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Kubera (dios de la riqueza) (jefe de los Yaksas)

 

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Kubera (dios de la riqueza) (jefe de los Yaksas)

  Observaciones y comentarios:

Las diez regiones junto con sus regentes son denominados a continuación:

Región Regente

Este. . . . . . . . . . . . . . Indra (el señor del paraíso)
Sudeste. . . . . . . . . . . .Agni (el dios del fuego)
Sur. . . . . . . . . . . . . . . Yama (el dios que recompensa nuestras acciones después de la muerte)
Suroeste. . . . . . . . . . . Nirrti (el señor de Raksasas en la forma benevolente)
Oeste. . . . . . . . . . . . . .Varuna (el dios que gobierna sobre las aguas)
Noroeste. . . . . . . . . . . Vayu (el dios del viento)
Norte. . . . . . . . . . . .. . . Kubera (el dios de las riquezas)
Noreste. . . . . . . . . . . . .Isana (el Señor Siva)
La Región Superior . . . . Brama (el Creador)
La Región Inferior. . . . . . Ananta (el dios serpiente).

Citado en "El Ramayana" de Tulsidas


En referencia a los que hacen el mal, Tulsidas dice:
[...] Perciben las faltas de los otros como si tuvieran mil ojos y su mente echa a perder los intereses de los demás como la mosca estropea la mantequilla pura. En el esplendor se asocian con el dios del fuego y en la ira luchan con el dios de la muerte que va montado sobre un búfalo. Son ricos en el crimen y el vicio, igual que Kubera, dios de las riquezas, es rico en oro.[...]
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En relación a la ciudad de Lanka:
[...] En una montaña de tres picos, llamada Trikuta, en medio del océano, había una gran fortaleza construida por Brama mismo. El demonio Maya (que era un gran arquitecto) la renovó. Contenía innumerables palacios de oro y joyas, y era más bella y lujosa que Bhagavati (capital de Patala, la región más cercana al centro de la Tierra), ciudad de las serpientes, y que Amaravati, capital de Indra (señor del paraíso). En todo el mundo era conocida por el nombre de Lanka.
El océano la rodeaba por todos lados. Tenía una fuerte muralla de oro y joyas, de una belleza arquitectónica indescriptible. Aquel escogido por Sri Hari para ser el jefe de los demonios en una Era determinada, podía vivir allí con su ejército.
Grandes guerreros habían vivido allí. Y todos fueron exterminados por los dioses. Ahora, por orden de Indra, estaba ocupada por una guarnición de diez millones de guardias de Kubera (jefe de los Yaksas). Habiéndose enterado de esto, Ravana preparó a su ejército y sitió la fortaleza.
Al ver a sus fieros guerreros, los Yaksas huyeron para salvar sus vidas. Y Ravana se apoderó de la ciudad. Estaba muy complacido con lo que veía, y toda su preocupación de encontrar una buena capital había desaparecido. Al ver que la ciudad era de una belleza natural, y accesible a los demás, Ravana estableció allí su capital. Asignó las diversas zonas a sus seguidores, y así los contentó. En una ocasión dirigió una expedición contra Kubera y se llevó como trofeo su carro aéreo llamado Puspaka. [...]
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En referencia a la ciudad de Mithila:
[...] La belleza de la ciudad sobrepasaba toda descripción; cada centímetro de ella cautivaba el alma. Había un hermoso bazar y maravillosos balcones hechos de joyas, como si el Creador mismo los hubiese adornado con sus manos. Mercaderes, que competían con Kubera (dios de la riqueza), se sentaban con todas sus mercancías. [...]

[...] Magníficas ropas se desplegaban como alfombras para los invitados reales; y al verlo, Kubera, dios de la riqueza, ya no se sentía orgulloso de su riqueza. [...]
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En referencia al amor de Kausalya, madre de Sri Rama, por su hijo:
[...] Su amor y su alegría eran inefables; parecía un pobre que hubiera alcanzado el rango de Kubera. [...]
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Sri Rama, Sita y Laksmana se asientan en la colina Chitrakuta:
[...] Cuando los Kols y Bhils se enteraron de las noticias, se sintieron dichosos como si los nueve tesoros celestiales de Kubera hubieran encontrado el camino a sus hogares.[...]
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[...] La soberanía de Ayodhya era la envidia incluso de Indra, el señor de los celestiales, mientras que la simple relación de las riquezas poseídas por Dasaratha avergonzaba hasta a Kubera, el dios de las riquezas; sin embargo, para Bharata, vivir en esa ciudad era tan indiferente como puede ser para una abeja vivir en un jardín lleno de flores de Champaka. [...]
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El demonio Ravana a su esposa Mandodari:
[...] "Escucha, querida; estás obsesionada por miedos vanos. ¿Qué guerrero en este mundo puede igualarme?
Por la fuerza de mi brazo he conquistado no sólo a Varuna (el dios que gobierna sobre las aguas), a Kubera, el dios de las riquezas, al dios del viento, a Yama, dios del castigo, y no sólo a todos los demás regentes de los rincones del mundo, sino a la Muerte misma. [...]
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Mandodari, ante la muerte de su esposo Ravana:
[...] "Ante tu poder, Señor, la Tierra tembló; el fuego, la Luna y el Sol oscurecían ante tu esplendor. Sesa, el dios serpiente, y la tortuga divina no podían soportar el peso de tu cuerpo, que ahora yace en el suelo lleno de polvo. Varuna, el dios que preside las aguas, Kubera, el dios de la riqueza, Indra, el señor de los cielos, y el dios viento, ninguno tuvo el coraje de enfrentarse contigo en la batalla. [...]
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Sri Rama luego de liberar a Sita devuelve el carro aéreo Puspaka a Kubera:
[...] Cuando el Señor todomisericordioso vio salir a toda la gente a Su encuentro, aceleró su carro aéreo hasta llegar cerca de la ciudad y aterrizó en ella. Mientras descendía del coche, el Señor dijo al Puspaka: "Ahora regresa a Kubera". Ante esta orden de Sri Rama, el coche aéreo partió, lleno de una mezcla de alegría y profunda agonía. [...]
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Sri Rama regresa a Ayodhya:
[...] ¿Cómo se podría describir la riqueza de la ciudad, morada de Sri Rama, donde El mismo reinaba? Los mercaderes de tejidos, banqueros y otros comerciantes, se sentaban en sus tiendas como si fueran multitudes de Kuberas, dioses de las riquezas. [...]
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El Señor Shiva a Uma:

[...] "Entonces, el señor del reino alado vino a mí lleno de tristeza. Por entonces yo iba a la residencia de Kubera, y tú, Uma, estabas aquí en el Monte Kailasa." [...]
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Bhusundi a Garuda en referencia a Sri Rama:
[...] El Señor es tan generoso en otorgar todos los deseos como mil vacas de la abundancia. Es tan agudo como millones y millones de Saradas, y posee la creatividad de mil Bramas. Es tan buen preservador como mil Visnus y un destructor tan completo como mil Rudras. Es tan rico como mil Kuberas y tan capaz de hacer manifestar universos materiales como mil Mayas. Es tan buen sostenedor de los universos como mil Sesas. En resumen, el Señor Sri Rama, soberano del Universo, es infinito e incomparable en todos los aspectos. [...]