corazones: antes sí que tenía algún deseo, aunque vago, pero ahora todo ha sido arrasado por la corriente de devoción a Tus pies. Ahora, gracioso Señor, concédeme una devoción tan pura a Tus pies como la que alegra el corazón de Siva.”
“Así sea”, contestó el Señor, e inmediatamente pidió agua del mar. “Amigo, aunque no tienes ningún ansia, cuando alguien me ve en este mundo, siempre consigue su recompensa.”
Diciendo esto, Sri Rama puso en su frente la señal sagrada de la soberanía y una lluvia de flores cayó de los cielos.
Así el Señor de los Raghus salvó a Vibhisana de ser consumido por el fuego de la ira de Ravana, abanicado por las palabras y aliento de Vibhisana hasta llegar a la furia, y le concedió la soberanía indiscutible. Le otorgó la misma fortuna que Siva había otorgado a Ravana después de que éste le había ofrecido sus diez cabezas en sacrificio. [...]
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[...] Después de que Sambhu terminara sus oraciones y se fuera, Vibhisana se acercó a Rama, e inclinándose ante él, le dijo dulcemente:

“Escucha mi oración, Tú que empuñas el arco Sarnga.
Mi Señor, Tú has matado a Ravana con toda su familia y ejército y has propagado Tu sagrado nombre por las tres esferas. Y sobre todo, me has mostrado siempre Tu misericordia siendo yo un ser tan bajo, impuro, y ruin. Ahora, Señor, consagra la morada de Tu siervo con Tu santa presencia; báñate y olvida así los esfuerzos de la batalla. Luego examina los tesoros, palacios y riquezas, y otorga, gracioso Señor, lo que desees a los monos.
Te pido que me aceptes como Tuyo en todos los sentidos, mi Señor, y que cuando te dirijas a Ayodhya me lleves contigo”.

Al oír esto, al Señor, que es tan misericordioso con los humildes, se le llenaron los ojos de lágrimas.

“Escucha, hermano: lo que dices es cierto; tus riquezas y palacios me pertenecen. Pero cuando me acuerdo de la situación de Bharata, cada momento que pasa me parece un siglo. Vestido de ermitaño, con el cuerpo agotado, repite constantemente Mi nombre. Por eso, Te suplico que hagas lo necesario para que pueda verle pronto. Porque, si llego allí al acabar el plazo de Mi exilio, no espero ya encontrar con vida a Mi hermano.”

Y mientras el Señor recordaba el afecto de Su hermano, sentía un estremecimiento constante por todo Su cuerpo.
“Pensando en Mí constantemente, disfrutarás de soberanía hasta el fin de la creación; y entonces ascenderás a Mi morada, destino de todos los hombres Santos.”

Deleitado al escuchar las palabras de Sri Rama, Vibhisana abrazó los pies del Todomisericordioso.
Los monos y osos también estaban llenos de júbilo, y acariciando los pies del Señor, comenzaron a enumerar sus sagradas virtudes.

Entonces Vibhisana se retiró a su palacio e hizo que le cargasen su carro aéreo de piedras preciosas y vestidos.
Luego trajo el carro, llamado Puspaka, y lo puso ante el Señor; y el Todomisericordioso dijo sonriendo:

“Escucha, Vibhisana, amigo mío, monta en el carro aéreo y al elevarte en el aire deshazte de las ropas y ornamentos”.

Vibhisana se elevó inmeditamente en el aire y dejó caer todas las joyas y vestimentas.
Entonces los monos comenzaron a coger lo que les gustaba, se metían piedras preciosas en la boca, pensando que se trataba de alguna sustancia comestible pero, al darse cuenta de su error, las tiraban.
Sri Rama, al igual que Sita y su hermano menor Laksmana, se divertían contemplando el espectáculo.

El océano de compasión al que los sabios no pueden llegar ni en meditación, y de quien los Vedas hablan en términos tales como: “No es eso, ni aquello”, se divertía con los monos en formas increíbles. Urna, continúa el Señor Siva, la práctica del Yoga, concentración de la mente, Japa, canto de mantras, caridad y penas, los sacrificios, ayunos y otros actos religiosos, no consiguen evocar la compasión de Sri Rama con la misma intensidad que la devoción pura.

Después de conseguir vestimentas y joyas, los osos y monos se adornaron con ellas y aparecieron ante el Señor de los Raghus.
El Señor de Kosala se reía sin parar al ver a los monos.
El Señor de los Raghus les llenó de Su gracia dirigiéndoles una mirada, y les habló en términos cariñosos diciéndoles:

“Gracias a vuestra fuerza logré primero matar a Ravana y luego coronar a Vibhisana. Ahora volved todos a vuestras casas; mantened vuestra mente fija en Mí y no temáis”

Los monos estaban sobrecogidos de amor al escuchar estas palabras y contestaron con las manos unidas: “Oh Señor, lo que Tú digas se hará, pero nos dejas perplejos con Tus palabras. Tú eres el Soberano de las tres esferas, oh Señor de los Raghus; aun conociendo nuestra baja condición, nos tomaste bajo Tu protección. Pero nos avergüenza escuchar semejantes palabras de Tus labios, oh Maestro, ¿Puede una nube de mosquitos ayudar a Garuda, rey de los pájaros?”

Los osos y monos estaban sobrecogidos de emoción al ver lo que había en la mente del Señor, Su aversión a llevarles a Ayodhya, pues ellos no sentían ningún deseo de volver a casa. [...]

  Observaciones y comentarios:

Sadhara: esfuerzo para la realización de Dios.