OmShantiOm
Inicio Buscar Enseñanzas Estudios Links relacionados Contacto
Maya (demonio)

Mandodari (Reina)

 

Vínculos de familia

Cónyuges/Hijos(as)::
1. Ravana Rey demonio)

Mandodari (Reina)

  • Consorte (1): Ravana Rey demonio)

  

[...] En ese mismo momento llegó Ravana, alegremente adornado y acompañado por una tropa de mujeres. El infeliz trató de persuadirla de muchas formas mediante consejos amistosos, tentaciones, y amenazas de separación. Dijo Ravana, "Escucha, oh hermosa y sabia señora: Haré a Mandodari y todas las otras reinas tus criadas; lo juro, con la condición de que pongas tu mirada en mí por una sola vez". [...]
_______________

[...] Y volviéndose a la reluciente cimitarra de Ravana, dijo: "Quita, oh Chandrahasa, la ardiente agonía de mi corazón causada por el fuego de la separación del Señor de los Raghus. Posees una fría, afilada y buena hoja; así que alíviame del peso de mi dolor", concluyó Sita. Oyendo estas palabras se adelantó para matarla; Y fue la Reina Mandodari, hija de Maya, quien intervino y le apaciguó con palabras de buen consejero.[...]
__________________

[...] Desde que Hanurnan se había marchado después de incendiar Lanka, los demonios habían estado viviendo en terror constante. En sus propias casas pensaban: “Ya no hay esperanza para la raza de los demonios. Si su enviado era poderoso más allá de toda palabra, ¿qué resultado se puede esperar cuando el maestro mismo entre en la ciudad?” Cuando Mandodari, reina principal de Ravana, oyó de sus espías femeninas lo que los ciudadanos iban diciendo, se sintió muy perturbada. Reuniéndose con su señor a solas se echó a sus pies y con las manos juntas le dirigió palabras llenas de sabiduría:
“Mi señor, evita la lucha con Sri Han. Acepta mis palabras en tu corazón como el más corriente de los consejos. Mi señor, si buscas tu propio bien, llama a uno de tus ministros y envíalo de vuelta con la consorte de ese príncipe Sri Rama pues sólo el pensar en los hechos de su enviado hace abortar a las esposas de los demonios. Al igual que una noche fría hace descender el desastre en una camada de lobos, Sita ha venido aquí como un mal para tu raza. Escucha, mi señor, a menos que devuelvas a Sita, ni siquiera Sambhu, el señor Siva y Brama pueden ayudarte.
“Las flechas de Rama son como un enjambre de serpientes, mientras que la hueste de demonios puede ser únicamente comparada a sapos. Por lo tanto, abandona tu obstinación y piensa algún medio de salvación antes de que las serpientes nos devoren”.
Cuando el loco Ravana, que era conocido por todo el mundo por su arrogancia, oyó la admonición de Mandodari, rugió riéndose y dijo: “Se dice verdaderamente que una mujer es temerosa por naturaleza. Ella siente miedo incluso en las buenas ocasiones, pues su mente es muy débil. Si la hueste de monos viene, los demonios harán banquetes con ellos y así se alimentarán. Los mismos guardianes de las esferas temblaban de miedo ante mí; ¡qué ridículo que tú, mi esposa, estés asustada!” Diciendo esto se rió y la abrazó y luego se fue a su sala de consejos mostrando gran afecto por ella. Mandodari, sin embargo, se sintió profundamente preocupada y pensó que el cielo se había vuelto en contra de su señor. [...]
______________________

[...] Cuando Mandodari, mujer de Ravana, escuchó que el Señor había llegado y construido un puente sobre el océano como si se tratase de un simple juego, cogió a su esposo de la mano, lo condujo a su propio palacio y le habló con las palabras más dulces. Inclinando su cabeza a los pies de Ravana, le extendió la punta de su vestido en un acto de súplica y dijo: “Escucha mis palabras sin enfadarte, amado mío: sólo se debe entrar en hostilidad con aquél al que se puede conquistar por ingenio o fuerza física. Las diferencias entre el Señor de los Raghus y tú, son en cualquier caso análogas a las que existen entre la luciérnaga y el Sol. El es quien dispone del Madhu y Kaitabha más poderoso y quien acabó con los más valientes de los hijos de Diti, Hiranyakasipu y Hiranyaksa, y no sólo eso, sino que es también quien sentenció a Bali y expulsó al Rey Sahasrabahu, así llamado por poseer 1.000 brazos. Es aquel que bajó a la tierra para aliviarla de su aflicción. Mi señor, no deberías oponerte a Aquél que es el Dueño del Tiempo, el destino y el alma.
“Postra tu cabeza a los pies de loto de Sri Rama, devuélvele la hija de Janaka; y cediendo el reino a tu hijo, retírate al bosque, y adora al Señor de los Raghus.
“Sri Rama, mi señor, es compasivo con los humildes. El te perdonará. Incluso el tigre, la bestia más feroz de todas, no devorará a un hombre si éste se pone delante de él con sumisión. Ya has llevado a cabo todo lo que tenías que hacer: has conquistado no sólo a dioses y demonios, sino la creación completa, animada e inanimada. Los santos, mi señor, han declarado que un monarca debería retirarse al bosque en la cuarta etapa de su vida. Allí, esposo mío, debes adorar a Aquel que es el creador, preservador y destructor del Universo. Mi señor, renunciando a todas las ataduras mundanas, adora al mismo Héroe de la estirpe de Raghu, amante de los suplicantes, El mismo Señor de los Raghus, el Rey de Kosala, a quien los más grandes sabios han hecho grandes esfuerzos por realizar y por quien los monarcas han renunciado a sus tronos y se han desprendido de cada uno de sus apegos, es El quien ha llegado aquí a derramar Su gracia sobre ti. Amado mío, si aceptases mi consejo, tu fama justa y excepcionalmente santa se extendería a través de las tres esferas.”
Diciendo esto, Mandodari se abrazó a los pies de Ravana, y con los ojos llenos de lágrimas y todo el cuerpo tembloroso, añadió: “Mi señor, adora a Rama para que mi unión contigo pueda durar hasta la eternidad”.
Ante esto, Ravana alzó a la hija de Maya, Mandodari, y el desventurado empezó a repetir en su propio interés: “Escucha, querida; estás obsesionada por miedos vanos. ¿Qué guerrero en este mundo puede igualarme? Por la fuerza de mi brazo he conquistado no sólo a Varuna (el dios que gobierna sobre las aguas), a Kubera, al dios de las riquezas, al dios del viento, a Yama, dios del castigo, y no sólo a todos los demás regentes de los rincones del mundo, sino a la Muerte misma.
“Todos los dioses, demonios y seres humanos, están bajo mi control; ¿cuál es entonces la razón de tu miedo?” Tranquilizándola así, fue y una vez más se sentó en su cámara de consejo. Mandodari estaba ahora profundamente convencida de que era la amenaza de muerte de su marido lo que había estado rondando por su cabeza. [...]
______________________
Sri Rama dijo:
"Vibhisana, mira cómo las nubes se acumulan rápidamente y cómo los relámpagos se proyectan en la región meridional. Una nube amenazadora está retumbando suavemente y me temo que puede acontecer una fuerte tormenta".
Vibhisana replicó: "Escucha, mi gracioso Señor: no se trata de relámpagos ni de acumulaciones de masas nubosas. En la cumbre de Lanka hay un salón donde Ravana está presenciando un concurso de música y danza. Es la enorme sombrilla real que se extiende sobre su cabeza, lo que da la sensación de ser una espesa y oscura masa de nubes; los adornos en los oídos de la reina Mandodari, mi señor, producen destellos como los de los relámpagos; y la incomparable música de los platillos y tambores es el dulce retumbar que Tú, oh rey de los moradores del cielo, escuchas".
El Señor sonrió al oír hablar de la arrogancia de Ravana; tensó su arco y en la cuerda del mismo ajustó una flecha.
De un simple tiro el Señor atravesó la sombrilla y las coronas de Ravana, así como los pendientes de Mandodari, los cuales cayeron al suelo a la vista de todos, sin que nadie pudiera descubrir el misterio.
Habiendo llevado a cabo esta sobrecogedora hazaña, la flecha de Sri Rama dio la vuelta y fue a parar de nuevo a su carcaj.[...]

[...]Pero la ansiedad se había introducido en el corazón de Mandodari desde que sus pendientes habían caído al suelo. Con los ojos llenos de lágrimas y juntando las palmas de sus manos, dijo: “Oh Señor de mi vida, escucha mi petición: amado mío, cesa en tus hostilidades con Sri Rama y no te obstines más en tomarle como un simple mortal.
“Ten confianza en mis palabras cuando digo que Sri Rama, joya de la raza Raghu, se manifiesta a sí mismo en la forma de este universo y que los Vedas conciben cada uno de sus miembros como una esfera diferente.
“Las regiones subterráneas, Patala, son Sus Pies y la morada de Brama Su cabeza, mientras que las otras esferas intermedias están localizadas en sus otros miembros. La terrible Muerte no es otra cosa que la contracción de sus cejas, el Sol es su ojo y la masa de nubes sus cabellos. ‘Los dioses gemelos Aswinikumaras, seres,celestiales, son las ventanas de su nariz y la alternancia de días y noches constituye el repetido pestañear de sus párpados; mientras que las diez regiones de los cielos son sus oídos; así se dice en los Vedas. Los vientos son su Respiración y los Vedas sus propios discursos. La gula es su labio inferior y Yama, el dios que nos juzga en el momento de la muerte, es su terrible diente; Maya, la ilusión cósmica, es su risa y los regentes de las diez regiones sus brazos; el fuego es su boca y Varuna dios que gobierna sobre las aguas, su lengua; mientras que la creación, preservación y destrucción del Universo, son sus gestos. Las dieciocho especies principales del reino vegetal constituyen la línea del pelo de su vientre, las montañas son sus huesos y los ríos representan su sistema venoso. El océano es su vientre y el infierno sus órganos de urinación y excreción. En resumen, y sin que haya que entrar en más detalles, el Universo es una manifestación del Señor.
“El Señor Siva es su ego, Brama su razón, la Luna su mente y el gran Visnu es su facultad de entendimiento. Es el mismo Señor Sri Rama, manifestado en la forma de esta creación animada e inanimada, el cual ha asumido apariencia humana analizado así; escúchame, oh señor de mi vida: Cesa en tus hostilidades con el Señor y cultiva la devoción a los Pies de Sri Rama, de forma que no se pierda mi buena suerte.”
Ravana rió al oír las palabras de su esposa. “Oh que grande es el poder de la pasión. Para conocer el carácter de una mujer, hay que observar que los ocho demonios siguientes siempre habitaron en su corazón: negligencia, falsedad, inconstancia, engaño, timidez, indiscreción, impureza e insensibilidad. Has descrito la forma cósmica del enemigo y así me has narrado la historia más alarmante. Pero todo esto, amada mía,,está naturalmente bajo mi control; y por tu gracia, ahora veo esto más claro. Conozco tu ingenuidad, querida; ya que me has hablado de este modo acerca de mi grandeza. Tus palabras, oh dama de delicados ojos, son profundas: proporcionan deleite cuando se entienden y disipan todos los miedos, tan sólo con escucharlas.”
Mandodari estaba ahora totalmente convencida de que la amenazadora muerte había engañado a su marido. [...]

  Observaciones y comentarios:

Buena suerte a los ojos de una dama hindó consiste en la larga vida de su marido, y la viudez es considerada como la peor de las maldiciones.

Mandodari + Ravana Rey demonio), hijo de Sabio Vishrava (Brahmin) y Princesa Kaikesi.