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Diosa Parvati

 

Vínculos de familia

Cónyuges/Hijos(as)::
1. Bhagavan Shiva

Diosa Parvati

  • Consorte (1): Bhagavan Shiva

  

Otros nombres de la Diosa Parvati son: Ambika, Aparna, Bhavani, Gauri, Girija, Sailaja, Sati, Uma.


Citada como Parvati en "El Ramayana" de Tulsidas

Tulsidas dijo:
[...] Saludo a la diosa Parvati y a su esposo, Bhagavan Sankara, encarnaciones de la adoración y la fe respectivamente, sin los que ni siquiera el sabio puede percibir a Dios que está encerrado en sus corazones. [...]

[...] Que el enemigo de Cupido, Bhagavan Siva, cuya forma se parece en color al jazmín, y la Luna, esposo de la diosa Parvati, morada de compasión y amigo del afligido, me dé su gracia. [...]

[...] Tras haberlo concebido, el gran señor Siva, lo atesoró en su mente hasta que, en una ocasión favorable, se lo transmitió a su compañera Parvati.[...] (en referencia al Ramacharitamanasa)

[...] Los cuatro diálogos más hermosos (los de Bhusundi y Garuda, Siva y Parvati, Yajñavalkya y Bharadwaja, y Tulsidas y otros santos), tejidos inteligentemente en esta narración, son los cuatro Ghats de este santo lago. [...]

[...] La boda de la Diosa Parvati (hija de Himavan) con el Señor Siva representa a Hemanta o la estación fría mientras que la fiesta en ocasión de la llegada del Señor representa a la hermosa Sisira o estación glacial [...]

[...] Cuando moría, Sati pidió a Sri Hari el favor de seguir entregándose a los pies de Siva en todas las encarnaciones siguientes. Por ello volvió a nacer como Parvati (hija de una montaña) en casa de Himachala (divinidad del Himalaya). [...]
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Himavan a Mena:
[...] "Olvida toda preocupación, querida, y fija tu mente en el Señor. Sólo Él que ha creado a Parvati le dará la felicidad.[...]
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Tulsidas dijo:
[...] Entonces vino el sabio Vedasira y les consoló a todos. Se sintieron aliviados al oír hablar de la gloria de Parvati. [...]

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Sri Rama a Sankara:
[...] Sri Rama le dio muchos consejos y le habló del nacimiento de Parvati. [...]

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Señor Shiva a los siete sabios:
[...] "Id a Parvati y poned a prueba su amor. Después, llevad a su padre Himachala hasta ella, mandadla de nuevo a su casa y disipad sus dudas." [...]
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Parvati a los siete sabios:
[...] "Me postro a vuestros pies -continuó Parvati, la Madre del universo- Por favor, volved a vuestra casa, Ya es tarde." Al ver la devoción de Parvati, los grandes sabios exclamaron: "Gloria a Ti, oh Bhavani, Madre del universo. "Tú eres Maya, mientras que Siva es Dios mismo. Vosotros sois los padres del universo entero." Postrando su cabeza a los pies de Parvati, se marcharon. [...]
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Señor Brama a Señor Shiva:
[...] "Parvati ha practicado la penitencia hasta un punto difícil de valorar; acéptala ahora con cariño" [...]
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Tulsidas dijo:
[...] mientras que el gran Señor Siva se dirigía a los alojamientos del cortejo nupcial, Mena se sentía apenada y mandó llamar a Parvati. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Luego, Mena y su compañero Himavan se regocijaron y se postraron repetidas veces a los pies de Parvati. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Mena miró a Parvati una y otra vez, y luego cayó a los pies de la muchacha tomándolos en sus manos; su amor era supremo e indescriptible. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Reconociendo Su amor de esposa el Señor Hara le demostró Su cariño y le indicó un lugar a Su izquierda. Parvati se sentó alegremente al lado de Siva y comenzó a recordar Su vida pasada. [...]
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Señor Shiva a Parvati:
[...] "Por las bendiciones de Rama, oh Parvati, la pena, la duda o el error no pueden tocarte ni siquiera en sueños". [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Cuando Parvati oyó las palabras iluminadoras de Siva, toda la estructura de sus argumentos se derrumbó. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Tomando los pies de loto de su señor una y otra vez, y uniendo sus manos, Parvati pronunció las siguientes palabras, como si las impregnara del néctar de su amor:
"Ahora que he escuchado Tus palabras, refrescantes como rayos de Luna, mi ignorancia, calor febril del Sol otoñal, se ha desvanecido. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Viendo que había llegado el momento propicio, el maestro Vasistha dio la señal, y la joya de la raza Raghu, el rey Dasaratha, entró triunfante en la ciudad con todos sus seguidores, y la mente fija en Bhagavan Sambhu, la diosa Parvati y Su hijo el Señor Ganesa. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Rama consoló así a todos y Se postró a los pies de loto de su maestro. Invocando al Señor Ganapati, a la Diosa Gauri, Parvati, y al Señor de Kailasa, y recibiendo las bendiciones de Su Guru, el Señor de los Raghus partió. [...]
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Las aldeanas del camino a Sita:
[...] "Ama a tu Señor como Parvati amó a Siva, y no dejes de ser bondadosa con nosotras. Te pedimos con todo nuestro corazón que, si regresas por este mismo camino, nos permitas verte y nos recuerdes como tus doncellas." [...]
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Señor Shiva a Parvati:
[...] Las virtudes de Sri Rama, Uma Parvati, son misteriosas. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] qué no resides en Kasi, la morada de Sambhu y Bhavani, Diosa Parvati, sabiendo que éste es el lugar de nacimiento de Mukti, la suprema beatitud, la mina de la sabiduría espiritual y el destructor de los pecados? [...]
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Señor Shiva a Parvati en referencia a Hanuman:
[...] Ahora bien, Parvati, ¿se puede concebir que el enviado del Señor cuyo nombre permite al sabio romper los lazos de la existencia mundana pueda ser puesto en cautiverio? [...]
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Señor Shiva a Parvati en referencia a Hanuman:
[...] Parvati, Hanuman se mantuvo sano y salvo porque era el mensajero de Aquel que ha creado el mismo fuego. [...]
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Señor Shiva a Parvati:
[...] Cuando el Señor, oh Parvati, oyó esta simple forma de hablar de Hanuman, dijo: " Que así sea! Aquel que ha venido a conocer la verdadera naturaleza de Rama no puede gozar con otra cosa que Su adoración. Incluso aquel que siente este diálogo entre Sri Rama y Hanuman en su corazón, es bendecido con devoción por los pies de Sri Rama". [...]
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Señor Shiva a Parvati:
[...] La falta de respeto a un Santo, Parvati, inmediatamente le quita a uno todas las bendiciones. En el momento que Ravana abandono a Vibhisana, el desdichado perdió toda su gloria. [...]
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Sri Rama a Vibhisana:
[...] "Escucha, amigo, voy a hablarte de mí naturaleza, conocida por Burundi, Sambhu y Parvati, Si un hombre ha sido enemigo de toda la creación animada e inanimada y viene aterrorizado a Mí, buscando Mi protección y desechando la vanidad, la falsedad, la hipocresía y todo tipo de artimañas, yo en un instante hago de él un santo. [...]
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Señor Brahma a Sri Rama:
[...] "Destructor de la malvada y hermosa joya de la Tierra, Tus pies de loto son adorados incluso por Sambhu, el Señor Siva, y Uma, la Diosa Parvati; oh Rey de Reyes, concédeme la gracia de poder tener una devoción ferviente a Tus pies de loto, fuente inagotable de bendiciones". [...]
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Citada como Ambika en "El Ramayana" de Tulsidas


Sabio Narada a Himachala:
[...] "Tu hija es una mina de virtudes -es hermosa, amable e inteligente por naturaleza-. Será llamada Uma, Ambika (madre) y Bhavani. Adornada con todas las buenas cualidades, la muchacha ganará el amor irreprochable de su esposo. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Glorifico al Todomisericordioso Señor Sankara, poseedor de una atractiva forma, blanca como la flor de jazmín, la Luna y la concha, con ojos que se asemejan a encantadores lotos, esposo de Ambika, otorgador de los frutos deseados y libertador de la carne. [...]
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Citada como Aparna en "El Ramayana" de Tulsidas


Tulsidas dijo:
[...] Entonces Uma adoptó el nombre de Aparna (que vive sin hojas). [...]
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Citada como Uma en "El Ramayana" de Tulsidas

Tulsidas dijo en referencia al Ramacharitamanasa:
[...] Encierra el bello nombre del Señor de los Raghus, extremadamente santo, esencia misma de los Puranas y los Vedas. Es morada de bendiciones, disipador del mal, y es pronunciado por el Señor Siva, junto con su compañera Uma. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Que el Señor de Uma (Parvati) me conceda su favor y convierta mi historia en fuente de bendiciones y alegría. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Invocando a Uma (Diosa Parvati) y al Señor Siva (que tiene un toro como blasón de su estandarte), procedo a referir detalladamente este Ramacharitamanasa, cómo surgió y lo que lo hizo tan famoso en el mundo. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] La fiesta del novio en la boda de la diosa Uma (Parvati) y el gran Señor Siva son las innumerables clases de criaturas acuáticas. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Ahora te contaré como mejor pueda el diálogo entre Uma (Diosa Parvati) y Sambhu (Señor Siva). Escucha, oh sabio, cómo se produjo este diálogo, y tu tristeza desaparecerá. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Cuando Laksmana vio a Uma (Sati) así disfrazada, se quedó sorprendido y desconcertado. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Desde que Uma nació en la casa de Himalaya, la montaña se convirtió en morada de bendiciones y prosperidad. [...]
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El Sabio Narada a Himachala:
[...] El sabio, sonriendo, contestó con estas palabras dulces y reveladoras: "Tu hija es una mina de virtudes -es hermosa, amable e inteligente por naturaleza-. Será llamada Uma, Ambika (madre) y Bhavani. [...]
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[...] Al oír las palabras del sabio y tomándolas como ciertas, Himalaya y su esposa quedaron muy desconsolados, mientras que Uma estaba muy contenta. Ni siquiera Narada podía percibir esta diferencia. Aunque su expresión exterior era igual, su sentimiento era distinto. Girija y todos sus compañeros de juegos, Himalaya y su esposa Mena, todos tenían el cabello crispado y los ojos llenos de lágrimas. Las palabras del sabio celestial Narada debían ser ciertas: Uma las recordaba en su corazón con alegría. El amor por los pies de loto de Siva brotó en su corazón. Sin embargo, carecía de confianza en Sí misma, pues la unión con Siva le parecía muy difícil, Comprendiendo que el momento no era apropiado para revelarlo, escondió su emoción y se sentó al lado de uno de sus compañeros. La predicción del sabio no podía ser falsa: este pensamiento preocupaba a Himavan y su esposa, así como a los amigos de Uma. Sosegándose, el señor de las montañas dijo: "Dime, santo señor, ¿qué solución deberíamos aplicar?"
El jefe de los sabios, Narada, respondió: "Escucha, oh Himavan; nadie puede cambiar lo que el Destino ha dispuesto, ni los dioses, demonios, seres humanos, Nagas o sabios,
"Sin embargo, te daré una solución: puede que te sirva si el cielo te ayuda. Sin duda Uma tendrá el esposo que te he descrito. Pero de acuerdo con mis conocimientos, los defectos del esposo de Uma están presentes en Siva. Si ella se casa con Sankara, todos considerarán los defectos tan buenos como las virtudes. [...]
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Mena a Himavan:
[...] "Mi señor, yo no pude comprender las palabras del sabio. Si el compañero de nuestra hija, su casa y su linaje son incomparables y dignos de Uma, debe realizarse pronto el matrimonio. Si no, es mejor que la muchacha siga soltera, ya que Uma es tan querida por mí como mi propia vida. Si no conseguimos un esposo digno de Girija, todos dirán que Himalaya es torpe por naturaleza. Recuerda esto, mi señor, cuando establezcas la alianza para que no pueda haber causa de arrepentimiento" [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Tras oír las palabras de su esposo, Mena se sintió contenta; al instante se levantó y fue donde estaba Girija. Al ver a Uma, las lágrimas brotaron de sus ojos y con cariño cogió la niña en su regazo. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Amando en su corazón los pies de su señor, Uma fue al bosque y comenzó su penitencia. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Tras consolar a sus padres, Uma salió a hacer penitencia llena de gozo. Toda su familia lloraba de pena y nadie decía nada. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Entonces Uma adoptó el nombre de Aparna (que vive sin hojas). [...] _____________________

El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Te he cantado la hermosa historia de Uma; ahora escucha el maravilloso relato de Sambhu. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Entonces los siete sabios fueron a ver a Siva y le refirieron toda la historia de Uma. Siva se quedó maravillado al oír hablar de su amor, y los Saptarsis regresaron a sus casas llenos de alegría. [...]
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[...] "Su cuerpo está cubierto de cenizas y adornado con serpientes y calaveras. Va desnudo, su pelo está enmarañado y su aspecto es temible. Va acompañado de fantasmas, malos espíritus, duendes, hadas, y demonios de rostros espantosos, El que sobrevive al ver el cortejo de este novio es un hombre muy afortunado y sólo él será testigo de la boda de Uma".
Esto decían los niños mientras iban de casa en casa.
Los padres sonreían pues sabían que hablaban del séquito de Siva. Tranquilizaban a sus hijos y les decían: "No temáis; no hay razón para tener miedo". [...]
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Mena dijo:
[...]" ¿Qué daño he hecho yo a Narada para que haya arruinado así mi hogar y aconsejado de tal forma a Uma que se haya empeñado en sufrir penitencia para conseguir un marido loco? [...]
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Uma a Mena:
[...] "No te reproches nada; cesa de quejarte: éste no es momento de lamentos. Dondequiera que yo vaya, debo recoger toda la alegría y la tristeza que me ha sido asignada." Al oír la suavidad y corrección de las palabras de Uma, todas las mujeres se entristecieron. [...]
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El Sabio Narada a Mena:
[...] Entonces Narada les tranquilizó a todos, contándoles la vida pasada de Uma, y dijo: "Mena, escucha mis palabras de verdad: tu hija no es otra sino Bhavani (la eterna Compañera de Siva), Madre del universo. Ella es la divina energía, imperecedera y no creada, que no tiene principio. Ella es la mitad inseparable de Sambhu. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Inclinando la cabeza ante los bramanes y recordando a Su Maestro (el Señor de los Raghus), Siva tomó asiento en el trono. Entonces los grandes sabios fueron en busca de Uma que venía acompañada de Sus doncellas y ricamente ataviada. Todos los dioses quedaron extasiados ante Su belleza. ¿Qué poeta sería capaz de describir tanta armonía? Reconociendo en Ella a la Madre del universo y Esposa de Siva, las divinidades se postraron mentalmente ante Ella. [...]
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[...] "Señor, Uma es para mí tan querida como mi vida. Tómala como sierva de Tu casa y perdona todas sus faltas. Por favor, concédeme este favor. "
Sambhu tranquilizó a Su suegra de muchas formas, y ella regresó a casa tras postrar su cabeza a Sus pies. Luego, la madre llamó a Uma, y sentándola en su regazo, la aconsejó así: "Adora eternamente los pies de Sankara: a esto se reduce todo tu deber como esposa. Esposo es el dios de la esposa; para ella no existe otra divinidad". [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Después de atender a todos los mendigos, Sankara se dirigió a Su casa (el Monte Kailasa) con Uma. Todas las divinidades hacían caer flores, y los timbales producían un sonido muy hermoso en el cielo. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] La historia del nacimiento, hazañas, gloria e incomparable fuerza de Sanmukha se conoce en todo el mundo, Por eso no me he extendido al hablar del hijo de Siva. Los hombres y mujeres que narran o cantan la historia de la boda de Uma y Sambhu se regocijarán con sus obras y ocasiones festivas como su boda, etcétera. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] De todas las montañas la mejor y más hermosa es Kailasa, donde moran eternamente Siva y Uma. [...]
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[...] Suponiendo que Su señor la amaba más que antes, Uma, sonriendo le dijo estas dulces palabras: La Hija de Himalaya quiso esconder a Su señor la historia que el mundo entero conoce. " Oh Señor del universo, mi maestro, ¡vencedor del demonio Tripura! Tu gloria abarca las tres esferas. Seres animados e inanimados, Nagas, hombres y dioses, se rinden a Tus pies de loto. [...]
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[...] Y por encima de todo, oh Señor de la más pura comprensión, revélame todos los misterios relacionados con Rama. Y si hay algo que no te he pedido, no lo escondas, bondadoso señor. Tú eres el maestro de las tres esferas, así lo declaran los Vedas; ¿qué pueden saber las pobres criaturas?" Siva se alegró al oír estas peticiones de Uma, pues eran agradables e inocentes. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Uma, tus peticiones son hermosas y agradan a los santos; y Yo también me siento satisfecho de escucharlas. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Uma, la infatuación es atribuida a Rama, igual que la oscuridad, el humo y el polvo se atribuyen al cielo. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Al oír a Uma y ver Su amor puro por la historia de Sri Ramas el misericordioso y omnisciente Sankara, Destructor de Cupido, se alegró, y dijo:
"Escucha la historia bendita del santo Ramacharitamanasa, narrada detalladamente por el sabio Bhusundi y escuchada por el rey de los pájaros, Garuda. Más tarde te diré cómo tuvo lugar el diálogo. Primero escucha la historia hermosa y santa de Su venida. Las virtudes, nombres, historias y formas de Sri Hari son ilimitadas, innumerables e inmensurables. Sin embargo, voy a contarlas lo mejor posible. Escucha, Uma, con reverencia. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Al oír las palabras de Sankara, oh Bharadwaja, Uma se sonrojó y sonrió con amor.[...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Esta leyenda tan sagrada fue narrada por Siva (que lleva un toro como blasón de Su estandarte) a Uma. [...]
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[...] Mientras Uma y el Destructor del demonio Tripura contemplaban la atrayente belleza de Sri Rama de la cabeza a los pies, Su piel se estremecía y Sus ojos se llenaban de lágrimas. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Las virtudes de Sri Rama, Uma Parvati, son misteriosas. Los sabios al igual que los hombres ilustrados desarrollan serenidad de ánimo cuando aprecian sus virtudes, mientras que los necios que son hostiles a Sri Hari y que no aman la piedad quedan perplejos al escuchar hablar de ellas. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Sri Rama, querida Uma (dice Bhagavan Siva), está más allá de los tres Gunas: Sattwa, Rajas y Tamas, puesto que es el Señor de la creación animada e inanimada y el controlador interno de todo. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Uma -continúa el Señor Siva-, la gente de Ayodhya era una imagen perfecta de la bendición, pues el Señor de los Raghus, Brama mismo, encarnación de verdad, inteligencia y dicha, reinaba entre ellos. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Uma -sigue diciendo Siva-, te he relatado la deliciosa historia que Bhusundi recitó al rey de las aves. Con esto te he contado algunas virtudes de Sri Rama; dime, Bhavani, qué he de decirte ahora. Uma estaba contenta de oír la bendita historia, y contestó con suma amabilidad y dulzura: "Yo me sien to sumamente agraciada, oh Destructor del demonio Tripura, de haber oído la gloria de Sri Rama, que se lleva el temor del nacimiento y de la muerte". [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] "Uma -continuó Sankara- los que son devotos de Sri Rama y no conocen la lujuria, la vanidad ni la ira, ven el mundo entero lleno de su señor; ¿contra quién van a abrazar enemistad? [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Este bendito diálogo entre Sambhu y la Diosa Uma proporciona gozo y corre el velo negro de la depresión. Pone fin a la transmigración, dispersa la duda, deleita a los devotos ó es querido para los santos. Para los que adoran a Sri Rama nada es tan valioso como esta historia.
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Citada como Sati en "El Ramayana" de Tulsidas


El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Una vez, en la edad de Treta, el Señor Siva llamó al sabio Agastya, nacido de un jarro. Le acompañaba su compañera, la Diosa Sati, Madre del universo. El sabio le adoró reconociéndole como su señor universal. El gran sabio refirió la historia completa de Rama y el Señor Mahesa le escuchó lleno de gozo. Luego el sabio pidió a Sambhu que le hablara de la Devoción a Hari y Sambhu la describió, encontrando en el sabio un hermoso recipiente. Narrando y escuchando así la historia de las virtudes de Sri Rama, el Señor de Kailasa (Siva) pasó unos días allí. Finalmente, tras despedirse del sabio, el Asesino del demonio Tripura, Sankara, se dirigió a Su hogar (Monte Kailasa) con la hija de Daksa (Sati). En aquellos mismos días, queriendo aliviar el sufrimiento de la Tierra, Sri Hari se había encarnado como Rey Raghu, Renunciando a Su derecho al trono por las palabras de su padre (Dasaratha), el inmortal Señor vagaba por el bosque Dandaka vestido de asceta.
El Señor Hara (Siva) seguía pensando: " ¿Cómo podré verle? El Señor se ha encarnado en secreto, y si yo le visito, todos sabrán quién es". En el corazón de Sankara había un gran pesar; sin embargo, Sati no sospechaba nada de este secreto. La mente de Sankara, dice Tulsidas, se daba cuenta de que no debía descubrir su secreto, mientras que la tentación de ver al Señor hacía que Sus ojos estuvieran tristes y ansiosos.
[...]
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En aquella ocasión Sambhu vio a Sri Rama, y en Su corazón nació una alegría inmensa. Bañó Sus ojos en ese océano de Belleza, pero no le descubrió Su identidad pues sabía que no era una ocasión apropiada. El Destructor de Cupido, Siva, comenzó a exclamar: " Gloria al Redentor del universo, que es todo verdad, Conciencia y Dicha!" Cuando Sita iba caminando con Sati, El Señor Misericordioso se sintió estremecido de alegría. Cuando Sati vio a Sambhu en este estado, surgió una gran duda en Su mente: "Sankara es el Señor mismo del universo y es digno de adoración universal; los dioses, los hombres y los sabios inclinan su cabeza ante El. Sin embargo, presentó su obediencia a este príncipe, describiéndole como el Ser Supremo que es todo verdad, Conciencia y Dicha. Se quedó absorto contemplando su Belleza y sintió una ola de emoción en Su corazón, que no pudo controlar." [...]
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El Señor Shiva dijo:
[...] "Estate tranquila, Sati, tu naturaleza es fuerte; nunca deberías tener esa duda en tu mente. Él es el mismo Rama, el Héroe de la raza Raghu, mi amado Dios, cuya historia cantó el santo Agastya que nació de un jarro. La fe en Él es de lo que yo hablé a Agastya; Él es a quien todos los sabios siempre esperan. " [...]
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[...] Aunque el Señor Siva repitió esto una vez tras otra, sus palabras no aliviaron el corazón de Sati. Entonces el gran Señor Siva, sonriendo y sintiendo en Su corazón el poder de la Maya creado por Sri Hari, le dijo:
"Si tienes esa gran duda en tu mente, ¿por qué no vas y lo ves por ti misma? Yo te esperaré a la sombra de este árbol banyan hasta que vuelvas a Mi. Usando tu capacidad de juicio llegarás a una conclusión mediante la que se borrará el grave error que nace de tu ignorancia."
De este modo, Sati emprendió la marcha con el permiso de Siva. Se atormentaba la mente queriendo saber hacia dónde dirigir sus pasos (para probar la divinidad de Rama). Entonces Siva se dio cuenta de que un gran mal le esperaba a la hija de Daksa (Sati). "Cuando su duda no se rindió ni siquiera con mis palabras", y se dijo: "Parece que las estrellas no le son favorables y que terminará mal. Después de todo, lo que Sri Rama ha dispuesto, es algo que ocurrirá, ¿para qué complicarlo más metiéndonos en especulaciones?" Diciendo esto, el Señor Siva comenzó a pronunciar el nombre de Sri Hari, mientras que Sati se dirigía al lugar donde se hallaba el Señor de la dicha (Sri Rama).

Después de muchos pensamientos y preocupaciones, Sati tomó la forma de Sita y siguió su camino por el mismo sendero por el que pasaba el Señor de los hombres (Sri Rama).
Cuando Laksmana vio a Uma (Sati) así disfrazada, se quedó sorprendido y desconcertado. La boca se le paralizó y adquirió una expresión grave; el sagaz hermano del Señor conocía Su gloria. Percibiendo y controlando todo, el señor de los dioses, Sri Rama, no tardó en descubrir el falso aspecto de Sati. Rama era el Señor omnisciente cuyo pensamiento disipa la. ignorancia. Sati pretendía engañarle incluso a Él: fijaos cuán obstinada es la naturaleza de una mujer. Cantando en Su corazón al poder de Su Maya (poder ilusorio), Sri Rama sonriente se dirigió a ella con dulce voz. Primero juntó sus manos y le presentó su obediencia, diciéndole Su nombre y el de Su padre. Luego le preguntó el paradero del Señor Siva (que tiene un toro en el blasón de su estandarte), pensando que le había hecho vagar sola por el bosque,
Sati se sintió muy molesta al oír las palabras de Rama, que eran suaves pero muy significativas. Regresó al gran Señor Siva con un sentimiento de dolor y muy abatida en su corazón.
"Yo no presté atención a las palabras de Sankara y quise imponer a Rama mi propia ignorancia. ¿Qué respuesta daré ahora a mi señor?" El sufrimiento de Su corazón era terrible. Sri Rama vio que Sati estaba muy afligida y quiso revelarle parte de Su gloria. Mientras caminaba, Sati contempló un extraño fenómeno. Rama iba delante de Ella con Su compañera Sita y Su hermano menor Laksmana. Miró atrás y vio también al Señor con Su hermano y Sita con ropas muy hermosas. Y dondequiera que miraba veía al Señor en su trono en compañía de los siddhas (adeptos) y sabios que le servían. Sati vio más de una imagen de Siva, Brama y Visnu, cada una con una gloria infinitamente mayor que la anterior. También contempló todo un ejército de dioses postrándose a los pies del Señor y esperándole vestidos de formas diversas.
Luego vio innumerables Satis (compañeras de Siva) compañeras de Brama y Laksmis (esposas de Visnu), todas de incomparable belleza. Sus vestidos iban de acuerdo con la forma de Brama y los otros dioses.

Cada visión de Rama incluía todo un ejército de dioses con sus correspondientes compañeras, así como toda la creación animada e inanimada en todas sus especies. Pero mientras que los dioses que adoraban al Señor aparecían con atavíos diversos, el aspecto de Sri Rama era siempre el mismo. Y aunque Sati vio a muchos Ramas con sus Sitas, su aspecto no cambiaba. Al ver siempre al mismo Rama, el mismo Laksmana y la misma Sita, Sati se sintió llena de temor. Su corazón tembló y perdió toda conciencia de su cuerpo. Y cerrando los ojos se sentó al lado del camino. Cuando abrió los ojos y miró, la hija de Daksa no vio nada más allí'. Y postrando la cabeza repetidas veces a los pies de Sri Rama, se dirigió al lugar donde estaba el Señor de Kailasa.
Y cuando se acercaba, el Señor Siva le sonrió y le pre gu ntó si estaba bien, y luego dijo: "Ahora dime toda la verdad, ¿cómo probaste a Sri Rama?"
Habiendo comprendido la grandeza del Héroe de la raza Raghu, Sati sentía temor y no reveló la verdad a Siva. "No lo probé, mi señor; le presenté mi obediencia igual que Tú. Lo que Tú dijiste no puede ser falso; mi corazón está completamente seguro". Entonces el Señor Sankara miró en su interior y vio todo lo que Sati había hecho. Una vez más, se postró ante el poder ilusorio de Sri Rama que había hecho que Sati mintiera. "Lo que la voluntad de Sri Hari ha predispuesto debe realizarse", pensó para sí el sabio Sambhu. Sati había tomado la forma de Sita: esto apenó mucho el corazón de Siva. "Si sigo amando a Sati como hasta ahora, desaparecerá el culto de la Devoción y esto no estaría bien.
"Sati es demasiado casta para que la abandone, y seguir amándola como esposa es un gran pecado." El gran Señor Siva no pronunció palabra alguna, aunque Su corazón estaba lleno de dolor.
Entonces Sankara se postró a los pies del Señor, y en cuanto invocó a Sri Rama se dio cuenta de que mientras Sati siguiera en ese cuerpo, no debía relacionarse con ella. Según esto, Siva tomó una decisión y después el Señor Sankara (cuya mente es estable) se dirigió a Su hogar (Monte Kailasa) con Su mente fija en el Héroe de la raza Raghu. Y mientras caminaba salió del cielo una hermosa voz diciendo: "Gloria al gran Señor Siva que se ha mantenido tan fielmente ligado por su Devoción. ¿Quién sino Tú puede hacer una promesa así? Tú eres devoto de Sri Rama y del Señor todopoderoso al mismo tiempo". Sati se sintió muy preocupado al oír esta voz del cielo, y se dirigió a Siva con voz trémula diciendo: "Dime, oh Señor misericordioso, la promesa que has hecho. Tú eres encarnación de la Verdad y compasivo con los pobres". Y aunque Sati lo preguntó de muchas maneras> el Asesino del demonio Tripura, Sankara, no le respondió.
Sati comprendió que el Señor omnisciente había descubierto todo y se sintió triste por haber tratado de engañar a Sambhu. Se dio cuenta de que la mujer es ignorante y estúpida por naturaleza.
El agua mezclada con leche puede venderse como leche: he aquí el proceso unificador del amor. Sin embargo, en cuanto cae una gota de ácido, es decir, una mentira, en esa leche, el agua queda separada y el sabor de la leche se estropea.
Sati se afligió mucho pensando lo que había hecho; y el grado de su angustia no se podía medir ni describir. Había visto que el Señor Siva es un océano sin fondo de misericordia, pues no había puesto al descubierto su culpa. Sin embargo, por la actitud de Sankara dedujo que el Señor la había abandonado, y Su corazón se vio desamparado. Siendo consciente de su culpa, no podía protestar en modo alguno, pero su corazón ardía como una hoguera. Al percibir la mirada triste de Sati, Siva (que tiene un toro como blasón de su estandarte le contó historias muy bellas para distraer Su mente.
Relatando diversas leyendas en el camino, el Señor del universo, Siva, llegó a Kailasa. Entonces, acordándose de su promesa, Sambhu se sentó bajo un árbol banyan en la postura yóguica de Padmasana (postura de loto), Sankara se unió a Su propio Ser y entró en un Samadhi (éxtasis) ininterrumpido e indefinido.
Sati vivía en Kailasa, y Su mente estaba siempre apenada. Nadie sabía lo que estaba ocurriendo en Su interior, pero a ella los días se le hacían tan pesados como Yugas o edades enteras.

"Ofendí al Señor de los Raghus y luego tomé por falsas las palabras de mi esposo. La voluntad divina me ha dado lo que merezco por mis pecados. Ahora, oh Dios, no tienes ninguna obligación de hacerme seguir viva aunque me hayas separado de Sankara." La angustia de su corazón era indescriptible. Sati invocó la presencia de Rama en Su corazón y se dirigió a Él así: "Si todos dicen que eres compasivo con los pobres, y si los Vedas te alaban como disipador del sufrimiento, te suplico con las manos unidas, oh Señor, que me liberes sin tardanza de este cuerpo mío. Si tengo devoción a los pies de Siva, y si soy fiel a mi promesa en pensamiento, palabra y obra, oh Señor omnisciente, escúchame y haz algo rápidamente para que pueda morir y me libere así de esta desgracia insoportable sin mucho esfuerzo".

Así pues, la hija de Daksa, Sati, se sentía muy desgraciada. Su sufrimiento era profundo más allá de las palabras. Al cabo de ochenta y siete mil años, el inmortal Sambhu salió de su éxtasis. Siva comenzó a repetir el nombre de Rama; entonces Sati se enteró de que el Señor del universo había despertado, y fue y se postró a los pies de Sambhu. Sankara le ofreció un lugar frente a Él, y comenzó a narrar las bellas historias de Sri Hari. Entretanto Daksa (padre de Sati) había llegado a ser el señor de los seres creados. Después de considerarlo debidamente, el Creador (Brama) encontró a Daksa apropiado y le nombró supremo señor de los seres creados. Cuando Daksa alcanzó esta posición tan alta, el orgullo creció y creció en su corazón, pues en este mundo nunca ha existido una criatura a la que el poder no le intoxicara.
Daksa reunió a todos los sabios, y comenzaron a realizar un gran sacrificio. Se invitó a todos los dioses que toman parte en las oblaciones ofrecidas en los sacrificios.
Los quinaras (una especie de semidioses), Nagas, Siddhas (seres celestiales) y Gandharvas (pájaros cantores del cielo) y todo el ejército de los dioses, acompañados de sus esposas se dirigieron al lugar del sacrificio. Todos los dioses, a excepción de Visnu, Viranchi (el Creador) y el gran Señor Siva, salieron en sus carros aéreos. Sati contemplaba estos hermosos carros de varias formas cruzando los aires. Doncellas celestiales cantaban dulces melodías que se introducían en los oídos de los

ascetas y rompían su meditación. Cuando Sati preguntó a Siva qué era todo aquel movimiento por el aire, éste se lo explicó todo. Ella se sintió feliz al enterarse del sacrificio dispuesto por Su padre y pensó que sería una buena excusa para estar unos días con El en caso de que el gran Señor Siva diera su consentimiento. El ser repudiada por Su Señor atormentaba mucho Su corazón, pero siendo consciente de su culpa, no decía nada. Al fin, Sati habló con voz suave, teñida de temor, duda y cariño:
"Hay una gran fiesta en casa de mi padre, oh Señor. Si me das tu permiso, me gustaría ir y verla, oh fuente de compasión."
El Señor Siva respondió: "Tu idea es buena y a mí también me gustaría ir. Pero el problema es que tu padre no nos ha invitado. Daksa ha invitado a todas sus otras hijas, pero por el rencor que nos tiene a ti te ha ignorado. Una vez criticó nuestro comportamiento ante Brama; por eso ahora sigue insultándonos. Si vas allí sin que te inviten, Bhavani, todo decoro, afecto y honor desaparecerá de ti. Sin duda es cierto que uno debería visitar a su amigo, maestro o padre sin esperar una invitación formal; sin embargo, no conseguirás nada bueno yendo donde hay rencor contra ti". Sambhu se lo explicó a Sati de muchas formas; pero el destino había dispuesto que ella no actuara con sabiduría. El Señor le repitió una vez más que si Ella iba a la Casa de Su padre sin ser invitada, las consecuencias serían muy malas.
Después de razonar con Ella una y otra vez, Hara finalmente se dio cuenta de que la hija de Daksa no iba a quedarse, le ofreció algunos de sus ayudantes como escolta y la despidió.
Cuando Bhavani (etimológicamente, compañera de Bhava, epíteto de Siva) llegó a la casa de Su padre, nadie la recibió por temor a disgustar a Daksa. Su madre fue la única persona que la acogió cariñosamente. Sus hermanas la recibieron con grandes sonrisas, pero Daksa no quiso preguntar ni siquiera por Su salud; el mero hecho de verla encendía su ira. Sati fue a mirar el sacrificio, pero no vio en ningún sitio oblaciones dedicadas a Sambhu, Entonces se dio cuenta de la verdad del aviso de Sankara; Su corazón se inflamaba al pensar en el insulto a Su señor.

La pena anterior de ser repudiada por Su señor no la atormentaba tanto como el gran sufrimiento de ahora por el insulto a Su marido. Aunque hay muchas clases de grandes sufrimientos en el mundo, el insulto a las personas queridas es el más doloroso de todos. Este pensamiento irritaba a Sati. Y Su madre trataba de calmarla por todos los medios.
La ofensa a Siva era algo insoportable. Por eso su corazón no podía apaciguarse. Entonces, reprochando con dureza a todos los reunidos, les habló enojada:
" Escuchad, ancianos de la asamblea y todos los grandes sabios! Todos los que habéis injuriado a Sankara o habéis oído hablar mal de Él, debéis recoger el fruto de vuestro pecado; y Mi padre también se arrepentirá. Cuando oigáis maldecir a un santo, a Sambhu o a Visnu (el señor de Laksmi), si podéis debéis arrancar la lengua del que así habla o alejaros tapando vuestros oídos. El que mató a Tripura, el gran Señor Siva, es el Espíritu universal; es el padre del universo y hace el bien a todos. Él es a quien mi padre estúpido injuria, y está cuerpo Mío ha salido de los lomos de Daksa. Por lo tanto, teniendo presente en mi corazón al Señor Siva, que lleva la Luna en su frente y un toro como emblema, dejaré ahora mismo este cuerpo." Hablando así, Sati consumió Su cuerpo con el fuego del Yoga. Un grito de dolor se levantó de toda la asamblea.
Al enterarse de la muerte de Sati, los siervos de Sambhu comenzaron a destruir el sacrificio. Al ver que destruían el sacrificio, el gran sabio Bhrgu quiso protegerlo.
Sankara fue informado de todo y lleno de ira envió a Virabhadra. Este, al llegar, destruyó el sacrificio y castigó a los dioses según lo merecido. Como es sabido, Daksa recibió el castigo que todo enemigo de Sambhu debe afrontar. La historia es conocida en todo el mundo; por eso la he contado brevemente. Cuando moría, Sati pidió a Sri Hari el favor de seguir entregándose a los pies de Siva en todas las encarnaciones siguientes. Por ello volvió a nacer como Parvati (hija de una montaña) en casa de Himachala (divinidad del Himalaya). Desde que Uma nació en la casa de Himalaya, la montaña se convirtió en morada de bendiciones y prosperidad. [...]
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[...] Desde que Sati abandonó su cuerpo, la mente de Siva se apartó de todo. Repetía el nombre del Señor de los Raghus y oía hablar de la gloria de Sri Rama con frecuencia.
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[...] El Creador les encontró en un estado muy miserable.
Y les consoló diciendo: "El demonio sólo morirá cuando nazca un hijo de los lomos de Sambhu, pues solamente él podrá vencerle. "Actuad de acuerdo a lo que os digo. Dios os ayudará y su plan tendrá éxito. Sati, que dejó su cuerpo en el sacrificio realizado por Daksa, ha vuelto a nacer en casa de Himachala. Ha sufrido penitencia para ganar la mano de Sambhu; y Siva ha renunciado a todo y ha quedado absorbido en la contemplación. Aunque no parezca adecuada, escuchad mi proposición. Id a Cupido (dios del amor) y enviadlo a Siva; dejad que rompa la serenidad de su mente. Luego iremos y postrándonos a los pies de Siva le convenceremos para que se case, aunque sea en contra de su voluntad.[...]
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Sabio Narada a Himachala:
[...] Primero nació en la casa de Daksa. Su nombre era Sati y Su forma bella. En esa encarnación Sati también se casó con Sankara. La historia es bien conocida en todo el mundo. Un día, cuando regresaba a casa con Siva, vio a Sri Rama que es como el Sol para la raza de loto de los Raghus. Maravillada por Su mirada, no escuchó los consejos de Siva y se engañó al querer disfrazarse de Sita.[...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] El amor puro por los pies de Siva es la señal más clara de la devoción a Rama.
es tan fiel al Señor de los Raghus como Siva, que renunció a una esposa inmaculada como Sati y manifestó una devoción suprema a Rama con Su promesa de inquebrantable fidelidad?. Hermano, ¿quién puede ser tan querido para Rama como lo es Siva? [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] El Señor al que viste vagar por el bosque con Su hermano (Laksmana) vestidos ambos de ermitaños, y cuyas acciones te volvieron loca, siendo tú Sati, hasta tal punto que la sombra de esa locura te ha perseguido hasta hoy, escucha las hazañas de tal Señor, que sirven de medicina para la enfermedad de la ilusión. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Uma. Escucha, encantadora doncella de ojos brillantes, las circunstancias en las que oí esta historia que libera del ciclo de nacimientos y muertes. Primero naciste en casa de Daksa y tu nombre era Sati. En el sacrificio de Daksa debías sufrir contumelia y, llena de indignación, dejaste la vida. Mis siervos impidieron el sacrificio, y ya conoces todo lo demás. Entonces yo me sentí muy apenado, pues al perderte no encontraba con suelo. Vagué por bosques hermosos, por montañas y ríos, pero no encontré belleza por ningún lugar. [...]
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Citada como Gauri en "El Ramayana" de Tulsidas


Tulsidas dijo:
[...] Si Hara y Gauri (Siva y Parvati) me conceden su favor aunque sea en sueños, todo lo que he dicho alabando esta poesía mía escrita en dialecto popular, se hará realidad. [...]
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[...] Entonces los sabios vieron a Gauri (un nombre de Parvati: la de cuerpo hermoso) como si fuera la penitencia en persona. Y le dijeron: "Escucha, hija de Himachala: ¿por qué practicas una penitencia tan dura? ¿A quién adoras y qué buscas? ¿Por qué no nos revelas tu secreto?" "Me siento muy débil para cumplir mi misión. Os reiréis al escuchar mis locuras, Mi mente ha adoptado una postura rígida y no presta atención a los consejos; podría incluso levantar un muro de agua. Confiando en la verdad de la profecía de Narada, anhelo volar incluso sin tener alas. Fijaos en mi locura: Siempre ansío tener a Siva como esposo." [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Bendito en verdad es tu nacimiento, oh gran sabio; para ti el Señor de Gauri es tan querido cómo tu propia vida. Los que no aman los pies de loto de Siva no pueden ni soñar en agradar a Rama. [...]
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Sri Rama a Laksama en referencia a SIta:
[...]"Hermano, ella es la hija del rey Janaka, para quien se ha dispuesto el sacrificio de la postración. Ha sido acompañada por sus doncellas a adorar a la Diosa Gauri y se mueve por el jardín irradiando luz de su ser. [...]
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Una doncella a Sita en referencia a Sri Rama y Laksama:
[...] Recobrándose, una de Sus inteligentes doncellas, tomó a Sita de la mano y le dijo: "Medita en Gauri después. ¿Por qué no contemplar a los príncipes ahora?" [...]
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[...] "Los cuatro regalos de la vida (mérito religioso, riquezas mundanas, disfrute sensual y liberación) se alcanzan fácilmente sirviéndote a Ti, oh dadora de bienes, amada de Siva (Destructor de Tripura). Todos los que adoran Tus pies de loto, oh Ser Resplandeciente, alcanzan la felicidad, ya sean dioses, hombres o sabios. Tú conoces bien el anhelo de mi corazón, pues moras siempre en todo corazón. Por eso he preferido no decírtelo abiertamente." Con estas palabras, la Hija de Videha agarró los pies de la imagen. Bhavani se sintió emocionada por Su mansedumbre y devoción; la corona de la imagen se cayó y el ídolo sonrió. Sita colocó reverentemente el regalo divino sobre Su cabeza. El corazón de Gauri estaba lleno de gozo y habló así: "Escucha, Sita, mi infalible bendición: el deseo de Tu corazón se cumplirá. Las palabras de Narada son siempre verdaderas; el pretendiente en quien se ha fijado Tu corazón será ciertamente Tuyo. El pretendiente de tez morena y hermoso rostro de quien estás enamorada será ciertamente Tuyo. El gracioso y omnisciente Señor es consciente de Tu fidelidad y amor", Sita y Sus doncellas estaban muy dichosas al oír esta bendición de labios de Gauri. Adorando a la Diosa Bhavani una y otra vez, Sita regresó a Su hogar, con el corazón desbordante de gozo.
Al ver que Gauri estaba complacida con Ella, Sita sentía una alegría indescriptible. Sus miembros izquierdos se pusieron a temblar, indicando Su buena suerte.
[...]
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Boda de Sri Rama y Sita:
[...] El rey* invitó alegremente a Vasistha a que montara en esta carroza, y luego él subió en la otra, con la mente fija en el Señor Hara, en su maestro Vasistha, la diosa Gauri ó el dios Ganesa. [...]

* Rey Dasaratha
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Boda de Sri Rama y Sita:
[...] Después los Gurús (Vasistha y Satananda) instaron a los bramanes a que adoraran a la Diosa Gauri y a Su hijo Ganesa: los dioses aceptaron el homenaje y dieron su bendición. Cualquier sustancia auspiciosa que desearan mentalmente los sabios en cualquier momento, como por ejemplo una mezcla de miel era servida al instante por los ayudantes que traían bandejas y cántaros de oro llenos de esa sustancia. [...]
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Boda de Sri Rama y Sita:
[...] La diosa Gauri en persona enseñó a Rama a ofrecer un bocado de comida a Sita; y Sarada instaba a Sita a hacer lo mismo a Rama. [...]
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Partida de Sri Rama, Sita y Laksmana a los bosques:
[...] Invocando al Señor Ganapati, a la Diosa Gauri, Parvati, y al Señor de Kailasa, y recibiendo las bendiciones de Su Guru, el Señor de los Raghus partió. [...]
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[...] Entonces los dos hermanos, Sri Rama y Laksmana, adoraron los pies de la esposa de su preceptor, Arundhati, así como los de todas las esposas de los bramanes que la habían acompañado, rindiendo a todas ellas los mismos honores debidos al Ganges santo y a la diosa Gauri, Consorte de Siva, a la par que las damas les bendecían llenas de júbilo con suaves palabras. [...]
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[...] Después de sus abluciones, hombres y mujeres adoraron al Señor Ganesa, a la Diosa Gauri, la consorte de Siva, a Bhagavan Siva, el Asesino del demonio Tripura, y al Dios Sol, Disipador de la oscuridad. También reverenciaron los pies de Bhagavan Visnu, l el Señor de Laksmi, y rezaron [...]
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[...] Una y otra vez el Señor le pedía que se levantara; él, sin embargo, estaba tan sumido en amor que no se levantaba. La mano de loto del Señor se posó sobre su cabeza. El señor de Gauri, Siva, se llenó de emoción cuando recordó la envidiable suerte de Hanuman. [...]
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[...] Qué héroe se puede igualar a Ravana que con sus propias manos se ha cortado sus cabezas en repetidas ocasiones y las ha ofrecido al fuego del sacrificio con gran deleite, como si fueran llevadas por el mismo esposo de Gauri, Siva? [...]
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[...] Siva se regocijo al oír las palabras inocentes de Su Compañera, Gauri, y replicó: "Realmente eres bendita, virtuosa mujer; tu idea es santa y posees mucho amor por los pies de Sri Rama. Así pues, escucha esta historia tan sagrada, que pone fin a la ilusión del universo entero, hace nacer la fe en los pies de Sri Rama y permite cruzar el océano del mundo sin ninguna dificultad". [...]

Citada como Sailaja en "El Ramayana" de Tulsidas


Sri Rama al Señor Shiva:
[...] "Ahora, Siva, si tienes Amor Por Mí, escucha mi petición. Ve y cásate con Sailaja (hija de Himalaya): concédeme este favor. " [...]

Citada como Girija en "El Ramayana" de Tulsidas


Tulsidas dijo:
[...] Viendo el poder de la edad de Kali, Hara y Girija (Siva y Parvati) produjeron una serie de encantos en las palabras de los salvajes, silabas incoherentes que no pueden interpretarse y no necesitan repetirse, pero cuya eficacia es clara y muestra la gloria de Siva. Que el Señor de Uma (Parvati) me conceda su favor y convierta mi historia en fuente de bendiciones y alegría.[...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Con la llegada de Girija (sinónimo de Parvati) la montaña (Himalaya) aparecía especialmente hermosa, igual que la cara de un devoto se ilumina con la devoción a Sri Rama. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Al oír las palabras del sabio y tomándolas como ciertas, Himalaya y su esposa quedaron muy desconsolados, mientras que Uma estaba muy contenta. Ni siquiera Narada podía percibir esta diferencia. Aunque su expresión exterior era igual, su sentimiento era distinto. Girija y todos sus compañeros de juegos, Himalaya y su esposa Mena, todos tenían el cabello crispado y los ojos llenos de lágrimas. Las palabras del sabio celestial Narada debían ser ciertas: Uma las recordaba en su corazón con alegría. El amor por los pies de loto de Siva brotó en su corazón. [...]
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Mena a Himavan:
[...] Al encontrar a su esposo solo, Mena (esposa de Himalaya) le dijo: "Mi señor, yo no pude comprender las palabras del sabio. Si el compañero de nuestra hija, su casa y su linaje son incomparables y dignos de Uma, debe realizarse pronto el matrimonio. Si no, es mejor que la muchacha siga soltera, ya que Uma es tan querida por mí como mi propia vida. Si no conseguimos un esposo digno de Girija, todos dirán que Himalaya es torpe por naturaleza. Recuerda esto, mi señor, cuando establezcas la alianza para que no pueda haber causa de arrepentimiento". Tras estas palabras, Mena se postró con la cabeza a los pies de su señor. El señor de las montañas, Himalaya, replicó con voz cariñosa: "Antes saldrán llamas de fuego de la Luna que resulte falsa la profecía de Narada. "Olvida toda preocupación, querida, y fija tu mente en el Señor. Sólo Él que ha creado a Parvati le dará la felicidad. Si tienes amor por tu hija, ve y aconséjale que practique la austeridad para que se produzca su unión con Siva: no hay otra forma de superar la tristeza". Las palabras de Narada son sabias y llenas de razón. Siva (que lleva un toro como emblema) es fuente de belleza y virtudes: sabiendo esto, no abrigues ningún temor, Sankara es irreprochable en todos los aspectos."
Tras oír las palabras de su esposo, Mena se sintió contenta; al instante se levantó y fue donde estaba Girija. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Viendo su cuerpo mortificado con tanto sacrificio, la voz profunda de Brama (el Creador) resonó por todo el cielo:
"Escucha, hija del rey de la montaña; tu deseo se ha cumplido. Abandona todas tus penitencias; el que mató a Tripura será pronto tuyo. Ha habido muchos sabios, controlados e iluminados, pero ninguno de ellos realizó tales penitencias, Bhavani. Ahora disfruta de estas palabras supremas del cielo y sabe que son verdaderas y sagradas para siempre. Cuando tu padre venga por ti, no te resistas y vuelve a casa en seguida. Y cuando veas a los siete sabios, confía en la veracidad de este oráculo."
Girija (hija de Himavan) se regocijó al oír estas palabras de Brama que el cielo había derramado y sintió un estremecimiento de alegría por todo su cuerpo.[...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Cuando Sri Rama vio la disciplina y el amor de Sankara y el sello inmaculado de la devoción de su corazón, el Señor misericordioso, que reconoce completamente el servicio ofrecido a Él, y es fuente de belleza y bondad, y encarnación de gran esplendor, apareció ante Sankara y le habló de muchas formas. "¿Quién sino tú puede cumplir tal promesa?" Sri Rama le dio muchos consejos y le habló del nacimiento de Parvati. El Señor en su infinita compasión le contó detalladamente las acciones llenas de piedad de Girija. [...]
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El Sabio Narada a Himavan:
[...] "Sankara la repudió porque Le había ofendido haciéndose pasar por Sita. Una vez separada de Hara, fue a presenciar el sacrificio preparado por su padre y se consumió en el fuego del Yoga (meditación). Ahora, ha vuelto a nacer en tu casa y ha pasado por grandes penalidades para ganar el favor de Su Señor. Así, pues, no dudes más; Girija (tu hija) es bien amada de Sankara."[...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Se oían instrumentos de todo tipo, y del cielo caían infinidad de variedades de flores. Así terminó la boda de Hara y Girija. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Hara y Girija disfrutaban de una alegría cada día. Así transcurrió bastante tiempo, hasta que les nació un niño de seis cabezas que más tarde mataría al demonio Taraka en una batalla, La historia de Sanmukha (el dios de seis cabezas) es bien conocida en los Vedas, Tantras y Puranas, y el mundo entero la sabe. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Escucha, Girija, las hazañas de Sri Rama que son beneficiosas para los dioses y mixtifican a los demonios. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Girija, Aquel cuya gracia borra esa ilusión es el bondadoso Señor de los Raghus. Nadie ha podido descubrir Su principio ni Su fin. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] "Escucha, Girija: los Vedas y los Tantras han cantado sin cesar las hermosas e inmaculadas obras de Sri Hari. La causa de su venida no se puede precisar claramente, Escucha, doncella justa: Sri Rama está más allá del intelecto, la mente o las palabras; estoy convencido de ello. Sin embargo, bella mujer, te voy a decir la razón tal como yo la comprendo y que los santos y sabios, Vedas y Puranas han declarado según su nivel intelectual. Cuando la virtud declina, y el mal y los demonios arrogantes se multiplican, actuando con una maldad indescriptible, y cuando los bramanes, vacas, dioses y la Tierra misma padecen sufrimiento, el hermoso Señor toma varias formas (trascendentes) y alivia a los virtuosos del mal. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Escucha, Bharadwaja: la historia de cada encarnación del Señor ha sido cantada por multitud de poetas. En una ocasión Narada maldijo al Señor; eso sirvió de excusa para que se encarnara en un Kalpa. Girija se quedó sorprendida al escuchar esto, y dijo: "Narada es un devoto de Visnu y un alma iluminada. ¿Cómo fue entonces que maldijo al Señor? ¿Qué ofensa había cometido contra él el Señor de Laksmi? Cuéntamelo, oh Destructor del demonio Tripura. Me parece muy raro que el sabio fuera presa de la ilusión
Entonces, el gran Señor Siva respondió sonriendo: "No hay nadie iluminado o engañado. El hombre se convierte en un instante en aquello que el Señor de los Raghus desea para él en un momento determinado". [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Escucha, oh sabio, una antigua y -sagrada leyenda que Sambhu contó a Girija. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Girija, yo también estaba presente en aquella asamblea y pude hablar así: "Yo sé que Sri Hari está presente en todas partes por igual y sólo puede revelarse por medio del amor. Decidme un lugar, tiempo o zona del cielo donde no esté el Señor. A pesar de haber tomado la forma de todos los seres animados e inanimados, está alejado y desapegado de todo. Se revela con el amor, igual que el fuego aparece cuando dos piedras se chocan". Mis palabras agradaron a todos, y Brama me aplaudió diciendo:
"¡Bien dicho, bien dicho! " [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Te voy a contar otro de Mis actos secretos; escúchalo, Girija, pues yo conozco tu firme fe. [...]
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Sita conoce a Sri Rama:
[...] En ese mismo momento llegó allí Sita, enviada por Su madre para adorar a Girija, Iba acompañada de Sus doncellas, todas encantadoras e inteligentes. Cantaban melodías con una voz cautivadora. Cerca del lago se levantaba un templo sagrado para Girija, hermosa por encima de toda descripción, y cautivaba la mente de aquellos que lo miraban. Después de sumergirse en el lago con Sus compañeras, Sita se acercó alegre al templo de Girija. Presentó su adoración con gran devoción y pidió a la Diosa un hermoso compañero digno de Ella.[...]
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[...] Y tras realizar todos los ritos prescritos por los Vedas y el uso familiar, el glorioso rey Janaka dio Su Hija al Novio. Igual que Himavan dio a Girija al gran Señor Siva, y el dios de los mares concedió a Sri a Hari, Janaka dio a Sita a Rama y con ello ganó una fama nunca alcanzada antes por nadie. [...}
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Tulsidas dijo:
[...] Glorifico a Sankara, Señor de Kas, Consorte de Girija, Hija de los Himalayas, merecedor de todas las alabanzas, brillante como una concha o como la Luna, el más hermoso de los seres revestido con piel de tigre, engalanado con asombrosos ornamentos en forma de implacables serpientes, aman te del Ganges y de la Luna, mitigador de los pecados de la era Kali y árbol celestial que con sólo pedirlo produce el fruto de la beatitud. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Girija, dijo Sankara, así es el Señor de los Raghus: siempre ama a aquellos que se refugian en Él. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Sri Rama hospedó en su propia morada a un vil demonio, mina de impurezas, Girija, continuó el Señor Siva; estúpidos son, pues, aquellos que no le adoran. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Girija, continuó el Señor Siva, ¿es posible que el Señor, que está en todas partes y cuyo nonbre, al ser pronunciado, permite a los ermitaños cortar las ataduras de la existencia, pueda caer prisionero? [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Escucha, Girija -continúa Sankara-: te he relatado con detalle esta santa historia según Mi entendimiento. Las historias de Sri Rama son innumerables y sin dimensión. Ni siquiera los Vedas ni Sarada, diosa del lenguaje, pueden contarlas todas. [...]

[...] Así, Girija, te he narrado el episodio de cómo visité al pájaro Kakabhusundi. Ahora escucha las circunstancias en las que Garuda, gloria del reino de los seres alados, visitó al cuervo. [...]

[...] Postrándose amorosamente a los pies de Kakabhusundi, Garuda, lleno de firmes propósitos, se fue volando a Vaikuntha, morada divina del Señor Visnu, con la imagen de Sri Rama grabada en su corazón. Girija, no hay tesoro tan valioso como la compañía de los santos, y ésta no se puede conseguir sin la gracia de Sri Hari: así lo declaran los Vedas y Puranas. [...]
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Uma al Señor Shiva :
[...] Girija, la Hija del rey de la montaña, estaba muy deleitada de oír toda la historia y replicó: "Por la gracia de mi señor, Tú mismo, mis dudas han desaparecido y mi devoción a los pies de Sri Rama ha sido renovada. Por tu bendición, oh Señor del universo, he realizado el propósito de mi vida. En mi corazón ha brotado una devoción inalterable a Sri Rama y todas mis penas han acabado." [...]

Citada como Bhavani en "El Ramayana" de Tulsidas

Tulsidas dijo:
[...] Adoro al gran señor Siva y a su compañera la Diosa Bhavani (Parvati), mis maestros y padres, amigos del desamparado y siempre dedicados a la caridad, siervos, maestros y amigos del señor de Sita y protectores de Tulsidas en todas las situaciones. [...]

[...]Al oír al Señor Siva decir que el Nombre tiene tanto valor como otros mil nombres más de Dios, la Diosa Bhavani cenó con su esposo tras pronunciarlo sólo una vez. [...]

[...] Ahora voy a relatar con algún detalle la semilla de la historia -cómo la Diosa Bhavani (Parvati) preguntó al Señor Sankara y cómo éste respondió a sus preguntas- alrededor de la cual se ha tejido una extraña serie de relatos. [...]

[...] Tras enumerar las virtudes de este agua maravillosa lo mejor que su capacidad intelectual se lo permite, y recordando a la Diosa Bhavani y al Señor Sankara, el poeta narra esta hermosa historia. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] La historia de Rama es como los rayos de luna que bebe el pájaro chakora, y están representados por los santos. Una duda parecida fue expresada por un gran ser, Bhavani, y el gran dios Siva se lo explicó detalladamente. [...]

[...] Aunque Bhavani no abría los labios, el Señor Hara, que lo controla todo interiormente, llegó a saberlo y le dijo: "Estate tranquila, Sati, tu naturaleza es fuerte; nunca deberías tener esa duda en tu mente. Él es el mismo Rama, el Héroe de la raza Raghu, mi amado Dios, cuya historia cantó el santo Agastya que nació de un jarro. La fe en Él es de lo que yo hablé a Agastya; Él es a quien todos los sabios siempre esperan. [...]
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El Señor Shiva a Sati:
[...] "Tu idea es buena y a mí también me gustaría ir. Pero el problema es que tu padre no nos ha invitado. Daksa ha invitado a todas sus otras hijas pero, por el rencor que nos tiene, a ti te ha ignorado. Una vez criticó nuestro comportamiento ante Brama; por eso ahora sigue insultándonos. Si vas allí sin que te inviten, Bhavani, todo decoro, afecto y honor desaparecerá de ti. Sin duda es cierto que uno debería visitar a su amigo, maestro o padre sin esperar una invitación formal; sin embargo, no conseguirás nada bueno yendo donde hay rencor contra ti". [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] Cuando Bhavani llegó a la casa de Su padre, nadie la recibió por temor a disgustar a Daksa. Su madre fue la única persona que la acogió cariñosamente. Sus hermanas la recibieron con grandes sonrisas, pero Daksa no quiso preguntar ni siquiera por Su salud; el mero hecho de verla encendía su ira. [...]
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El Sabio Narada a Himavan:
[...] "Tu hija es una mina de virtudes -es hermosa, amable e inteligente por naturaleza-. Será llamada Uma, Ambika (madre) y Bhavani. Adornada con todas las buenas cualidades, la muchacha ganará el amor irreprochable de su esposo. Permanecerá unida a su señor por siempre y traerá gloria a sus padres. Merecerá el respeto de todo el universo; aquel que espere en ella lo obtendrá todo. Sólo con pensar en su nombre, las mujeres de este mundo podrán permanecer fieles a su señor, lo cual es difícil y resulta afilado como el filo de una espada. Tu hija, oh Himalaya, ha sido dotada de signos favorables. [...]
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[...] La Madre del universo, la omnisciente Bhavani, habló entonces estas dulces palabras que alegraron el corazón de su madre.
"Escucha, madre: voy a contarte una visión que tuve. Un bramán bello y de hermosa figura me dio el siguiente consejo:
"Reconociendo la verdad de las palabras de Narada ve y practica la austeridad, oh doncella de la montaña; la idea es también del agrado de tus padres. La austeridad conduce a la alegría y pone fin a la tristeza y los males. Por la virtud de la penitencia Dios creó el universo. Gracias a la penitencia Visnu protege el mundo entero. Gracias a la penitencia Sambhu se encarga de destruirlo. También gracias a la penitencie Sesa (dios-serpiente) lleva el peso de la Tierra sobre su cabeza. En realidad, la creación entera se sostiene con la penitencia, Bhavani. Ten esto presente y practica la austeridad." Al oír esto, la madre quedó maravillada. Llamó a Himalaya y le comunicó la visión. [...]
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El Señor Brahma a Uma:
[...] "Escucha, hija del rey de la montaña; tu deseo se ha cumplido. Abandona todas tus penitencias; el que mató a Tripura será pronto tuyo. Ha habido muchos sabios, controlados e iluminados, pero ninguno de ellos realizó tales penitencias, Bhavani. Ahora disfruta de estas palabras supremas del cielo y sabe que son verdaderas y sagradas para siempre. Cuando tu padre venga por ti, no te resistas y vuelve a casa en seguida. Y cuando veas a los siete sabios, confía en la veracidad de este oráculo." [...]
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Los siete Sabios a Uma:
[...] "Acepta nuestro consejo. Hemos pensado en un compañero excelente para ti, excepcionalmente hermoso, piadoso, agradable y bondadoso, cuya gloria y hazañas cantan los Vedas. Él está libre de toda mancha, es una mina de todas las virtudes y señor de Laksmi (la diosa de la prosperidad), y tiene su morada en Vaikuntha. Haremos que te puedas unir a él,"
Al oír esto, Bhavani rio y dijo:
"Os habéis dado cuenta de que mi cuerpo está hecho de roca. Preferiría morir antes que abandonar mi propósito. El oro es un producto de la roca que no pierde sus cualidades a pesar de ser echado al fuego. Yo no puedo olvidarme de las palabras de Narada; a mí no me importa que mi casa esté llena o vacía. El que no tiene fe en las palabras de su maestro no puede alcanzar la felicidad ni el éxito ni siquiera en sueños.
"Puede que el gran dios Siva esté lleno de faltas y Visnu sea fuente de virtudes. Sin embargo, tú sólo deseas al que alegra tu corazón. [...]

[...] "Me postro a vuestros pies -continuó Parvati, la Madre del universo-: Por favor, volved a vuestra casa, Ya es tarde."
Al ver la devoción de Parvati, los grandes sabios exclamaron: "Gloria a Ti, oh Bhavani, Madre del universo.
"Tú eres Maya, mientras que Siva es Dios mismo. Vosotros sois los padres del universo entero." Postrando su cabeza a los pies de Parvati, se marcharon. Por sus cuerpos corría un estremecimiento de emoción que les invadía una y otra vez. [...]
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[...] Creyendo que el momento era oportuno, los siete sabios hicieron su aparición, e inmediatamente Brama les envió a la casa de Himavan. En primer lugar fueron a ver a Bhavani y se dirigieron a ella con estas palabras a un tiempo dulces y engañosas:
"Por fiarte de los consejos de Narada, no prestaste atención a nuestras reconvenciones. Tu promesa ha sido destruida, pues el gran Señor Siva ha quemado al dios del amor".
Al oír esto, Bhavani sonrió y dijo: "Oh grandes e iluminados sabios; habéis hablado bien. Según vosotros, ahora Sambhu ha quemado al dios del amor, pero hasta ahora sufría por causa del amor.
"Sin embargo, yo sé que Siva está eternamente en contacto con el Infinito, no ha sido creado, es irreprochable, libre de toda pasión y alegría humana. Sabiendo que es así, si yo le he servido con amor en pensamiento, palabra y obra, escuchadme, grandes sabios: el Señor misericordioso hará que se cumpla mi promesa. Vuestra afirmación de que Hara ha quemado al dios del amor da muestras de una lamentable falta de pensamiento en vosotros. El fuego, amigos, posee la propiedad inherente de que la escarcha no se le puede acercar, y si lo hace perece irremediablemente. Igualmente ocurre con el dios del amor y el gran Señor Siva".
Al escuchar a Bhavani y ver su devoción y su fe, los sabios se alegraron. Inclinaron su cabeza ante ella y fueron a Himavan. [...]
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[...] Al ver a Su madre tan apenada, Bhavani le habló con dulzura y prudencia diciéndole: "Lo que la Providencia ha dispuesto no se puede alterar. Comprende esto y no estés preocupada, madre. Si mi destino es tener un esposo loco, ¿para qué vamos a culpar a alguien? ¿Puedes cambiar acaso las leyes de la Providencia? Así pues, no te lamentes innecesariamente. "No te reproches nada; cesa de quejarte: éste no es momento de lamentos. Dondequiera que yo vaya, debo recoger toda la alegría y la tristeza que me ha sido asignada." [...]
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Sabio Narada a Mena:
"Mena, escucha mis palabras de verdad: tu hija no es otra sino Bhavani (la eterna Compañera de Siva), Madre del universo. Ella es la divina energía, imperecedera y no creada, que no tiene principio. Ella es la mitad inseparable de Sambhu. Ella crea, sostiene y destruye del universo y toma el aspecto de una forma material según Su deseo. [...]
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[...] Todos los dioses quedaron extasiados ante Su belleza. ¿Qué poeta sería capaz de describir tanta armonía? Reconociendo en Ella a la Madre del universo y Esposa de Siva, las divinidades se postraron mentalmente ante Ella. La perfección de la belleza de Bhavani no podía ser debidamente alabada ni por millones de voces.
Si hasta los Vedas, Sesa y Sarada se sobrecogieron de admiración ¿qué puede hacer el torpe Tulsidas? La Madre Bhavani, fuente de belleza, caminó hasta el centro del pabellón donde estaba Siva. Por su timidez no podía mirar a los pies de loto de Su Señor, aunque Su corazón permanecía fijo en ellos como una abeja.
Siguiendo la instrucción de los sabios, Sambhu y Bhavani ofrecieron honores divinos al Señor Ganapati (hijo de Siva y Parvati). Que nadie se admire de esto, pues los dioses han existido desde siempre. [...]
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[...] Despidiéndose de todas las doncellas, Bhavani corrió y se echó a los brazos de su madre una vez más.
Tras despedirse de Su madre, Bhavani partió; todos la bendijeron. A veces se volvía para mirar a Su madre. Así Sus compañeras la condujeron hasta Siva. [...]
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El Sabio Yajñavalkya al Sabio Bharadwaja:
[...] En cuanto Sambhu llegó al Monte Kailasa todos los dioses regresaron a sus respectivas moradas, Sambhu y Bhavani son los padres del universo; por eso me abstengo de hablar de sus relaciones amorosas. [...]
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[...] Viendo que era una buena ocasión, la Madre Bhavani visitó a Sambhu. [...]
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El Señor Shiva a Uma:
[...] Pero hubo una cosa, Bhavani, que no me gustó, aunque la dijiste sabiendo que era un engaño: ¡sugeriste que el Rama del que hablan los Vedas y que los sabios contemplan es otro ser! [...]

[...] Rama es ese Espíritu supremo, Bhavani; tu afirmación de que Él está sujeto a la ilusión es totalmente injustificada.[...]

[...] "Cantando Su gloria, los devotos cruzan el océano de la existencia mundana; el compasivo Señor se encarna por el bien de Sus devotos. Los motivos del nacimiento de Sri Rama son muchos, a cuál más maravilloso. Voy a contar con detalle una o dos de sus encarnaciones; escucha con atención, oh sabia Bhavani. [...]

[...] Te he contado este episodio, oh Bhavani, para mostrar que hasta los sabios iluminados son engañados por la Maya de Sri Hari. El Señor es cariñoso y amistoso con el que suplica; está siempre dispuesto a servir y a librar al devoto de todos los sufrimientos. [...]

[...] El número de personas malvadas, ladrones y jugadores, y de aquellos que codiciaban las riquezas y las mujeres de los demás, aumentó considerablemente. La gente no veneraba a sus padres y dioses, y exigían ser servidos por las almas piadosas. Los que actúan de esta forma, Bhavani, son conocidos como demonios. [...]

[...] El dichoso Señor, que está por encima de la ilusión y trasciende todo Conocimiento, lenguaje y percepción sensual, jugaba como un niño inocente, entregándose al amor supremo de la pareja real (Dasaratha y Kausalya).
Así pues, Sri Rama, el padre y la madre del universo, de l eitaba a la gente de Ayodhya. Bhavani, esto demuestra cómo aquellos que tienen devoción a los pies del Señor de los Raghus son recompensados por Él. Por otro lado, nadie que rechace al Señor de los Raghus puede liberarse de la atadura de la existencia mundana, por mucho que se esfuerce. [...]
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[...] Luego Sita se dirigió al templo de Bhavani y, adorando sus pies, Le suplicó con las manos unidas: " Gloria, toda gloria a Ti, oh Hija del rey de la montaña! Gloria a Ti, que contemplas el rostro del gran Señor Siva como el pájaro Chakora mira a la Luna. Gloria a Ti, Madre del cabeza de elefante Ganesa y del de seis caras Kartikeya y madre del universo, de miembros brillantes como el relámpago. Tú no tienes principio, medio, ni fin; Tu gloria infinita es un misterio incluso para los Vedas. Tú eres responsable del nacimiento, el mantenimiento y la destrucción del universo; Tú hechizas al mundo entero y llevas a cabo Tus acciones independientemente de los demás.
"De todas las buenas mujeres que adoran a sus esposos como a un dios, Madre, Tú ocupas el primer lugar. Tu inmensurable grandeza es más de lo que podrían contar mil Saradas y Sesas;
"Los cuatro regalos de la vida (mérito religioso, riquezas mundanas, disfrute sensual y liberación) se alcanzan fácilmente sirviéndote a Ti, oh dadora de bienes, amada de Siva (Destructor de Tripura). Todos los que adoran Tus pies de loto, oh Ser Resplandeciente, alcanzan la felicidad, ya sean dioses, hombres o sabios. Tú conoces bien el anhelo de mi corazón, pues moras siempre en todo corazón. Por eso he preferido no decírtelo abiertamente." Con estas palabras, la Hija de Videha agarró los pies de la imagen. Bhavani se sintió emocionada por Su mansedumbre y devoción; la corona de la imagen se cayó y el ídolo sonrió. Sita colocó reverentemente el regalo divino sobre Su cabeza. El corazón de Gauri estaba lleno de gozo y habló así: "Escucha, Sita, mi infalible bendición: el deseo de Tu corazón se cumplirá. Las palabras de Narada son siempre verdaderas; el pretendiente en quien se ha fijado Tu corazón será ciertamente Tuyo. El pretendiente de tez morena y hermoso rostro de quien estás enamorada será ciertamente Tuyo. El gracioso y omnisciente Señor es consciente de Tu fidelidad y amor", Sita y Sus doncellas estaban muy dichosas al oír esta bendición de labios de Gauri.
Adorando a la Diosa Bhavani una y otra vez, Sita regresó a Su hogar, con el corazón desbordante de gozo.[...]
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Tulsidas dijo:
[...] Si quisiéramos comparar a Sita con cualquier mujer de esta creación material, ¿en qué lugar podríamos encontrar una dama tan encantadora? La diosa del lenguaje (Saraswati), por ejemplo, es una charlatana; y Bhavani tiene sólo medio cuerpo (el otro medio es el de su Señor, Siva). Y Rati (esposa del Amor) está muy preocupada pensando que su esposo no tiene forma. [...]
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Sita dijo:
[...] "Tened piedad de mí, oh gran Señor Siva y Bhavani, y por amor a mí, y los servicios que os he prestado, aligerad el arco. Oh dios Ganesa, jefe de los ayudantes de Siva, dador peso del de favores, siempre te he adorado por este día. Escucha mi súplica y haz que el peso del arco disminuya lo más posible" [...]
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[...] Sachi (esposa de Indra), Sarada, Rama, Bhavani y otras diosas que tenían un corazón puro e inteligentes por naturaleza, se disfrazaban de hermosas mujeres y se unían al gineceo real. Entonaban canciones festivas con voz melodiosa, y como todas estaban desbordantes de gozo, nadie las reconocía. Quién iba a reconocerlas, cuando todas las mujeres del gineceo se dirigían a la ceremonia de las antorchas del novio, que no era otro sino el Espíritu Supremo encarnado?. [...]
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Sunayana a Kausalya:
[...] "Tanta modestia, oh venerable dama, es excesiva viniendo de ti, que eres la esposa del rey Dasaratha y la madre de Sri Rama. Los grandes hombres tratan con honor incluso al más humilde de sus sirvientes: el fuego es coronado con humo, mientras que el gran Señor Siva y Su Consorte Bhavani son tus constantes protectores. ¿Quién en esta Tierra es merecedor de servir como ayudante tuyo? ¿Podría una luz ordinaria pretender ser un sirviente del Sol? [...]
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[...] Bhavani Parvati, la charla amistosa de un villano es tan peligrosa como las flores que nacen fuera de estación. [...]
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Tulsidas dijo:
[...] Por qué no resides en Kasi, la morada de Sambhu y Bhavani, Diosa Parvati, sabiendo que éste es el lugar de nacimiento de Mukti, la suprema beatitud, la mina de la sabiduría espiritual y el destructor de los pecados? Oh estúpida mente, ¿cómo es que no Le adoras a Él, que bebe del veneno de la muerte, que se derrama del océano de leche al amanecer de la creación, y que es aquel ante cuya sola presencia arden los ejércitos de los dioses? ¿Hay alguien tan misericordioso como el Señor Sankara? [...]
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El Señor Shiva a Uma, en referencia a Sri Rama:
[...] ¿Dime, Bhavani, existe alguien tan benigno como Él? [...]

[...] Los actos de Sri Rama cuando toma un cuerpo, Bhavani, no pueden ser lógicamente interpretados por el poder de la razón o las palabras. Comprendiendo esto, aquellos que conocen la verdad sobre Él y están llenos de calma, adoran a Sri Rama, descartando todas las especulaciones teológicas. [...]

[...] Bhavani, continuó el Señor Siva, el Señor se enteró de que Kaikeyi se sentía avergonzada y por ello se dirigió en primer lugar a su palacio. Después de consolarla y reconfortarla, Sri Hari marchó hacia su propio palacio. [...]

[...] Sanaka y sus hermanos, oh Bhavani -continúa Siva-, habían estado en la ermita del sabio iluminado Agastya y éste les había referido muchas historias relacionadas con Sri Rama, fuentes de sabiduría al igual que dos trozos de madera al ser frotados pueden ser origen del fuego. [...]

[...] Con esto te he contado algunas virtudes de Sri Rama; dime, Bhavani, qué he de decirte ahora. [...]

[...] Bhavani, la Maya de mi Señor es formidable; ¿hay alguien tan sabio que no pueda caer en su engaño? [...]
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[...] Yo me refugio en el Esposo de Bhavani, el Señor supremo, terrible, elevado, intrépido, indivisible, no nacido, e investido con la gloria de mil soles, que arranca la agonía en sus tres aspectos y lleva un tridente en Su mano, sólo accesible por medio del amor. [...]
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Parvati + Bhagavan Shiva.