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Sabio Agastya

 

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Sabio Agastya

  Observaciones y comentarios:

Agastya: Nacido de un jarro / cántaro

Citado en "El Ramayana" de Tulsidas


[...] Valmiki, Narada y Agastya -que nació de un cántaro-, han narrado la historia de su nacimiento y su transformación con su propia boca. [...]

[...] La historia de Rama es una hermosa gema que concede los deseos y un adorno precioso de la santa sabiduría. Las innumerables virtudes de Rama son una bendición para el mundo y fuentes de liberación, riquezas, mérito espiritual y éxtasis divino. Son verdaderos maestros de la sabiduría, el desapego y el Yoga (unión contemplativa con Dios), y son médicos celestiales (Aswinikumaras) que curan la funesta enfermedad de la metempsicosis, padres de la devoción a Sita y Rama, semilla de todas las santas promesas, prácticas y ritos; son medicinas contra el pecado, la agonía y el sufrimiento y amantes protectores tanto aquí como en el otro mundo; esforzados siervos del Rey Razón y auténtico reflejo del sabio Agastya al beber el océano ilimitado de la avaricia; jóvenes leones que residen en el bosque de la mente del devoto para matar al rebaño de elefantes que son la lujuria, la ira y las impurezas de la edad de Kali; queridos por el Señor Siva (que mató al demonio Tripura) como sus más amados y respetados huéspedes, y nubes que apagan los deseos, extinguiendo el fuego salvaje de la indigencia. [...]

[...] Una vez, en la edad de Treta, el Señor Siva llamó al sabio Agastya, nacido de un jarro. Le acompañaba su compañera, la diosa Sati, Madre del universo. El sabio le adoró reconociéndole como su señor universal. El gran sabio refirió la historia completa de Rama y el Señor Mahesa le escuchó lleno de gozo. Luego el sabio pidió a Sambhu que le hablara de la Devoción a Hari y Sambhu la describió, encontrando en el sabio un hermoso recipiente. [...]

El Señor Shiva a Uma, en referencia a Sri Rama:
[...] "Estate tranquila, Sati, tu naturaleza es fuerte; nunca deberías tener esa duda en tu mente. Él es el mismo Rama, el Héroe de la raza Raghu, mi amado Dios, cuya historia cantó el santo Agastya que nació de un jarro. La fe en Él es de lo que yo hablé a Agastya; Él es a quien todos los sabios siempre esperan. [...]

Una doncella a Sita:
[...] "Los gloriosos no deben ser mirados con ligereza, reina. ¿Qué comparación hay entre el sabio Agastya, que nació de un jarro, y el vasto océano? Sin embargo, el sabio lo dejó seco, y su buena fama se ha extendido en todo el mundo. [...]

Sri Rama y Sita a Laksmana, en referencia a Bharata:
[...] "La oscuridad puede cubrir el sol del mediodía, y los cielos pueden quedar metidos en una nube, y hasta el sabio Agastya, del cual se afirma que bebió el océano de una sola vez, puede ahogarse en el agua que cabe en la huella que deja una pisada de vaca; la Tierra puede dejar de producir conforme a su naturaleza, y el Monte Meru puede ser arrasado por una pequeña corriente de viento que sale de la boca de un mosquito, pero Bharata nunca se dejará cegar por el poder real, oh hermano. Laksmana, juro por ti y por nuestro padre, que no hay hermano tan bueno e inocente como Bharata. [...]

[...] Cuando Bharata vio a la asamblea confundida y se dio cuenta de la desfavorable situación en la que se encontraba, el hermano de Sri Rama tuvo que hacer un gran esfuerzo de autocontrol y así dominar su emoción en la misma forma que el sabio Agastya detuvo el crecimiento de la extensión de Vindhya. [...]

[...] El sabio Agastya tenía un discípulo, llamado Sutiksna, que era un gran amante del Señor. Devoto a los Pies de Sri Rama en pensamiento, palabra y obra, no tenía fe en ningún otro dios, ni siquiera en sueños. [...]

[...] Mientras hablaba del incomparable culto de la devoción a Sus propios pies, Sri Rama, el Rey de los dioses, llegó a la ermita del sabio Agastya. En cuanto Sutiksna vio a su Guru y después de postrarse ante él, le habló así: "Mi Señor, los dos hijos del Rey Dasaratha, el señor de Kosala, el apoyo del mundo, han venido a verte: Sri Rama, cuyo Nombre, tú venerable Señor, recuerdas día y noche, acompañado por Su hermano menor Laksmana y la Hija de Videha, Sita".
Agastya
al oírle se levantó inmediatamente y corrió a encontrarse con Él. Al ver a Sri Hari, sus ojos se llenaron de lágrimas. Los dos hermanos cayeron a los pies de loto del sabio; pero éste les cogió y abrazo contra su pecho con el máximo afecto. El iluminado sabio les preguntó cortésmente acerca de su salud conduciéndoles a un asiento elevado y ofreció al Señor su adoración diciendo: "No hay otro hombre tan bendecido como yo".
Cada uno de los sabios que pudieron reunirse en esta ocasión, estaban entusiasmados de poder contemplar a la fuente de Alegría El Señor estaba sentado en el medio de la asamblea de sabios y los ojos de todos estaban fijos en su cara de luna, al igual que una bandada de pájaros de Chakora contemplando la luna otoñal.
Entonces el Héroe de la estirpe de los Raghus, Sri Rama, dijo al sabio: "No tengo nada que esconderte, mi Señor, Tú sabes ya para que he venido: por esto, padre santo, no tengo que insistir mucho en este punto. Ahora mi buen señor, dame algún consejo que pueda seguir y me permita matar a los enemigos de los eremitas".
El sabio sonrió al escuchar la observación del Señor. "Con qué intención me haces esta pregunta? Es mi devoción por Ti lo que me permite, oh Destructor de los pecados, conocer un poco de Tu gloria. Tu Maya es como un inmenso árbol de las especies conocidas bajo el nombre de Udumbara, con las incontables multitudes de universos por racimos de frutos. Los seres animados e inanimados que pueblan los distintos universos son como los insectos que habitan dentro de una fruta sin saber que existen otras frutas, aparte de aquella en la que habitan. El espíritu del Tiempo, implacable y terrible devora estos frutos, pero hasta el Tiempo que todo lo devora, tiembla de miedo ante Ti. Tú, que eres el soberano de todos los señores de las regiones, has pedido mi consejo como si fueses un simple ser humano. Voy a pedirte que me concedas un don, oh casa de la misericordia. Te ruego que habites en mi corazón, con Tu esposa Sita y Tu hermano menor Laksmana y me permitas tener una intensa devoción, serenidad, compañía de santos y constante amor por Tus pies de loto. Aun sabiendo que no hay diferencia entre Tú y el indivisible e infinito Brama, que tan sólo pue- de ser realizado, no puede ser conocido por otro medio, y que es adorado por los santos, es más y más de tu forma física de lo que me siento enamorado. Tú siempre has exaltado a Tus sirvientes, ésta es la razón por la que has pensado que estaría bien consultarme, oh Señor de los Raghus. Existe, mi Señor, un encantador y santo lugar llamado Panchavati. Este lugar santifica al bosque Dandaka donde está situado, y le redime de la terrible maldición del gran sabio Sukracharya. Instálate allí, oh Señor de la estirpe de los Raghus, y muestra Tu gracia a todos los sabios." [...]

Sri Rama a Laksmana:
[...] La constelación conocida bajo el nombre de Agastya ha aparecido y ha absorbido el agua de los caminos, al igual que la satisfacción se traga a la codicia. [...]

Luego del rescate de Sita:
[...] Al cabo de un rato, el carro aéreo llegó al bosque más hermoso de Dandaka, morada de muchos grandes santos como Kumbhaja, Agastya y otros. Sri Rama visitó a todos los ermitaños. Después de recibir las bendiciones de todos los sabios, el Señor del Universo llegó a Chitrakuta, y habiendo complacido a los sabios de este lugar, el coche aéreo partió a toda velocidad. [...]
El Señor Shiva a Uma:
[...]"Sanaka y sus hermanos, oh Bhavani -continúa Siva-, habían estado en la ermita del sabio iluminado Agastya y éste les había referido muchas historias relacionadas con Sri Rama, fuentes de sabiduría al igual que dos trozos de madera al ser frotados pueden ser origen del fuego. [...]

Los cuatro Sabios (Sanaka, Sanandana, Sanatana y Sanatkumara) a Sri Rama:
[...] "Derrama sobre nosotros, oh Señor de los Raghus, esa devoción santificante que destruye las tres formas del sufrimiento y los torbellinos de la transmigración. Ya que eres como una vaca celestial y un árbol otorgador de deseos que satisface al que te suplica, ten piedad, señor, y otórganos este don. Tú eres como el sabio Agastya, nacido de un jarro, pues puedes secar el océano de la existencia mundana, oh Rey de los Raghus, y estás cerca de aquellos que Te adoran, dándoles siempre Tus bendiciones. [...]

Durante el relato del cuervo Bhusundi a Garuda:
[...] Después de contar la muerte de Viradha a manos del Señor, explicó cómo el sabio Sarabhanga dejó su cuerpo, y luego describió la devoción de Sutiksna y la santa comunión del Señor con el sabio Agastya. [...]

Citado en el Mahabharata

Vanaparvata, capítulo 104