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Rey Dasaratha
Reina Sumitra
Lakshmana

 

Vínculos de familia

Cónyuges/Hijos(as)::
1. Princesa Urmila

Lakshmana

  • Consorte (1): Princesa Urmila

   Otros nombres para Lakshmana eran Ananta, Laksmana y Sesa.

  Observaciones y comentarios:


Lakshama, hermano de Sri Rama, es considerado un Avatar de Sesa (Ananta).



Citado en "el Ramacharitamanasa" de Tulsidas

[...] El jefe de los Nisada, al ver al Señor durmiendo en aquella cama de hierba y hojas se sintió triste por tanto amor que sentía; el vello de su cuerpo se erizaba, las lágrimas no paraban de fluir y fluir de sus ojos y comenzó a hablar así a Lakshama:

'El palacio del rey es de una belleza exquisita; ni siquiera el hogar de Indra puede compararse a él. Sus hermosos áticos están hechos de preciosas gemas y parece que el mismo dios del amor los hubiera construido...'
'...Y los mismos Sita y Rama, duermen ahora en un jergón, al descubierto y cansados, y es muy duro verles así.
El Señor Rama en persona, a quien su padre y madre, familia, compañeros y siervos, aman como a su propia vida, duermen en el suelo. Y Sita, cuyo padre Janaka es conocido en todo el mundo, cuyo suegro es el rey Dasaratha, jefe de los Raghus y aliado de Indra, señor de los inmortales, y que tiene por esposo a Ramachandra, está echada en el suelo.
El destino adverso no perdona a nadie ¿merecen Sita y el Héroe de los Raghus ser exiliados a los bosques?
Con razón se dice que: El destino tiene siempre la palabra. La insensata hija de Kekaya ha dañado a Sita y al Deleite de la raza Raghu en un momento en que todo era alegría. Esa malvada mujer ha cortado el árbol de la raza solar y ha sumido al universo entero en el dolor.'

El jefe Nisada estaba muy tristre de ver a Rama y a Sita en el suelo.

Lakshama se dirigió a él con sabiduría, desapego y devoción diciendo:
"Nadie es causa de deleite o dolor para otro; todos cosechamos el fruto de nuestras propias acciones, hermano.
La unión y la separación, las experiencias placenteras y penosas, amigos y enemigos, todo no es más que la ilusión. Igualmente el nacimiento y la muerte, la prosperidad y la adversidad, el destino, el tiempo y toda la ilusión del mundo; los países, las casas, las riquezas, la ciudad y la familia, cielo e infierno, y todos los fenómenos del mundo; todo lo que se ve , se oye o se piensa con la mente nace de la ignorancia, y en la realidad nada de eso existe.
Suponte que en un sueño un mendigo es coronado rey o que el señor del paraíso se convierte en un pobre; al despertar, ni el uno ni el otro pierde. Así debes ver el mundo. Por lo tanto, no estés enfadado ni culpes a nadie en vano. Todos están soñando en la noche de la ilusión, y mientras uno está dormido, tiene diferentes sueños.
En ésta noche de la existencia solo los Yoguis permanecen despiertos, aquellos que buscan la verdad suprema y se mantienen alejados del mundo. Sólo despierta el alma de la noche del mundo cuando comienza a despreciar los goces del mundo de los sentidos. Solo cuando llega la verdadera comprensión desaparece el error de la ilusión y uno empieza a amar los pies de Sri Rama, Señor de los Raghus.
Oh amigo, ésta es la meta espiritual más alta: estar entregado a los pies de Sri Rama en pensamiento, palabra y obra. Sri Rama es Brahma, la realidad suprema, desconocida, imperceptible, sin principio, incomparable, libre de todo cambio y por encima de la diversidad.
Los Vedas siempre hablan de El definiéndolo en términos negativos, diciendo: 'no es esto, ni esto tampoco'. Por el bien de Sus devotos, de la Tierra, los bramanes, vacas y dioses, el gracioso Señor toma forma humana y realiza tales acciones que, al ser escuchadas, destruyen las trampas del mundo. Así pues, oh amigo, libérate de tu ilusión y entrégate a los pies de Sita y el Héroe de la raza Raghu."


...El Señor de Sita se sentía ansioso: "Por qué razón vendrá Bharata?" Entonces vino alguien y le habló así: "Bharata lleva consigo un gran ejército de hombres a pie, a caballo, elefantes y carros". Al oír esto, Sri Rama se sintió muy preocupado. Por un lado tenía presente la orden de Su padre, y por otro Su consideración hacia Su hermano menor Bharata, Al comprender en Su corazón la actitud de Bharata, el Señor no sabía a qué atenerse. Luego se consoló pensando que Bharata era obediente, bueno y razonable. Lakshama vio que el Señor estaba preocupado y le habló con prudencia: "Me atrevo, señor, a hablar sin que se me pida, pero el siervo deja de ser impertinente cuando su impertinencia no es inoportuna. Tú, maestro mío, eres la joya de todos los sabios. Sin embargo yo, siervo tuyo, me atrevo a expresarte lo que pienso.
"Tú, maestro mío, eres amoroso y puro de corazón, y una mina de amabilidad y afecto. Tú amas y confías en todos y sabes que todos son igual que tú mismo.".

Cuando se levantó y pidió permiso para ir al encuentro de Bharata, parecía como si el heroísmo en persona hubiera despertado del sueño. Estirándose los rizos enmarañados de su cabeza y ciñéndose el carcaj a la cintura, enderezó el arco y tomó una flecha en su mano. Y Lakshama dijo: "Deja que me distinga hoy como siervo de Sri Rama y le enseñe una lección a Bharata. Haz que los dos hermanos, Bharata y Satrughna, mueran en el campo de batalla, cosechando así el fruto de su desprecio a Sri Rama. Está bien que se hayan reunido todos en un lugar, así me vengaré de mi ira pasada. Igual que un león, rey de los animales, despedaza un rebaño de elefantes, igual haré yo a Bharata, a su hermano Satrughna y a todo su ejército. Y aunque el Señor Sankara venga en su ayuda, juro por Sri Rama que le mataré".
Viendo a Lakshama hablar con tal vehemencia y furia, y oyendo su solemne juramento, todas las esferas temblaron de temor, y todos sus gobernadores estaban deseosos de correr sobrecogidos por el pánico.
El mundo fue presa de terror, y se oyó una voz en el aire, alabando la enorme fuerza de Lakshama: "Quién puede conocer o contar, querido niño, tu poder y tu gloria? Mas antes de hacer nada se debe pensar si está bien o mal, y así todos pueden aprobarlo. Aquellos que actúan impulsivamente y se arrepienten después son todo menos sabios,así lo declaran los Vedas y los Santos" . Al oír esta voz del cielo, Lakshama se sintió avergonzado; pero Sri Rama y Sita le hablaron con bondad y dulzura, diciendo: "Lo que has dicho, querido Lakshama, es pura sabiduría, lo peor que un rey puede hacer es quedar cegado por su poder. Pero sólo pierden el juicio aquellos gobernantes que han probado el sabor del poder y nunca han asistido a una reunión de hombres Santos. En cuanto a Bharata, te digo, Lakshama, que en toda la Creación de Dios nunca he visto ni he oído hablar de nadie tan bueno como él. [...]
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Carta de Lakshama a Ravana:
"Engañando a tu mente con palabras lisonjeras, oh loco, no conduzcas a tu raza a la ruina total. Si creas enemistad hacia Sri Rama no te salvarás aunque busques la protección de Visnu, Brama o Siva. Así pues, deja tu orgullo como tu hermano menor y busca los pies de loto del Señor como una abeja, o si no, consúmete con tu familia como una polilla en el fuego de las flechas de Sri Rama, oh miserable."
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[...] Al ver la aflicción de sus tropas, Lakshama, ciñéndose el carcaj a la cintura y cogiendo el arco, postró su cabeza a los pies de Sri Rama y se puso en marcha lleno de ira.

"Estás haciendo de los osos y monos tu blanco, vil diablo; mírame, yo soy tu muerte."

"Es a ti a quien he estado buscando, asesino de mi hijo. Hoy calmaré mi corazón matándote."

Diciendo esto, Ravana lanzó una descarga de fieras flechas, pero Lakshama las rompió en cien pedazos cada una. Entonces, Ravana arrojó sobre él millares de otras armas, pero Lakshama las paró reduciéndolas a partículas tan pequeñas como las semillas de sésamo.

De nuevo Lakshama le atacó con sus flechas, golpeando su carro y matando al que lo conducía.
Y traspasó con cien flechas cada una de sus diez cabezas. Con cien flechas más le dio en el pecho; entonces Ravana cayó sin sentido al suelo y, recobrando el conocimiento, el demonio se levantó otra vez y le arrojó una lanza que le había dado Brama, el Creador.

Esa fiera lanza, regalo de Brama, golpeó al Señor Ananta, Lakshama, en el pecho y el héroe cayó al suelo agonizando; el de diez cabezas trató de levantar al príncipe y retirarlo pero la incomparable fuerza del demonio demostró ser ineficaz.

Qué necedad por parte de Ravana tratar de levantarle sobre una de sus cabezas, en la cual se apoyan todas las esferas del universo considerándola como un pequeño grano de arena. Ravana no sabía que Lakshama era el Señor de las tres esferas. [...]

[...] Hanuman llevó a Lakshama a Sri Rama; el monstruo de diez cabezas estaba asombrado de su poder.

El héroe de los Raghus dijo entonces: "Ten presente, hermano, que eres el destructor de la muerte y el salvador de los dioses".

En cuanto oyó estas palabras, el bondadoso príncipe Lakshama se incorporó y abrió los ojos, mientras la fiera lanza se desvaneció en el cielo. Tomando de nuevo su arco y flechas, se precipitó con rapidez frente al enemigo.

En un instante Lakshama destrozó el carro de Ravana y derribó al conductor, que cayó retorciéndose de dolor. Ravana, a quien atravesó el corazón con cien flechas, cayó al suelo agonizante. Otro cochero vino y lo colocó en su carro e inmediatamente se lo llevó a Lanka, mientras que Lakshama , el hermano glorioso de Sri Rama, se dirigió de nuevo a postrarse a los pies del Señor. [...]

Lakshmana + Princesa Urmila, hija de Rey Janaka y Reina Sunayana.